jueves, 8 de noviembre de 2007

Deep Red: La sangre inundará tu pantalla.

“Profondo rosso” (1975), es un giallo del director Dario Argento, el cual está protagonizado por David Hemmings y Daria Nicolodi.
Durante una exhibición pública de sus facultades, Helga Ulmann (Macha Méril), una famosa médium, accidentalmente lee los pensamientos de un peligroso asesino. Algunas horas más tarde, el pianista Marcus Daly (David Hemmings) es testigo del cruento asesinato de Ulmann. Atrapado por su propia curiosidad, Marcus se embarcará en un viaje sin retorno para intentar descubrir cuál es la identidad del asesino, sin siquiera imaginar que su investigación provocará una serie de violentos crímenes cuyo único objetivo es cubrir el rastro del trastornado criminal.  

Tras dirigir el curioso drama “Le Cinque Giornate” (1973), con el cual pretendía darle un giro a su carrera, el realizador italiano Dario Argento nuevamente probaría suerte en los terrenos del giallo, que es donde se sentía más a gusto. La idea que daría vida a la historia de “Profondo Rosso”, surgiría de un sueño (o más bien una pesadilla) que Argento tuvo mientras se quedaba en la vieja casa que su padre poseía en el campo. Tras varias noches de insomnio en las que se dedicó a escribir el guión de su nuevo proyecto, Argento regresaría a la civilización para darle los toques finales a la historia en compañía del guionista Bernardino Zapponi, quien era conocido por ser uno de los colaboradores habituales del también director italiano Federico Fellini. Una vez conformado el elenco, el cual estaría encabezado por el actor británico David Hemmings, Argento y compañía se embarcaron hacia Turín, lugar donde rodarían la cinta durante 16 largas semanas. Según el director, la razón por la cual había seleccionado esa ciudad como escenario de su nueva producción, era porque ahí se encontraba el mayor número de practicantes del satanismo de toda Europa. Probablemente eso sería lo que lo motivaría a regresar a esa ciudad varios años más tarde para rodar “Non ho somno” (2001) y “Giallo” (2008).
En “Profondo rosso”, Helga Ulmann es una famosa vidente alemana que durante una conferencia, percibe una presencia inquietante la cual exhibe algunas inclinaciones asesinas. Esa misma noche y bajo extrañas circunstancias, una mujer es brutalmente asesinada en su departamento por un individuo desconocido. El único testigo ocular de dicho crimen es un pianista fracasado llamado Marcus Daly, quien no podrá evitar ser arrastrado por su curiosidad, lo que lo llevará a iniciar una investigación en compañía de la ambiciosa reportera Gianna Brezzi (Daria Nicolodi). De la peor manera posible la improvisada dupla de detectives descubrirá el costo de su curiosidad, al mismo tiempo que varios de los involucrados en el caso comienzan a ser brutalmente asesinados. ¿Cuál es la identidad del asesino?, ¿Cuáles son sus motivos? y ¿Qué conexión tienen todos estos crímenes con una vieja y ruinosa casa abandonada? Estas son algunas de las interrogantes que ambos tendrán que responder antes de convertirse en la próxima víctima del misterioso psicópata.

