domingo, 18 de noviembre de 2007

King Kong vs Godzilla: Duelo de titanes.

“King Kong vs Godzilla” (1962), es una película del director Ishirô Honda, la cual está protagonizada por Tadao Takashima y Kenji Sahara.

Debido a una serie de cambios climáticos que han provocado algunos deshielos en el Polo Norte, las Naciones Unidas envían a varios científicos en el submarino Seahawk para que observen el fenómeno. Por accidente, estos terminan chocando con un iceberg que mantenía hibernando a Godzilla, por lo que despiertan al monstruo. En otro lugar, el dueño de una industria farmacéutica envía una expedición a la isla Faro, donde se han encontrado unas bayas con extrañas propiedades narcóticas, las cuales necesita para elaborar un nuevo fármaco. Al llegar a la isla, los expedicionarios se encuentran con una tribu que adora a un Dios que aparentemente vive en la isla. Este Dios no es nada menos que un simio gigante llamado Kong, el cual es capturado por la expedición y cuyo plan es llevarlo a Japón para que forme parte de una campaña publicitaria. Sin embargo, en el camino Kong se libera al mismo tiempo que Godzilla llega a las costas japonesas destruyendo todo a su paso. Ante este escenario, al gobierno no le quedará más remedio que enfrentar a las bestias antes de que estas destruyan el mundo.


“King Kong vs Godzilla” se origina a partir de una historia escrita por Willis O´Brien, quien fue el responsable de la legendaria animación en stop-motion que le dio vida al mítico King Kong en la producción hollywoodense de 1933. A fines de los cincuenta, O´Brien estaba tratando de desarrollar un film en el cual pudiera utilizar sus habilidades, por lo que terminó escribiendo un guión que titularía “King Kong vs Frankenstein”. O´Brien le vendería el concepto al productor John Beck, quien no tardaría en abandonarlo. Luego de intentar llevar a cabo la producción de la cinta en dos ocasiones, Beck eventualmente terminó asociándose con la Universal y con la productora japonesa Toho (que hace algún tiempo había adquirido los derechos del personaje de King Kong a manos de las RKO). Una vez que ambos estudios se involucraron en el proyecto, contrataron al guionista Shinichi Sekizawa, quien optaría por enfrentar al enorme simio con Godzilla, un gigante radiactivo que adquirió cierta popularidad en Japón luego del estreno de la cinta “Gojira” (1954).

Otro de los cambios importante que Sekizawa junto al director Ishiro Honda le realizaron al guión, fue la inclusión del empresario farmacéutico Tako (Ichiró Arishima), cuyo mayor deseo es utilizar a Kong como un elemento publicitario. Para Honda, quien durante el último tiempo había volcado su carrera a la realización de cintas kaiju o cintas de monstruos gigantes, la realización de esta película venía a renovar un subgénero el cual se caracterizaba por no presentar demasiados matices. En gran medida, esto se debe a que tanto el director como el guionista decidieron incluir una serie de escenas con tintes cómicos, dejando de lado el dramatismo reinante en las producciones de estas características. Lamentablemente, el a veces retorcido sentido del humor japonés llevó a que se filmara una escena en la que los protagonistas le entregan cigarrillos a un grupo de nativos de la isla natal de King Kong, entre los cuales se encuentran algunos niños, lo que obviamente causó una gran polémica.

Debido a que se trata de una coproducción nipona-norteamericana, los productores filmaron dos versiones diferentes para así satisfacer a dos públicos con marcadas diferencias culturales. En la versión estadounidense de la cinta, los productores optaron por editar algunas escenas en las que se ahondaba en la personalidad de los protagonistas, para así evitar dotar al film de un ritmo narrativo más dinámico. Al mismo tiempo, agregaron una serie de escenas ambientadas en un noticiero promocionado por las Naciones Unidas, cuya función no es otra más que relatar varios de los acontecimientos que ocurren durante el transcurso de la cinta. Dichas escenas serían dirigidas por Tom Montgomery, cuya única experiencia como director se limitaba a un par de modestas series de televisión. Por último, otra de las diferencias que presentaba la versión original con la versión norteamericana tenía relación con la banda sonora. Mientras que en la versión japonesa Akira Ifukube sería el responsable de componer la música del film, en la versión occidental la banda sonora estaba compuesta por piezas musicales extraídas de diversas producciones de la Universal, como por ejemplo “Creature From the Black Lagoon” (1954).

A diferencia del resto de las producciones que presentan como protagonistas a monstruos gigantes con tendencias destructivas, esta película se inclina más hacia la parodia debido al gran número de escenas con tintes cómicos que presenta. Lamentablemente para las pretensiones del director, esta tendencia por momentos tiende a jugarle en contra, ya que existen ciertas escenas las cuales le sonsacan una sonrisa al espectador aún cuando este no es el objetivo de estas. Lo que contribuye bastante a esto, es la precariedad de algunos de los efectos especiales, en particular aquellos relacionados a los monstruos, los cuales no son más que personas vestidas con disfraces mal diseñados. En la vereda contraria, la cinta presenta un par de bien logradas animaciones en stop-motion, y algunas maquetas sorprendentemente detalladas considerando el escaso presupuesto que manejaba la producción.

Por otro lado, las escenas de pelea entre los dos monstruos gigantescos resultan ser entretenidas, aún cuando estas presentan una factura bastante rústica. Sin lugar a dudas resulta hilarante ver a King Kong propinándole sendos puñetazos a Godzilla, mientras este último se encuentra tumbado en el piso. Lo caótico de estas escenas termina convirtiéndolas en uno de los puntos más altos del film. Y es que la verdad el sello casi artesanal que presentan gran parte de los elementos que conforman esta producción, termina otorgándole un encanto especial a la misma. Resulta indesmentible el hecho que el equipo de filmación liderado por Ishiro Honda, supo suplir las carencias económicas con bastante ingenio e imaginación, lo que queda plasmado en una escena en la que un pulpo gigante ataca una villa ubicada en la isla Faro. Al no contar con los recursos suficientes para construir un pulpo mecánico, Honda decidió utilizar un pulpo real cuyos lentos, ondulantes, y agonizantes movimientos terminaron logrando el efecto deseado por el director.

“King Kong vs Godzilla” sería la primera película a color que tendría como protagonistas a estas dos bestias, y sería la primera en la que los guionistas enfrentarían a Godzilla contra alguien de similares proporciones. En los años venideros se realizaría una serie de producciones en las que el monstruo se enfrentaría a Mothra, Mechagodzilla, y otras criaturas de similares características. Aunque evidentemente uno de los problemas que presenta esta cinta reside en la mala calidad de gran parte de sus efectos especiales, su mayor problema tiene relación con el guión. La historia salta indiscriminadamente de la comedia, al suspenso, y a la acción, lo que echa por la borda los intentos del director por imprimirle algo de seriedad a la historia. Pese a todas sus falencias, “King Kong vs Godzilla” es una entretenida cinta de ciencia ficción que con el paso de los años se ha ganado el estatus de film de culto.



por Fantomas.

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