lunes, 10 de marzo de 2008

The Fearless Vampire Killers: ¿Quién dijo que los vampiros no son tema de burla?

“The Fearless Vampire Killers” (1967), es una parodia de terror del director Roman Polanski, la cual está protagonizada por Jack MacGrowran, Ferdy Mayne, Sharon Tate, y el mismo Polanski.

En una remota aldea de Transilvania, el Profesor Abronsius (Jack MacGrowran) y su atribulado ayudante, Alfred (Roman Polanski), descubren algunos indicios que parecen comprobar la existencia de vampiros. Cuando Sarah (Sharon Tate), la hermosa hija del dueño de la posada en la cual se encuentran alojados, es misteriosamente secuestrada, los dos investigadores comienzan su búsqueda en las profundidades del castillo del Conde Von Krolock (Ferdy Mayne), un misterioso aristócrata de la zona cuya conducta es bastante sospechosa.


Luego del éxito internacional obtenido con su film de terror psicológico, “Repulsion” (1965), el director Roman Polanski arribó a Inglaterra donde se le ofreció la oportunidad de contar con presupuestos más suntuosos para la realización de sus numerosos proyectos. Durante el proceso de rodaje de “Cul-de-sac” (1966), Polanski comenzó a gestar la idea que le daría vida a su próximo proyecto; luego de ver numerosas películas de terror en diversas salas de cine, el director se percató que el público no las trataba con demasiada seriedad. A raíz de esto, Polanski junto al guionista Gérard Brach pensaron que sería una buena idea realizar un film de terror que fuera intencionalmente gracioso. El productor Martin Ransohoff por su parte, quien era dueño de la productora Filmways, la cual estaba a cargo de la distribución de las cintas de los estudios MGM, tras ver “Cul-de-sac” quedó tan impresionado con el trabajo de Polanski, que se ofreció a financiar el próximo proyecto del director, el cual eventualmente sería titulado “The Fearless Vampire Killers”. Sería el mismo productor el que finalmente convencería al realizador de contratar a la hasta entonces desconocida actriz Sharon Tate, la cual se caracterizaba por ser poseedora de una belleza innegable, que terminó conquistando a Polanski quien eventualmente comenzó una relación sentimental con la actriz.

En más de un sentido, “The Fearless Vampire Killers” rinde un sentido tributo a las producciones realizadas por estudios como la Hammer, los cuales en aquel entonces se encontraban en la cima de su popularidad, siendo las historias de vampiros las favoritas del público. Es por esto que no resulta extraño que el director haya escogido el tema del vampirismo para explorar el cine del terror desde el prisma de la sátira, lo que obviamente lo llevó a transmutar ciertas convenciones del género sin necesariamente renunciar a ciertos gestos, actitudes y símbolos por todos conocidos. Por ejemplo, Polanski reemplaza al valeroso y temerario cazador de vampiros tan propio del horror gótico engendrado por la ya mencionada factoría hammeriana, por el torpe y despistado Profesor Abronsius, quien es una suerte de hermano perdido de Albert Einstein el cual a diferencia de su ayudante, comienza a cazar vampiros con la intención de saciar su sed de conocimiento y para demostrarle a sus colegas, quienes llevan años burlándose de él, que gran parte de sus teorías eran ciertas. El resto de los personajes bien podrían dividirse en dos grupos, donde uno está conformado por aquellos personajes que responden a los clichés más conocidos del género, mientras que el otro está compuesto por aquellos que se encuentran encasillados en el campo de la parodia. Es así como por ejemplo el Conde Krolock, cuyo nombre está inspirado en el del noble chupasangre que aparece en la cinta de Friedrich Wilhelm Murnau, “Nosferatu” (1921), y Sarah, la bella hija del posadero, se alzan como fieles representantes de este tipo de relatos, mientras que Alfred, el leal y temeroso ayudante del Profesor Abronsius; Shagal (Alfie Bass), el judío dueño de la posada; Koukol (Terry Downes), el sirviente jorobado del Conde; y Herbert Von Krolock (Iain Quarrier), el hijo homosexual del vampiro que siente una gran atracción hacia Alfred, son personajes que claramente están al servicio de la comedia presente en el film.

