“Gaslight” (1944), es un film del director George Cukor, el cual es una adaptación de la obra de teatro del mismo nombre, creada por Patrick Hamilton. La cinta está protagonizada por Ingrid Bergman, Charles Boyer, Joseph Cotten y Angela Lansbury.La tía de Paula (Ingrid Bergman), la famosa artista Alice Alquist, es asesinada en su casa. Paula, que vive con ella, es quien encuentra el cuerpo. La policía no logra dar con el asesino y la niña es enviada a Italia con un tutor. Diez años más tarde, Paula vuelve felizmente casada a la antigua casa de su tía en Londres. Sin embargo, la felicidad inicial se torna algo siniestra cuando extraños sucesos comiencen a atormentarla; luces que de un momento a otro disminuyen de intensidad, sonidos de pasos en un ático completamente sellado u objetos que de un momento a otro desaparecen del lugar en el que los dejó. Eventos misteriosos que solo la joven y vulnerable Paula ve, y que lentamente comienzan a volverla loca, que es precisamente lo que espera su maquiavélico esposo George. (Charles Boyer).
Cuando la obra de teatro “Gaslight” llegó a los Estados Unidos bajo el nombre de “Angel Street” a comienzos de 1939, obtuvo un éxito inusitado. Cuando llegó a Broadway por ejemplo, estuvo en escena por casi tres años. Al ver esto, los estudios Columbia rápidamente se hicieron de los derechos para realizar una versión cinematográfica de la obra, pero por una serie de complicaciones el proyecto quedo suspendido por un tiempo. Sin preocuparse de la situación que estaba aconteciendo en Norteamérica, la productora inglesa “British Nacional” lanzó su propia versión de la obra en 1940, adelantándose a cualquier movimiento de la Columbia. La cinta tuvo una tan buena acogida en su país de origen, al igual que la obra de teatro en los Estados Unidos, por lo que los ejecutivos de la Columbia se vieron en el dilema de ver si ellos realizaban su propio film o sencillamente llegaban a un acuerdo con la productora inglesa, pudiendo así obtener ganancias sin realizar esfuerzo alguno.
Conversaciones más, conversaciones menos, los ejecutivos de la Columbia decidieron venderle los derechos de la cinta a la MGM, estudio que rápidamente comenzó a hacer las gestiones necesarias para lanzar la versión americana de “Gaslight”. Lamentablemente para las pretensiones de la MGM, en aquel momento existía un número de copias de la versión británica circulando en los Estados Unidos. Debido al miedo de que un posible relanzamiento de la versión inglesa entrara en directa competencia con la versión americana, la Metro cerró un curioso trato con la British Nacional. Si bien los británicos aceptaron no distribuir su versión en Norteamérica, la Metro se empecinó en destruir todas las copias y los negativos circulantes de la versión de 1940. Afortunadamente algunas copias sobrevivieron, por la que la original “Gaslight” vio la luz nuevamente en 1950. Para ese entonces, la versión de la MGM había logrado su objetivo; quedar en la retina del público, opacando de esta forma a la cinta original.
Los cambios realizados en el remake son bastante variados. Para comenzar la heroína está directamente relacionada con la victima de asesinato del inicio de la cinta, la cual era una famosa artista de la escena musical que estaba a cargo de Paula, la hija de su difunta hermana. Es por esto, que no se enfatiza tanto el asesinato en sí, sino que más bien la historia se centra en como este acontecimiento ha llegado a marcar a la joven Paula, trauma que posteriormente aprovechará su esposo para intentar volverla loca. En cambio, en la versión de 1940 la victima de asesinato es una señora adinerada y poseedora de unas famosas joyas, la cual vivía sola con sus criadas. El asesinato se muestra con lujo de detalles, dejando entrever las razones para la ejecución de tal crimen. Como la heroína de esta cinta no tiene relación alguna con dicho hecho, su esposo la maltrata sicológicamente a sabiendas de que ella había sufrido algunas crisis nerviosas en el pasado. Esto claramente nos deja con dos protagonistas de características distintas, mientras en la versión inglesa se muestra a una mujer débil desde un comienzo, en la versión de la MGM la protagonista, en un principio una libre pensadora y segura de si misma, se vuelve una inválida emocional que no puede lidiar de manera adecuada con la transición entre ambos estados.
Si en la versión original, el personaje que hacia las labores de detective era un policía retirado que ahora trabajaba criando caballos, en la de la MGM la labor detectivesca se divide entre dos personajes. Por un lado tenemos a un joven detective que trabaja en Scotland Yard, personificado por Joseph Cotten, quien casualmente decide reabrir el caso del asesinato ocurrido años atrás, y convenientemente se convierte en una especie de romántico caballero al rescate de la heroína. Respondiendo a una característica de glamorización de los personajes, a este personaje se le presenta como una especie de caballero aristócrata, quien es invitado a exclusivos conciertos y posee amistades bien catalogadas socialmente. Por todo esto, es justo considerar a este personaje como la perfecta combinación entre Sherlock Holmes y el príncipe encantador.
El otro personaje envuelto en las labores de investigación está dado por la actriz Dame May Whitty, quien personifica a la Sra. Thwaites, la viejita curiosa del barrio y que muestra un inusitado interés por averiguar lo acontecido años atrás en aquel lugar. Este personaje responde más bien a una especie de alivio cómico a los diversos momentos de tensión presentes en el film. Lo que si es indiscutible, es que a simple vista pareciera ser un préstamo de la película “La dama desaparece” (1938), del director Alfred Hitchcock. Si bien el personaje no molesta en lo absoluto, en ocasiones tiende a desviar un poco la bien contada historia.
Otro de los personajes cuyas características fueron cambiadas, fue el de la criada Nancy, personificada por una debutante Angela Lansbury de tan solo 19 años. Si bien en la versión original la criada se burlaba a escondidas de la dueña de casa y en determinado momento de la cinta comienza una relación extramarital con su patrón, en el remake se muestra a Nancy como una joven sumamente insolente, de la que incluso podríamos decir que obtiene un cierto grado de placer cuando se enfrenta o ridiculiza a Paula. En cuanto al adulterio, en la versión de 1944 no pasa del simple coqueteo, sin embargo este aspecto no resulta realmente importante en este film.
El remake sin dudas cumple con entregarnos buenas dosis de suspenso, a la vez que deja que las estrellas brillen en cada una de las escenas donde participan. Tanto Bergman, Boyer y Lansbury nos entregan unas actuaciones realmente destacables, ya sea cuando aparecen individualmente o cuando deben interactuar entre ellos. El director supo llevar a cabo una obra en la cual los actores resaltan, creando una película de gran calidad artística que a su vez tuviera un gran gancho comercial.
Ambas películas son perfectos ejemplos de cómo debe realizarse un buen thriller psicológico. En lo personal, encontré superior la cinta de 1944, pese a que es bastante más predecible que su predecesora, sin embargo cuenta con estupendas actuaciones, donde Ingrid Bergman ganó un Oscar por su trabajo en este film, mientras que Charles Boyer y Angela Lansbury obtuvieron nominaciones por sus actuaciones. Además, también fue nominada al Oscar como mejor película, mejor guión, mejor fotografía y ganó otro a la mejor dirección de arte. Sin duda esto debiera ser suficiente para invitarlos a ver esta cinta, que se realizó en una época en que incluso los remakes eran bien cuidados, no como los numerosos bodrios que han aparecido en el último tiempo.
por Fantomas.












