miércoles, 24 de octubre de 2007

Black Sabbath: Tres historias de terror.

“I tre volti della paura” (1963), es un film de terror del director Mario Bava, el cual está protagonizado por Boris Karloff, Michele Mercier y Mark Damon.

Un peculiar anfitrión presenta un trío de atmosféricos relatos de horror sobre: Una mujer que permanece aterrorizada en su departamento a causa de una serie de llamadas telefónicas amenazantes; un granjero ruso que a principios del siglo XIX intenta defender a su familia del ataque de un grupo de peligrosos vampiros; y una enfermera que toma una decisión fatal mientras se encuentra preparando el cuerpo de una de sus pacientes, quien era una médium que falleció mientras oficiaba una sesión de espiritismo.

Tras el exitoso estreno del film de horror gótico “La maschera del demonio” (1960), el director italiano Mario Bava adquirió la atención necesaria como para embarcarse en proyectos más ambiciosos, mediante los cuales pretendía exponer todo su talento como realizador. Entre dichos proyectos se encontraba “I tre volti della paura”, una cinta de antologías la cual marcaba el regreso parcial del realizador a los terrenos del horror gótico. Dentro del ámbito cinematográfico, las llamadas antologías son películas conformadas por una serie de historias cortas, las cuales pueden o no tener alguna relación entre sí. En el caso particular del film de Bava, Boris Karloff, quien oficia de maestro de ceremonias, presenta tres relatos enmarcados dentro del género del horror, los cuales se alzan como entidades independientes que presentan una temática y un estilo distintivo, lo que en gran medida no solo permitió que el director exhibiera gran parte del espectro de su talento, sino que además le otorgó la posibilidad de hacer patente su inclinación por las historias que ahondaban en la denigración de la condición humana, y por aquellas que formulaban hipótesis con respecto a la verdadera naturaleza de la maldad.

El primer segmento titulado “The Telephone”, probablemente es el menos impactante de los tres considerando los niveles de terror que genera. Dicho relato, el cual está basado en una historia de F. G. Snyder, se centra en una mujer llamada Rosy (Michèle Mercier), la cual una noche comienza a recibir una serie de llamados amenazantes que coinciden con la fuga de un peligroso criminal. Aterrorizada con la situación, Rosy acude a su amiga María (Lidia Alfonso), a quien telefónicamente le explica que un hombre dice estar observando cada uno de sus pasos, y que además ha amenazado con asesinarla. Si bien no se entrega ningún tipo de información explicita que explique el tipo de relación que existe entre el trio de personajes que interactúan en el relato, los diálogos otorgan una serie de pistas que permiten vislumbrar el trasfondo personal de cada uno de ellos. Eventualmente no solo se descubre que el criminal que ha escapado de prisión fue encarcelado gracias al testimonio de Rosy, quien en el pasado tuvo una relación amorosa con él, sino que además quedan en evidencia las inclinaciones lésbicas de su mejor amiga.


El segundo segmento titulado “The Wurdalak”, el cual está basado en un relato del escritor Alexei Tolstoi, transcurre en la campiña serbia donde un hombre llamado Vladimire d´Urfe (Mark Damon), se ve obligado a refugiarse en la casa de una familia de granjeros, quienes están esperando el regreso de Gorca (Boris Karloff), el patriarca de la familia, quien ha salido en búsqueda de un criminal turco sin importarle el hecho de que en los bosques aledaños a su hogar, viven unas criaturas conocidas como los Wurdalaks, los cuales son una suerte de vampiros capaces de controlar por completo a sus víctimas. El gran generador de tensión de la historia es la posibilidad de que Gorca haya caído bajo el influjo de los Wurdalaks, lo que directamente pone en riesgo a todos los miembros de su familia, y al recién llegado que ha tenido la mala suerte de pedir ayuda en el lugar equivocado. Cabe mencionar que la naturaleza de los supuestos vampiros es absolutamente ruin y perversa. Y es que los Wurdalaks son conocidos por beber la sangre de sus seres más queridos, lo que inevitablemente transmuta la bondad inherente que presentan algunos de los personajes en una ineludible marca mortal. Debido a todo esto, resulta evidente que el tema del predominio del mal es parte importante del relato. Y es que Bava se inclina por un final pesimista, en el cual ni siquiera el pequeño nieto de Gorca logra salvarse de la maldición que recae sobre su familia, con el único objetivo de establecer que la maldad es una constante dentro del mundo, la cual no puede ser eliminada sin importar los esfuerzos que se hagan para aquello.

