martes, 5 de febrero de 2008

Assault on Precinct 13: Como combatir con una horda de pandilleros y no morir en el intento.

“Assault on Precinct 13” (1976), es un thriller del director John Carpenter, el cual está protagonizado por Austin Stoker, Darwin Joston y Laurie Zimmer.

En el corazón de Los Ángeles, la comisaría del distrito 13 está a punto de cerrar sus puertas. Al teniente Ethan Bishop (Austin Stoker) se le ha asignado ir a la comisaría, la cual ha sido desmantelada casi por completo y en la que solo quedan un par de secretarias (Nancy Keyes, Laurie Zimmer) y unos pocos oficiales. Cuando un bus lleno de criminales entre los que se encuentra el infame Napoleón Wilson (Darwin Joston), arriban al lugar para encargarse de un prisionero enfermo, la aparente calma existente parece desvanecerse. Esta calma termina de romperse cuando ingresa al recinto un hombre en evidente estado de shock, quien acaba de presenciar como su hija es asesinada por un grupo de pandilleros. De un momento a otro, el lugar se convierte en un campo de batalla a medida de que los miembros de dicha pandilla comiencen una guerra sin cuartel con la gente al interior de la comisaría, sin importarles si estos son policías, civiles, o criminales.


Luego de su problemático debut cinematográfico con la cinta de ciencia ficción “Dark Star” (1974), John Carpenter comenzó a trabajar en una historia que pretendía ser una suerte de tributo a su film favorito; el western “Rio Bravo” (1959), protagonizado por John Wayne y dirigido por Howard Hawks. El guión que en un principio fue titulado “The Anderson Alamo”, evidenciaba una fuerte influencia de la película de George A. Romero, “Night of the Living Dead” (1968). Tanto el film de Hawks como el de Romero, presentan a un grupo de personas con personalidades bastante dispares, las cuales por cosas del destino, terminan atrincherándose al interior de un edificio a causa del asedio que sufren a manos de un grupo de individuos (o zombies en el caso del film de Romero), por lo que se verán obligados a trabajar en equipo si es que desean sobrevivir a la situación a la que se ven sometidos.

Debido a que Carpenter solo contaba con un presupuesto de 100.000 dólares, se vio en la obligación de contratar a un grupo de actores poco conocidos, editar personalmente la cinta, y oficiar como compositor de la banda sonora del film, práctica que se repetiría a lo largo de su carrera. El bajo presupuesto también sería responsable de las incómodas condiciones que debieron enfrentar el equipo de filmación y el elenco mientras realizaban la cinta. Al sofocante calor que existía al interior del set de filmación, hay que sumarle el hecho que la película tuvo que ser filmada a la rápida, y que los actores sufrieron algunos accidentes debido a la falta de dobles de riesgo. Pese a todos estos inconvenientes, Carpenter logra sacar adelante una cinta que presenta la clásica lucha entre el bien y el mal, y donde la influencia del western puede verse en cada esquina. De hecho, hay un buen número de diálogos que parecen haber sido sacados directamente de los films de John Wayne que tanto le gustaban al realizador.

Fiel al estilo narrativo de las cintas más clásicas, Carpenter se toma su tiempo para presentar a los distintos personajes y las diferentes subtramas que terminarán confluyendo en el segundo tramo el film. El director construye un tenso primer acto, donde el punto más álgido de este viene a ser el asesinato a quemarropa de una muchacha. Ya en la segunda parte del film, Carpenter recubre a este western urbano con una atmósfera más propia del cine de terror, donde la horda de violentos pandilleros por momentos da la impresión de ser un grupo de espectros amparados por la oscuridad de la noche. El director se preocupa de ocultar sus rostros durante gran parte del ataque a la comisaría, jugando con la desesperación que provoca el miedo a lo desconocido. Los protagonistas no saben cuántos pandilleros se encuentran fuera de los muros de la ahora vulnerable comisaría, ni tampoco cuáles son sus motivaciones, lo que obviamente terminará afectando sus decisiones.

Gran parte de la diversión que presenta esta cinta precisamente se encuentra concentrada en el segundo tramo de la historia. Darwin Josten quien interpreta al criminal Napoleón Wilson, es un tipo rudo que no tiene más salida que colaborar con quienes lo han puesto tras las rejas. Las autoridades por su parte, buscando la sobrevivencia del grupo, tendrán que confiar en el criminal, a quien en una escena directamente sacada de “Rio Bravo”, le lanzan una escopeta la cual termina agarrando en el aire, tras lo cual rápidamente comienza a dispararle a sus atacantes. Desde el momento en que la pandilla rodea la comisaría, la cinta adquiere un ritmo frenético que no se detendrá hasta el fin de la misma. En ese sentido, Carpenter maneja de manera perfecta los momentos de tensión y las escenas de acción que presenta la historia, evitando que la cinta presente lagunas narrativas que provoquen el tedio del espectador.