Sin lugar a dudas, resulta a lo menos curioso la gran cantidad de similitudes que presenta este film con la cinta de la Hammer, “Kiss of the Vampire” (1963), del director Don Sharp. Para empezar, en ambas producciones el vampiro de turno invita a sus víctimas a su residencia con la intención de emboscarlos, a lo que se le suma el hecho de que en ambas películas los protagonistas asisten a un baile que sirve como rito iniciático de la joven virgen que es tomada prisionera por los villanos respectivos. Sin embargo, en lo que más se parecen ambas cintas es en la forma en como abarcan el mito del vampirismo. En ambas casos se le otorga un cariz religioso a la práctica del vampirismo, al introducir sectas dedicadas a alabar a su profana deidad, y cuyo objetivo es engrosar sus filas para así propagar su condición por todos los rincones del planeta. Por otro lado, la trama cuenta con todos los elementos necesarios como para convertir al film en una comedia con una cierta predilección por el absurdo; mientras que los protagonistas son dos cazadores de vampiros bastante ineptos que parecen incapaces de encontrar a un chupasangre, la exuberante damisela en desgracia está tan ensimismada con el lujo del castillo del Conde Von Krolock que jamás se percata del peligro en el que se encuentra, e incluso hay espacio para un vampiro judío que se estremece cada vez que alguien le muestra un crucifijo.

Otro hecho que resulta interesante destacar, es que poco antes de que Sarah sea secuestrada por el Conde Von Krolock desde su bañera, la hija del posadero va al cuarto que Alfred comparte con su jefe para explicarle lo aburrida que resulta ser su vida, la cual se encuentra dominada por completo por su padre. Más tarde, cuando Alfred intenta descubrir los motivos que lo han llevado a introducirse en el castillo del vampiro, Abronsius comienza a discutir el fenómeno que provoca que los murciélagos vuelen en invierno, cuando se supone que debiesen estar hibernando: “Creo que todo esto se debe a una necesidad puramente mecánica de combatir el letargo de la hibernación, de restaurar la circulación mediante movimientos primarios, de causar que los miembros vitales trabajen de manera automática”. Parálisis, el congelamiento de la empatía humana, aburrimiento y letargo. Ese es el verdadero mundo en el que se desarrolla la historia de “The Fearless Vampire Killers”, uno en el que la represión y la conformidad hipócrita quedan completamente explicitadas cuando Shagal, el padre de Sarah, la encierra en su cuarto para protegerla de los hombres, al mismo tiempo que este pasa sus noches molestando a la criada (Fiona Lewis) en su habitación. Por contraste, se espera que el mundo de los vampiros esté dominado por la transgresión, y por la promesa implícita de aventuras sexuales y libre albedrio. Sin embargo, en la escena del baile queda en evidencia que el reino de los vampiros es aún más estático y mecanizado que el mundo habitado por Alfred, Sarah y el profesor Abronsius, lo que obviamente resulta increíblemente decepcionante para el trío protagónico.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza un estupendo trabajo, en especial Jack MacGrowan, cuyo personaje es sin lugar a dudas el más memorable del film. En el caso particular de Roman Polanski, no solo logra que Alfred se convierta en un personaje querible con el cual el espectador logra identificarse en algún grado, sino que además demuestra tener un gran manejo de la comedia. Ferdy Mayne por su parte, le otorga al Conde Von Krolock un cariz amenazador, el cual en gran medida es responsable de que la cinta por momentos se mantenga dentro del terreno del horror sin caer en la parodia desenfrenada. En cuanto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el maravilloso trabajo de fotografía de Douglas Slocombe, la inquietante banda sonora del compositor Krzystof Komeda, y el espectacular diseño de producción de Wilfred Shingleton, el cual juega un papel importantísimo en la trama. Más allá de los siniestros interiores del castillo del vampiro, es necesario mencionar que la historia de “The Fearless Vampire Killers” se desarrolla en pleno invierno, por lo que los inclementes cambios climáticos y la nieve que parece cubrir todo a la vista, crean una sensación de claustrofobia y peligro constante aun cuando los protagonistas se desenvuelven en espacios abiertos.

