
Nell Bowen (Anna Lee), es una joven actriz y la protegida de Lord Mortimer (Billy House), la cual asiste a una obra teatral dada por los internos del hospital para dementes de Saint Mary´s of Bethlehem. Cuando uno de los internos muere después de ser pintado por completo para la obra, Nell comienza una campaña para reformar el asilo. Su cruzada le traerá más enemigos que colaboradores, entre ellos el Sr. Sims (Boris Karloff), encargado del sanatorio, quien eventualmente logrará internarla en el lugar, haciendo peligrar su sanidad mental y su vida.
Ambientada en Londres en el año 1976, “Bedlam” fue la última entrada del ciclo de Val Lewton para la unidad B de la RKO, además de ser su última colaboración con Boris Karloff. El guión se inspiró en la pintura del mismo nombre de William Hogarth, la cual es la pieza número ocho de su serie “The Rake´s Progress”. Otras de las ilustraciones de Hogarth son también utilizadas en algunas de las transiciones de la cinta, como fondos de los créditos. Fiel a su estilo de reutilizar sets de otras cintas, Lewton tomaría prestada la iglesia construida para el film “The Bells of St. Mary´s” (1945), para construir los interiores del manicomio. Como dato curioso, esto no sería lo único que reutilizarían, ya que en una escena Anna Lee utiliza uno de los vestidos usados por Vivien Leigh en “Gone With the Wind” (1939).
En esta ocasión, Lewton decidió alejarse de las historias sobrenaturales que tantos éxitos le acarrearon al interior de la RKO, para centrarse en las horribles condiciones sociales acontecidas hace cientos de años. Para entender mejor la trama es mejor situarse en el contexto histórico. En el siglo XIII se estableció en Gran Bretaña el primer hospital psiquiátrico del mundo moderno, llamado Bethlem Royal Hospital (“Bethlem fue una distorción arábica de Bethlehem). Lamentablemente, las buenas intenciones de las hermanas de la Orden de la Estrella de Belén pronto se vinieron abajo, y cuando el gobierno tomó posesión del inmueble, ya se había convertido en una espantosa cárcel donde los pacientes vivían es espantosas condiciones. Solo a fines del siglo XVIII, durante la llamada “Edad de la Razón”, la gente comenzó a darse cuenta que existía un mejor modo para tratar a los pacientes psiquiátricos.
Es precisamente en dicho periodo de transición en el que se enfoca el guión escrito por Lewton y Robson. Durante la primera mitad de la película dejan explicitamente graficado los maltratos sufridos por los pacientes, junto con mostrar como los aristócratas y la protagonista, muestran total frialdad ante dichos hechos, llegando incluso a pagar por visitar el manicomio como quien paga por ir al cine. Un tema tan sórdido como el maltrato a los pacientes psiquiátrico, su utilización como fuente de diversión, y la cruel actitud de los protagonistas, fueron justificaciones suficientes para el “Código de Producción” bloqueara por un tiempo la realización de la cinta, hasta que Lewton realizara algunos cambios en el guión, eximiendo de la culpa moral a los pacientes por los crímenes cometidos, junto con aclarar que la situación exhibida en la película no reflejaba el proceder de los hospitales contemporáneos.
En lo que a Boris Karloff se refiere, el actor había ganado fama mundial con su interpretación del monstruo de Frankenstein en 1931, fama que lo marcaría por el resto de su carrera, encasillandoló en el género del terror. Para mediados de los cuarenta, Karloff no tuvo otra opción más que participar en comedias que parodiaban su papel de villano, o películas de terror de bajo presupuesto que intentaban conseguir algo de prestigio a costa de su nombre. Fue entonces cuando Val Lewton le propuso participar en algunas de las películas que le fueron encomendadas por la RKO. En esta, la tercera colaboración de Karloff con Lewton, el actor interpreta a un hombre sumamente culto, pero completamente amoral, el cual no duda en explotar la situación de los pacientes con tal de obtener algún tipo de beneficio. Es el personaje de Karloff el que podría considerarse como el elemento más claro del género de terror presente en la cinta (de hecho su destino final guarda alguna semejanza con el cuento “El gato negro”, de Edgar Allan Poe).
Y es que “Bedlam” es esencia no podría ser considerada como una película de terror, pese a presentar algunos elementos del género. La historia es más bien un negro melodrama (con historia de amor incluida) que nos presenta el oscuro terreno de la locura, y el lado más horrible de la supuesta “sanidad mental”, donde los verdaderos monstruos son los mismos hombres que guían sus actos según la ambición que los corroe. Es también importante el cambio que sufre la protagonista durante el transcurso de la cinta, gatillado en gran medida por la intervención del personaje interpretado por Richard Fraser, un cuáquero que le enseñará el valor de la vida humana. Aunque su discurso de rectitud ante todo, parece disolverse por un momento al final de la historia, este es el único personaje cuyas acciones no tienen una segunda lectura.
La película presenta buenas actuaciones, apoyadas por buenos diálogos que reflejan de manera efectiva las personalidades de los personajes principales. Esta es tal vez una de las mejores actuaciones de Karloff, aunque no sea una de las más recordadas. Anna Lee por su parte, interpreta de buena manera a esta mujer feminista, independiente, bondadosa, pero por sobretodo cínica y pragmática. Es por esto que al terminar la cinta, uno queda con la sensación de que la dura lección que ha recibido no ha sido del todo efectiva, y su discurso humanitario no tiene otro fin más que el de ganar la aprobación de sus pares.
La banda sonora nuevamente está a cargo de Roy Webb, que como de costumbre realiza un buen trabajo, entregando una música completamente atmosférica. Nicholas Musaraca por su parte, nos presenta una cuidada fotografía que se encarga de presentar una marcada diferencia entre los luminosos exteriores y la oscuridad que prevalece al interior del sanatorio mental.
“Bedlam” no fue muy bien recibida por el público no por la crítica cuando fue estrenada. Y es que Mark Robson no logra estar a la altura de Jacques Tourneur o Robert Wise, los otros directores que trabajaron junto a Lewton en su ciclo en la RKO. Sin embargo, la cinta aparece como un inteligente ejercicio de terror con conciencia social. Hoy incluso podría ser considerada como una cinta de horror feminista, en la cual su protagonista es castigada por su inteligencia y su personalidad extrovertida e incluso extravagante. De todas maneras, “Bedlam” es una película meritoria, que presenta buenas actuaciones, una interesante atmósfera y un conjunto de ideas bien planteadas, razones suficientes para rescatar esta obra del olvido.
por Fantomas.





4 comentarios:
Muy interesante, no conocía la película pero tomo nota. Esa temática tan oscura y Karloff/Lewton tienen que merecer la pena.
Saludos!
Otra que tampoco la conoce. Oscurita y con buenos ingredientes, argumentales y actorales... habrá que verla.
Saludos!
Que interesante suena, no la conocía. Parece más que de terror un drama algo oscuro. Voy a intentar encontrarla!!
Me interesó mucho tambien lo que contabas de los hospitales de salud mental en esa época en la realidad y el cambió que se produjo.
Saludos!!
Todo lo que hacia Karloff era digno de atención. Muy interesante articulo. Saludos¡¡
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