miércoles, 3 de octubre de 2007

Re-animator: La muerte es solo el comienzo.

"Re-animator” (1985), es un film de terror del director Stuart Gordon, el cual está protagonizado por Jeffrey Combs y Bruce Abbott.

Herbert West (Jeffrey Combs) es un estudiante de medicina que junto a un afamado doctor, se encuentra realizando una serie de experimentos relacionados con la regeneración de tejidos. Sin embargo, debido a un grave incidente, termina siendo transferido a la escuela de medicina de la Universidad Miskatonik. Una vez instalado en el lugar, West no descansará hasta lograr su cometido: revivir a los muertos. Para conseguirlo, involucrará a Dan Cain (Bruce Abbott), su compañero de cuarto, quien pronto se dará cuenta del grave error que ha cometido al aceptar la inusual propuesta de West.


A principios de la década de los ochenta, la dupla conformada por Stuart Gordon y Brian Yuzna tuvo una visión. Ambos deseaban confeccionar un proyecto audiovisual relacionado con la obra del escritor H. P. Lovecraft, a quien ellos admiraban profundamente. Lamentablemente, no contaban con el dinero necesario para llevar a cabo dicha tarea, por lo que durante un largo tiempo se dedicaron a recaudar fondos de diversas maneras. Eventualmente, cuando consiguieron el dinero suficiente como para plasmar su idea, Gordon reclutó al guionista Dennis Paoli para que adaptara una serie de historias del escritor norteamericano que se encontraban en dominio público, con la intención de crear una serie de televisión que llevaría por título “Herbert West: Reanimator”. Sin embargo, debido a una serie de problemas relacionados con el formato del proyecto, Yuzna propuso reutilizar el material escrito por Paoli en un largometraje. Por este motivo, Yuzna contrató al guionista William Norris, quien junto a Gordon y a Paoli, desarrollarían el guión de una cinta de aproximadamente dos horas y media de duración, el cual posteriormente sería rodado entre el día de Acción de Gracias y la Navidad del año 1983.

Lamentablemente para la dupla de realizadores, debido a una serie de problemas económicos se vieron obligados a reducir el metraje de la cinta a tan solo 86 minutos, para lo cual trabajaron arduamente junto al editor Lee Percy. Básicamente, la historia de “Re-animator” podría ser vista como una curiosa actualización del mito de Frankenstein, la cual incluye algunos toques de grand guignol y comedia slapstick. El film se centra en las desventuras del estudiante de medicina Dan Cain, quien está decidido a hacer algo importante con su vida. A simple vista, la vida de Cain es prácticamente perfecta; no solo es un estudiante destacado, sino que además mantiene una relación estable con la atractiva Megan Halsey (Barbara Crampton), quien es la hija Dean Halsey (Robert Sampson), el decano de la universidad a la que asiste. Sin embargo, debido a su incapacidad para costear la casa en la cual vive, Cain se ve obligado a buscar a alguien que lo ayude con los gastos del lugar. Es así como conoce a Herbert West, un excéntrico estudiante de medicina que recientemente ha llegado a la Universidad Miskatonik, el cual está obsesionado con la idea de revivir el tejido muerto.

Una vez que West llega a la casa de Cain, rápidamente instala su laboratorio en el sótano de la misma y comienza a realizar sus peligrosos experimentos, cuya primera víctima será el gato de su nuevo compañero. Tras hacerse del cadáver del animal, West procede a inyectarle un suero en el cerebro, el cual eventualmente logra regresarlo a la vida no sin algunos efectos secundarios. Cuando Cain descubre lo que su compañero está haciendo, aún cuando siente repulsión por lo poco ético del accionar de West, no puede evitar sentirse fascinado por la idea de tener una fórmula que le permita extender la vida de quienes en un futuro serán sus pacientes. Lamentablemente para la dupla de improvisados científicos, el lascivo y ambicioso Doctor Carl Hill (David Gale), quien es el eminente profesor de neuroanatomía de la Universidad Miskatonik, se entera de sus planes y pone en funcionamiento un maquiavélico plan para hacerse de la fórmula de West, el cual tendrá nefastas consecuencias.

Como al mismo Stuart Gordon le gusta señalar, “Re-animator” cambia con éxito la identidad del villano una vez finalizada la primera mitad del film. Si bien en un principio el gran villano del relato es Herbert West, quien en sus esfuerzos por revivir a los muertos no se detiene a pensar en las consecuencias de sus actos, cuando el Dr. Hill roba el trabajo de West se transforma en un monstruo mucho más peligroso que el joven estudiante de medicina. Y es que el buen doctor no solo busca obtener el Premio Nobel con el suero que le ha robado a West, sino que además desea quedarse con Megan, con quien ha estado obsesionado durante mucho tiempo. Es precisamente su sórdida obsesión con la joven lo que da pie a una de las escenas más controversiales y recordadas de la película; una vez que es decapitado por West, quien posteriormente decide inyectarle el suero a modo de experimento, el cuerpo reanimado del Dr. Hill no encuentra nada mejor posicionar su cabeza entre las piernas de Megan, quien se encuentra amarrada a una mesa de autopsias completamente inconsciente, para practicarle sexo oral.


En cuanto a las actuaciones, la verdad es que el elenco realiza un trabajo bastante irregular. Mientras que David Gale se luce como el malvado Dr. Hill, Bruce Abbott y Barbara Crampton no resultan ser demasiado convincentes en sus respectivos papeles. Jeffrey Combs por su parte, si bien es evidente de que no es un buen actor, de todas formas logró obtener cierta fama dentro del circuito del cine de terror, gracias a su histriónica interpretación del neurótico y extravagante Herbert West. En cuanto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable la efectiva banda sonora del compositor Richard Band, la cual funciona como una suerte de homenaje al trabajo realizado por Bernard Herrmann en el film “Psycho" (1960), del director Alfred Hitchcock. Sin embargo, quien en verdad se luce en esta ocasión es Carl Buechler, quien se encargó del maquillaje y de los efectos especiales de la cinta, los cuales hasta el día de hoy resultan ser realmente sorprendentes. Y es que solo mediante la utilización de látex y gelatina, Buechler logró crear una serie de efectos especiales capaces de despertar tanto la repulsión como la fascinación del espectador, lo que en gran medida contribuyó a que la película de Gordon eventualmente se convirtiera en una obra de culto.

Debido al espectáculo potencialmente controversial que presentaba “Re-animator”, el film no fue muy bien recibido al momento de su estreno. Según el productor Brian Yuzna, cuando la cinta fue proyectada por primera vez en un teatro que era propiedad de los estudios Paramount, gran parte de las personas que asistió a verla no pararon de gritarle a la pantalla, tras lo cual se retiraron indignados del lugar. Aunque es evidente que la cinta de Stuart Gordon no es para todos los gustos, y que presenta numerosas falencias interpretativas, argumentales y técnicas, es innegable que se trata de una película que tiene un encanto especial, el cual no solo está dado por el ritmo narrativo frenético que el director le imprime al relato, sino que también por lo grotesco de sus imágenes, y por la particular combinación de gore, horror y humor negro que presenta la historia. En definitiva, “Re-animator” bien podría ser considerada como una peculiar y entretenida fábula moralizante acerca de los peligros de la ciencia sin respaldo ético, la cual mantiene intacta su capacidad de impactar al espectador, aún cuando ha pasado más de un cuarto de siglo desde su criticado estreno.


por Fantomas.

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