jueves, 18 de octubre de 2007

The Quartermass Xperiment: El primer batacazo de la Hammer.

“The Quartermass Xperiment” (1955), es un film de ciencia ficción del director Val Guest, el cual está protagonizado por Brian Donlevy, Jack Warner y Richard Wordsworth.

Una nave espacial cae en medio de un pequeño pueblo causando una gran conmoción en la población. Al poco tiempo después llegan autoridades encabezadas por el científico Bernard Quartermass (Brian Donlevy), quien es el responsable de que el cohete haya sido enviado al espacio. En su interior viajaban 3 astronautas de los cuales solo Victor Carroon (Richard Wordsworth) sale con vida. Una vez en el hospital, Carroon comienza a presentar una serie de curiosos cambios físicos, a lo que se suma el hecho de que solo reacciona cuando tiene contacto con algún tipo de planta. Cuando el astronauta se pone violento y escapa del hospital, será responsabilidad de Quartermass y su equipo encontrarlo y averiguar qué fue lo que pasó en aquel viaje espacial.

A principios de los cincuenta, el escritor y guionista Nigel Kneale había creado para la BBC un show televisivo llamado “Quatermass Experiment”, que desde el primer día de emisión, el 18 de julio de 1953, resultó ser un gran éxito de audiencia, por lo que al poco tiempo después la serie fue reconocida como una de las obras de ciencia ficción más interesantes que alguna vez se transmitieron en la televisión británica. La historia de dicha serie (que es exactamente la misma de esta cinta), relata como el profesor Quatermass, quien era interpretado por Reginald Tate, en seis capítulos de media hora de duración, investigaba el caso de unos astronautas que tras aterrizar de emergencia en la Tierra, comienzan a exhibir un extraño comportamiento que hace suponer que han tenido contacto con algún tipo de vida extraterrestre.

Uno de los fieles espectadores de la serie era Anthony Hinds, productor y guionista de la famosa productora inglesa Hammer. Tanta fue la impresión que le causó esta serie a Hinds, que le traspasó sus deseos de realizar una adaptación cinematográfica a Michael Carreras, uno de los mandamases del estudio. Gracias a la estupenda relación entre la productora y la BBC debido a las múltiples adaptaciones radiofónicas que había realizado la casa del martillo, la obtención de los derechos de emisión resultó ser un trámite bastante sencillo. Al proyecto se le asignó un presupuesto de 45.000 libras, y se le ofreció la dirección de la cinta al director Val Guest, al cual se le envió el guión escrito por Kneale para la serie de televisión. Curiosamente, el director rechazó el ofrecimiento debido a que en ese momento, se encontraba más interesado en disfrutar sus vacaciones en Tánger. Sin embargo, tras leer el guión y animado por su mujer, Guest decidió cancelar sus vacaciones y regresó a Inglaterra con la intención de tomar el mando del proyecto.

Ya con Guest involucrado en la cinta, los inversionistas norteamericanos (la productora Lippert) propusieron al guionista Richard Landau para que trabajara junto al director en la confección del guión, el cual presentaba el desafío de comprimir las más de tres horas de duración de la serie, en un poco más de una hora de metraje. El objetivo de sumar a Landau al proyecto, era acercar el guión a los parámetros conocidos por el espectador estadounidense, hecho que sin duda lograron sin necesariamente tener que repetir la típica historia del platillo volador y los extraterrestres con ansias de conquista mundial, que era tan común en la filmografía norteamericana de ciencia ficción de principios de los cincuenta. Uno de los grandes aciertos de la película consiste en la sencillez con la que los protagonistas se enfrentan a la delicada situación en la que se ven involucrados. Quatermass se presenta como un científico algo rudo, poseedor de un carácter fuerte y un orgullo que le dificulta aceptar cualquier tipo de consejo. Como su contraparte nos encontramos con el inspector Lomax (Jack Warner), un tipo orgulloso de su cuestionable sentido del humor, que no está dispuesto a dar su brazo a torcer a favor de la ciencia. Ambos personajes se enfrentarán durante variados pasajes de la cinta, principalmente debido a lo diferente de sus intereses.