Cuando Martin Ransohoff vio la cinta terminada, rápidamente mostró su molestia ya que se había imaginado una cinta completamente diferente dados los trabajos anteriores del director. Polanski por su parte, no quiso cambiar ni un solo fotograma, lo que obligó a ambas partes a llegar a un acuerdo. Por este motivo, la versión del director fue estrenada en todo el mundo excepto en Inglaterra, donde se eliminaron más de 15 minutos de metraje, y donde además se doblaron los numerosos diálogos hablados en alemán, eslavo y yiddish, los cuales le conferían un cierto encanto al film y daban pie a algunos de los gags más sutiles del mismo. Junto con todo esto, la cinta fue rebautizada como “The Fearless Vampire Killers, or Pardon Me, But Your Teeth Are In My Neck”, con el fin de clarificar que se trataba de una parodia y no de una película de horror gótico. Está idea sería realzada con la inclusión de una cursi secuencia animada, en la cual el clásico león de los estudios MGM se convertía en un vampiro. Más allá de los puntos de vista disímiles de Polanski y Ransohoff, la cinta de todas formas obtendría una pobre recepción en los Estados Unidos. Habitualmente considerada como un interesante fallo en la carrera de Polanski, “The Fearless Vampire Killers” es mucho más que eso, ya que se trata de un film poseedor de una estética deslumbrante, el cual se aproxima al horror y a la comedia de una manera poco habitual, lo que con el paso de los años le ha valido un espacio de honor dentro del tantas veces denostado género de la parodia.




por Fantomas.

9 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

No había oído de esta película, y me sorprendio ya que es del sólido cineasta Roman Polanski. Suena como algo interesante, ya que los vampiros én el cine me llaman mucho la atención, no importa que tan usado sea el tema, seguro que Polanski hizo algo digno de ver aunque sea solo por ver a este director manejar el tema.

Saludos Fantomas

Cecil B. Demente dijo...

¡Peliculón!
Si hay alguna peli mala de Polanski yo no la he visto, muy bueno lo del vampiro gay...

J.A. Pérez dijo...

Me encanta la idea del vampiro gay que intenta ligarse/beneficiarse/hincarle el diente al personaje que encarna el propio Polanski.
Quizá no sea una película redonda, pero sí se puede decir que tiene el sello inconfundible (su ironía, sobre todo) del mejor Polanski.

darkerr dijo...

La tengo pendiente, tanto tiempo y aun no la veo. De todos modos lo haré. Saludos.

MarioBava dijo...

Una obra maestra del gran Polanski..En España "El baile de los vampiros". Tengo una vhs original rarisima...

Psicodeliazombie dijo...

La verdad no conocia esta obra del gran Polanski, se ve muy interesante...!!! gracias por el dato y la exelente critica...

leolo dijo...

Esta peli es grandiosa, muy buen post y muy trabajado, que envidia, los mios son muy cutres jajaaj

Lucas Robledo dijo...

INCREIBLE pelicula. Incluso con ese aire tan sumiso que logra tener en los primeros minutos, la pelicula es una burla a todo ese cine y tiene algunos gags que son terriblemente divertidos.
Excelente reseña!
Saludos!!!

La Butaca Verde dijo...

Una reseña muy completa, en la línea de este blog.

Qué pena los recortes de la productora... ojalá pudiéramos contemplar la versión original.

Ahora que mencionas Nosferatu, se me viene a la mente el mitico conde Orlock. Hace bastante tiempo que vi esa peli así que ya es hora de repetir!

Un saludo!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...