lunes, 25 de febrero de 2008

Strait-Jacket: Con este film puedes llegar a perder tu cabeza.

“Strait-Jacket” (1964), es un thriller del director William Castle, el cual está protagonizado por Joan Crawford, Diane Baker y Leif Erickson.

Lucy Harbin (Joan Crawford) ha pasado 20 años en una institución psiquiátrica debido a que asesinó a hachazos a su marido infiel y a su amante. Después de salir del manicomio, Lucy se va a vivir a la granja de su hermano Bill (Leif Erickson) y su esposa Emily (Rochelle Hudson), quienes se quedaron a cargo de su hija Carol (Diane Baker) luego del macabro incidente. Al poco tiempo de su llegada, Lucy comienza a tener ciertas actitudes que sugieren que puede no estar del todo cuerda, a lo que se suma la aparición de nuevos cadáveres, razón por la cual ella se convierte en la principal sospechosa de los crímenes.


Luego de realizar un serie de películas de bajo presupuesto para los estudios Columbia, el director William Castle se asoció con el escritor Robert Bloch, cuya novela “Psycho” había inspirado una serie de cintas de terror psicológico que intentaban imitar lo visto en la adaptación realizada por Alfred Hitchcock en 1960. Castle, conocido por sus peculiares trucos publicitarios, estaba convencido del poderoso atractivo del guión escrito por Bloch, el cual se centraba en una traumatizada mujer que es encerrada en un manicomio tras asesinar a su marido y a su amante, razón por la cual en esta ocasión no pensaba idear ningún tipo de artimaña publicitaria para obtener dividendos con la producción. Sin embargo, cuando Castle se acercó a los ejecutivos del estudio Columbia para explicarles su sencillo enfoque comercial, estos pusieron el grito en el cielo. Y es que estaban acostumbrados a que el director y productor utilizara artimañas extravagante e ingeniosas con distintos resultados, como por ejemplo que este le ofreciera a los espectadores seguros de vida en caso de sufrir un infarto cardíaco por los horrores que escondía el film "Macabre" (1958), o que este les diera pequeños choques eléctricos a los miembros de la audiencia durante algunas escenas de “The Tingler” (1959).

Cuando el guión estuvo terminado, Castle le ofreció el rol protagónico a la actriz Grayson Hall, quien se había desarrollado con éxito en el teatro avant garde. Sin embargo, la actriz rechazaría el rol privilegiando su carrera en las tablas. Debido a esto, el director le ofreció el papel a Joan Blondell, quien de inmediato aceptó participar en el proyecto. Existen varias versiones que explican lo que sucedió con la actriz. Algunos dicen que un accidente forzó la salida de Blondell, mientras que otros sugieren que a su amiga Joan Crawford le gustó tanto el guión, que no dudó en robarle el papel. De todas formas, como Crawford recientemente había participado en la exitosa cinta de horror gótico “What Ever Happened to Baby Jane?” (1962), terminó siendo contratada por Castle, aunque para que la actriz firmara el contrato el guión tuvo que ser reescrito con el fin de que ella fuera el centro de la historia. Para el rol de Carol Harbin, la hija de la protagonista, inicialmente Castle había contratado a Anne Helm, una actriz conocida principalmente por su trabajo en televisión. Sin embargo, durante su primer día de ensayo estaba tan nerviosa por el hecho de trabajar con Crawford, que no pudo proyectar su voz. Debido a esto, el director terminó contratando a Diane Barker, quien ya había trabajado con Crawford en “The Best of Everything” (1959).

Como mencionaba anteriormente, la historia se centra en las vivencias de Lucy Harbin tras su salida de una institución psiquiátrica. Lamentablemente para ella, los recuerdos de los horribles asesinatos que cometió cegada por la ira la persiguen en todo momento, convirtiendo su mundo en una pesadilla interminable. Para colmo, no solo la gente a su alrededor se encarga de recordarle constantemente lo que hizo, sino que además en la casa que ahora habita aún se encuentran algunos vestigios de su etapa más inestable, como por ejemplo un álbum de fotografías que contiene varias fotos en las que su esposo aparece con su cabeza recortada. Es a raíz de todo esto que la protagonista gradualmente comienza a comportarse de manera extraña, primero rejuveneciendo su imagen de forma exagerada, y luego teniendo algunos breves ataques de ansiedad algo sospechosos. Sin embargo, lo que más afectará la escasa estabilidad mental de Lucy será la aparición de una serie de víctimas las cuales han sido asesinadas con una hacha. Esto lleva al espectador a preguntarse: ¿Es Lucy la responsable de esos crímenes, o hay alguien intentando volverla loca? La respuesta a dicha interrogante solo será entregada en el último tramo del relato, lo que le otorga un halo de misterio al mismo.

