martes, 2 de octubre de 2007

Hatchet for the Honeymoon: Hasta que la muerte los separe.

“Il rosso segno della follia” (1970), es un thriller del director italiano Mario Bava, el cual está protagonizado por Stephen Forsyth, Dagmar Lassander y Laura Betti.

John Harrington (Stephen Forsyth) es el dueño de una casa de modas que se especializa en trajes de novia. Sin embargo, lo que nadie sabe es que John es un hombre atormentado desde que presenció la muerte de su madre cuando era niño. Por ese motivo, él necesita asesinar mujeres recién casadas para desahogarse y recordar lo que realmente pasó aquella fatídica noche, y así averiguar la identidad del asesino de su madre.


El director Mario Bava es recordado como uno de los pioneros del cine de terror italiano, y como el creador del género conocido como giallo, el cual inauguró con la cinta “La ragazza che sapeva troppo” (1963). Desde sus inicios hasta el fin de su carrera, Bava mantuvo su inclinación por las imágenes pesadillescas, los ángulos de cámara abstractos, los escenarios coloridos y la narración de naturaleza sobrenatural, lo que le permitió crear un estilo distintivo que durante el transcurso de los años, serviría de influencia para un gran número de directores alrededor del globo. En el caso particular de “Il rosso segno della follia”, producción italo-española cuyo guión estaría a cargo de Santiago Moncada, y la cual sería rodada en la villa del dictador español Francisco Franco ubicada en Barcelona, Bava se aleja de las convenciones del giallo que él mismo estableció, para explorar nuevos territorios tanto a nivel estético como argumental. Al mismo tiempo, el film tendría una especial importancia para el director ya que en aquel entonces su matrimonio, al igual que el de los protagonistas, se estaba cayendo a pedazos mientras se rodaba la producción.

La historia de “Il rosso segno della follia” se desarrolla en Paris, donde el atractivo y exitoso John Harrington tiene instalada una tienda que se especializa en vestidos de novia. A poco de comenzado el film, el espectador se entera de que Harrington es un hombre paranoico de 30 años de edad, el cual está completamente loco. De hecho, él no tiene reparos en confesar el asesinato de cinco mujeres recién casadas, tres de las cuales están enterradas en su invernadero. En gran medida, Harrington continúa asesinando mujeres con la esperanza de que esa clase de actos violentos, le permitan ordenar los crípticos recuerdos que se encuentran atrapados en su perturbada mente. Y es que el protagonista es acechado por un misterioso trauma infantil, el cual tiene relación con la violenta muerte de su madre. Como si esto fuera poco, Harrington no solo debe lidiar con su desastrosa vida matrimonial, sino que también se ve obligado a soportar al sagaz Inspector Russell (Jesús Puente), quien sospecha del errático comportamiento del peculiar empresario de la moda.

El aspecto realmente innovador de “Il rosso segno della follia” es su comienzo. Al confesar sus crímenes, Harrington inmediatamente subvierte los elementos propios de los relatos de misterio que presenta el género del giallo. Esta inesperada subversión rápidamente desorienta al espectador, y pone en marcha el funcionamiento de una inquietante sorpresa. Una vez que la verdadera identidad del protagonista queda completamente expuesta, Bava utiliza narraciones en off, diversos flashbacks, zooms excesivos, cámaras subjetivas y una paleta de colores visualmente atrayente, para retratar la trastornada psiquis de Harrington. Es innegable que el director se preocupa de enfatizar el aspecto psicológico del relato, lo que es reforzado por los monólogos que realiza el protagonista en relación a los elementos esenciales de su existencia. Entre las diversas frases que menciona Harrington a lo largo del film, se destaca aquella que asegura que “la vida es un ridículo accidente biológico”, lo que no solo expresa su cercanía con la muerte, sino que además en cierta forma explica su búsqueda de algo que defina su existencia, la cual se vio fragmentada luego de la misteriosa muerte de su madre.

Como se menciona anteriormente, el matrimonio de Harrington es una farsa, razón por la cual él desea divorciarse de su esposa Mildred (Laura Betti). Sin embargo, ella se niega terminantemente a su petición. Y es que para Mildred, el matrimonio es una suerte de venganza en contra de su aburrido marido. No contenta con invitar a John a una sesión de espiritismo cuya finalidad es contactar a su fallecido ex-esposo, constantemente le recuerda a su actual marido que no es lo suficientemente hombre para ella. Esto no solo revela la latente disfunción sexual que afecta al protagonista, sino que también explica la razón por la cual él frecuentemente visita un cuarto secreto repleto de maniquíes, y la habitación donde dormía cuando era pequeño. Ambas locaciones son utilizadas por Harrington para refugiarse de la angustia que le provoca su esposa y madre muerta, con quien mantenía una relación esencialmente edípica. Es precisamente por este motivo que no resulta extraño que él bese y baile con los maniquíes que adornan el cuarto secreto de su mansión, ya que sus traumas y sus frustraciones solo le permiten sentir afecto por objetivos completamente inanimados, los cuales son incapaces de producirle algún tipo de daño.

Por otro lado, es necesario mencionar que la cinta presenta un marcado discurso sexista que de seguro molestó a las feministas de la época. Según la filosofía de Harrington, “una mujer solo debe vivir hasta su noche de bodas. Amar una vez y luego morir”. “Il rosso segno della follia” está repleto de estereotipos acerca de la mujer, muchos de los cuales son abiertamente ofensivos. Por ejemplo, no solo se menciona que las mujeres están obsesionadas con el matrimonio, sino que además el protagonista asegura que adoran el lujo y la opulencia, que son promiscuas, y que cuyo único objetivo es satisfacer las necesidades de los hombres. En cuanto a esto último, él no tiene problemas en mencionar que “todo hombre necesita a una mujer por distintas razones… usualmente para descubrir algo sobre sí mismos”. Irónicamente para Harrington, su mujer, quien es una de sus tantas víctimas, regresa en la segunda mitad del film en la forma de fantasma, con el único fin de llevarlo a cometer un error que permita que la policía lo capture. Es por lo peculiar de este conflicto, que esta subtrama se transforma tanto en una de las fuentes de tensión más importantes del relato, como en una de las mayores fuentes de humor del mismo.

En cuanto a las actuaciones, Stephen Forsyth realiza un estupendo trabajo interpretando a un hombre cuya fragmentada personalidad no le permite vivir en paz. Laura Betti por su parte, interpreta de buena manera a la venenosa mujer de Harrington, quien tiene gran parte de los diálogos más inteligentes del film. En lo que al aspecto técnico de la producción se refiere, además del espectacular trabajo de fotografía de Mario Bava, resulta destacable la banda sonora del compositor Sante Maria Romitelli, la cual refleja de buena manera los múltiples matices que presenta el film del director italiano. Si bien “Il rosso segno della follia” contiene una serie de elementos interesantes, el hecho de que Bava haya decidido centrarse en el peculiar conflicto de Harrington, es lo que finalmente dota a esta película de un encanto especial, y lo que en gran medida permite que las falencias de la misma queden en un segundo plano. En definitiva, aunque por muchos es considerada como una obra menor del director italiano, de todas formas “Il rosso segno della follia” se alza como una cinta escalofriante, perturbadora y en ocasiones cómica, lo que sin duda dejará conforme a gran parte de los fanáticos del cine de terror.



por Fantomas.

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