domingo, 4 de noviembre de 2007

Lifeboat: El fin justifica los medios.

“Lifeboat” (1944), es un drama de suspenso del director Alfred Hitchcock, el cual está protagonizado por Tallulah Bankhead, William Bendix y Walter Slezak.

Un barco norteamericano es torpedeado por un submarino alemán. Los supervivientes logran refugiarse en un pequeño bote salvavidas. Entre ellos se encuentra una periodista de moda llamada Constance Porter (Tallulah Bankhead), un ingeniero (John Hodiak), un industrial adinerado (Henry Hill), una enfermera (Mary Anderson), un marino herido (William Bendix), un camarero negro (Canada Lee), y una mujer inglesa (Heather Angel) que lleva en sus brazos el cadáver de su hijo. La situación se torna más compleja con la llegada al bote de un capitán alemán (Walter Slezak), lo que provocará un conflicto entre los tripulantes.

La creación del guión de “Lifeboat” no sería una tarea fácil para Hitchcock. Primero contactó a John Steinbeck, escritor que pese a tener cierto prestigio, no logró realizar un trabajo que dejara conforme al exigente realizador británico. Por esta razón decidió contratar a Mac Kinley Cantor, otro escritor de renombre que solo duró dos semanas trabajando con Hitchcock. Tras estos inconvenientes, finalmente fue contratada Jo Swerling, quien ya había trabajado anteriormente con el director Frank Capra. A pesar de todas estas contrataciones, Hitchcock no quedó conforme con el trabajado realizado por el trío de guionistas. A su parecer, existía una falta de tensión en la historia que no permitía que esta suscitara el suficiente interés en el espectador. Por este motivo se ha especulado abiertamente gran parte del guión final fue obra del mismísimo director, quien estaba acostumbrado a manejar cada uno de los elementos que conformaban sus trabajos.

El film básicamente nos muestra como un grupo de personas que se encuentran enfrentadas a una situación extrema en un espacio reducido, van variando su comportamiento durante el transcurso del involuntario viaje, más aún con la llegada del “enemigo” al bote, lo que los lleva a mostrar el lado más oscuro y elemental de los seres humanos. En dicho ambiente, todos terminan perdiendo algo, desde un bebé hasta una pierna, lo que los termina discapacitando en algún grado, aumentando de esta forma la sensación de impotencia de los sobrevivientes cuya única vía de escape es la inmensidad del mar, que a su vez es también lo que los aprisiona en esta verdadera cárcel flotante. Un ejemplo de esto es el cambio que sufre la protagonista, una periodista bastante fría y materialista que pone su desarrollo profesional por sobre todo. Este personaje durante el transcurso de la película va perdiendo todo aquello que pareciera darle sentido a su vida, desde su cámara de fotos hasta sus joyas más preciadas. Será la pérdida de estos objetos lo que finalmente destruirá de manera gradual su personalidad durante el naufragio, hasta convertirla en una persona completamente diferente a la que alguna vez abordó el barco hundido por los alemanes.


Por otro lado, los momentos de mayor tensión que presenta el film se logran gracias a la incorporación de Walter Slezak, actor que personifica al marino alemán rescatado por los náufragos. Este personaje es verdugo y victima del resto de los náufragos. Él simboliza la guerra que se está viviendo, pasando de ser un “prisionero de guerra” a comandar de manera súbita la embarcación. Continuamente el resto de la tripulación se enfrascará en discusiones, formando dos bandos claramente definidos; aquellos que para sobrevivir están dispuestos a colaborar con el agente enemigo, y aquellos que solo ven al alemán como el responsable de la situación en la que se encuentran. Curiosamente, la película en su momento fue duramente criticada porque según los especialistas de la época, se le daba un perfil “positivo” al personaje alemán. La verdad es que el retrato que el director realiza del marino alemán es totalmente lo opuesto a eso. Este se presenta como una persona sumamente manipuladora y calculadora, que muestra una frialdad increíble en especial en la escena donde se da a entender que el bebé que habían rescatado ha fallecido.

