sábado, 26 de septiembre de 2009

Ghost in the Shell 2: Innocence: ¿Qué es lo que nos convierte en humanos?

“Ghost in the Shell 2: Innocence” (2004), es una cinta de animación escrita y dirigida por Mamoru Oshii.

Es el año 2032 y la línea entre los hombres y las máquinas casi se ha velado más allá de la distinción. Los seres humanos se han olvidado de que son humanos y aquellos que han dejado de serlo, coexisten con los cyborgs y las muñecas (robots sin elemento humano ninguno). Como detective de la unidad antiterrorista secreta del gobierno conocida como Public Security Section 9, Batou está investigando el caso de un robot femenino creado específicamente para tener relaciones sexuales, el cual ha asesinado a algunos de sus dueños. Mientras que Batou avanza más en la investigación, más se cuestiona acerca de la naturaleza del hombre y su propia naturaleza.


Tras el éxito de la aclamada “Ghost in the Shell” (1995), Mamoru Oshii realizó una secuela ambientada algunos años después de los eventos del film original. El mundo donde se desarrolla la historia se caracteriza por presentar a humanos y a cyborgs (seres parte hombre y parte máquina en distintos grados) conviviendo tranquilamente. En este futuro, la línea divisora entre organismo y máquina es bastante delgada. Es aquí donde entra el personaje de Batou, un cyborg completamente mecanizado que pese a su naturaleza, logró asimilar los acontecimientos sucedidos con su compañera Motoko Kusanagi en la primera cinta (relacionados con el desarrollo de un alma por parte de un cyborg), lo que le otorgó un cierto dejo de humanidad. Por otra parte, su actual compañero llamado Togusa, posee un cuerpo casi en su totalidad orgánico donde solo su cerebro es sintético. Sin embargo, pese a esto es lo más parecido a un humano en la famosa Sección 9 de la policía.

Durante la primera parte de la cinta, la historia funciona como un relato policial, el cual más tarde adquirirá otros ribetes a medida que empieza a tocar tópicos más complejos. Una oleada de asesinatos a comenzado a afectar a varios miembros de la élite política y financiera de la ciudad. Dichos asesinatos han sido perpetrados por unas muñecas completamente mecanizadas llamadas “gynoides”, las cuales sin razón aparente han atacado a sus amos. Al igual que la primera cinta, “Innocence” describe como el rápido avance de la tecnología gradualmente comienza a borrar los vestigios de lo que nosotros conocemos como humanidad, y las almas que nos distinguen como humanos. En este mundo en constante evolución, la obsesión del ser humano por recrearse a si mismo, ha derivado en que las nociones de amor y espíritu se hayan vuelto obsoletas. Es en este contexto que durante el transcurso de la cinta vemos los intentos de Batou por mantener su lado humano, su fantasma (o alma), pese a que todo indica que él es incapaz de desarrollar algo parecido a lo que nosotros conocemos por alma.

La idea de lo real y lo irreal cruza toda la película. Oshii se encarga de aclararnos de que no todo lo que vemos es real, y que la realidad es un concepto que necesita ser revisado. Al mismo tiempo, el director explora la valoración cada vez menor que se le da a los sentimientos, en aras de logros personales o económicos. En la sociedad futurista de la cinta, vemos como los humanos sienten la necesidad de convertirse en cyborgs con el objetivo de incrementar su capacidad sensorial y su entendimiento de las cosas. Tomando la idea de Descartes, “primero pienso, luego existo”, la posesión de un alma parece estar demasiado sobrevalorada en una sociedad regida por los logros y la tecnología. En este mundo donde todo puede ser reemplazado y mejorado, todo aquello que no sirva a un propósito inmediato tiende a ser desechado. ¿Puede tener significado algo que no puede ser reconocido o representado por una computadora? ¿Es posible reducir la espiritualidad o la moral a la simple lógica de un algoritmo? Estas son dos de las preguntas que Oshii nos plantea a lo largo de la cinta, y que nosotros estamos llamados a responder.

Por otra parte, en un momento de la cinta existe una discusión acerca de lo que nos caracteriza como humanos, lo que se entrecruza con nuestra noción de lo que es real o irreal. Para esto se utilizan como ejemplo a la muñecas; una muñeca a los ojos de un adulto es un objeto completamente inerte. Sin embargo, a los ojos de un niño se convierten en seres “reales” desde el momento en que les asignan una personalidad virtual y se vuelven el objeto de su afecto. A su vez, las muñecas de la cinta o gynoides, vienen a reflejar uno de nuestros más grandes miedos; que en realidad todos nosotros no seamos más que caparazones vacíos, no existiendo nada que nos convierta en seres especiales. Esa es la lógica a la que se ve enfrentado Batou. ¿Es él un simple robot capaz de razonar o algo más? En ese sentido, la mascota de Batou juega un papel importante en su búsqueda de un alma. Precisamente las escenas con su perro sirven para demostrar los vestigios de humanidad que posee. Son las únicas evidencias de que en su interior, se esconde algo más que cables y circuitos.

