jueves, 7 de febrero de 2008

The Street Fighter: Uno de los luchadores más brutales provenientes de oriente.

"The Street Fighter” (1974), es una cinta de artes marciales del director Shigehiro Ozawa, la cual está protagonizada por Sonny Chiba y Yutaka Nakajima.

Takuma Tsurugi (Sonny Chiba) es un mercenario experto en artes marciales que ofrece sus servicios al mejor postor. Cierto día, es contratado por un grupo de yakuzas para secuestrar a Sarai Hammett (Yutaka Nakajima), la hija de un fallecido millonario la cual ha heredado toda la fortuna de su padre. Sin embargo, cuando los mafiosos se niegan a aceptar las condiciones de Takuma, este se decide a proteger a la joven y enfrentar a los temibles yakuzas.

Luego del éxito obtenido por la cinta “Enter the Dragon” (1973), protagonizada por el fallecido Bruce Lee, la compañía Toei se lanzó a la tarea de buscar al sucesor del actor, el cual tendría la misión de protagonizar una serie de cintas de artes marciales que estaba preparando la productora. Fue así como los ejecutivos del estudio dieron con Sonny Chiba, un actor que había alcanzado cierta fama en Japón gracias a su participación en diversas series de televisión, las cuales en su gran mayoría habían sido producidas por la misma Toei. Tras el estreno de "The Street Fighter” y sus posteriores secuelas; “Return of the Street Fighter” (1974) y “The Street Fighter´s Last Revenge” (1974), Chiba comenzaría a ser conocido internacionalmente, lo que derivaría en el hecho de que hoy en día el actor es considerado como una figura de culto en lo que al cine de artes marciales se refiere.

Chiba, quien en la vida real es cinturón negro en variadas disciplinas marciales, en esta ocasión interpreta a un personaje diametralmente opuesto a los personajes interpretados por otras estrellas del cine de artes marciales, como por ejemplo Jet Li, Jackie Chan, o el mismo Bruce Lee. Mientras que dichos actores por lo general personifican a verdaderos héroes, hombres cuyo sentido del honor y la justicia es completamente intachable, el personaje de Chiba no tiene problemas para venderse al mejor postor, sin importar las intenciones que este tenga. Takuma Tsurugi es la perfecta encarnación del antihéroe, ya que es un hombre completamente carente de escrúpulos, incluso más ruin que los mismos yakuzas a los cuales eventualmente se ve enfrentado, el cual durante el transcurso de la historia terminará velando por la seguridad de la indefensa Sarai Hammett, aunque no por las razones que uno esperaría. Y es que desde el primer momento Tsurugi demuestra ser un tipo rudo y carente de miedo, cuya moralidad resulta ser bastante discutible.

El film comienza con Tsurugi ayudando a escapar de prisión a Junjou (Masishi Ishibachi), un peligroso criminal experto en artes marciales, por encargo de sus hermanos. Una vez liberado, la pareja de hermanos decide ir a visitar a Tsurugi para que este les revele el paradero de Junjou. Sin embargo, cuando el protagonista se percata de que la pareja de hermanos no puede pagar sus servicios, no encuentra nada mejor que matar al hombre y vender a la joven a la mafia japonesa, organización la cual terminará convirtiéndola en prostituta. Ya en los primeros 15 minutos de metraje, el espectador puede formarse una impresión de la calidad moral del protagonista, la cual obviamente deja bastante que desear. A medida que avanza la historia, nos vamos convenciendo de que probablemente Tsurugi no conoce ni desea la redención. Si bien llega un momento en el que decide proteger a la joven heredera, no pasa mucho tiempo antes de que el protagonista muestre su verdadera naturaleza, y revele que todo forma parte de un oscuro plan que tiene por objetivo quedarse con el dinero de la muchacha.