Durante gran parte del film, se puede percibir una atmósfera claustrofóbica que va aumentando a medida que los pandilleros se acercan a su objetivo. Dicha atmósfera es fabricada en gran medida gracias a la labor del director de fotografía, Douglas Knapp, quien mediante una serie de oscuros y lúgubres escenarios, transmite el pesimismo reinante al interior de la comisaría. Por su parte, la minimalista banda sonora compuesta por John Carpenter, resulta ser bastante efectiva al momento de complementar la labor de Knapp, siendo utilizada en algunos de los pasajes más tensos de la historia. Las actuaciones como era de esperarse, no son de lo mejor pero tampoco resultan del todo desechables. Los actores encargados de interpretar a los personajes protagónicos logran que estos resulten carismáticos, lo que genera un cierto nivel de empatía en el espectador. Lo que si resulta ser algo criticable, es que la mayoría de los personajes de la cinta son bastante estereotipados, por lo que al espectador le resultará imposible identificarse con ellos.
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Pese a todas las virtudes que presenta “Assault on Precinct 13”, no se trata de una película perfecta. Existe una buena cantidad de diálogos que son bastante reprochables, la descripción de los pandilleros resulta ser bastante simplista, y el guión presenta algunos agujeros que pueden resultar molestos. De todas formas, Carpenter nos entrega una cinta entretenida, que nos invita a detectar las muchas influencias del director, al mismo tiempo que nos sumerge en una historia violenta y oscura, que le trajo algunos problemas con los organismos de censura, los cuales elevaron la calificación del film a X. Para evitar que esto se hiciera oficial, Carpenter editó una copia algo más conservadora, la cual finalmente terminó enviándoselas a los censores quienes le quitaron la calificación X al film. En definitiva, “Assault on Precinct 13” es una película cuya mayor pretensión es lograr entretener al espectador, y en ese sentido esta cumple el cometido a cabalidad.




por Fantomas.

8 comentarios:

Möbius el Crononauta dijo...

Un recuadro a rellenar en mis pendientes de John Carpenter. Interesante lo del homenaje a Rio Bravo, tratarle de hincarle el ojo a esta película.

Saludos

BUDOKAN dijo...

Que bueno que escribas sobre este film que para los carpentereanos es una verdadera obra maestra de la realización. Muy buena nota. Saludos!

Sam_Loomis dijo...

Se nota realmente el homenaje que hace a "Rio Bravo". Carpenter es un gran fan de John Wayne, ya que originalmente el libreto de "Assault..." se titulaba "The Anderson Alamo" y lo escribió en un principio bajo el pseudónimo de John T. Chance (el nombre del personaje de Wayne en Rio Bravo). Magnífica cinta. En lo personal, creo que el remake del 2005, fue bastante entretenido, hasta se supone que Carpenter sirvió de "apoyo" para el director.

Saludos

Psicodeliazombie dijo...

John Carpenter y uno de sus grndes films, sin duda un clasico... Me habia olvidado visitar tu blog y ahora que me visitaste me acorde del gran trabajo que hacer... añadido a mis links amigos...!!!

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Buenas.

Reconozco que no he visto mucho de Carpenter y que no es un director que me llame excesivamente la atención, pero esta película me gustó muchísimo. Como señalas, con un envoltorio de pseudowestern Carpenter articula un film que bien podría meterse dentro del género de terror. La angustia y la tensión están conseguidísimas, no solo por la inquietud que genera el no saber realmente las dimensiones y trascendencia que supone la amenaza a que están expuestos los sitiados, sino que deben valerse por ellos mismos para vencerla, y no de forma individual, sino codo con codo con sus compañeros, lo que se hace difícil y añade más expectación y desasosiego.

Goethemola dijo...

Napoleon Wilson al poder!!! Esta peli es simplemente genial, a pesar de su aire de serie B, que en realidad es buena parte de su gracia, como películas en la línea de The warriors.

Un saludete!

darkerr dijo...

!Gran pelicula!!!..."¿alguien tiene un cigarrillo?"... :)

Cesare dijo...

Aparte de todo lo dicho, si miráis los creditos del film vereis que el montador es John T. Chance, que como ya se ha comentado mas arriba es seudonimo del propio Carpenter...

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