sábado, 17 de noviembre de 2007

Nóz w Wodzie: La fragilidad de las relaciones humanas.

“Knife in the Water” (1962), fue el primer largometraje realizado por el director Roman Polanski, el cual también escribió, junto con Jakub Goldberg y Jerzy Skolimowski. La cinta está protagonizada por Leon Niemczyk, Jolanta Umecka, y Zygmunt Malanowicz.

Andrzej (Leon Niemczyk) y su esposa Krystyna (Jolanta Umecka) se dirigen en su auto hacia un puerto en donde se encuentra un barco de vela del cual son dueños, y en el que pretenden salir a navegar durante el fin de semana. Camino a su destino, se encuentran con un chico de 19 años (Zygmunt Malanowicz) que está haciendo autostop parado en la mitad de la vía, por lo cual Andrzej se ve forzado a frenar bruscamente. Finalmente deciden llevarlo y terminan invitándolo a pasar el fin de semana junto con ellos a bordo de su yate. Lamentablemente, durante el transcurso del viaje la relación entre el joven y Andrzej se irá volviendo cada vez más tensa, lo que provocará un trágico desenlace.

Durante su época como estudiante de la escuela de cine, Roman Polanski se enamoró de una hermosa región rodeada lagos ubicada en Polonia. Desde ese momento, él comenzó a albergar el deseo de realizar una película que pudiera aprovechar la belleza de dichos parajes, al mismo tiempo que intentaba conseguir el financiamiento para llevar a cabo dicho proyecto. Con eso en mente, Polanski y su compañero Jerzy Skolimowski, escribieron un guión que solo presentaba tres personajes y que se desarrollaba casi exclusivamente en un yate privado, lo que indirectamente le ayudaba a disminuir los costos. El siguiente paso fue conseguir a los actores llamados a interpretar los roles protagónicos de la historia. De los actores participantes, solo Leon Niemczyk era actor profesional, mientras que Jolanta Umecka y Zygmunt Malanowicz no tenían ningún tipo de experiencia actoral. Debido a eso, el propio Polanski dobló las voces del joven actor, para así darle más credibilidad a su personaje. Como era de esperarse, durante el transcurso del film, solo Niemczyk demuestra su solidez actoral, mientras que sus colegas a duras penas logran entregar una interpretación adecuada.

La película trata básicamente de la lucha entre dos hombres por la atención de una mujer. Estos dos personajes son completamente opuestos, debido a que mientras que uno es un hombre con experiencia de clase acomodada, el otro es un estudiante que vive hacinado junto con 6 compañeros en una habitación, y que se nos presenta como alguien bastante ingenuo, sin mayor experiencia en la vida. Los dos se ven envueltos en una serie de juegos pueriles, en donde intentan demostrar su hombría para así impresionar a Krystyna. Mientras que Andrzej hace gala de sus habilidades como marinero, y se burla cada vez que puede del joven que no sabe realizar las tareas que se le asignan, este último para defenderse de las burlas de las que es víctima, utiliza un cuchillo para amedrentar a su adversario. Cabe mencionar que el simbolismo que esconde dicho cuchillo tiene relación con la virilidad de los protagonistas, y con la lucha en la que ambos se enfrascan. Y que imponiendo la posición de macho alfa a través de la posesión del arma blanca, el joven piensa que puede conquistar a la mujer, quien no puede evitar sentirse atraída por la agilidad y la fuerza de su inmaduro pretendiente.

Es difícil entender cuál es la razón por la que Andrzej invita a un joven desconocido a un día de diversión junto a su esposa, más aún considerando el marcado antagonismo que existe entre los dos hombres desde el momento que se conocen. Su incomprensible accionar posiblemente se deba a que en el fondo, debido a lo desgastada que se encuentra la relación matrimonial, Andrzej piense que el planteamiento de un juego psicológico cuyo premio es su atractiva esposa es la mejor forma de avivar una vida marcada por la monotonía y el cansancio. Lamentablemente para el protagonista, su plan solo logrará que su ya mermada relación matrimonial toque fondo. Y es que durante el transcurso del film, se hacen evidentes los numerosos problemas existentes entre la pareja, los que eventualmente terminarán desencadenando una serie de situaciones que marcarán a los integrantes de este improvisado triángulo amoroso para siempre.

Por otra parte, Polanski se preocupa de establecer desde casi el comienzo del relato que estamos ante un claro juego de caretas, donde nadie es lo que dice ser. Por este mismo motivo, no solo el accionar de los protagonistas va cambiando drásticamente durante el transcurso de la cinta, sino que también cambia la percepción que el espectador tiene acerca de cada uno de ellos. Esto indirectamente provoca que ninguno de los personajes logre controlar la situación en la que se ven involucrados, aunque la verdad es que no son conscientes de aquello. El orgullo, la falta de comunicación, la inmadurez, la soberbia, el deseo, y las diferencias sociales, terminan condicionando la relación que se establece entre el trío protagónico, al mismo tiempo que los enceguecen a tal punto que son incapaces de controlar sus acciones, provocando la desdicha de todos.

Debido al contenido de la película, en su primer tramo esta presenta un ritmo narrativo más bien pausando, el cual luego irá en aumento a medida que la relación entre los protagonista se vuelva más tensa. Al tratarse de un estudio de personajes, el film se apoya bastante en los diálogos para establecer las motivaciones, gustos, y preocupaciones de cada uno de los personajes, por lo que estos pasan a ser una parte muy importante del film. Por otro lado, el estupendo trabajo de fotografía de Jerzy Lipman tiene un rol importante a la hora de resaltar el sentimiento de soledad y la desdicha que experimenta el trío protagónico, mediante la contrastación de los solitarios parajes en los que se desarrolla la historia y los estados de ánimo de Andrzej y compañía. Por último cabe destacar la jazzística banda sonora compuesta por Krzysztof Komeda, que se presenta como el tercer elemento en cuestión a la hora de crear la atmósfera de tensión que presenta la producción.

El gran mérito de Roman Polanski en esta cinta consiste en su capacidad de crear una historia poblada por personajes comunes y corrientes, antagónicos en más de un sentido, los cuales al verse “encerrados” en un espacio reducido, en una verdadera cárcel flotante, no les queda más remedio que confrontar sus frustraciones, sus prejuicios, y sus deseos antes de que sea demasiado tarde. De la misma forma, el director también plasma las marcadas diferencias sociales existentes en la Polonia de la época, hecho que le significó más de una crítica por parte de la clase política, quienes consideraban que el film no era más que una forma de protesta contra el régimen político dominante en aquellos años. Más allá de su aspecto temático, la película sobresale por su calidad técnica, los magníficos diálogos, el manejo excelso de los silencios, y la estupenda banda sonora seleccionada para acompañar lo que podría considerarse como un tenso viaje de introspección. Por todos estos motivos, no solo "Knife in the Water" se presenta como una producción extremadamente recomendable, sino que además recibió una nominación al Oscar a la mejor película extranjera, y sirvió como inspiración para cintas como “Dead Calm” (1989), de Phillip Noyce, o “Infidelidad” (2002), de Adrian Lyne, cuyo final se asemeja bastante al del film de Polanski.


por Fantomas.

2 comentarios:

Alfredo dijo...

debo reconocer que knife in the water, es un pendiente que tengo...lo solucionare pronto..jaj, es mas en el blockbuster de aca en serena arriendan su edicion criterion collection, que es increible, que mejor manera que verla que en esa edicion.

saludos

paco Montoro dijo...

Quede fascinado con Cuchillo en el agua cuando la vi por primera vez en el desaparecido programa de Garci. Que gran acierto. Saludos

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