sábado, 29 de diciembre de 2007

Forbidden Planet: Una de las grandes influencias dentro del cine de ciencia ficción.

“Forbidden Planet” (1956), es un film de ciencia ficción del director Fred M. Wilcox, el cual está protagonizado por Leslie Nielsen, Walter Pidgeon, y Anne Francis.

En el año 2200, una expedición liderada por el comandante Adams (Leslie Nielsen) llega al planeta Altair-4 con el fin de averiguar qué fue lo que ocurrió con los tripulantes de una misión anterior. Allí encontraran a los dos únicos sobrevivientes de aquella tripulación; el Dr. Morbius (Walter Pidgeon), que ha estado investigando por 20 años los avances científicos de una milenaria raza que habitó el planeta, y su hija Altaira (Anne Francis). El científico les relatará lo que aconteció con sus antiguos camaradas, no sin antes advertirles que es mejor que abandonen el lugar por su propio bien. Pese a esto, el comandante Adams y sus hombres deciden quedarse a investigar, sin imaginarse que pronto se encontrarán cara a cara con aquello que asesinó a la tripulación anterior.

La década del cincuenta se caracterizó por la gran cantidad de films de ciencia ficción que fueron producidos en Hollywood, los cuales en su gran mayoría fueron realizados por las unidades B de los grandes estudios, siempre con reducidos presupuestos que se terminaban reflejando en los distintos aspectos técnicos de dichas producciones. Estas películas comenzaron a simbolizar las preocupaciones de la Norteamérica de la época, que en aquel entonces estaba enfrentada a la paranoia generada por la Guerra Fría. Los “enemigos” de la nación, eran representados por seres extraterrestres cuya meta era la conquista de la Tierra, así como también la obtención del control de sus habitantes. Fue en este ambiente que el director Fred M. Wilcox filmaría “Forbidden Planet”, una cinta que en un inicio había sido pensada para atraer a un público más joven a las salas de cine.

Sería el equipo de productores, guionistas, y expertos en efectos especiales compuesto por Allen Adler y Irving Block, quienes desarrollarían una idea titulada “Fatal Planet”, que se transformaría en un proyecto que terminarían ofreciéndole a las unidades B de los distintos estudios. Lo que ellos no esperaban, era que dicho proyecto despertara el interés de los más altos ejecutivos de la MGM, en particular del productor Nicholas Nayfack, quien le cedió un presupuesto de un millón de dólares (el cual luego se expandiría a dos millones) a la que se convertiría en la primera cinta de ciencia ficción del estudio. Para escribir el guión, el productor contrataría al novelista Cyril Hume, quien era pariente del filósofo David Hume, responsable de los guiones de la popular serie de películas de Tarzán. Afortunadamente, Hume terminó inspirándose en la obra de William Shakespeare, “La Tempestad”, para escribir un guión bastante más profundo de lo que se podía esperar de una cinta de ciencia ficción. Lamentablemente para Hume, los ejecutivos de la MGM insistieron en agregar algunas escenas cargadas a la comedía, las que girarían en torno al cocinero de la nave (Earl Holliman). Sin embargo, esto sería lo único que Hume tuvo que agregar en contra de su voluntad, por lo que la idea central de la historia no fue alterada.

Si bien la cinta presenta un par de escenas de acción que involucran a monstruos gigantes y a un robot llamado Robby (que al año siguiente se convertiría en el protagonista del film “The Invisible Boy”), la mayor parte de los enfrentamientos que presenta la historia se producen a nivel verbal, siendo los protagonistas de estos el comandante Adams y su anfitrión, el Dr. Morbius. Este último es el poseedor de una serie de artefactos de origen extraterrestre, los cuales supuestamente pertenecieron a una raza conocida como los Krell, quienes poseían una inteligencia bastante superior a la humana. Dentro de dichos artefactos, se destaca una máquina capaz de materializar los pensamientos de quien la utilice. (Spoiler: si no has visto esta película, te recomiendo seguir leyendo desde el siguiente párrafo) Es alrededor de esta máquina que gira el conflicto principal de la cinta. Son nuestros propios miedos y sentimientos malsanos, los que le dan vida a una serie de monstruos que habitan en nuestro subconsciente, los que tarde o temprano pueden volverse en nuestra contra o en contra de la gente que nos rodea. Será el miedo a la soledad que experimenta el Dr. Morbius, lo que lo llevará a crear monstruos que impidan que la tripulación de recién llegados se lleve a su hija.

