miércoles 4 de noviembre de 2009

La Coda Dello Scorpione: Misterio en Atenas.

“La Coda Dello Scorpione” (1971), es un giallo del director Sergio Martino, el cual está protagonizado por George Hilton, Anita Strindberg, Alberto de Mendoza, y Ida Galli.

Kurt Baumer muere en un accidente de aviación. Su esposa, Lisa Baumer (Ida Galli), es la única beneficiaria de un seguro de un millón de dólares. Sin embargo, poco después de cobrarlo ella es asesinada. El principal sospechoso es Peter (George Hilton), un investigador de la compañía de seguros que estaba tratando de esclarecer las causas del siniestro aéreo. Cuando comienzan a aparecer más cadáveres y a escasear las pistas, el comisario Stavros (Luigi Pistilli) confía en llegar al asesino a través del dinero del seguro, el cual ha desaparecido.

Aunque no es tan conocido como Dario Argento o Mario Bava, Sergio Martino fue una figura importante dentro del mundo del giallo, dirigiendo cintas como “All the Colours of the Dark” (1972), “Torso” (1973), o la que hoy nos ocupa, que dicho sea de paso, fue el segundo giallo filmado por el director. En esta ocasión, nos encontramos con todos los elementos propios del género, como el asesino enmascarado y la investigación de los asesinatos por parte de una pareja de civiles, entre otras cosas. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los giallos, Martino prefiere trasladar la acción de Roma, a Londres y Atenas. La verdad es que este no es el único punto en el que este particular giallo logra separarse del resto de las cintas del género. Los guionistas Ernesto Gastaldi y Eduardo Manzanos Brochero optan por utilizar la estratagema utilizada varios años antes por Alfred Hitchcock en “Psycho” (1960), donde la supuesta protagonista es asesinada antes de que finalize la primera mitad de la cinta, lo que ayuda a que el espectador no pueda dar nada por sentado durante el transcurso del relato.

La historia, que comienza con la misteriosa muerte del empresario Kurt Baumer quien fallece en un accidente aéreo (el cual en términos de efectos especiales deja bastante que desear), parece indicar que la investigación de la policía va a rondar en torno al extraño accidente. Sin embargo, a los pocos minutos de iniciada la cinta, la trama de un brusco giro cuando su esposa es asesinada. De un momento a otro, la investigación policial deja de lado el accidente para centrarse en el asesinato de la mujer, y en los motivos que tuvo el asesino para cometer el crimen. Aunque no existe una gran gama de sospechosos, Martino se encarga de incluir elementos distractores que ayudan a acrecentar el misterio principal. Por ejemplo, durante el transcurso del film, en numerosas ocasiones el director nos situa en un pequeño departamento en el cual vive una aeromoza y un hombre de identidad desconocida, que perfectamente puede estar involucrado en los violentos crimenes.

En el ámbito de los crimenes, en general los asesinatos están bien orquestados, donde el asesino utiliza una gama de alternativas para acabar con la vida de sus víctima. Dichas escenas son bastante estilizadas, al punto que Martino logra construir imágenes que son perturbadoras y atrayentes a la vez. Los mejores ejemplos de esto, son las escenas del asesinato del personaje interpretado por Janine Reynaud, quien exhala su último aliento mientras tiene su cara pegada a una de las ventanas de su casa, mientras el asesino continua apuñalandola; y el delirante asalto nocturno que sufre la joven reportera interpretada por Anita Strindberg, en su departamento el cual está bañado en una atmosférica luz verde. Como muchas de las cintas del género, la gama de colores y contrastes que maneja Martino y su director de fotografía Emilio Foriscot, resultan efectivos a la hora de incrementar la atmósfera inquietante que reina en el film. Además existen unas pequeñas dosis de gore, en la que se destaca una sangrienta escena en la que una de las víctimas pierde violentamente uno de sus ojos.

La trama en general es bastante líneal, presentando unos poco agujeros en el guión, los cuales la verdad no resultan ser demasiado importantes, y que probablemente aquellos espectadores familiarizados con el género del giallo sabrán perdonar. Los guionistas se las arreglan para mantener en secreto la identidad del asesino, pese a que a medida que transcurre el film, los sospechos comienzan a ser asesinados uno tras otro, lo que probablemente ayudará a los espectadores más avezados a encontrar la respuesta del enigma antes de que esta sea revelada. Lo que si puede resultar algo críticable, es que a ratos Martino y compañia parecen estar más interesados en centrarse en la relación amorosa de los protagonistas, que en la investigación en si. De hecho, hasta cierto punto, los asesinatos parecen ser una suerte de obstáculo que el director debe sortear con tal de contar la historia que tenía planeada desde un principio.

En el ámbito de los efectos especiales, si bien existen algunos que dejan bastante que desear, como por ejemplo la ya mencionada escena de la explosión del avión, a lo que se suma una escena gore con un pésimo trabajo de maquillaje, al punto que la prótesis utilizada es de un color claramente distinto al color de la piel del actor, quebrando por completo la ilusión que deseaba crear el director, en su gran mayoría logran ser efectivos. Por otro lado, nos encontramos con varias escenas sumamente interesantes en el aspecto visual, como por ejemplo una tensa escena de persecución que incluye una escalera de caracol; la inusual escena filmada en un extraño ángulo, donde la cámara se mueve como si se tratara de un péndulo; o el climático final que se desarrolla en medio del océano. Complementando muchas de estas escenas cuidadosamente orquestadas, se encuentra la más que adecuada banda sonora de Bruno Nicolai, que se encarga de acrecentar la tensa atmósfera que rodea a la cinta.

Las actuaciones en general resultan ser correctas, donde la pareja protagónica interpretada por George Hilton y Anita Strindberg, resulta tener una gran química pese a lo precipitada que resulta ser la relación entre sus personajes. Alberto de Mendoza por otro lado, quien interpreta al misterioso agente de la Interpol, John Stanley, logra que su personaje resulte ser interesante para al espectador en especial por la aparente ambiguedad de su accionar. “La Coda Dello Scorpione” es un giallo que aunque no es de los mejores de su director, resulta ser un film interesante. Pese a las posibles fallas que pueda presentar su guión (algo bastante común en el género del giallo), estamos frente a un giallo inteligentemente relatado, con la suficiente cantidad de sorpresas para mantener interesado al espectador promedio, que probablemente se sorprenderá con el desenlace de la historia. Con fuertes influencias de la ya mencionada “Psycho”, y con alguna referencia a la cinta “Blow Up” (1966), de Michelangelo Antonioni, Martino construye un film con buenas dosis de suspenso el cual vale la pena ver.




por Fantomas.

4 comentarios:

Alí Reyes H. dijo...

Otro tema:
Me consta que El abogado del diablo es una excelente pelìcula

jb dijo...

uuuyyy la vi hace mucho ni me acuerdo... Es más me hiciste acordar aotras...
Muy buena articulo
Alberto de Mendoza cumplía en esos papeles
Saludos nimios

Profesiones; contraculturales y sociópatas sin remedio. dijo...

Este Sergio Martino sabe lo que se hace, un pedazo de film.

Un saludo y felicidades por el texto, saludos desde nuestro humilde blog.

Vurdalak.

Dialoguista dijo...

Unos cuantos elementos tiene que me dan ganas de ver cómo están utilizados (las semejanzas con Psicosis, los giros argumentales, esa cámara pendulo!!!!) asi que me olvidaré un poquito del miedito que me van a causar las escenas que mencionas ;.) y voy a ponerme a buscar esta peli!!!!
Saludos!!!

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