lunes, 10 de diciembre de 2007

Der Unheimliche Mönch (aka El Encapuchado): El "Krimi" de Edgar Wallace

“Der unheimliche Mönch” aka “The Sinister Monk” (1965), es un thriller de misterio del director Harald Reinl, el cual está protagonizado por Karin Dor, Harald Leipnitz, y Siegfried Lowitz.

Un personaje encapuchado ha comenzado a cometer algunos asesinatos sin motivo aparente en las cercanías del castillo de Darkwood, con la ayuda de un látigo con el cual les rompe el cuello a sus víctimas. Cuando los cuerpos comienzan a apilarse, desde Scotland Yard envían al Inspector Bratt (Harald Leipnitz), quien tendrá que hacer todo lo que esté a su alcance para detener al misterioso asesino.





Entre los años 1959 y 1972, el productor alemán Horst Wendlant bajo el alero de la compañía germano-danesa Rialto Film, realizaría una serie de adaptaciones cinematográficas de la obra del escritor de misterio británico Edgar Wallace. La primera de estas adaptaciones sería “Der Frosch mit der Maske” (1959), cuyo inesperado éxito llevó a la Rialto a filmar un total de 32 producciones que con el tiempo fueron forjando un verdadero seguimiento de culto tanto en Alemania como en otros países de Europa. En gran medida, la primera etapa de estas adaptaciones, las cuales le dieron vida al subgénero conocido como Krimi, estarían fuertemente influenciadas por el expresionismo alemán, el género gótico, y las historias clásicas de detectives. Esta rica mezcla de influencias, generó que en muy contadas ocasiones las adaptaciones siguieran al pie de la letra la fuente original, lo que dio como resultado que se mezclaran elementos tan diversos como siniestros castillos, callejones desiertos sumidos en la típica niebla londinense, bandas de criminales dirigidas por misteriosos jefes, y despiadados asesinos ocultos bajo vistosos disfraces, entre otras cosas. En el caso particular de “Der unheimliche Mönch”, cuyo guión escrito por Joachim Bartsch y Fred Denger está basado en la novela “The Terror”, publicada en 1930, se repite una vez más la atractiva fórmula que propició el éxito comercial de estas cintas, dando pie a una de las entradas más recordadas de la serie.

En “Der unheimliche Mönch”, poco antes de morir, el patriarca de la familia residente en el castillo de Darkwood deshereda a sus hijos, dejándole todo su vasto patrimonio a su nieta Gwendolin (Karin Dor), cuyo padre se encuentra en prisión por asesinato. Poco después de la cuestionada decisión, el coche del notario encargado de darle la noticia a los tíos de la muchacha sufre un curioso accidente, tras el cual el nuevo testamento desaparece. Eventualmente, el documento llega de manera inexplicable a manos de Sir Richard (Siegfried Lowitz), uno de los hijos del mentado patriarca, quien le ofrece a sus hermanos la posibilidad de repartirse la herencia a escondidas de Gwendolin. Con el afán de protegerla de sus codiciosos hermanos, Lady Patricia (Ilse Steppat) invita a su sobrina a quedarse en el castillo, el cual ahora es utilizado como un internado para señoritas. El único inconveniente es la presencia en los alrededores de un misterioso sujeto vestido con un hábito de monje, el cual es conocido por los lugareños como “el encapuchado”, quien ha estado cometiendo una serie de asesinatos sin motivo aparente. Ante la aparición de nuevos cadáveres, desde Scotland Yard envían al Inspector Bratt y al mismísimo Inspector en Jefe, Sir John (Siegfried Schürenberg), para descubrir la identidad y los planes del implacable asesino antes de que sea demasiado tarde.

Como sucede en gran parte de las adaptaciones alemanas de la obra de Wallace, en “Der unheimliche Mönch” es posible encontrar una serie de variados e ingeniosos asesinatos, los cuales en esta oportunidad son cometidos por un villano enfundado en un peculiar disfraz de monje, cuyo único objetivo es ocultar su verdadera identidad. Por otro lado, dentro de la interpretación cinematográfica de la obra del escritor británico, existen tres grupos de personas claramente distinguibles; están aquellos que simbolizan el bien y la justicia, y que por lo general siempre terminan triunfando (en este caso están representados por el Inspector Bratt, Sir John y Gwendolin); aquellos de carácter débil que inevitablemente terminan sucumbiendo ante su propia codicia, pero que de todas formas se les otorga la oportunidad de redimir sus actos (en este caso están representados por los familiares de la protagonista); y por último están los malvados criminales, que raramente escapan del asedio policiaco y que están más allá de cualquier tipo de redención. Además de todo esto, es necesario mencionar que en las adaptaciones de la Rialto, el encargado de investigar los crímenes de turno e impartir justicia, no siempre responde al estereotipo del detective sagaz presente en las novelas de misterio. En el caso puntual de “Der unheimliche Mönch”, mientras que Sir John, quien es nada menos que la cabeza de la prestigiosa Scotland Yard, es un tipo más bien torpe y lascivo cuyas buenas intenciones no siempre se plasman en resultados, el Inspector Bratt es un hombre algo impulsivo que rara vez se detiene a analizar las pistas que va descubriendo durante el curso de la investigación, lo que lo lleva a meterse en algunos problemas de los que no siempre le será sencillo escapar.

