jueves, 25 de octubre de 2007

Videodrome: Esa pequeña caja idiota.

"Videodrome" (1983), es un film de horror y ciencia ficción del director David Cronenberg, el cual está protagonizado por James Woods y Deborah Harry.

Max Renn (James Woods) dirige un canal de televisión de dudosa reputación, el que cuenta mayoritariamente con shows pornográficos en su parrilla programática. Cierto día, uno de sus empleados le muestra una cinta pirata de un programa llamado “Videodrome”, en el que muestran escenas de tortura bastantes realistas. Al intentar averiguar más sobre este bizarro programa, Renn caerá en una espiral del que le será difícil escapar y que amenaza con destruirlo por completo.

A principios de los ochenta, el director David Cronenberg no era más que una promesa dentro del mundo del cine fantástico, que se caracterizaba por realizar películas serie B de terror y ciencia ficción que presentaban un toque bastante personal. Si bien había logrado llamar la atención del público y la crítica con varias de sus primeras obras, no fue hasta el estreno de “Videodrome” que realmente comenzó a ser reconocido como un autor más profundo, capaz de invitar a la reflexión al espectador al mismo tiempo que lo ataca con potentes imágenes. Y es que a través de este film el director no solo despliega un complejo, brillante, y ambiguo discurso sobre la estructura de la sociedad moderna, sino que además reestructura el núcleo dramático que presentaban sus anteriores producciones. Es así como ahora el centro de atención deja de ser una mujer sexualmente transgresora, o los elementos desagradables y dañinos de la sociedad, para dar paso a la exploración del yo interno, y a los efectos que los apetitos y las ansiedades tienen en el ser humano tanto física como mentalmente, y que eventualmente pueden llegar a convertirlo en un verdadero monstruo.

En “Videodrome”, Max Renn es el co-director de un pequeño canal de televisión llamado Channel 83, el cual en su gran mayoría transmite programas con un alto contenido de violencia y otros de carácter erótico. Al mismo tiempo que Max comienza una relación amorosa con una conocida locutora de radio llamada Nicki Brand (Deborah Harry), se topa con un depravado programa clandestino llamado Videodrome, el cual exhibe mutilaciones, torturas y asesinatos reales. Lo que Max no sabe, es que el show tiene la capacidad de introducirse en las mentes de sus televidentes, provocándoles extrañas visiones que pueden transportarlos a los límites de la locura. Su obsesión por el programa, y los efectos que este está provocando en su persona, lo llevarán a investigar la identidad de sus responsables, sin imaginarse que pronto se convertirá en el instrumento de una lucha cuya importancia sobrepasa su comprensión.


Son varios los temas que presenta el film y que durante el transcurso de los años, han sido objeto de discusión y estudio por parte de los entendidos y los aficionados por igual. Por un lado aparece una pregunta obvia; ¿Qué tan ligado está el film a la pornografía? Si nos ceñimos a la definición de pornografía del sociólogo y filósofo francés Jean Baudrillard, quien afirma que el término no solo hace alusión a la descripción gráfica de actos sexuales, sino que a la tendencia moderna de mantener una relación completamente transparente entre el espectador y el observado, que es precisamente lo que le sucede a Max quién en cierta forma se fusiona con el morboso programa que observa con tanta atención, entonces podemos decir que “Videodrome” es en parte una cinta que básicamente habla de la pornografía a la que nos someten los medios todos los días. Al mismo tiempo, Baudrillard también afirma que la pornografía busca básicamente reemplazar la realidad por una hiperrealidad, suplantando por completo aquello que describe como un falso modelo, deformando la estructura mental de quien lo observa, lo que nuevamente nos lleva a las mutaciones de distinta índole que sufre el protagonista durante el transcurso del film.

Muy ligado a esto se encuentra lo expuesto por el también filósofo Marshall McLuhan, quien en algunos de sus libros explora las profundas modificaciones físicas y psicológicas a las que es sometida la humanidad por los medios de comunicación. Para entender mejor el origen o el catalizador de las horrendas mutaciones que sufre Max, es necesario identificar una de las ideas centrales que Cronenberg expone en su film: “el medio es el mensaje”. Los medios, en especial la televisión, constantemente están indicándonos pautas morales y conductuales, y manejando el flujo de nuestros pensamientos y creencias, lo que inevitablemente termina afectándonos de una forma u otra. Al mismo tiempo, el director expone la idea de que la tecnología no es más que una extensión de nuestro cuerpo. Mediante una serie de potentes y escalofriantes secuencias, en las que por ejemplo el protagonista introduce en su decadente cuerpo varios objetos entre los que se destacan las ya desaparecidas cintas de video, Cronenberg se encarga de dejar en claro el poder transformador de la tecnología y de los mensajes que se entregan mediante la misma, los cuales no siempre obtienen el resultado esperado por quienes los emiten.


Igualmente interesante resulta ser el concepto de “nueva y vieja carne” del cual se habla durante el transcurso del film. Básicamente la “vieja carne” se refiere al estado físico y psicológico del protagonista antes de ser contaminado por las poderosas imágenes a las que es sometido durante el visionado de Videodrome. Será tras la constante exposición a dichas imágenes, que eventualmente Max pasará a un nuevo estado el cual reconoce como la “nueva carne”. Dicho estado bien podría ser interpretado como el punto culmine de la degeneración del hombre a manos del mensaje que se esconde tras las imágenes a las que es expuesto, independientemente de cuál sea su contenido. Y es que no resulta extraño encontrarse con gente que ha convertido a la televisión en su nuevo Dios, uno al que le rinden culto día tras día, y cuyos mandamientos siguen al pie de la letra. Esta noción cobra mayor sentido cuando nos damos cuenta que el oscuro show ha sido creado por un grupo de extrema derecha, cuyo único objetivo es limpiar la sociedad eliminando a los consumidores de pornografía, transformando su obsesión en un arma que causará su propia destrucción. 

Más allá del complejo mensaje que intenta entregar Cronenberg, el film cuenta con la sólida actuación de James Woods, en quien recae gran parte del peso de la historia, y con el correcto trabajo interpretativo de Deborah Harry, quien es más conocida por ser la vocalista del grupo Blondie. Igualmente destacable resulta ser el trabajo de fotografía de Mark Irwin, y la envolvente banda sonora compuesta por Howard Shore. “Videodrome” es una cinta visualmente impactante, que presenta una buena cantidad de escenas gore de gran factura, y otras tantas cargadas al erotismo. En gran medida se trata de una obra con tintes experimentales y de difícil lectura, razón por la cual es imposible captar la totalidad de su mensaje con un solo visionado. Afortunadamente, el director sabe equilibrar bien los aspectos filosóficos de su film con aquellos que están pensados para mantener el interés del espectador, por lo que la cinta presenta un buen ritmo narrativo. Esta es por lejos la obra más discutida de David Cronenberg, y las razones de esto saltan a la vista. Y es por esto que con el tiempo se ha convertido en un film de culto, que es repulsivo y atrayente a la vez, y que adopta la forma de un retorcido rompecabezas que invita al espectador a buscar algunas respuestas por su propia cuenta.

 

por Fantomas.

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