martes, 20 de noviembre de 2007

Someone´s watching me!: Suspenso de la mano de John Carpenter.

“Someone is watching me!” (1978), es un film de suspenso del director John Carpenter, el cual está protagonizado por Lauren Hutton y Adrienne Barbeau.

En la ciudad de Los Ángeles, una mujer llamada Leigh Michaels (Lauren Hutton) ha comprado un departamento en un piso alto, el cual posee una hermosa vista. Luego de conseguir un trabajo como directora de televisión, recibe una aterradora llamada de un desconocido. Cuando las llamadas comienzan a aumentar y a su departamento empiezan a llegar unos extraños regalos, Leigh se da cuenta que alguien la está acosando. Lo que aún no sabe, es que el acosador observa todos sus movimientos a través de un telescopio que está ubicado en el edificio que está frente a su departamento.

Tras filmar “Halloween” (1978), John Carpenter realizó dos telefilmes a fines de los setenta; “Elvis” (1979) y la cinta que ahora nos ocupa, la cual presenta una clara influencia del cine de Alfred Hitchcock. Pasando desde “Rear Window” (1954) a “Vértigo” (1958), Carpenter recopiló una serie de ideas para escribir el guión del film, algunas de las cuales posteriormente también serían utilizadas por Brian de Palma en muchas de sus películas. En el caso de Carpenter, este no solo recurriría a temas recurrentes de la filmografía del director británico, como el voyeurismo y la obsesión por las mujeres, sino que además a modo de tributo integra una secuencia de créditos iniciales que guarda más de un parecido con las vistas en las películas de Hitchcock, y utiliza una banda sonora (compuesta por Harry Sukman) que presenta algunas similitudes con las composiciones que Bernard Herrmann escribió para el realizador británico.

Básicamente, la trama de la cinta gira en torno a tres elementos; el punto de vista del acosador, el protagonismo femenino, y los conflictos de la víctima. Al igual que en el film “Rear Window”, aquí nos encontramos con alguien que observa y alguien que es observado, pero en esta ocasión la historia se centra solo en el personaje que es objeto de voyeurismo. Dicho personaje es Leigh Michaels, una mujer soltera e independiente, que trabaja como directora de programación en una cadena de televisión de Los Ángeles, y que acaba de mudarse a uno de los edificios más imponentes de la ciudad. La protagonista, quien presenta una mezcla de autosuficiencia y fragilidad, no solo deberá lidiar con el acoso de un desconocido que busca enloquecerla, sino que también tendrá que superar las dificultades que supone comenzar una relación sentimental. Resulta evidente que Carpenter nos entrega un relato netamente feminista, donde los hombres son presentados prácticamente como meros adornos de una historia marcada por un suspenso constante.


La sencilla trama presenta algunos matices cuando Leigh conoce a Paul (David Birney), un hombre con el cual entablará una relación amorosa. Sin embargo, el hecho de que Paul eventualmente termine convirtiéndose en un personaje poco relevante en la historia, da a entender que su inclusión en el relato no tiene otro objetivo más que obligar a la protagonista a salir de su departamento, para que de esta forma el acosador tenga la posibilidad de entrar a sus anchas al lugar. Debido a esto, el villano de turno pareciera estar dotado de una cierta omnipresencia, lo que lo convierte en una amenaza mucho más tangible. Y es que este constantemente se dedica a atormentar a Leigh, ya sea dejándole notas en su departamento, o llamándola por teléfono para sentir de manera más directa la angustia de su víctima. Es aquí donde la frase mencionada por Sophie (Adrienne Barbeau), la amiga de la protagonista, cobra un significado especial: “Violar es cuando un hombre conscientemente atemoriza a una mujer”. Dicha afirmación va estrictamente ligada al comportamiento del psicópata, quien tiene la tendencia de empujar a sus víctimas al suicidio, cosa la cual también pretende hacer con Leigh.

Al momento de crear la sensación de omnipresencia que caracteriza al acosador, es sumamente importante el trabajo de dirección de John Carpenter, quien mediante sutiles movimientos de cámara, los cuales en gran medida recuerdan lo realizado por el director en el film "Halloween", no solo logra dicho objetivo, sino que también convierte al espectador en un voyeurista más, el cual observa con detenimiento cada uno de los movimientos de la protagonista. En otras ocasiones, el director nos entrega el punto de vista de Leigh, lo que nos permite sentir su temor y su desesperación. Esto queda totalmente explicitado en la escena que ella queda atrapada en su departamento junto a su acosador, quien se encuentra amparado en la oscuridad de la noche. El hecho de que el director nos sitúe tanto en la posición del acosador como en la de la víctima, ayuda en gran medida a que el espectador participe de manera activa en la historia, y que este logre identificarse en algún grado con los problemas que debe superar Leigh.

En el ámbito de las actuaciones, Lauren Hutton realiza un buen trabajo interpretando a una mujer que ha triunfado en un mundo dominado por hombres, y que de la noche a la mañana se ve enfrentada a una amenaza desconocida a la cual decide hacerle frente. Por otro lado, resulta destacable el trabajo de fotografía de Robert B. Hauser, el cual si bien dista de ser perfecto, logra dotar a la historia de una atmósfera opresiva. Aún cuando Carpenter durante el transcurso del film realiza múltiples guiños a la obra de Hitchcock, este se preocupa de imprimirle su propio sello a la obra, lo cual obviamente es meritorio. En gran medida, el tema de fondo de la historia tiene relación con lo fácil que resulta vulnerar la privacidad de las personas gracias a la utilización de la tecnología existente. En esta ocasión, es el teléfono el objeto seleccionado por el director para simbolizar dicho mensaje, el cual adquiere un cariz casi sobrenatural por momentos.

“Someone is watching me!” es una de las obras más desconocidas de John Carpenter, principalmente porque como esta fue una producción pensada para ser transmitida en la televisión norteamericana, no fue distribuida de forma global. Aunque dista de ser una película perfecta, el director se las arregló para confeccionar una historia marcada por un suspenso constante, la cual está liderada por un personaje con el que el espectador puede identificarse sin problemas. En la vereda contraria, su abrupto final y las inevitables comparaciones con la obra de Hitchcock terminan mermando el impacto de la película, aunque no de forma dramática. Más allá de sus defectos, “Someone is watching me!” es una película entretenida que presenta algunos momentos destacables, la cual aparece como una grata sorpresa dentro de la filmografía del irregular John Carpenter.



por Fantomas.

1 comentario:

Sam_Loomis dijo...

Siendo fan de Carpenter, confieso que he pasado esta película por alto, así que cuando pueda me daré a la tarea de darle un oportunidad, ya que suena bastante interesante. ¡Muy buen blog!

Un gran saludo

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