lunes, 31 de marzo de 2008

The 39 Steps: ¿Qué son los 39 escalones?

“The 39 Steps” (1935), es un film de suspenso del director Alfred Hitchcock, el cual está protagonizado por Robert Donat y Madeleine Caroll.

El canadiense Richard Hannay (Robert Donat) está en un teatro de Londres asistiendo a un espectáculo de variedades, cuando de repente se produce una gresca y resuena un disparo. En el consiguiente pánico, Hannay se encuentra a si mismo abrazando a una aterrorizada chica llamada Annabella Smith (Lucie Mannheim), quien lo convence de llevarla a su departamento. Una vez allí, le confiesa que es una espía perseguida por unos peligrosos hombres que pretenden sacar un importante secreto del país. Esa noche Smith es asesinada, por lo que Richard debe huir luego de ser acusado del crimen. Así se verá involucrado en una complicada trama de espionaje que bien puede costarle la vida.


Luego del éxito obtenido por Hitchcock con la película “The Man Who Knew Too Much” (1934), en la que se trataban los temas del terrorismo político y el espionaje internacional, el director insistió en que se mantuvieran esos mismos ingredientes en el tratamiento de la famosa novela de John Buchan, “Los 39 escalones”. El guionista Charles Bennet, con quien el director había trabajado en su anterior film, era de la opinión de que pese a que la novela poseía un ritmo adecuado, estaba totalmente desprovista de carácter, humor y potencial para atraer al público. Es por este motivo que Hitchcock y Bennet decidieron explotar dos aspectos de la realidad contemporánea: las noticias referentes a Hitler y su participación en la ascensión del fanatismo nazi, y el deseo del público de ver elementos cómico-románticos.

Tanto Hitchcock como Bennet sabían que la confusión y el temor a lo desconocido eran elementos valiosos que podían ser canalizados en una película. Fue entonces que tomaron el “punto débil” de “The Man Who Knew Too Much”, que consistía en el hecho de que en ningún momento de la película se aclara exactamente quién era el objetivo del intento de asesinato, o cual era el asunto internacional que se hallaba en juego. Este punto débil se encontraría presente en todo el resto de los films de Hitchcock, y sería patentado con el nombre de “MacGuffin” por el mismo director. Para que se entienda mejor, un MacGuffin es algo que no es ni relevante, ni importante, ni en definitiva, asunto de nadie. Simplemente es un elemento que hace que la historia siga su curso. En el caso de “The 39 steps”, el MacGuffin es una fórmula secreta. Sin embargo, la persecución de la que es víctima el protagonista (y que pasa a ser el núcleo de la historia) tiene por objetivo que dicha fórmula no sea dada a conocer. Es por esto que pese a que la fórmula puede parecer importante en un principio, cuando la historia comienza a avanzar pierde toda su importancia tanto para los personajes como para el público.

Todo el proceso de adaptación se llevó a cabo durante las vacaciones invernales de Hitchcock, Bennet, y sus respectivas familias en Saint Moritz. Ya de vuelta en Londres, el productor Michael Balcon les permitió contratar al dramaturgo Ian Hay para que escribiera los diálogos de “The 39 Steps”, el cual luego de unos cuantos días, completó los últimos detalles del guión. Para el interpretar al protagonista sería seleccionado el actor Robert Donat, a quien el director admiraba por su trabajo en el teatro. Donat aceptó encantado la propuesta debido a que le daba la posibilidad de trabajar en una comedia romántica. Por otra parte, fue Madeleine Carroll la actriz seleccionada para interpretar al interés amoroso del protagonista. Ella tenía una ya larga carrera en el cine, y al momento de recibir el ofrecimiento por parte del director, mostró varias reservas acerca de participar en este proyecto, por lo que el productor le ofreció un contrato por dos películas si es que ella así lo deseaba. Fue de esta forma que se completó el reparto y comenzaron las filmaciones.

