lunes, 24 de diciembre de 2007

The Phantom of the Opera: La Hammer y su versión de la novela.

“The Phantom of the Opera” (1962), es un film de terror del director Terence Fisher, el cual está protagonizado por Herbert Lom, Heather Sears y Edward de Souza.

Cuando la "prima donna" de la Ópera de París se retira, una muchacha llamada Christine Charles (Heather Sears) es elegida para sustituirla. Sin embargo, tras rechazar las insinuaciones de Lord Ambrose d´Arcy (Michael Gough), ella termina siendo despedida por el empresario teatral. Indignado por lo acontecido, un misterioso hombre que vive en las catacumbas de la Ópera manda a raptar a la actriz, con la intención de adoctrinarla y contarle una escalofriante historia de injusticia, depravación y codicia.


Tras el exitoso estreno del film “Man of a Thousand Faces” (1957), el cual retrataba la vida de Lon Chaney, se generó un marcado interés por la obra del actor. A raíz de esto, los ejecutivos de los estudios Universal le propusieron a James Carreras y Anthony Hinds, quienes en ese entonces estaban a cargo de la productora británica Hammer Films, la realización de una nueva adaptación de la famosa novela del escritor francés Gastón Leroux, “El Fantasma de la Ópera”. La idea no solo le pareció atractiva a la dupla de productores, sino que también al actor Christopher Lee, quien no ocultó sus deseos de interpretar al mítico personaje central de la novela de Leroux, para así poder exhibir sus desconocidas cualidades para el canto. Sin embargo, lo que terminaría decidiendo el futuro del proyecto sería la aparición de Cary Grant en la Casa del Martillo, quien en ese entonces mostraba cierto interés por participar en una de las famosas cintas de terror de la compañía. Por este motivo, Anthony Hinds se puso a trabajar en un guión que se adaptara al perfil del famoso actor hollywoodense. Esto provocó que Hinds reescribiera por completo la historia de Leroux, atribuyéndole los crímenes del fantasma a un leal enano que se dedica a cuidar al músico en desgracia. Lamentablemente, todo el trabajo de Hinds fue en vano, ya que eventualmente Grant decidió no participar en el proyecto por temor a que este dañara su imagen.

Con la intención de aprovechar el material escrito por Hinds, eventualmente fue contratado el actor Herbert Charles Angelo Kuchacevich ze Schuluderpacheru, más conocido como Herbert Lom, para interpretar al Fantasma. Sin embargo, Lom no aceptaría de inmediato el papel. Según declararía más tarde el actor: “Nunca vi como Chaney o Rains interpretaron el papel. Pensaba que la historia era solo otra pieza de terror acerca de un músico demente que realizaba ritos satánicos en su sótano”. Las dudas de Lom se disiparían una vez que tuvo acceso al guión, el cual según él retrataba al fantasma como un hombre patético, quebrado, un marginado que se alza como una verdadera figura trágica, cuyo horror solo es incidental. Con Lom sumado al proyecto, el proceso de rodaje comenzaría en noviembre de 1961, con un presupuesto cercano a los 180.000 euros. Pese a ser un presupuesto bastante alto para la época, el director Terence Fisher de todas maneras tuvo que solucionar algunos problemas relacionados con la disponibilidad de locaciones. Tras no poder arrendar el fastuoso edificio del Covent Garden Opera House, Fisher tuvo que trasladar la producción al modesto Teatro Wimbledon, cuya escala le presentó todo un reto al director, quien se vio obligado a arreglárselas para crear la ilusión de que dicho lugar era mucho más grande de lo que realmente era.


“The Phantom of the Opera” se desarrolla mayormente al interior del teatro London Albany, donde está por estrenarse una ópera titulada “Juana de Arco”, cuya autoría le pertenece al empresario teatral Lord Ambrose d´Arcy. La noche del estreno de dicha obra, la súbita aparición de un cadáver interrumpe la función. Aterrada por lo sucedido, la estrella del espectáculo decide renunciar. Es entonces cuando el productor Harry Hunter (Edward de Souza) decide contratar a una talentosa joven llamada Christine Charles, quien pronto comienza a ser hostigada por d´Arcy. Tras rehusarse a aceptar las insinuaciones del empresario, Christine es despedida y posteriormente es raptada por un misterioso enano, quien la lleva al sótano secreto que se encuentra bajo el teatro. Es ahí donde conoce al Profesor Petrie, un hombre cuyo rostro se encuentra deformado, y que hace ya bastante tiempo se encuentra viviendo bajo las sombras del teatro, lugar del cual desea espantar a d´Arcy y a toda su compañía teatral. De forma paralela, Harry Hunter inicia una investigación para dar con el paradero de la muchacha. Eventualmente, tanto él como Christine se enterarán de las verdaderas intenciones del desdichado Profesor Petrie, y de la historia de traición e injusticia que lo ha llevado a convertirse en el fantasma de la ópera.