Por otra parte, los personajes femeninos protagónicos de las adaptaciones de la obra de Wallace, por lo general se caracterizan por ser mujeres sencillas, de carácter decidido y de atractiva personalidad, características que en gran medida describen al personaje interpretado por Karin Dor. Debido a su carácter resuelto, Gwendolin no duda en salir del castillo de Darkwood pese a las numerosas advertencias de la policía, cuando recibe una nota anónima que le ofrece la posibilidad de conseguir pruebas que pueden ayudarla a exonerar a su padre, quien supuestamente se encuentra en prisión debido a un asesinato que no cometió. El simple hecho de que la mayor preocupación de la protagonista sea rescatar a su padre, y no resguardarse hasta que el psicópata que la acecha sea apresado por la policía, le otorga a la trama una sensación de urgencia y peligro constante que rápidamente atrapa al espectador, a quien le resulta difícil abstraerse de una historia repleta de interesantes giros de tuerca, pequeños toques de extravagancia, y algunas dosis de humor negro, elementos que mezclados en su justa medida ayudaron a que el subgénero del Krimi alcanzara una identidad propia que se convirtió en la fórmula de su éxito.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza un estupendo trabajo, destacándose la labor de Harald Leipnitz, quien interpreta con aplomo al rudo e intrépido Inspector Bratt, cuya actitud es contrastada en numerosas oportunidades con la del personaje interpretado por Siegfried Schürenberg, quien es el encargado de aportar con pequeños toques de comedia que vienen a romper la tensión generada por la trama central. Cabe mencionar que ambos actores se convertirían en parte del elenco habitual de las adaptaciones de la Rialto, en especial Siegfried Schürenberg, quien interpretaría al torpe pero carismático Sir John en doce oportunidades. Algo similar sucedería con Karin Dor, quien además de realizar un estupendo trabajo en “Der unheimliche Mönch”, con el tiempo se convertiría en la más icónica de las llamadas “chicas Wallace”, lo que eventualmente le permitió convertirse en una “chica Bond” en el film “You Only Live Twice” (1967), y trabajar con Alfred Hitchcock en “Topaz” (1969). Por otro lado, en lo que se refiere al aspecto técnico de la producción, resulta necesario destacar el magnífico trabajo de fotografía de Ernst W. Kalinke, el atractivo diseño de producción de Walter Kutz y Wilhelm Vorwerg, y la frenética banda sonora del compositor Peter Thomas, la cual en gran medida marca el tono estrambótico que por momentos domina a la cinta.

“Der unheimliche Mönch” sería la entrada número veinte de la serie, y fue la última que se rodó en blanco y negro. Durante los años siguientes, las adaptaciones se volverían aún más extravagantes, y comenzarían a evidenciar la influencia tanto a nivel estético como narrativo, que en aquel entonces estaban ejerciendo en toda la industria cinematográfica europea los films de James Bond y el cine de terror italiano, en específico el subgénero del giallo. Lo que para muchos significó una atractiva renovación de la fórmula utilizada en el subgénero del Krimi, para otros tantos dio pie a un notable declive en la calidad de estas producciones, la que a fin de cuentas terminó por sepultar la lucrativa empresa de la Rialto. El gran mérito de estas producciones de bajo presupuesto que en numerosas oportunidades se vieron obligadas a reciclar sets, objetos de utilería, efectos de sonido, e incluso algunas escenas, es que fusionaron con éxito tramas de misterio, personajes coloridos, explosiones de creatividad, humor negro y escenarios atmosféricos, entre otras cosas, lo que permitió que el Krimi ostentara una fórmula distintiva e irrepetible. “Der unheimliche Mönch” no solo tiene una significancia histórica importante dentro del subgénero, sino que además es una cinta por sobre todo entretenida, que refleja fielmente gran parte de las características que hicieron popular al Krimi en su momento, y que permitieron que la labor al interior de la Rialto de directores como Harald Reinl, Alfred Vohrer y Franz Josef Gottlieb, entre otros, siga siendo recordada con un cariño que parece no difuminarse con el tiempo.


por Fantomas.

1 comentario:

Bbarron dijo...

Un buen post. La verdad es que los krimis que han editado en DVD son de lo más interesante...

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