Durante el transcurso de su carrera, gracias a producciones como “Profondo rosso”, Dario Argento logró ser reconocido en ciertos círculos como el verdadero maestro del giallo, género que dependiendo a quién se le pregunte, también ayudó a gestar. Muchos de los elementos típicos del género se encuentran presentes durante el transcurso del film, como por ejemplo el protagonista que es testigo ocular de un crimen e investigador amateur, el asesino de identidad desconocida con una cierta inclinación por la ropa negra, y los agentes de policía cuya inoperancia no les permite a vislumbrar ciertos aspectos del misterio que se traen entre manos, entre otros. Dentro de los mismos límites del giallo, Argento no solo se preocupa de situar al espectador dentro de la mente del criminal, sino que además exhibe una marcada preocupación por la constante estilización de la violencia. En cierta medida, cada uno de los escenarios donde se comete un crimen se convierte en el distorsionado lienzo del director, quien a través de las manos del asesino procede a plasmar su macabra obra de arte. Y es que aun cuando los crímenes son brutales, estos poseen un atractivo visual innegable que impide que sean vistos por el espectador como meros actos de violencia. 
Ya desde el punto de vista temático, desde el comienzo de la cinta Argento hace patente la idea de que el asesino arrastra algún trauma de la infancia. De hecho, en el flashback que es utilizado a modo de introducción por el director, este presenta a un pequeño niño que es forzado a presenciar un horrendo crimen que lo dejará marcado para el resto de su vida. La represión de dicho trauma y la incapacidad de manejar sus efectos colaterales, bien pueden ser son los detonantes de los cruentos acontecimientos que describe el film. A medida que los personajes (o potenciales sospechosos) que participan en la historia van siendo presentados, cabe preguntarse si el culpable tiene algún grado de conciencia de lo que está haciendo. Y es que como bien estableció Sigmund Freud: “la represión opera sobre las memorias traumáticas o sobre las memorias que están asociadas a alguna experiencia traumática”. ¿Será posible que el culpable no tenga conciencia de sus actos, razón por la cual le es más fácil ocultar su accionar psicopático? ¿Es quizás la secuencia inicial tan solo un distractor que le impide al espectador darse cuenta de la verdadera identidad del criminal? Cabe recordar que los giallos no solo funcionan como una experiencia que incita al voyerismo, donde el espectador solo cumple el rol de observador de una serie de actos violentos, sino que además este tipo de vehículos audiovisuales indirectamente invitan a la audiencia a intentar resolver el misterio en el que se ven envueltos los protagonistas de turno, por lo que para que estos funcionen de buena manera, requieren que el espectador participe de manera activa en la trama. 


Por otro lado, en ciertos pasajes del film el asesino adquiere un cariz sobrenatural, lo cual no solo afecta su relación con el entorno, sino que además lo convierte en un personaje cuasi omnipresente. Cabe recordar que algunos años más tarde, los temas esotéricos y sobrenaturales pasarían a convertirse en el eje de la llamada “trilogía de las madres” de Argento, conformada por “Suspiria” (1977), “Inferno” (1980) y “La Terza Madre” (2007). El primero de estos guiños a ese mal intangible del que parece hablar el director, se encarna en la figura de la vidente, quien de inmediato reconoce la maldad que alberga uno de los asistentes a su conferencia. Algo similar sucede en gran parte de las escenas en las cuales el asesino cobra una nueva víctima, ya que ciertos objetos e incluso algunas mascotas parecieran estar poseídas por el espíritu del criminal. Por último, la vieja casa abandonada en la cual el protagonista encuentra una de las piezas clave de su investigación, también adquiere un cariz especial ya que literalmente entre sus ruinosos muros se esconde la raíz del mal que está aterrorizando a la ciudad de Roma, cuyo paso destructivo parece no tener freno. 

En cuanto a las actuaciones, gran parte del elenco realiza un estupendo trabajo, en especial David Hemmings en quien reposa gran parte del peso dramático de la cinta. En cuanto a Daria Nicolodi, quien al poco tiempo de estrenada la cinta se convertiría en la musa de Argento, si bien realiza un trabajo correcto y exhibe una buena química con su co-estrella, su personaje a final de cuentas resulta ser completamente irrelevante, aun cuando se intenta presentarla como el interés amoroso del protagonista. En lo que al aspecto técnico de la producción se refiere, esta cuenta con el espléndido trabajo de fotografía de Luigi Kuvellier, el cual se complementa de manera perfecta con algunos pasajes de la efectiva y punzante banda sonora de la banda de rock progresivo Goblin. Y es que si bien algunas canciones resultan ser prácticamente hipnóticas, otras rompen por completo la atmósfera que intenta construir Argento a través de las imágenes, lo que en cierta medida afecta la experiencia del espectador. “Profondo rosso” es considerada como una de las obras cumbre de la filmografía de Dario Argento, no solo por la perfecta conjugación de lo temático, lo narrativo y lo estilístico, sino que además porque esta producción demostró con creces la habilidad del director al momento de fusionar lo cotidiano con lo abiertamente macabro.



por Fantomas.

1 comentario:

Claudia dijo...

Muy buena pelicula.....
Concuerdo contigo en todos los aspectos positivos que detallaste y tambien en los negativos, ya que encuentro que realmente la apricion de la periodista nunca dejo al decubierto su verdadera importancia y por lo tanto no se justificaba. Con respecto a la musica, claramente la utilizada en suspiria fue superior pero para esta pelicula creo que no molestaba la banda sonora, bueno esa es mi opinion.

Todavia sigo esperando la peli los PAJAROS!!!!!

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