Además de los elementos ligados al género del suspenso, Castle agrega algunas dosis de horror, las cuales se materializan en las efectivas escenas de asesinatos, las que presentan un estilo bastante cercano al grand guinol. No pasa mucho tiempo antes de que las cabezas de varios personajes comiencen a rodar por el piso (incluso la estatua de los estudios Columbia termina decapitada), cortesía del villano de turno, lo que aumenta el grado de tensión de la historia. Por otro lado, al mismo tiempo que el director se encarga de mostrar con lujo de detalles el delicado estado mental de Lucy, este también pone sobre la mesa la relación disfuncional que esta mantiene con su hija, quien también ha quedado marcada por los escabrosos acontecimientos que protagonizaron sus padres. Obviamente, el gran responsable de que esta modesta cinta de suspenso y horror funcione de buena manera es William Castle, quien logra atrapar el interés de espectador prácticamente desde el principio del film, gracias al ritmo narrativo que le imprime a una historia marcada por un par de interesantes vueltas de tuerca y altas dosis de incertidumbre.

La otra gran responsable de la efectividad de la cinta es Joan Crawford, quien si bien a ratos cae en la sobreactuación, logra con éxito que Lucy sea vista por el espectador como alguien frágil, impredecible e inestable. En lo que respecta al resto del elenco, en su gran mayoría realizan un trabajo mediocre con la excepción de Diane Baker, quien interpreta de buena manera a la hija de la protagonista, que debe lidiar con el regreso de su madre y con los sentimientos encontrados que le provoca su presencia. Cabe mencionar que en el film participa un joven George Kennedy, quien interpreta a una de las víctimas al igual que el entonces novato Lee Majors. En lo que al aspecto técnico se refiere, resulta destacable el trabajo de fotografía de Arthur E. Arlign, en especial su uso de la luz y la sombra, y la banda sonora compuesta por Van Alexander, cuya mezcla de tonadas románticas con otras más propias de un film de terror, ayuda a aumentar el grado de tensión de ciertos pasajes del relato en los cuales se respira una calma aparente.

Pese a obtener buenos resultados de taquilla, “Strait-Jacket” no fue bien recibida por la crítica, la cual lamentaba el hecho de que Joan Crawford se viera involucrada en este tipo de producciones. Y es que aún cuando con esta cinta William Castle pretendía dar el salto a las grandes ligas de la industria hollywoodense, el relato no puede ocultar su naturaleza camp, lo que le impidió al director lograr su objetivo. Sin embargo, fue este mismo inconveniente lo que varios años después de su estreno, le permitió a la película alzarse como un film de culto y como una de las obras más recordadas del siempre peculiar Castle. En definitiva, más allá de sus defectos, “Strait-Jacket” es una película sumamente entretenida, cuya historia y su protagonista la sitúan como uno de los mejores psicomelodramas de los sesenta.




por Fantomas.

6 comentarios:

Psicodeliazombie dijo...

Interesante lo que nos comentas, sobretodo los trucos publicitarios del director...jejejeje

darkerr dijo...

Pues siempre habia visto ese cartel, pero no me animaba a verla, pero tras leer tu post apenas pueda la veo. Ademas, siendo escrita por Robert Bloch, merece verse. Saludos.

Cecil B. Demente dijo...

Muy buena pinta, sí señor! Y ese Castle parece la leche...

Aunque... con lo fácil que hubiera sido coger a otra actriz para personificar a la Joan Crawford juvenil, no?

TRONCHA dijo...

cuanod vi esta película siempre pensé que lo más apropiado de toda ella, era el papel y por supuesto la interpretación de la Crawford, leñe que miedo llega a dar la tia.

Saludos...

Möbius el Crononauta dijo...

William Castle, menudo tipo, se merecería su "Ed Wood" particular.
Aún me parece increíble que Joan Crawford acabara protagonizando películas de Serie B como ésta. Estupendo post.

Tìa Antonia dijo...

Una de las películas que más me conmocionó cuando la vi en mi adolescencia. Siempre guardada en algún rincón del inconsciente y de pronto... puf! está en la red.
¡Y qué final!
Excelente reseña (como siempre)

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