jueves, 20 de diciembre de 2007

The Thin Man: El inicio de una saga acerca de una curiosa pareja de detectives.

“The Thin Man” (1934), es una comedia de misterio del director W. S. Van Dyke, la cual está protagonizada por William Powell y Myrna Loy.

Nick Charles (William Powell), un detective retirado, y su millonaria esposa Nora (Myrna Loy), están intentando establecerse cuando él es arrastrado de nuevo al trabajo debido a la desaparición de un amigo y su posible vinculo con un asesinato. El amigo, Clyde Wynant (Edward Ellis), ha desaparecido misteriosamente justo antes de que su amante apareciera muerta. Wynant rápidamente se convierte en el principal sospechoso, pero su hija Dorothy (Maureen O`Sullivan) se rehúsa a creerlo. Es por esto que ella hará todo lo posible para que Nick la ayude a resolver el caso. Ahora con un trago en su mano y una sonrisa en su rostro, la pareja de detectives comenzará su investigación antes de que sigan apareciendo personajes muertos.


El director W. S. Van Dyke siempre fue un gran aficionado a las historias de misterio, por lo que cuando supo que la MGM había comprado los derechos de la novela “The Thin Man” del escritor Dashiell Hammett por la suma de 14.000 dólares, inmediatamente pidió que se le asignara su adaptación. Pese a haber comprado los derechos, el estudio no consideraba la novela como una propiedad de gran valor, mayormente porque el público parecía haberse cansado de las historias de detectives. Sin embargo, debido a que Van Dyke tenía la reputación de filmar sus películas de manera rápida y sin grandes costos, dejaron que siguiera adelante con el proyecto. Para el rol de Nick Charles, el director inmediatamente pensó en William Powell, quien había sido contratado recientemente por la MGM luego de alcanzar cierta fama trabajando para otros estudios. Los ejecutivos del estudio se mostraron particularmente preocupados con la elección del actor, debido a que el público lo solía identificar con otro detective cinematográfico. Powell había interpretado a Philo Vance en una serie de films que produjo la Paramount entre 1929 y 1933. Sin embargo, Van Dyke estaba convencido que el actor era la mejor opción para el rol, por lo que lo contrató de todas formas.

El estudio tampoco aprobaría la elección del director para interpretar a Nora. Hasta ese entonces, Myrna Loy solo había interpretado roles secundarios en más de ochenta películas sin mayor éxito. Tan pronto como leyó el guión de la cinta, Loy se sintió entusiasmada por el hecho de trabajar en una comedia. Sin embargo, la cabeza del estudio, Louis B. Mayer, quería que la estrella olvidada del cine mudo, Laura La Plante, ocupara el lugar de Loy. Van Dyke recientemente había trabajado con Loy y Powell en “Manhattan Melodrama” (1934), por lo que sabía que existía una química especial entre la pareja la cual podía ser explotada. Nuevamente gracias a su reputación, Van Dyke pudo contar con la pareja de actores en su film sin mayores inconvenientes con los ejecutivos del estudio. Para escribir el guión, el director recurrió a Frances Goodrich y Albert Hackett, quienes habían sido contratados recientemente por la MGM. Van Dyke les pidió que ignoraran el misterio planteado en la novela de Hammett para centrarse en la relación existente entre Nick y Nora. Además les pidió que construyeran el guión en torno al talento de la pareja de protagonistas, razón por la cual son muchas las escenas exclusivamente dedicadas a ellos en el film.


De acuerdo con Samuel Marx, la cabeza del departamento de historia de la MGM en aquel periodo, había dos elementos del guión que les preocupan a los productores: el hecho de que la historia de asesinato fuese tratada de manera frívola y en tono de comedia, y que la pareja de protagonistas fuese un matrimonio sofisticado que parecía estar constantemente bajo los efectos del alcohol. Sin embargo, al final del día el director demostró que sabía lo que estaba haciendo. El intento por parte de Van Dyke de reinventar en cierta forma las historias de detectives, resultó ser bastante exitoso. La química entre los actores fue tal, que muchos espectadores llegaron a pensar que estaban casados en la vida real. Powell y Loy se preocuparon de interpretar lo mejor posible a un matrimonio que disfruta estar juntos, lo que en su momento resultó sumamente importante debido a que gran parte de las películas realizadas en Hollywood hasta la fecha, retrataban el matrimonio como el foco de problemas domésticos, o como “el final feliz” de un romance. En cuanto a la constante presencia de alcohol en la cinta, está responde a una forma de celebración por el término de la Prohibición, y en cierta medida es uno de los motores de la comedia presente en la historia.

Tal y como lo pidió Van Dyke, la investigación del asesinato pasa a ocupar un lugar bastante secundario en la trama. La pareja protagónica no realiza un gran esfuerzo por resolver el misterio, sino que más bien se dedican a disfrutar las comodidades de su hogar, siempre con una copa de alcohol en la mano. Corresponde mencionar que el otro integrante de la familia es un perro de nombre Asta, el cual aporta con varios de los momentos cómicos del film. Ya en el lado más serio de la trama, nos encontramos ante una galería de posibles sospechosos, todos bastante coloridos, los cuales sin distinción poseen algún motivo para cometer el asesinato que da inicio a la investigación (luego ocurrirán otros crímenes), hecho que invita al espectador a tratar de averiguar qué hay detrás de estos sucesos y quien es el verdadero culpable. La respuesta a dichas interrogantes será entregada al final de la cinta, durante una cena que reúne a todos los sospechosos, en la que reina un atmósfera de tensión combinada con algunos toques de comedia.

Por momentos, el director no puede evitar caer en una puesta en escena algo teatral, lo que resiente un poco el ritmo narrativo de la cinta. Aún así consigue una serie de escenas realmente inolvidables, como por ejemplo la escena en que somos testigos de la curiosa celebración del día de Navidad por parte de la pareja protagónica. Nuevamente debo destacar la actuación tanto de William Powell como de Myrna Loy, quienes se llevan el todo el peso de la historia. Por otro lado, James Wong Howe realiza un correcto trabajo de fotografía, mientras que William Axt compuso una discretísima banda sonora. Afortunadamente para Van Dyke y la pareja de guionistas, esta cinta fue una de las últimas en ser estrenadas antes de la imposición del Código Hays, el cual probablemente hubiese terminado censurando varias de las escenas de la producción, además de obligar a un replanteamiento casi total de la historia.

The Thin Man” tuvo un buen recibimiento por parte de la crítica y el público al momento de su estreno, al punto que no solo sirvió para catapultar las carreras de Powell y Loy, sino que además recibió cuatro nominaciones al Oscar (mejor película, mejor actor, mejor director, y mejor guión adaptado). Si esto no fuera suficiente, la cinta generó cinco secuelas entre 1936 y 1947 las cuales tuvieron un éxito similar al del film original. El gran mérito de Van Dyke es haber balanceado elementos propios de un thriller y una comedia, dentro de una historia sofisticada e inteligente. Por todas las virtudes que presenta esta película, no es de extrañar que sea considerada como una de las grandes obras realizadas durante la era dorada de Hollywood, y que siga resultando entretenida en la actualidad.



por Fantomas.

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