miércoles, 27 de febrero de 2008

Pierrot le Fou: El cine experimental de Godard en toda su magnitud.

“Pierrot le Fou” (1965), es un drama del director Jean-Luc Godard, el cual está protagonizado por Anna Karina y Jean-Paul Belmondo.

Ferdinard Griffon, alias “Pierrot” (Jean-Paul Belmondo), aburrido de su monótona vida, huye de Paris con Marianne (Anna Karina), la niñera a la que ha contratado su esposa (Graziella Galvani). La pareja se dirige al sur de Francia, pero el viaje se torna muy peligroso cuando una banda de gánsteres con los que Marianne está implicada comienza a seguirlos.


“Pierrot le Fou” fue la tercera y última cinta que Jean-Luc Godard filmó con Jean-Paul Belmondo, y la sexta que realizó junto a Anna Karina. Si bien la pareja de actores había trabajado en otra película del director titulada, “A Woman is a Woman” (1961), Godard inicialmente no los tenía contemplados para participar en esta producción, la cual estaba vagamente basada en la novela “Obsession” , del escritor Lionel White. Para el realizador, dicha novela se presentaba como una suerte de remake de “Lolita”, del escritor ruso Vladimir Nabokov, por lo que pensaba contratar al entonces maduro Richard Burton para interpretar al interés amoroso de la joven Karina. "Al final, todo el proyecto fue cambiado por la elección de Anna y Belmondo”, declararía Godard en una entrevista concedida poco después del estreno film, “en vez de contar la historia de una pareja similar a la que aparece en ´Lolita´, preferí contar la historia de la última pareja romántica…”.

Según declaraciones del mismo director, él entró en pánico cuando se vio enfrentado a la tarea de insertar la nueva dinámica dramática dentro del guión existente, y al mismo tiempo cumplir con el programa de filmación. Según lo que se evidencia en la cinta, Godard estaba claramente aburrido de las convenciones estructurales de la narración cinematográfica. Al mismo tiempo, el director era un férreo defensor de la idea separatista entre la literatura y el cine, la cual buscaba romper la dependencia entre lo escrito y la audiovisual, con el fin de demostrar que cada una de estas formas artísticas poseía sus propios mecanismos narrativos. Debido a esto, terminó desestimando la idea de escribir un guión para esta obra. De hecho, a dos días de haber iniciado el rodaje, Godard solo tenía en sus manos el libro y algunas ideas vagas de ciertas escenas. Por otro lado, los diálogos eran ensayados en el mismo set, dejando abierta la posibilidad a la improvisación. El director solo planeó el inicio de la cinta, mientras que el resto de esta se fue construyendo a medida que avanzaba el rodaje.

Básicamente, el film se centra en la figura de Ferdinard, un profesor que se ve obligado a seguir una carrera en el área de la publicidad con el fin de cumplir con los estándares sociales exigidos por su adinerada esposa. Tras conocer a la joven y aventurera Marianne Renoir, Ferdinard iniciará un viaje a través del sur de Francia en el cual él y su joven acompañante, se lanzarán a la búsqueda de una utopía romántica que posiblemente nunca encontrarán. Lo que a simple vista puede parecer la trama de una película romántica, no es más que la excusa que Godard utiliza para bombardearnos con diversos elementos que captaron su atención (desde avisos publicitarios hasta la Guerra de Vietnam), los cuales en cierta medida vienen a retratar su visión acerca de los Estados Unidos como una fuente de modernidad social, cultural, y económica, que al mismo tiempo amenazaba con destruir la cultura francesa. Tanto Marianne como Ferdinard se ven influenciados por elementos propios de la cultura popular como lo son las rutinas slapstick, las tiras cómicas, o la literatura de aventuras, elementos que también influenciaron fuertemente el cine del realizador.

Por otro lado, la historia puede ser vista como un discurso acerca de las relaciones fallidas. Muchos críticos han descrito esta cinta como un relato acerca de un artista destruido por la traición de una mujer, lo que viene a reflejar la dolorosa vida privada del director. Por este mismo motivo, el retrato que Godard hace del llamado artista no resulta demasiado halagador. Ferdinard considera a la literatura como un ideal artístico, pero no es mucho lo que hace para alcanzar dicho ideal. Pese a que en un momento del relato, el protagonista dedica todo su tiempo a la lectura de libros y a escribir notas en su diario, nunca comienza a escribir la novela que tanto ansía realizar. En muchos sentidos, es un snob intelectual cuya complacencia le impide cuestionarse si su inercia creativa calza con la idea de felicidad que tiene la aventurera Marianne. Será su accionar pasivo lo que termine colmando la paciencia de su inquieta compañera, lo que provocará que esta se revele y termine por guiar al protagonista al tan ansiado autoconocimiento.

“Pierrot le Fou” es una road movie, una fantasía criminal, una sátira cultural, un cuento acerca del consumismo y la apatía burguesa, y una cinta de cine negro filmada en Technicolor, donde una serie de soleados escenarios sirven como telón de fondo. Al mismo tiempo, la película es una suerte de recolección de los trabajos previos del realizador, por lo que incluye una serie de referencias a sus películas y directores favoritos. De hecho, es el director Samuel Fuller quien pronuncia una de las líneas más famosas del film: “El cine es como un campo de batalla. Amor, odio, acción, violencia, muerte. En una palabra, emoción”. Por otro lado, la cinta sirve como modelo para las que serían las próximas obras del director, las cuales se caracterizaron por su especial uso del color, la presencia de temas políticos, y la inclusión de salvajes sátiras a la cultura burguesa. En cierta medida, el film es la forma que tiene Godard de despedirse de sus antiguos trabajos y de Anna Karina, quien hasta ese entonces era su esposa. Y es que aparentemente, el director decidió comunicarle a su pareja que no eran el uno para el otro como ellos pensaban, de la única forma que le era posible, mediante una obra audiovisual.

Cuando la cinta fue estrenada en el Festival de Cine de Venecia en 1965, fue abucheada por todos los presentes, y cuando se estrenó al año siguiente en Paris, resultó ser un total fracaso de taquilla. Sin embargo, no fueron pocos los críticos que alabaron la obra de Godard por su belleza y la riqueza de su mensaje. Y es que la verdad es que “Pierrot le Fou” es una película compleja, que rompe con todas las estructuras cinematográficas impuestas por la industria hollywoodense hasta ese momento, por lo que requiere de múltiples visionados para entender la totalidad del mensaje plasmado por el director. Además de lo interesante que resulta ser la historia, la cinta cuenta actuaciones de primer nivel, con el excelente trabajo de fotografía de Raoul Coutard, quien se preocupa de resaltar los colores rojo, azul, y blanco (en lo que es una alusión directa a los colores patrios del realizador), y la espléndida banda sonora del compositor Antoine Duhamel. En más de un sentido, “Pierrot le Fou” es una de las obras más emblemáticas de la Novelle Vague, y probablemente es una de las mejores cintas de Godard, por lo que se alza como una entrada imperdible dentro del siempre prolífico cine francés.



por Fantomas.

3 comentarios:

Psicodeliazombie dijo...

Vanguardia en toda su expresion de la mano del talentoso Godard... inolvidable pelicula...!!!

Sam_Loomis dijo...

Godard es uno de esos cineastas interesantes a los que no he tenido la oportunidad de acercarme tan frecuentemente como quisiera. Buen apunte Fantomas.

Saludos

MarioBava dijo...

Joder tio , como te trabajas las criticas....!!!!!!!

Un saludo

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