martes, 23 de octubre de 2007

Dracula A.D. 1972: Drácula y su peculiar viaje en el tiempo.

“Dracula A. D. 1972” (1972), es un film de terror del director Alan Gibson, el cual está protagonizado por Christopher Lee, Peter Cushing y Christopher Neame.

Cien años después de haber sido asesinado por el Profesor Lawrence Van Helsing (Peter Cushing), el Conde Drácula (Christopher Lee) logra levantarse de su tumba en el Londres de los setenta, gracias a la acción de un grupo de jóvenes comandados por Johnny Alucard (Christopher Neame). Ahora que ha regresado a la vida, Drácula hará todo lo posible por eliminar a los descendientes de Van Helsing, entre los que se encuentran su biznieto Lorrimer (Peter Cushing) y Jessica (Stephanie Beacham), la nieta de este, los cuales tendrán que hacer todo lo posible por destruir la amenaza que se cierne su familia.

Para cuando la productora británica Hammer Films lanzó la séptima entrada de la saga del Conde Drácula, la cual había comenzado catorce años antes con la cinta “Horror of Dracula” (1958), su situación económica y comercial se encontraba en su punto más álgido. Debido al evidente cambio cultural que estaba experimentando la sociedad alrededor del globo, y al surgimiento de la industria cinematográfica italiana como fabricante de cine de terror, la llamada Casa del Martillo experimentó una brusca caída en su popularidad, lo que llevó a los ejecutivos a buscar nuevas fórmulas que pudiesen reencantar específicamente al público joven, quienes eran los que solían llenar las salas de cine. Y es que lamentablemente, a esa altura las cintas de terror gótico que le habían otorgado cierta notoriedad a la productora británica, eran vistas como obras anacrónicas las cuales intentaban subsistir a base de escenas de desnudez y un ligero acercamiento al lesbianismo. Consciente de la necesidad de modernizar las temáticas de los films de la compañía, el productor y guionista Anthony Hinds desarrolló una idea que situaba al Conde Drácula en el Londres de los setenta. Con la intención de llevar dicha idea a la pantalla grande, Sir James Carreras, uno de los fundadores de la Hammer, contrató al guionista Don Houghton para que escribiera un guión basado en el concepto de Hinds, el cual eventualmente sería titulado “Dracula Today”.

Para alegría de los estudios Warner Brothers, quienes estaban a cargo de la distribución de las producciones de la Hammer, la cinta logró reunir al Van Helsing de Peter Cushing con el Drácula de Christopher Lee por primera vez desde su participación en “Horror of Dracula”. Aunque en un principio Cushing tenía algunas reservas con la idea de situar la acción en un escenario contemporáneo, eventualmente se mostró encantado con la idea de participar en “Dracula A. D. 1972”. Christopher Lee en cambio, pensaba que la película estaba destinada al fracaso. Y es que el actor se mostró horrorizado por el guión, por lo que a Sir James Carreras no le quedó otra opción que aumentarle el salario con tal de retenerlo. Aún cuando eventualmente Lee accedió a participar en la cinta, en repetidas ocasiones expresó el enfado que le producían ciertas líneas de diálogo que retrataban a su personaje como si fuese el mismísimo Diablo. En relación a esto, en un pasaje del film Drácula declara: “Siempre he estado aquí. Siempre… desde el inicio de los tiempos. Desde que los ángeles rebeldes descendieron al Infierno. Desde que la oscuridad siguió a la luz… ¡Soy Drácula, el Señor de las Tinieblas, el Maestro de los Muertos Vivientes! ¡Soy la maldición, la destrucción, el ángel de las furias destructoras! ¡Soy el Apocalipsis!”


La historia de “Dracula A. D. 1972” comienza en el año 1872, en Hyde Park, donde el Profesor Lawrence Van Helsing tras asesinar a su viejo adversario, el Conde Drácula, fallece debido al esfuerzo realizado en su combate contra el vampiro. Durante el funeral de Van Helsing, quien es enterrado en la Iglesia de San Bartolomé, uno de los discípulos de Drácula entierra las cenizas de su maestro en las cercanías del lugar. Cien años más tarde, un muchacho llamado Johnny Alucard invita a un grupo de jóvenes a participar en una misa negra, la cual será llevada a cabo en la ahora abandonada Iglesia de San Bartolomé. Entre los jóvenes se encuentra Jessica Van Helsing, quien al igual que algunos de sus amigos, huye despavorida una vez que presencia la resurrección del Conde Drácula, quien de inmediato cobra a una víctima para saciar una sed de sangre que ha perdurado durante un siglo. Cuando el número de víctimas asesinadas en extrañas circunstancias empieza a aumentar drásticamente, el desconcertado Inspector de policía Murray (Michael Coles) decide pedirle ayuda al experto en ciencias ocultas Lorrimer Van Helsing, quien rápidamente asocia los crímenes a la figura de un vampiro. Consciente del peligro que se cierne sobre ellos, Lorrimer hará todo lo posible por detener a Drácula antes de que este acabe por completo con cualquier vestigio de la familia Van Helsing.

