miércoles, 13 de febrero de 2008

Ministry of Fear: Todo por un pedazo de pastel.

“Ministry of Fear” (1944), es un film de suspenso del director Fritz Lang, el cual está protagonizado por Ray Milland, Marjorie Reynolds y Carl Esmond.

Stephen Neale (Ray Milland) es un hombre que acaba de ser liberado de un sanatorio mental. Antes de tomar el tren a Londres, pasa a una feria donde sin saberlo, gana una torta que en su interior contiene un microfilm. No pasará mucho tiempo antes de que unos agentes nazis comiencen a perseguirlo para recuperar el microfilm, por lo que de él dependerá que algunos secretos vitales para el país no caigan en las manos de una peligrosa red de espías.


Tras la subida de los nazis al poder a principios de los años treinta, un buen número de cineastas europeos se vio en la obligación de seguir sus carreras en los Estados Unidos. Entre este grupo de cineastas se encontraba Fritz Lang, quien alcanzó a realizar unas pocas cintas antes de huir de Alemania. Pese a que a su llegada a los Estados Unidos tuvo bastantes problemas para encontrar un estudio que respaldara sus ideas, el contrato que consiguió con la 20th Century Fox le permitió demostrar que era un experimentado artesano, capaz de realizar estupendos westerns, como también interesantes thrillers que reverenciaban el clima bélico existente en el mundo entero a causa del estallido de la Segunda Guerra Mundial. De esta forma, el realizador tuvo la oportunidad de filmar una trilogía de thrillers compuesta por: “Man Hunt” (1941), “Hangmen Also Die” (1943), y la cinta que hoy nos ocupa, con los cuales además de contribuir de alguna forma a la lucha contra Hitler y el nazismo, logró consolidar su carrera en la industria norteamericana.

“Ministry of Fear” está basada en la novela del mismo nombre del escritor Graham Greene. Lang, quien había mostrado interés en adaptar la novela, intentó comprar los derechos sin saber que la Paramount se le había adelantado. El estudio terminaría ofreciéndole a Lang la dirección de cinta, cuyo interés por el escrito lo llevó a aceptar de inmediato la proposición sin siquiera leer el guión. Sin embargo, cuando Lang tuvo la oportunidad de leer el guión, intentó renunciar en vano a su contrato con la compañía. Para colmo, Seton I. Miller, el guionista del film, era también era el productor, por lo que obviamente existieron algunos roces entre él y el director, quien estaba acostumbrado a tener un completo control de sus proyectos. Debido a estos problemas, es que en más de una ocasión el realizador reveló su disconformidad con esta obra, relatando incluso que se había quedado dormido una vez que había querido verla en la televisión.

Esta película perteneciente al género del cine negro, ha sido comparada en numerosas ocasiones con algunas de las cintas realizadas por Alfred Hitchcock durante su etapa inglesa, más específicamente con el film “39 Steps” (1935). El protagonista de esta historia es un hombre que de un momento a otro, se ve implicado en una complicada trama de espionaje de la cual le será bastante difícil escapar. La gran diferencia de este personaje con el protagonista de la cinta de Hitchcock, es que como es sabido, el director británico solía situar a personajes comunes en situaciones extraordinarias, mientras que Lang en esta ocasión nos presenta a un personaje rodeado de un aura de misterio, el cual viene saliendo de una clínica psiquiátrica, lo que rápidamente lo convierte en algo más que un ciudadano promedio. Lamentablemente para él, a solo minutos de ser liberado, se verá enfrentado a una situación totalmente extraordinaria, que bien podría enviarlo nuevamente a la clínica, o podría costarle la vida.

Durante la primera mitad de la película, Lang nos presenta el protagonista del cual no sabemos prácticamente nada más allá del hecho de que estuvo encerrado en una clínica psiquiátrica. Será precisamente durante el primer tramo del film, que el espectador intentará descifrar la razón por la cual Neale fue internado en dicho lugar. Debido a esta incógnita es que el estado mental del protagonista se pondrá en duda durante la escena de la sesión espiritista, la cual se caracteriza por tener una atmósfera onírica, muy típica de las obras pertenecientes al periodo alemán del director. Luego de esta escena, en la cual uno de los asistentes a la sesión resultará asesinado, Neale se verá en una situación aún más compleja que la inicial. Además de averiguar quiénes son los individuos que lo persiguen y que es lo que buscan, deberá preocuparse de la policía, quien lo culpará de este hecho. Desde este punto en adelante, el protagonista solo se atreverá a confiar en una pareja de hermanos personificados por Marjorie Reynolds y Carl Esmond, los cuales serán los únicos que intentaran ayudarlo a salir del embrollo en el que se metió.

