viernes, 14 de marzo de 2008

Theater of Blood: Una bizarra visión de la obra de Shakespeare.

“Theater of Blood” (1973), es una cinta de terror del director Douglas Hickox, la cual está protagonizada por Vincent Price, Diana Rigg y Ian Hendry.

Cansado de recibir críticas negativas durante años, el actor shakesperiano Edward Lionheart (Vincent Price) decide que es hora de llevar su obra a niveles inusitados. El plan es simple: acabar con todos sus detractores utilizando métodos inspirados en las distintas obras de Shakespeare, como por ejemplo un descabezamiento al estilo de Cimbelina, un apuñalamiento a la manera de Julio César o la intempestiva extracción de una libra de carne, inspirada en el Mercader de Venecia. Lo que demuestra que el mundo es verdaderamente un escenario… ¡El escenario del crimen!


Aunque para la década del setenta el actor norteamericano Vincent Price estaba dedicado principalmente al trabajo en televisión, de todas formas consiguió un par de papeles en algunas cintas de terror, las cuales pese a contar con modestos presupuestos, marcarían un hito en su carrera. Dos de estas películas serían “The Abominable Dr. Phibes” (1971) y su secuela, “Dr. Phibes Rises Again” (1972), cuyo inusitado éxito provocó que los productores Stanley Mann y John Kohn comenzaran a gestar una idea que eventualmente sería plasmada en un guión por Anthony Greville-Bell, un ex-oficial del ejército que durante los años setenta trabajó en al menos cinco producciones como guionista. Luego de que la productora United Artist aceptara financiar el proyecto, Vincent Price fue rápidamente llamado a interpretar el rol protagónico del film, lo que marcaría su primer alejamiento de la productora American International Pictures, con la cual realizó gran parte de sus trabajos más memorables. Al igual que en las cintas de Phibes, en esta ocasión Price estaba llamado a interpretar a un demente vengativo, cuyos particulares métodos presentan una clara cuota de humor negro. A raíz de esto, la dirección del proyecto le fue ofrecida a Robert Fuest, quien se había hecho cargo de los dos films de Phibes. Sin embargo, el director rechazó el ofrecimiento basándose en su miedo al encasillamiento. Con respecto a la decisión de Fuest, Vincent Price declararía en una ocasión: “Todos ellos temían ser encasillados. De todas formas, creo que Bob nunca hizo nada tan bueno como Dr. Phibes”.

Tras la negativa de Fuest, sería contratado el director británico Douglas Hickox. Con respecto a su participación en el film, el director declararía en una ocasión: “Intenté mantener un equilibrio entre el humor y el horror. Era tan bueno el guión, que no perdí tiempo pensando en cómo salvarlo, cosa que uno suele hacer en el trabajo. Afortunadamente tuve la libertad de concentrarme en los aspectos creativos de la producción”. Lamentablemente para Hickox, los organismos de censura no pensaron que había realizado un buen trabajo balanceado el horror y el humor negro del relato, por lo que el film terminó obteniendo una calificación R (restricted) debido a la gran cantidad de violencia gráfica que presentaba. Pese a esto, Vincent Price disfrutó mucho su participación en esta producción, debido a que el guión le otorgaba la posibilidad de interpretar a ocho personajes shakesperianos, algo que según él muy pocos actores lograban hacer durante todo el transcurso de su carrera, más aún si eran norteamericanos. Otro hecho que dejó muy satisfecho a Price, fue la posibilidad de trabajar con actores dramáticos bastante respetados en Inglaterra, como por ejemplo Robert Morley, Jack Hawkins, Harry Andrews y Michael Horden. Lo curioso de todo el asunto, es que gran parte de estos actores accedieron a trabajar en el film solo por el hecho de compartir escena con Price. En relación a esto, el mismo Hickox mencionaría en una ocasión: “Todo el mundo era un fan y ellos querían trabajar con él. Todos lo hicieron como un pequeño homenaje para él”.

La historia de “Theater of Blood” es bastante sencilla; tras ser despreciado constantemente por el círculo de críticos teatrales, el actor shakesperiano Edward Lionheart decide confrontar a sus miembros, en especial a Peregrin Devlin (Ian Hendry), quien es el presidente de la funesta organización. Tras la negativa de los críticos de reconocer la supuesta calidad de la obra de Lionheart, este decide suicidarse lanzándose al rio Támesis. Sin embargo, el actor termina siendo rescatado por un grupo de vagabundos con serios problemas mentales, quienes eventualmente se convierten en sus más grandes admiradores y en los cómplices del grotesco plan de Lionheart, quien ahora que está dado por muerto, se embarcará en una cruzada de venganza que tendrá como objetivo demostrarles por última vez a los críticos que alguna vez despreciaron su talento, su innegable calidad interpretativa. De forma paralela, Devlin en compañía de la policía y de Edwina (Diana Rigg), la hija de Lionheart, intentarán detener con el enloquecido actor antes de que este acabe con la vida de todos los críticos de Londres y con la suya propia.