En gran medida, la idea de situar a Drácula en un escenario moderno estuvo influenciada por los buenos resultados obtenidos por el film “Count Yorga, Vampire” (1970), el cual fue producido por la compañía American International Pictures, la cual era propiedad de los norteamericanos James H. Nicholson y Samuel Z. Arkoff. Gran parte del éxito que tuvo dicha producción, se basó en la capacidad que tuvo el director Bob Kelljan para situar a un vampiro dentro de un escenario contemporáneo, sin que necesariamente este se viera fuera de lugar. Lamentablemente, el guión Don Houghton precisamente adolece de esa capacidad adaptativa, principalmente porque gran parte del contexto social que intenta retratar está desfasado al menos en una década. Este error fatal es provocado tanto por la visión sesgada que tenía el guionista con respecto a la sociedad británica de la época, como por su fútil intento de rescatar ciertos elementos presentes en gran parte de las producciones de terror gótico realizadas por la Hammer. Esto no solo provocó que “Dracula A. D. 1972” exhibiera un evidente desprecio por el Londres de los setenta, sino que además dio pie a una serie de diálogos completamente olvidables, los cuales no hacen más que arrastrar a la película al terreno de la parodia involuntaria.


Lo que refleja perfectamente el gran problema que presenta el film, es la escena en la cual aparece la banda norteamericana Stoneground, interpretando dos canciones ante un público de enloquecidos jóvenes. Dicha escena no solo resulta involuntariamente graciosa por la presencia de un grupo de personas de mediana edad interpretando a quienes se supone que son un grupo de jóvenes, sino que además por el hecho de que se trata de algo absolutamente fuera de contexto. En cuanto a las actuaciones, el elenco participante realiza una labor bastante irregular. Mientras que tanto Christopher Lee como Peter Cushing interpretan sus papeles con el aplomo suficiente como para evitar que se conviertan en simples caricaturas, Christopher Neame se destaca como el discípulo de Drácula, ya que no solo participa en gran parte de las escenas más memorables de la cinta, sino que además su personaje es quien más cómodo se ve en el escenario diseñado por Don Houghton y el director Alan Gibson. En cuanto a Stephanie Beacham, Michael Kitchen y Caroline Munro, todos realizan una labor absolutamente deplorable, lo que provoca que el espectador rápidamente pierda todo el interés en sus respectivos personajes.

En lo que al aspecto técnico del film se refiere, este cuenta con el correcto trabajo de fotografía de Dick Bush, y con la inadecuada banda sonora del compositor Michael Vickers, la cual se contrasta con la atmósfera que intentan establecer las imágenes. Curiosamente, los estudios Warner Brothers estaban convencidos de que la cinta tendría éxito, por lo que previo al estreno de “Dracula A. D. 1972” dispusieron de todos los elementos necesarios para rodar una secuela, con la intención de que fuese dirigida por Terence Fisher. Sin embargo, cuando la película resultó ser un fracaso de taquilla, los ejecutivos de la Warner rápidamente abandonaron el proyecto. El dinero invertido por la compañía norteamericana posteriormente sería utilizado en la realización del film “Satanic Rites of Dracula” (1973), en el cual también participaría la dupla conformada por Alan Gibson y Don Houghton. En gran medida, eventualmente serían sus múltiples falencias las que elevarían a “Dracula A. D. 1972” al estatus de film de culto. Si bien es evidente que se trata de un intento fallido por parte de la Hammer de revitalizar su material, es innegable que la producción al menos logra entretener al espectador, y que presenta un especial encanto que está dado por su carácter de parodia involuntaria, y por la presencia de la talentosa dupla conformada por el incombustible Christopher Lee y el carismático Peter Cushing.




por Fantomas.

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