sábado, 23 de febrero de 2008

The Man With the Golden Arm: Algunas costumbres son difíciles de erradicar.

“The Man With the Golden Arm” (1955), es drama del director Otto Preminger, el cual está protagonizado Frank Sinatra, Eleanor Parker, Darren McGavin y Kim Novak.

Frankie Machine (Frank Sinatra) regresa a casa tras estar seis meses en prisión, tiempo en el cual supuestamente ha logrado superar su adicción a la heroína. A su regreso le espera un hogar humilde en el que Zosch (Eleanor Parker), su esposa parapléjica, sobrevive a duras penas confinada en su silla de ruedas. Pero también se encontrara con su antigua amante, Molly (Kim Novak), quien pese a que ahora tiene una nueva relación, aún siente algo por Frankie. Con la esperanza de empezar una nueva vida, él intentará seguir alejado de las drogas, pero una seguidilla de problemas terminará sumergiéndolo en un verdadero infierno del que le será difícil escapar.

Fue tanta la controversia que desató la novela “The Man With the Golden Arm”, del escritor Nelson Algren, cuando esta fue publicada, que era cuestión de tiempo para que alguien se interesara en llevarla a la pantalla grande. Sería el actor John Garfield quien terminaría comprando los derechos de la novela, los cuales posteriormente le cedería al director y productor Otto Preminger. A su vez, este contrataría al mismo Algren para escribir la adaptación, pero al poco tiempo terminaría despidiéndolo al percatarse de que el escritor no sabía muy bien lo que estaba haciendo. Para reescribir el guión, Preminger contrataría a Walter Newman y Lewis Meltzer. Tan pronto como el director tuvo el guión en sus manos, se lo envió a los agentes de Frank Sinatra y Marlon Brando, obteniendo una rápida respuesta por parte de Sinatra quien estaba listo para firmar el contrato que lo ligaría con la producción. Antes de comenzar a trabajar en el film, Sinatra había declarado en múltiples ocasiones lo mucho que le disgustaba ensayar, siendo conocido por su insistencia en filmar de manera apresurada las cintas en las cuales se involucraba. Sin embargo, ante la insistencia de Preminger, el actor comenzó a ensayar dándose cuenta de la utilidad del proceso.

La cinta se centra en la vida de Frankie Machine, un tipo que ha retornado a su hogar con deseos empezar una nueva vida, y dejar atrás un pasado marcado por una fuerte adicción a la heroína, y la imposibilidad de encontrar una fuente laboral legal. Es un principio, es poco lo que sabemos del pasado del protagonista más allá del hecho de que es drogadicto, y que su anterior trabajo consistía en repartir las cartas en partidas ilegales de póker. Son sus sueños, sus carencias y motivaciones, lo que el director nos irá mostrando durante el transcurso de la película, al mismo tiempo que realiza un estudio del sórdido ambiente en el cual se mueve Frankie. Y es que el protagonista es una clara víctima de las fuerzas que rigen su entorno social. Mientras que la egoísta y demandante Zosch debilita su ya frágil autoestima, Schwiefka (Robert Strauss), uno de los mafiosos que viven en su barrio, lo obliga a ocupar su “brazo dorado” para favorecerlo en las partidas ilegales de póker. Para colmo, el único representante de la ley es el detective Bednar (Emil Meyer), un hombre que considera que los drogadictos no se merecen la simpatía de nadie.

En este ambiente adverso, Frankie hará todo lo posible por cumplir el compromiso que se hizo a sí mismo: mantenerse firme en su decisión de no recurrir a las drogas como vía de escape a sus problemas. Lo único que alimentará sus sueños, será su afición a la batería, instrumento que aprendió a tocar durante su estadía en prisión. Y es que desde el momento en que es liberado, la batería se convierte en el símbolo de lo que puede ser una nueva y exitosa vida. Sin embargo, como mencioné anteriormente, su entorno terminará fragmentando todos sus sueños, en especial su esposa Zosch, a quien poco le importa el bienestar de su marido. Será el egoísmo y las mentiras de su esposa, lo que lentamente terminará llevando a Frankie nuevamente a los brazos de Louie (Darren McGavin), el narcotraficante del barrio.

