sábado, 20 de octubre de 2007

The War of the Worlds: Los marcianos llegaron ya....

"The War of the Worlds" (1953), es un film de ciencia ficción del director Byron Haskin, el cual está protagonizado por Gene Barry, Ann Robinson y Less Tremayne.

Un meteorito cae cerca de un pequeño pueblo norteamericano. Motivados por la curiosidad, los pobladores se dirigen a la zona del impacto, quedando asombrados al ver la magnitud del meteorito. Entre los curiosos se encuentra el Dr. Clayton Forrester (Gene Barry), quien es un físico de renombre mundial que coincidentemente estaba de vacaciones en el lugar. Entre los lugareños conoce a Sylvia van Buren (Ann Robinson) y a su tío, el pastor Matthew Collins (Lewis Martin). Forrester siente que hay algo que no está bien en todo esto, por lo que decide ir al pueblo a esperar que el meteorito se enfrié, para así poder estudiarlo más a fondo. Esa misma noche, del interior del meteorito salen unos extraños artefactos que comienzan a destruir todo a su paso. ¿Podrán los habitantes de la Tierra detener a los invasores o esto es el principio del fin para la humanidad?


"War of the Worlds" sería la primera adaptación cinematográfica de la novela de H. G. Wells, y una de las tantas películas de ciencia ficción que se realizaron en los Estados Unidos en la década del cincuenta, llamada también la edad de oro de la ciencia ficción. En 1950, un inmigrante húngaro llamado George Pal, comenzaba con éxito su etapa de productor de cintas del género con el film “Destination Moon” (1950). Durante los años venideros, Pal produciría una serie de películas en las cuales aprovechaba de plasmar los conocimientos y las técnicas que había adquirido durante la década del cuarenta, cuando realizó varios cortos animados en los que los protagonistas eran un grupo de vistosas marionetas. El punto más alto del ciclo de films de ciencia ficción producidos por Pal sería la adaptación de la novela “La guerra de los mundos”, del escritor Herbert George Wells, publicada en 1987. Por otro lado, en 1938, antes de debutar como director con la fenomenal “Citizen Kane” (1941), Orson Welles realizó algunas adaptaciones radiofónicas para el “Mercury Theatre”, las cuales estaban basadas en obras literarias clásicas. Entre las obras seleccionadas por el actor y director, se encontraba la novela escrita por H. G. Welles. El realizador convirtió el relato de ciencia ficción en un verdadero reportaje radiofónico, que escenificaba en directo la invasión de la Tierra por parte de un grupo de marcianos, provocando con esto el pánico total en sus radioescuchas, quienes pensaron que todo lo relatado era auténtico.

Tomando en cuenta este suceso, podemos decir que el guionista Barré Lyndon se inspiró tanto en la novela original, como en la curiosa adaptación de Welles al momento de construir el guión de la cinta. Como era de esperarse, son varios los cambios que sufre la novela de H. G. Wells en su transcripción a la pantalla grande. El cambio más evidente está relacionado con la época y lugar donde transcurre la historia. Sin embargo, el cambio más importante que le realizó Lyndon a la novela, fue la inclusión de la idea de que la religión es el último recurso de salvación de una sociedad acorralada, algo que al ateo de Welles jamás se le hubiese pasado por la cabeza. Es a raíz de esto que en el film, los últimos sobrevivientes recurren a las iglesias a la búsqueda de un Dios que a sus ojos los ha olvidado. Una vez que el protagonista se une al resto de la gente en esta suerte de acto de redención masivo, la solución a sus problemas cae literalmente del cielo. Poco tiempo después, las naves marcianas caen sobre la tierra debido a la acción de un ejército invisible al ojo humano. Serán las bacterias a las cuales el ser humano es inmune, las encargadas de destruir aquello que el hombre no pudo, demostrando que toda creación divina tiene una misión en este mundo.


Como sucede con otras de las cintas del género realizadas en aquel periodo, la invasión marciana y el posterior miedo que experimenta la sociedad, sirve como metáfora a la situación que atravesaba la sociedad norteamericana debido a la amenaza de la Guerra Fría. Los marcianos representan el peligro comunista que va acompañado del miedo a un ataque nuclear, al cual también se hace referencia en el film. Es por eso que se puede suponer que la glorificación de ejército como único medio de salvación a una situación como esta, funciona como una suerte de mensaje subliminal dirigido a la población estadounidense, cuyo objetivo no es más que inculcarle a la gente una confianza ciega en las fuerzas armadas y en quienes están en el poder.

Por otro lado, durante el transcurso del film los marcianos apenas son mostrados, lo que obviamente le otorga un cierto halo de misterio a estos seres, despertando la curiosidad y el interés del espectador. Al mismo tiempo, esto también responde a una falta de presupuesto y medios para crear unos extraterrestres que les resultaran convincentes al público. Sin embargo, aún cuando existían todas estas limitaciones, es importante mencionar que Gordon Jennings, encargado de los efectos especiales, recibió un Oscar por su trabajo en esta cinta. AY es que en aquella época, los efectos especiales de esta producción provocaron un gran impacto en el público, pese a que hoy en día puedan sonsacarle más de alguna sonrisa al espectador. Además el film obtuvo otras dos nominaciones al Oscar, una al mejor montaje, el cual estuvo a cargo de Everett Douglas, y otra por sus efectos de sonido, los cuales fueron supervisados por Loren L. Ryder. Mención aparte merece Albert Nozaki, quien estuvo a cargo de las maquetas y las miniaturas, las cuales son realmente notables.

En lo que respecta a la adaptación más reciente de la novela, la cual estuvo a cargo de Steven Spielberg, la temática de fondo que presenta difiere por completo de la exhibida en el film de Haskin. Esta nueva versión pareciera ser más la historia de un hombre y el camino que este debe recorrer redimir los errores que ha cometido durante su vida, en especial en el ámbito familiar, todo esto adornado por pomposos efectos especiales que a la larga son el mayor gancho que presenta la película. Quizás lo más cuestionable del guión de este remake, es el hecho de que mientras que en la versión del 53 los extraterrestres llegaban en meteoritos a la Tierra, en la del 2005 ya estaban enterrados hace una determinada cantidad de años en nuestro planeta. Si consideramos que lo que finalmente destruye a los invasores es un conjunto de bacterias, ¿cómo es que estas no actuaron antes de que los marcianos decidieran atacar a la humanidad? Aunque este cuestionamiento pueda parecer exagerado, no hace más que demostrar que en la obra de Spielberg prima lo visual por sobre lo argumental, lo que lamentablemente se repite cada vez con más frecuencia en el cine actual.

Más allá de las comparaciones entre una obra y otra, está claro que la cinta de Byron Haskin es digna de reconocimiento. En gran medida, esto se debe al hecho de que el director le imprime al relato una crudeza pocas veces vista en el género. Al mismo tiempo, incluye momentos de verdadero terror, los cuales aumentan el impacto de una película que presenta buenas actuaciones, un cuidado aspecto técnico, y una profundidad temática que eventualmente le otorgó un sitial importante dentro de un género el cual muchas veces ha sido vilipendiado injustamente por la crítica. En definitiva, “The War of the Worlds” es uno de los grandes clásicos del cine de ciencia ficción, y una de las obras más interesantes que emergieron del Hollywood de los cincuenta.




por Fantomas.

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