Técnicamente, el film presenta una serie de elementos destacables, especialmente en lo que a los elementos visuales se refiere, distanciándose bastante de las producciones de bajo presupuesto de la época. Cedric Gibbons y Arthur Lonergan realizan un estupendo trabajo recreando este planeta inhóspito y misterioso, el cual es contrastado con el tecnológico mundo subterráneo que se esconde bajo el hogar del Dr. Morbius, cuyo diseño resulta ser bastante impresionante. Los efectos especiales que presenta el film son de tan buena factura, que obtuvieron una nominación al Oscar. Por otro lado, el estupendo trabajo de fotografía de George J. Folsey, es complementado por la experimental banda sonora de Louis y Bebe Barron, quienes solo utilizaron algunos sonidos previamente grabados para componer la escalofriante música de la cinta. Curiosamente, fue tal el impacto que les produjo la banda sonora a los ejecutivos del estudio, que optaron por realizar un preestreno del film para ver cómo reaccionaba la audiencia a la cinta. La respuesta fue tan positiva, que los ejecutivos decidieron lanzar el film antes de que este estuviese completamente terminado, lo que perjudicó directamente el proceso de edición, lo que puede apreciarse en algunos pasajes de la cinta.

Las actuaciones que presenta la película resultan ser bastante correctas, destacándose el cometido de los tres protagonistas. Curioso es el caso de Leslie Nielsen, quien en sus inicios participó en una serie de films mayoritariamente interpretando roles secundarios, siendo este uno de los pocos papeles protagónicos que obtuvo en el cine, tras lo cual trabajaría una buena cantidad de años en diferentes series de televisión. Fue durante la década de los ochenta, que el actor obtuvo mayor notoriedad en el género de la comedia, gracias a su participación en el film “Airplane” (1980). Muchas veces se ha mencionado la gran influencia que ejerció esta cinta dentro del género de la ciencia ficción. Por ejemplo, algunos de los elementos presentes en el film pueden ser vistos en la mítica serie “Star Trek” (1966-69), la cual no solo presentaba a un grupo de personajes cuyos arquetipos estaban basados en los protagonistas de la película Wilcox, sino que además estos exhibían un vestuario muy similar al utilizado por Nielsen y compañía.

“Forbidden Planet” sigue siendo recordada como uno de los grandes clásicos del cine de ciencia ficción y con justa razón. La cinta presenta una historia interesante y bien construida, personajes carismáticos, y un conflicto central que es más profundo de lo que parece a simple vista. Fred M. Wilcox de manera inteligente, le imprime un ritmo narrativo dinámico a la historia, evitando en todo momento el tedio, pese a que el film presenta una buena cantidad de diálogo. Lamentablemente, sería la última película del género que realizaría el director. Como suele suceder con muchos clásicos, en su momento la cinta no alcanzó el reconocimiento que se merecía, y solo con el correr de los años pasaría a ocupar un sitial entre las mejores películas de ciencia ficción de la historia del cine. A más de cincuenta años de su estreno, “Forbidden Planet” sigue viéndose como un film inteligente, bien logrado, y completamente disfrutable.




por Fantomas.

2 comentarios:

darkerr dijo...

Muy buena pelicula, un clásico. Puede despistar un poco el hecho de que no haya demasiada acción como sería normal para un pelicula de entretenimiento, pero el argumento y como señalas el enfrentamiento verbal entre el comandante Adams y el doctor Morbius es bastante bueno e interesante, y se nota el buen presupuesto con el que cuenta. Saludos. Muy buen post. He añadido tu blog a mis links. Feliz año.

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Salud.

Pues si, cuando me la pasaron no esperaba mucho de esta película, nunca me ha atraído mucho la ciencia-ficción, y menos de esa época. Pero al final me encantó, porque como tu señalas tiene elementos muy interesantes que la alejan de tópicos. Los decorados de los subterráneos de esa civilización perdida son impresionantes, más pensando en la época, y también me dejaron bastante pillado las secuencias de ataque del monstruito en cuestión a la nave. Creo que la reflexión que apuntas sobre como nuestros miedos y emociones pueden volverse en contra nuestra no está demasiado desarrollada, pero bueno, ya tiene más contenido que la mayoría del cine.

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