Lo que es innegable es que Hitchcock se encarga de mostrar la maldad que reside en todos nosotros. Debido a las distintas situaciones que se van desencadenando durante el transcurso del film, los "aliados" son llevados a cometer una serie de atrocidades que terminan por convertirlos prácticamente en animales, los cuales se dejan llevar únicamente por su instinto de supervivencia. El único que no cae por completo en esta vorágine de violencia, es el camarero de color interpretado por Canada Lee. Resulta curioso el hecho de que el empleo y la posición de mando que ocupa este personaje dentro de la embarcación de náufragos, se relacione directamente con el estatus que tenían las personas de raza negra en la sociedad norteamericana de la época. Aunque esto puede ser tomado como una suerte de mensaje racista, la verdad es que la intención de Hitchcock era retratar la escalera social existente en la Norteamérica de aquel entonces de la manera más fiel posible.

Otro hecho a recalcar es la inexistencia de una banda sonora. Esto se debe a que Hitchcock deseaba que los acontecimientos en los que se centra la historia, solo fuesen acompañados por el sonido del mar. Al mismo tiempo, la existencia de tan solo un par de planos fuera del bote (de hecho, el hundimiento del barco en el que viajaban los protagonistas solo se da a conocer de manera indirecta, ya sea mediante diálogos, o través de los objetos que se muestran flotando en el mar al principio del film), no justificaba el uso de una banda sonora. Con esto se buscaba que el espectador se sintiese de cierta forma como parte de la tripulación, y que a la vez experimentara la sensación de desesperación que estaban atravesando los sobrevivientes del naufragio. Por otra parte, Hitchcock es lo suficientemente hábil como para captar la atención del espectador durante todo el transcurso del metraje, pese a que todo sucede en un espacio bastante reducido y que el relato se apoya bastante en los diálogos. Esto lo logra mediante el planteamiento de una serie de interrogantes, cuyas respuestas van surgiendo a medida que avanza la cinta; ¿Sobrevivirá el personaje amputado? ¿Quién ganará la lucha de poder que se desarrolla dentro del bote, el alemán o el resto de los tripulantes? ¿La orgullosa periodista cederá a los encantos del rudo marinero?

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza un buen trabajo, destacándose la labor de Tallulah Bankhead y Walter Slezak. En cuanto al aspecto técnico, resulta destacable el trabajo de fotografía de Glen MacWilliams. Durante toda su carrera, Hitchcock se caracterizó por ser un director realmente hábil al momento de imprimirle tensión a sus obras, lo que cumple a cabalidad en esta ocasión. Por otra parte, el film puede interpretarse tanto como una crítica a la esencia del ser humano, quien puede convertirse en un ser despiadado cuando su vida está en juego, o como una crítica a la industria cinematográfica estadounidense, la cual por lo general enaltecía a los personajes que representaban a su país, sin importar la clase de atrocidades que estos pudieran cometer. En definitiva, "Lifeboat" es una película entretenida y profunda, la cual probablemente es una de las obras más injustamente subvaloradas de Hitchcock, razón por la cual estamos llamados a redescrubirla.




por Fantomas.

1 comentario:

Santi dijo...

¡Lo encontré! Aquí esta el artículo de "Náufragos". La verdad es que has realizado un trabajo estupendo desmenuzando esta interesantísima cinta que encierra más de lo que parece en ella.

Creo que el mensaje de Hitchcock es, más que la maldad se encuentra también en los aliados, que se debe luchar juntos todos a una, comunicarse y formar un solo bloque para hacer frente al enemigo, que es lo que hacía falta entonces en la guerra por parte de los aliados.

La película es un thriller capital, de definición, no solo plantea preguntas y las va respondiendo progresivamente sino que se encarga de mantener una tensión flotante durante toda la cinta a pesar de su falta de artificios.

"Náufragos" es una conocida cinta de Alfred Hitchcock pero no de las más famosas, aún así, como bien te encargas de remarcar, merece todas la atenciones porque no tiene desperdicio, por su aparente sencillez (gracias a su formato teatral) y su grandísima creación de una atmósfera de tensión.

Chapó por el articulazo. Me alegra que coincidamos. ¡Un saludo!

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