Ya durante la segunda parte del metraje, la historia se acerca más al género policial cuando comienza a mostrar los procedimientos realizados por los agentes de Scotland Yard, encabezados por el inspector Prentice (Percy Waram), los que tienen por objetivo develar la identidad de los implicados en esta compleja red de espionaje, y las motivaciones de estos. Será en este tramo del film que el director procede a entregarnos una serie de escenas de acción hábilmente filmadas, además de sembrar algunas pistas falsas que dificultan la labor del espectador, quien inevitablemente intentará develar quien es la persona que maneja los hilos de la peligrosa red de espías, antes de que esto sea revelado por los mismos protagonistas.

Fritz Lang abarcó en numerosas ocasiones durante su carrera el tema del enemigo interno que hay en todos nosotros. En “M” (1931), el director se encarga de exponer el clima de paranoia y desconcierto existente en Alemania poco antes de la subida de Hitler al poder. Luego, al llegar a los Estados Unidos, se percató que existían enemigos internos en todos lados, y que básicamente todos los hombres son potenciales “enemigos internos”. Esto lo expone de manera bastante excepcional en este film, en el cual aquellas personas que consideramos inofensivas, o aquellas en las que hemos depositado nuestra confianza, pueden poner en riesgo a todos quienes los rodean debido a una diversa variedad de motivos, entre los cuales se puede mencionar la ambición, el egoísmo, la envidia o el odio.

Se dice que el final dulzón de la cinta fue lo que más disgustó a su director. Incluso hay quienes aseguran que Lang no fue quien dirigió la escena final, basándose en el hecho de la diferencia técnica que presenta dicha escena en comparación con el resto del film. Además de esto, podemos agregar que dicha escena no representaba la filosofía del director, quien pensaba que el asesinato de una persona conlleva un peso en la conciencia del ejecutor, por lo que esta acción no puede ser considerada como la solución absoluta de un problema. Pese al descontento de su propio realizador, “Ministry of Fear” es una gran película. Ray Milland, realiza un estupendo trabajo personificando al atormentado protagonista, al mismo tiempo que presenta una buena química con su co-protagonista Marjorie Reynolds. La banda sonora es otro de los puntos altos de la producción, debido a lo efectiva que resulta al momento de aumentar la tensión de algunas escenas. Esta estuvo cargo de Victor Young, quien contó con la colaboración del compositor tres veces ganador del Oscar, Miklós Rózsa, quien no aparece acreditado en la cinta. En definitiva, estamos ante un film totalmente recomendable, que cuenta con un ritmo narrativo endemoniado, buenas actuaciones, y una historia interesante, razones más que suficientes para echarle una mirada.



por Fantomas.

3 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

Confieso que no la conocía, no estoy muy familiarizado con la filmogradía de Fritz Lang fuera de su popular "Metropolis". Tal vez valga la pena hacerlo. Bien escrito Fantomas.

Saludos

faraway dijo...

Fantomas, veo que te encontraste con mi nota en Miradas. Qué buena que está la película, sí señor.

No he visto Man hunt, pero también me han hablado muy bien de ella. Furia sigue siendo mi favorita de su período estadounidense, que tantos dolores de debió haber significado para el director.

Víctor Bilbao dijo...

Entretenida aunque menor película del maestro Lang.
Está bien llevada y nunca aburre. Sin embargo no es muy rica en situaciones emocionantes. Está resuelta sin brillantez, aunque al ser el director Lang la cinta posee un marchamo de buen empaque técnico y, además, un conseguido clímax opresivo.
Ray Milland está como siempre, bien, y también como siempre Dan Duryea, en un personaje siniestro como en él era normal, sobre todo al principio de su carrera.
Se pasa bien el rato, aunque Lang las hizo bastante mejores.

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