“Theater of Blood” tiene el mérito de haberle dado la oportunidad a Vincent Price de fusionar su reputación como estrella del cine de terror, con su inclinación por la auto parodia. Por otro lado, la cinta se caracteriza por presentar una serie de ingeniosos asesinatos, los cuales se encuentran contenidos en un guión que presenta una estructura poco ortodoxa. Y es que las víctimas de Lionheart en gran medida no hacen más que pasearse como blancos móviles, por lo que ni siquiera se esfuerzan por despertar la simpatía del espectador. El protagonista nominal por su parte, Peregrine Devlin, es un personaje absolutamente detestable cuyas acciones están motivadas por sus propios intereses, mientras que uno de los dos personajes femeninos del film, no actúa como el interés amoroso del supuesto héroe de turno, sino que interpreta el rol de la preocupada hija del villano del relato. En cuanto a Lionheart, quien es el verdadero centro de atención de la cinta, la mayor parte del tiempo aparece en la forma de algún personaje shakesperiano, evitando revelar demasiados aspectos de su vida personal o de su propia personalidad. Es por esto que él se termina alzando como una fantasmal figura con una marcada afición por el teatro y la muerte, la cual está rodeada de un particular halo de misterio que realza el impacto que produce el personaje.

En el ámbito de las actuaciones, si bien todo el elenco realiza un estupendo trabajo, es innegable que quien se destaca por sobre el resto es Vincent Price. Aún cuando su personaje es unidimensional y a ratos se torna algo caricaturesco, de todas formas el actor logra despertar la simpatía de un público que no puede evitar participar activamente en las grotescas correrías de Edward Lionheart. Fue tal el impacto que tuvo la actuación de Price, que incluso algunos críticos en un arranque de delirio temporal, aseguraron que el actor era merecedor de una nominación al Oscar por su participación en el film. Aunque esto claramente no ocurrió, de todas formas la actuación de Price en “Theater of Blood” es recordada como una de las mejores de su carrera. En cuanto al aspecto técnico de la producción, mientras que el trabajo de fotografía de Wolfgang Suschitzky resulta ser correcto, la banda sonora compuesta por Michael J. Lewis es algo deficiente, ya que por momentos quebranta la atmósfera malsana que caracteriza el relato. Lo que sí cabe mencionar, es la estupenda selección de locaciones que presenta el film, ya que en gran medida son responsables del halo de decadencia que rodea a la figura de Lionheart. Con respecto a esto, Price mencionaría en una ocasión que el lugar escogido para rodar un asesinato inspirado en la obra “Richard III”, “era una vieja bodega de vinos abandonada, ubicada abajo del Támesis. Debido a unas fugas de agua que presentaba el lugar, se habían formado estalactitas. Era un sitio muy oscuro que debió ser iluminado con cientos de velas, lo que dio como resultado una escena espectacular. Uno no podría construir un set como ese ni en cien años”.

“Theater of Blood” es una estupenda película, la cual no solo resulta ser sumamente entretenida, sino que además es una obra visualmente atractiva que ha soportado de buena forma el paso del tiempo, y que cuya peculiar temática le ha otorgado un puesto honor dentro del ciclo de cine de terror británico realizado durante la década del setenta. De hecho, era la obra preferida de Price, quien consideraba que este film y el díptico protagonizado por el Dr. Phibes, eran una peculiar trilogía de horror acerca del mundo del teatro. Como dato curioso, durante el rodaje de esta cinta Price conoció a la actriz Coral Browne, quien se encargó de interpretar a una de las tantas víctimas de Edward Lionheart, la cual muere electrocutada a manos del demencial intérprete. Luego de filmar la grotesca escena en la que participaban juntos, Price le envió una botella de champagne a la actriz. Eso sería el comienzo de un lindo idilio, que algún tiempo después se convertiría en el tercer y último matrimonio del actor. ¡Vaya forma de conocer a tu futura esposa!



por Fantomas.

4 comentarios:

faraway dijo...

Fantomas, te has convertido en una máquina de postear. Te envidio, la verdad sea dicha. Un abrazo.

Jorge dijo...

Excelente reseña, como siempre.

Interesantísima película por lo que comentas. Muy bueno el video, por lo que se ve es bastante gore, se muestra mucha sangre para la época.

Y tienes razón en tu párrafo final, linda forma de conocer a tu futura esposa!!!!

Saludos, Fantomas.

Cine Ediondo dijo...

UF, esta no la e visto, pero por lo que leí tiene una pinta tremenda, vamos a ver que se puede hacer para conseguirla.

Saludos, gracias por pasar por el blog.

Don_fofo

darkerr dijo...

Maravilloso Vincent Price, sin duda alguna¡¡¡¡¡.

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