Mientras que Quatermass expone sus argumentos basado en su experiencia con otros mundos, el inspector lo hace siguiendo las pautas establecidas de su profesión, importándole poco los temas de carácter extraterrestre que tanto deslumbran a su compañero de investigación. Pese a que los personajes a simple vista pueden ser algo unidimensionales, cada uno cumple una labor específica en la cinta, logrando de esta forma que todas las piezas encajen de manera perfecta. Otro aspecto de este film que es digno de resaltar, es el tratamiento cinematográfico que realiza Guest, y como este junto a Landau entregan un guión sumamente bien confeccionado, que logra que el espectador se interese en el enigma que encierra todo este curioso suceso. Escenas como la de la proyección de la película fabricada con el negativo extraído de la caja negra del cohete, ayudan de manera importante a mantener el interés del espectador en la película, apelando al morbo que despierta saber que fue lo que sucedió al interior de esa nave.

Sin duda esta es una de las mejores películas de la Hammer, la cual contó con un inspirado Val Guest, quien nos entrega un film realmente interesante, y con un elenco que realiza una labor encomiable. Brian Donlevy, actor norteamericano impuesto por la Lippert con la intención de que la producción contara con una figura conocida en Norteamérica, personifica de gran manera a Quartermass, dejando bien en claro que estamos en presencia de un científico que no se detendrá ante nada para lograr su cometido, todo en nombre de la ciencia. Por otro lado, Richard Worsworth logra con éxito darle vida a este astronauta atormentado por su peculiar experiencia, que posteriormente se convertirá en un monstruo a medida que su cuerpo comienza a mutar de manera increíble en algo parecido a un pulpo sideral. Por otra parte, es destacable el excelente trabajo de maquillaje realizado por Philip Leakey, así como también la labor de Les Bowie, quien no solo estuvo a cargo de los vistosos efectos especiales de este film, sino que además participó en un buen número de las producciones que la Hammer realizó durante la mejor época del estudio.

La cinta se estrenó el 26 de agosto de 1955 en el London Pavillion, con el título de “The Quatermass Xperiment”, y compartió cartelera con un cortometraje de Carreras y con la película francesa “Rififí” (1955), del director Jules Dassin. Al film le fue otorgado la calificación “X”, hecho que James Carreras explotó cambiando el título de la cinta, anunciando de esta forma la supuesta escabrosidad de la película lo que inevitablemente aumentó el interés del público en la producción. Gracias a su dinámico ritmo narrativo, a su inteligente historia, y a sus buenas actuaciones, la cinta logró un éxito que no solo marcaría un antes y un después en la concepción de los productos del estudio, sino que también cambiaría los parámetros del género fantástico en muchos países alrededor del globo. "The Quatermass Xperiment" es un verdadero clásico del cine de ciencia ficción, el cual contó con un par de secuelas realizadas por la misma Hammer, las cuales afortunadamente resultaron ser aún mejores que la cinta original.




por Fantomas.


2 comentarios:

Andrés / Derzu dijo...

Hola

Gracias por tu comentario en La Tetona de Fellini. Estuve revisando tu blog. Veo que tenemos varias coincidencias en intereses cinéfilos. Me parece buena tu seleccion de películas, pero quizá podrias definir una especialización, tal vez excluir al cine de estreno, es algo que siempre recomiendo. Pero eso se va descubriendo con el tiempo. En mi opinion, los fondos negros y letras blancas son algo pesadas para la lectura. Pero tambien es cierto que hay muchos blogs así.

Nos estamos leyendo. Te pongo en mis links

saludos

Anónimo dijo...

Creo que fue tal el terror que me inspiró esta película en su día ( yo la ví en un cine de reestreno en 1961 ó 62, con 11 ó 12 años ) que me causó una verdadero trauma que me afectó durante mucho, mucho tiempo. Es hoy en día, y todavía me dan escalofríos las escenas de aquel hombre que regresaba de un viaje espacial con un virus que iba transformando en una ameba su cuerpo, que se arrastraba por las calles, escondiéndose, porque ( y he aquí el daño que me hacía ) era el mismo hombre, sentía como cuando era un ser normal. No recuerdo haber pasado peor rato en mi vida. ( marypaz )

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