Más allá del aspecto filosófico de la cinta, “Innocence” presenta una animación simplemente espectacular, que utiliza sin reparos algunas imágenes generadas por computadora. Al igual que el film anterior, estamos frente a un festín visual en el cual la elección de los colores y el diseño de los escenarios se mezclan de manera perfecta, llamando inmediatamente la atención del espectador. Es así como nos encontramos con escenas perfectamente orquestadas como el violento ataque a la guarida de los yakuza, o la conmovedora escena en la cual Batou llega a casa después de un largo día de trabajo, para alimentar a su perro e intentar descansar pese a sentirse apesadumbrado por los profundos y oscuros pensamientos que inundan su cabeza. Todo esto es complementado de manera perfecta por la estupenda banda sonora de Kenji Kawai, y por la cuidada fotografía de Miki Sakuma.

El principal problema de “Innocence” es que si bien presenta algunos planteamientos filosóficos sumamente interesantes, el hábito de los personajes por citar a diversos filósofos y teólogos termina siendo algo molesto debido a que nos distrae de la trama central. Aunque la historia base de la cinta es relativamente simple, la forma en cómo esta es narrada resulta en extremo compleja, por lo que tal vez sea necesario darle más de un visionado al film para entenderlo en su totalidad. “Ghost in the Shell 2: Innocence” no logra superar lo hecho por la cinta original, principalmente porque el director en su intento por filmar una cinta compleja con un apartado visual deslumbrante, deja a medio camino el aspecto narrativo de la misma. Aunque no es estrictamente necesario haber visto "Ghost in the Shell", si es recomendable verla primero para entender un poco más acerca del mundo en el que se desarrollan los acontecimientos. De todas formas, “Innocence” es uno de los buenos films de animación que se han realizado en las últimas décadas, convirtiéndose en una cinta más que recomendable para aquellos que les guste este tipo de cine o para cinéfilos aventureros en búsqueda de nuevos horizontes.




por Fantomas.

10 comentarios:

Cinemagnificus dijo...

A mi me gusta mucho esta película y creo que es una dignísima secuela, aunque coincido contigo en que como la primera entrega ninguna, más profunda y bien estructurada y equilibrada.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Adoro el ánime sobre todo a este director y al grandísimo Miyazaki. Me quedo con la primera entrega de la saga, que fue rompedora y todo un golpe a nuestras mentes europeas.
Saludos

Pablo Martinez dijo...

Wow! me atrae mucho el film!!! lo veré ni bien pueda ;)

Saludos! Pasate a dejar un comentario por el primer cumplemes del blog! jeje

Un abrazo!

PM

Fantomas dijo...

- Cinemagnificus: "Innocence" es una secuela más que digna para esa joya que es "Ghost in the Shell". También recomiendo ver las dos temporadas de la serie animada basada en el manga.

- Crowley: Últimamente he estado viendo bastante anime y espero postear en un futuro cercano otras cintas de los directores que mencionas, además de un par de cintas no muy conocidas.

- Pablo Martinez: Felicidades por tu primer mes en el mundo de los blogs. Sigue con el buen trabajo. Ya pase por tu sitio a dejarte un saludo ;).

Gracias a todos por los comentarios,
Saludos.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Sólo he visto la primera parte. Tendré que echarle un vistazo a la secuela, aunque no esté al mismo nivel.

Saludos ;)

Lucas Robledo dijo...

Excelente pelicula, que nos muestra una vez mas a un impecable Oshii. Exponentes como estos muestran que en cuanto a historias y guiones, el anime no tiene NADA que envidiarle a producciones Hollywoodenses... es mas... cuantas historias habran robado los primermundistas americanos?
Solo con ver la primera parte de esta cinta, y relacionarla con la saga Matrix en su concepto.

Piensenlo. :D

H dijo...

que tremenda pelicula!
saludos
Salutes desde SCI TERROR
H

Rick dijo...

Siempre me recomiendan Ghost in the Shell y al final pasan los años y nunca la veo. A ver si alguna vez va la vencida, porque cada vez tengo más ganas.

Por cierto, he estado echándole un vistazo a tu blog y me ha gustado bastante así que quería proponerte un intercambio de enlaces. Yo también tengo un blog de cine, llamado Hotel Overlook. Lo puedes ver entrando en mi sitio web. Si te parece bien la propuesta coméntamelo en el blog.

Un saludo.

Rick dijo...

Ya estás enlazado en Hotel Overlook

Un saludo

Darkerr dijo...

Sólo he visto la primera pelicula y de hecho valdría bien revisionarla ahora con más años, ha de mostrar muchos otros detalles aún. Esta secuela la tengo pero hasta ahora no la he visto, me ha interesando mucho tu critica, ahora si veré la pelicula en breve.

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