viernes, 23 de noviembre de 2007

The Third Secret: Hay secretos que debieran permanecer enterrados.

“The Third Secret” (1964), es un thriller del director Charles Crichton, el cual está protagonizado por Stephen Boyd y Pamela Franklin.

Leo Whiset, un famoso psicólogo, tras ser hallado agonizante por su sirvienta, pronuncia unas frases sin sentido antes de fallecer. El periodista de televisión Alex Stedman (Stephen Boyd), paciente de Whiset, recibe la visita de Katie (Pamela Franklin), la hija de catorce años del fallecido psicólogo, la cual cree fervientemente que su padre no se suicidó como afirma la policía, sino que fue asesinado por uno de sus pacientes. Ella sabe quienes eran los pacientes del doctor, por lo que le pide a Alex que le ayude a investigar quien de ellos es el culpable. Alex acepta, pero en el fondo sabe que el encontrar la verdad puede transformarse en un camino sin retorno.


Dentro del cine británico realizado durante la primera mitad de la década de los sesenta, es común encontrarse con producciones filmadas en un glorioso blanco y negro, las cuales por lo general se enmarcan dentro del género del thriller. Dentro de esta gama de cintas se encuentra “The Third Secret”, un thriller de tintes psicologistas escrito por el guionista y productor Robert L. Joseph, y dirigido por Charles Crichton, quien es mayormente conocido por las numerosas comedias que realizó para la desaparecida productora Ealing. El relato comienza en el sótano de una antigua edificación londinense, donde una ama de llaves encuentra al doctor Leo Whitset, quien está a punto de morir a causa de un tiro en la sien. Si bien el supuesto suicidio del eminente psicólogo ha perturbado a varias personas, los cuales en su gran mayoría fueron sus pacientes, quien se ve más afectada con su muerte es Katie, su hija adolescente, quien no puede creer que su padre se haya quitado la vida. Esto la llevará a pedirle ayuda a un presentador norteamericano llamado Alex Stedman, quien hace algún tiempo se encontraba bajo la supervisión de Whitset.

Tras la insistencia de Katie, finalmente Alex Stedman termina siendo arrastrado a investigar los hechos que terminaron con la muerte de Whitset. Si bien en un principio él cree en la hipótesis del suicidio, a medida que avanza la investigación comienza a cambiar de opinión, ya que son varios los indicios que indican que uno de los pacientes del psicólogo es un verdadero psicópata. Al mismo tiempo que se examinan ciertos detalles de la investigación que llevan a cabo los protagonistas, van siendo revelados algunos de los rasgos psicológicos de los mismos, los que indican que quizás no son las personas más indicadas para llevar a cabo semejante tarea. Stedman no solo es un hombre violento dominado por sus constantes pesadillas, sino que además comienza a desarrollar una relación algo cuestionable con Katie. En lo que respecta al resto de los pacientes del psicólogo, gran parte de ellos son retratados como personas frágiles y temerosas de sí mismas, las cuales tienen un sinnúmero de dificultades para relacionarse con los demás.

Por la naturaleza fragmentada que exhiben los pacientes de Whitset, es inevitable que estos se vean sumamente afectados por su muerte, ya que en cierta medida han perdido a la única persona capaz de ayudarlos a soportar el complejo día a día. Es esta dependencia algo enfermiza que exhibe gran parte de los antiguos pacientes del doctor, lo que los convierte en sospechosos de la muerte del facultativo. Si bien la idea de explorar los distintos problemas de los pacientes de Whitset resulta interesante, lamentablemente el director no le dedica muchos minutos a las patologías que sufren cada uno de los distintos pacientes, por lo que solo nos enteramos de ciertos rasgos psicológicos de cada uno de ellos. Y es que nos es revelado que los atormenta, que no los deja vivir en paz, pero jamás sabemos que fue lo que los llevó a consultar al psicólogo. Si bien esto resulta ser algo decepcionante, por otro lado el halo de misterio que envuelve a cada uno de los sospechosos ayuda a realzar las interrogantes que rodean la muerte de Whitset.

Quizás unos de los elementos más interesantes de "The Third Secret" sea la relación que se da entre Alex y Katie. Aún cuando no sabemos muy bien que los ha unido en un principio, finalmente serán los recuerdos que comparten del doctor Whitset lo que los llevará a iniciar una investigación con una determinación a toda prueba. Durante gran parte de la cinta, la relación entre los protagonistas está marcada por una complicidad sin límites, que por momentos pareciera estar teñida por una patente tensión sexual. Y es que en el fondo se trata de dos personas perturbadas por distintos motivos, los cuales se apoyan mutuamente de forma incondicional. Lo que en cierta medida confirma que entre estos personajes existe una suerte de atracción que va más allá de la amistad, es la actitud penetrante que tiene Katie, quien se comporta como una adulta en presencia de Alex, cuyos monstruos internos lo llevan a sumergirse en peligroso juego del que le será difícil escapar.

En lo que a las actuaciones se refiere, sobresale la labor de Pamela Franklin, quien sin duda se roba la película. Stephen Boyd por su parte, realiza un trabajo bastante irregular, lo que no permite que su personaje sea completamente creíble. En cuanto al aspecto técnico del film, resulta destacable la banda sonora compuesta por Richard Arnell, la cual ayuda a aumentar la tensión de ciertos pasajes de la historia, y el maravilloso trabajo de fotografía de Douglas Slocombe, cuyo manejo de la luz y la sombra ayuda en gran medida a reflejar la psiquis fragmentada los protagonistas y de cada uno de los sospechosos que desfilan durante el transcurso de la película. Por otra parte, Charles Crichton le imprime a la cinta un ritmo narrativo algo irregular, el cual deja en evidencia gran parte de los agujeros que presenta el guión. Es por este motivo que una vez finalizado el relato, quedan algunas interrogantes sin respuesta, lo que obviamente resulta algo decepcionante.

Más allá de los problemas que presenta el film, Charles Crichton se las arregla para entregarnos una cinta interesante, cuya trama policial se encuentra dominada por un par de interrogantes que rápidamente atrapan el interés del espectador durante todo el transcurso del metraje. Quizás si el director le hubiese dedicado algunos minutos más a la exploración de la psiquis de los diversos sospechosos, esta producción se hubiese convertido en un verdadero clásico. En definitiva, "The Third Secret" se presenta como una película recomendable gracias a lo inteligente del planteamiento de la intriga psicológica, la densidad de sus personajes, y lo atemporal que resulta ser la historia. Es a raíz de todo esto que estamos llamados a rescatar del olvido a esta producción injustamente subvalorada, la cual bien podría ser considerada como una pequeña joya del cine británico de los sesenta.




por Fantomas.

2 comentarios:

Roy dijo...

hola cretino!

me uni a la comunidad bloggera, vi la reseña y me quede con ganas de ver la pelicula a ver si puedo sacar alguna lectura nueva

ta weno tu blog, productivo

saludos

Claudia dijo...

Muy buen post, me gusto como desarrollaste la descripcion de la peli y nos vas envolviendo en ella.Me parece que es una muy buena pelicula que me gustaria ver pronto, quedara dentro de mi lista de buenas pelis que tengo que ver......

pd: gracias por entregarnos cultura cinematografica

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