El último segmento del film titulado “Drop of Water”, es probablemente el más efectivo a la hora de generar terror en el espectador, aún cuando la historia que le da vida es la menos compleja del conjunto. La protagonista en esta ocasión es Helen Chester (Jacqueline Pierreux), una enfermera que mientras se encuentra preparando el cuerpo de una médium que falleció durante una sesión de espiritismo, decide robarle un vistoso anillo sin imaginar las consecuencias que tendrá su reprobable acto. Y es que una vez que Helen regresa a su casa, comienza a ser atormentada por una sucesión de extraños acontecimientos, los cuales irán subiendo en intensidad y que en cierta forma son una señal clara de la potencial venganza de la fallecida médium. Durante gran parte del segmento, Bava utiliza el sonido de un goteo constante para generar una sensación de inminente peligro, la cual es percibida tanto por el espectador como por la angustiada protagonista, la que gradualmente se irá sumiendo en un incontrolable miedo irracional. El final de este relato resulta ser sumamente ambiguo, ya que no queda del todo claro si el cruel destino de Helen es obra del enfadado espíritu de la médium, o sencillamente es una cruel consecuencia de su ineludible sentimiento de culpa.


Mientras que en “The Telephone” se destaca el trabajo de fotografía de Ubaldo Terzano y el uso de la cámara subjetiva por parte de Mario Bava, la cual en gran medida contribuye a crear la sensación de que el villano de turno goza de cierta omnipresencia, en “The Wurdalak” se destaca la dirección de arte de Giorgio Giovannini, la cual permite contrastar de manera evidente el interior de la casa del personaje interpretado por Boris Karloff, con la escalofriante campiña serbia que alberga la maldad que intenta penetrar el seno de la familia de humildes granjeros. Por último, en “Drop of Water” no solo los estímulos auditivos adquieren una especial importancia, sino que además en este segmento Mario Bava exhibe un uso experto del color, lo que permite que el pequeño departamento de la protagonista rápidamente adquiera una atmósfera tan escalofriante como onírica. En lo que a las actuaciones se refiere, si bien todo el elenco participante realiza un estupendo trabajo, quienes se destacan por sobre el resto son el legendario Boris Karloff, quien interpreta al personaje más escalofriante del film; Mark Damon, quien logra con éxito proyectar la desesperación de la que es víctima su personaje cuando se ve acorralado por un mal hasta entonces desconocido para él; y Michèle Mercier, quien es la gran responsable de sostener los niveles de suspenso que presenta el primer segmento de la cinta.

Cabe mencionar que la compañía American International Pictures, la cual había sido la responsable de la distribución del film “La maschera del demonio” en los Estados Unidos, en esta ocasión estuvo involucrada directamente en el proceso de rodaje del film, lo cual significó que la versión norteamericana de “I tre volti della paura” (la cual fue estrenada bajo el nombre de “Black Sabbath”) presentara una serie de diferencias con respecto a la cinta original. Bajo las órdenes del productor Salvatore Billitteri, Mario Bava se vio obligado no solo a rodar una nueva introducción en la que Boris Karloff parecía estar atrapado en el limbo, sino que además tuvo que cambiar la efectiva banda sonora de Roberto Nicolosi por la dramática música del compositor Les Baxter, y debió eliminar cualquier indicio del aparente lesbianismo del personaje interpretado por Lidia Alfonso, entre otras cosas. Más allá de las diferencias que presentan las distintas versiones del film, “I tre volti della paura” se alza como uno de los trabajos más interesantes de Mario Bava, ya que aun cuando cada segmento exhibe elementos distintivos que le otorgan una cierta independencia, de todas formas operan de forma sinérgica a la hora de reflejar el talento del realizador, cuya habilidad para convertir lo cotidiano en algo absolutamente escalofriante lo convirtió en un verdadero maestro del cine de terror italiano.



por Fantomas.

1 comentario:

La Rosa Púrpura dijo...

Hoy tengo ésta para ver

qué bueno

me gusta lo que leí en el comentario

después les cuento

;o

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