Cuando llegó el primer día de rodaje, Donat y Carroll aún no se conocían y Dickie Beville, director de la segunda unidad de Hitchcock, estaba preocupado por el hecho de que la primera escena prevista resultara algo insípida. La secuencia era aquella en la que la pareja, esposada entre sí por los espías, consigue escapar hacia los campos de Escocia. Hitchcock, conocido por su peculiar sentido del humor, decidió sacarle provecho a esta situación. En la mañana presentó a los dos actores principales, les explicó la secuencia y unió sus muñecas con un par de esposas. Luego los hizo ensayar la escena, hasta que alguien les dijo que debido a un problema técnico que se debía solucionar, era mejor que se fueran a descansar. Pero además les dijo que no sabía donde había dejado las llaves de las esposas, desapareciendo hasta bien entrada la tarde. A la hora del té, Hitchcock encontró la llave (Donat más tarde, descubriría que la llave le había sido cuidadosamente entregada a un guardia del estudio tan pronto como les fueron colocadas las esposas). La razón que esgrimió el director para esta broma de mal gusto, fue que deseaba demostrar el drama que significaba estar esposado, el terror especial que se siente al estar inevitablemente atado. Esto demostraba ciertos rasgos de sadismo por parte de Hitchcock, existentes al momento de relacionarse con otras personas.


Si bien Hitchcock utiliza la universalidad de la intriga política, el miedo a lo desconocido y a la corrupción para proveer de suspenso a la cinta, se podría decir que el tema principal de la historia es la relación de confianza que se da entre la pareja de protagonistas, y como esta va variando con los diversos acontecimientos en los que se ven involucrados. Esta idea de la confianza existente en una pareja, es reforzada a lo largo de toda la historia mediante el contraste de la relación de los protagonistas con la de las otras parejas que aparecen en el film, como por ejemplo la del posadero y su esposa, o la del profesor Jordan (Godfrey Tearle) y su esposa. “The 39 Steps” se podría considerar como la primera obra maestra del director, tanto en el sentido técnico como dramático. Todos los elementos presentes en la película funcionan de la mejor manera posible, desde la perfecta dirección de Hitchcock, a las estupendas actuaciones de los protagonistas que proyectan una química increíble, sin olvidar también los decorados y la selección de locaciones. Lo que más impresionó a la gente que asistió al preestreno de la cinta, fue la riqueza de los detalles psicológicos que presentan los personajes, y el resonante humor de la trama.

“The 39 Steps” tiene un ritmo narrativo trepidante, que presenta una situación de tensión tras otra, hecho que puede resultar poco verosímil, pero que sin embargo cumple el objetivo de envolver al espectador en la trama y dejarlo al borde de su asiento durante todo el transcurso del metraje. La película responde a la filosofía del director que en alguna ocasión diría: “No filmo nunca un trozo de vida porque esto la gente puede encontrarlo perfectamente en su casa, en la calle, o incluso delante de la puerta del cine. Por otra parte, rechazo también los productos de pura fantasía, porque es importante que el público pueda reconocerse en los personajes. Rodar películas para mí, quiere decir en primer lugar y ante todo contar una historia. Esta historia puede ser inverosímil, pero jamás banal.” Esta declaración resume en gran medida la obra del maestro del suspenso, y explica porque sus películas lograron captar la atención de cientos de espectadores, algo que prevalece hasta el día de hoy. Sin duda esta cinta se encuentra entre los mejores trabajos de la época británica de Hitchcock, por lo que es una obra de visionado obligatorio para todos los amantes del buen cine.

por Fantomas.

4 comentarios:

faraway dijo...

Fantomas, creo que es la película de Hitchcock que más me gusta... sí, ahora que pienso es la que más me gusta, una obra maestra total.

Jorge - cinenovedades dijo...

No la he visto, aunque todo el mundo comenta que es una de las obras por excelencia del gran maestro, asi que algún día tendré que verla.

Excelente reseña. Saludos, Jorge.

TRONCHA dijo...

La película es muy grande, además es de las que no pasa el tiempo por ella, y la reseña que has hecho no le va a la zaga.

Saludos...

Anónimo dijo...

Mítica película de D. Alfredo y en donde el "tio" ya adelantaba lo que iba a ser su cine posterior. Una película muy viva, llena de tensión y lo que es mejor extraordinariamente apasaionante.
"Mi amor por el cine, es más grande que mi moral" (Alfred Hitchcock). Muy buena reseña. Si señor. Saludos!!!
http://pablocine.blogia.com

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