Terence Fisher dedica gran parte del film al desarrollo de la personalidad de Petrie, cuyo pasado es revelado en un detallado flashback, el cual en gran medida invita al espectador a sentir empatía por el personaje. Reforzando la idea de que el Profesor es tan solo una víctima de las circunstancias, la responsabilidad de los actos de sabotaje y los asesinatos que suceden al interior de la casa de ópera recaen en la figura de un sádico enano (Ian Wilson) que se desempeña como el asistente de Petrie. Por otro lado, Fisher también se preocupa de enfatizar la extraña relación de complicidad que se produce entre el Profesor y Christine. Aunque su sociedad en un principio dista de ser voluntaria e incluso por momentos es algo abusiva, eventualmente la muchacha entiende las verdaderas motivaciones de su captor, cuya verdadera y única pasión es la música, y termina aceptándolo como su mentor y amigo. Es a raíz de todo lo antes mencionado que quien se alza como el verdadero villano de la historia es Lord Ambrose d´Arcy, un vicioso aristócrata cuya ambición desmedida y su desprecio por quienes lo rodean eventualmente se convertirán en su perdición.


En cuanto a las actuaciones, la totalidad del elenco realiza un estupendo trabajo, en especial Herbert Lom, quien interpreta a la perfección a un hombre frágil e inseguro que ve a la música como la única herramienta que tiene para regresar al mundo de los vivos. En cuanto al aspecto técnico de la producción, no solo resulta destacable el diseño de producción de Bernard Robinson y el trabajo de fotografía de Arthur Grant, sino que también la banda sonora compuesta por Edwin Astley. Cabe mencionar que fue tan completo el trabajo de Astley, que además de la música incidental compuso una ópera completa de cinco actos basada en la obra “Saint Joan”, del compositor Bernard Shaw. Con el fin de sacarle el máximo provecho posible al trabajo de Astley, Fisher le dedica varios minutos del último tramo del film a la puesta en escena de la ópera protagonizada por Christine Charles, acercando de esta forma a la película al género del musical. Esto fue aprovechado por los estudios Universal para implementar una curiosa estrategia publicitaria, la cual consistió en la distribución de un folleto de cuatro hojas que contenía los actos de la ópera “Saint Joan”. Lamentablemente, ni este truco publicitario ni la idea de Michael Carreras de situar un “fantasma” al interior del Teatro Wimbledon de Londres, servirían para convertir al film en un éxito comercial.

Los magros resultados que obtuvo la cinta en Inglaterra, se debieron principalmente al exceso de melodrama que presentaba la historia, lo cual desilusionó a los espectadores que esperaban ver una película de horror gótico en el más puro estilo de la mítica Casa del Martillo. Y es que Fisher no solo remueve casi por completo la naturaleza siniestra de Petrie para mostrarlo como una figura esencialmente trágica, sino que además pierde tiempo en una subtrama romántica protagonizada por Christine Charles y Harry Hunter, la cual no tiene mayor relevancia en la trama. En parte, el que el realizador enfatizara el aspecto sentimental del relato, respondía a su deseo de rodar una historia romántica. En relación a esto, Fisher comentaría en una ocasión: “Enfaticé la vertiente trágica del film porque para mí era lo más importante de la historia. Por eso me centré en la figura del hombre cuya música fue robada, y en su relación con la joven actriz”. Más allá del resultado comercial del film, de su marcada veta melodramática, y de ciertas falencias narrativas y argumentales, la versión hammeriana del relato de Gastón Leroux presenta suficientes virtudes como para ser considerada como una de las mejores adaptaciones de la novela, y como una de las buenas películas de horror gótico que Terence Fisher realizó bajo el alero de la Hammer.



por Fantomas.

2 comentarios:

Tío Marvin dijo...

Precisamente anoche disfruté de otro film poco conocido de Fisher: La Gorgona. Por lo que cuenta en su post, El fantasma de la ópera parece otro "a must see" de la productora británica

darkerr dijo...

Yo esta version del Fantasma no la he visto aun. Es un personaje que teng descuidado. Sólo he visto la buenisima pelicula con Lon Chaney, y la versión ochentera con Robert Englund. Esta de Terence Fisher no hay duda de que tiene mucho interés. Saludos.

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