Pese a que el protagonista en muchos sentidos no es mejor que los criminales a los cuales se ve enfrentado, Chiba construye un personaje tan carismático, que logra ganarse la simpatía del espectador. Probablemente el único indicio de humanidad que presenta Tsurugi sea la relación de amistad que mantiene con su fiel compañero Rakuda (Goichi Yamada), el cual en gran medida es el responsable de los toques de comedia que presenta el film. Si bien Rakuda comparte gran parte de la ideología de su amigo, este presenta un sentido de la lealtad bastante más desarrollado que el de Tsurugi, por lo que obviamente resulta algo más humano que su frío compañero. Por otro lado, si bien la dupla protagónica se ve enfrentada a la yakuza, quien se convertirá en su gran enemigo será Junjou, quien busca vengar la muerte de sus hermanos. Entre Tsurugi y Junjou se formará una rivalidad de tales proporciones, que también será explorada en las secuelas. Es por esto que el sangriento enfrentamiento entre ambos pasará a convertirse en la pieza central del violento clímax de este film.

Shigehiro Ozawa realiza un buen trabajo dirigiendo esta película, cuyo argumento pese a ser bastante simple, presenta un par de sorpresas en su mayoría relacionadas con el errático comportamiento de su protagonista. Cabe mencionar que el guión está marcado por los diálogos absurdos y la violencia extrema. A raíz de esto mismo, en las escenas de acción es posible apreciar una marcada inclinación hacia las imágenes efectistas, lo que inevitablemente deja en segundo plano la siempre bien recibida estilización de la violencia. Un ejemplo de esto es la escena en la que Tsurugi le arranca la nuez de Adán a uno de sus rivales, mientras a que a otro le rompe el cráneo de un puñetazo (lo cual queda evidenciado mediante el uso de una radiografía que muestra la trayectoria de la fractura desde el momento que se efectúa el golpe). En el ámbito de las actuaciones, el elenco realiza un trabajo más bien discreto. Esto incluye a Chiba, quien si bien termina construyendo a un personaje que hoy es considerado de culto, por momentos tiende a la sobreactuación a niveles casi caricaturescos, en especial cuando se dispone a enfrentar a sus rivales.

Pese a sus falencias, "The Street Fighter” se convirtió en una influencia directa para realizadores como Quentin Tarantino, quien sería el responsable de distribuir la cinta sin cortes en los Estados Unidos. Es tal la admiración del director por esta película y por su protagonista, que terminaría otorgándole a Sonny Chiba el rol de Hattori Hanzo en el film “Kill Bill” (2003), a modo de homenaje por su distinguida carrera. En definitiva, "The Street Fighter” es un film modesto pero sumamente entretenido, donde la acción no solo es frenética, sino que además presenta un nivel de crudeza difícil de igualar, y cuyo protagonista ostenta el mérito de ser uno de los tipos más rudos dentro del llamado cine de artes marciales. Sin lugar a dudas esta obra es un buen ejemplo de que en ocasiones, la ejecución prima por sobre la calidad de la producción, y de que la apreciación de un largometraje no solo puede estar basada en la profundidad de su guión.




por Fantomas.

6 comentarios:

MarioBava dijo...

Precioso blof amigo Fantomas. Eres de Chile ??...Puedes enviarme un email a

fantaterror@hotmail.com

Me gustaria preguntarte una cosilla de tu pais..

Un saludo y gracias por entrar en mi humilde blog.

Jorge dijo...

Que tal fantomas. La verdad que el blog está excelente. Te agradezco el comentario que dejaste en el mio, www.cinenovedades.blogspot.com
Te agradezco el link y quería avisarte que ya te he hecho el link de mi página hacia la tuya.
Gracias.
Ah y lo más importante. Tremenda reseña. Saludos.

Jefe Dreyfus dijo...

si quería picarme la curiosidad le digo, desde ya, que lo ha conseguido con creces!!!


elputocriticón.

Psicodeliazombie dijo...

esto esta realmente interesante.... muchas gracias por traernos estas recomendaciones de culto.... ahora mismo me pongo a la caza de esta cinta...

darkerr dijo...

Tambien recuerdo que la mencionaron en la pelicula de Tony Scott con guion de Tarantino, "A true romance", el personaje de Christian Slater era fanático de Sonny Chiba.

Moebius dijo...

¡Tiene una pinta deliciosa!

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