Cuando el protagonista comienza a entregarse a sus demonios internos, aparecerá Molly, un antiguo amor cuyo desinteresado apoyo aparece como una luz de esperanza para el cada vez más aproblemado Frankie. Y es que durante gran parte del film, la cámara de Preminger se encarga de retratar los distintos modos de abandono, el dolor, el abuso, y la humillación que sufren a diario los adictos a las drogas. Por más que el protagonista insiste en que puede salir adelante gracias a su música, prácticamente todos los que lo rodean no hacen más que burlarse de sus sueños y anhelos solo por su condición de drogadicto. Pero la adicción a las drogas no es la única adicción ilustrada en la cinta; también nos encontramos con la adicción al juego, al dinero, y al amor. Prácticamente todos los personajes de la historia no logran ver más allá de sus propias adicciones, lo que inevitablemente los terminará sumiendo en la más amarga desesperación.


Sin lugar a dudas, los villanos principales del relato son Zosch y Louie, los cuales están magistralmente interpretados por Eleanor Parker y Darren McGavin respectivamente. El personaje de Parker es una chantajista emocional por excelencia, cuya dependencia a su marido la hace cometer los actos más viles para conseguir que este se quede a su lado. Frank Sinatra por su parte, si bien realiza un buen cometido, por momentos se le ve algo inexpresivo. Pese a eso, el actor recibió una nominación al Oscar por su participación en este film. En lo que respecta a la entonces inexperta e insegura Kim Novak, aún cuando se dice que tuvo que repetir en múltiples ocasiones gran parte de sus escenas, realiza un estupendo trabajo interpretando a la dulce y bienintencionada Molly. En lo que al aspecto técnico se refiere, se destaca la genial banda sonora del compositor Elmer Berstein, quien recibiría una nominación al Oscar por su trabajo. También resulta destacable el trabajo de fotografía de Sam Leavitt, y la secuencia de créditos diseñada por Saul Bass.

Al momento de su estreno, “The Man With the Golden Arm” tendría una serie de problemas con los organismos de censura, en particular con la Asociación de Cine Americano (MPAA), la cual se rehusó a certificar el film debido a que se tocaba abiertamente el tema de la drogadicción, algo que estaba absolutamente prohibido por el infame Código Hays, el cual regía los contenidos de las producciones hollywoodenses en aquella época. Eventualmente, la United Artist estrenaría la película sin el sello de aprobación, lo que en parte contribuiría a llamar la atención del público, el cual llenaría las salas de cine. Pese a contar con un guión sólido, buenas actuaciones, y un cuidado aspecto técnico, esta es una de las obras más subvaloradas de Preminger. “The Man With the Golden Arm” es una verdadera joya olvidada, la cual relata una historia cruda y potente, que presenta un mensaje que ha logrado mantenerse vigente pese al paso de los años, el cual hace hincapié en el verdadero infierno que viven aquellos hombres que se ven sumidos en la drogadicción. Es por este motivo que pese a que la cinta presenta un final plagado de optimismo, al espectador le será inevitable cuestionarse si por fin Frankie podrá escapar del consumo de drogas, o caerá de nuevo en las garras de los fantasmas de sus propios miedos e inseguridades.




por Fantomas.

3 comentarios:

travismagee dijo...

Muy buena película de Preminger, un director que siempre estaba dispuesto a narrar aspectos sórdidos del ser humano, como la drogadicción o la homosexualidad (hoy en día, afortunadamente, lo de la homosexualidad ha cambiado bastante, aunque en el fondo no demasiado, cuestión preocupante, por otra parte).
Quiso muchos años antes dirigir este film, pero el férreo código Hays no se lo permitió, pues estaba prohibido mostrar en pantalla hechos semejantes. El magnífico y entrañable actor John Garfield iba a ser su protagonista. Sin embargo, mientras pasaba el tiempo esperando que la censura desapareciera murió y Preminger le dió el guión a Frank Sinatra, entonces en capa caída, tanto como actor y como músico.

Sam_Loomis dijo...

No he tenido mucha experiencia con Sinatra como actor, excepto con la versión original de "The Manchurian Candidate". Interesante este título Fantomas.

Saludos

Möbius el Crononauta dijo...

Magnífico Sinatra, y una estupenda película. Kim Novak tampoco lo hace mal, pero obviamente el crooner se lleva todo el protagonismo.

Saludos

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