domingo, 20 de abril de 2008

La Ragazza Che Sapeva Troppo: El punto de partida del giallo.

“La Ragazza Che Sapeva Troppo” (1963), es un film de suspenso del director Mario Bava, el cual está protagonizado por Leticia Roman y John Saxon.

Nora Davis (Leticia Roman) es una joven aficionada a las novelas policíacas que viaja a Roma para visitar a su tía Ethel. Al llegar a la casa de su tía, se encuentra con el Dr. Marcello Bassi (John Saxon), quien le informa del delicado estado de salud de la dueña de casa. Esa misma noche, Ethel sufre un infarto. Nora, al no poder localizar al doctor, sale desesperada en busca de ayuda, pero alguien la golpea por lo que pierde el sentido en plena calle. Alertada por un grito, observa como una mujer es apuñalada, tras lo cual pierde nuevamente el sentido. Cuando despierta al día siguiente, no hay rastros de la supuesta víctima, por lo que nadie cree su historia. Sin embargo, convencida de que el hecho en verdad ocurrió, comienza a investigar el supuesto asesinato por su cuenta, lo que la lleva a conectar dicho suceso con una serie de crímenes catalogados como los “asesinatos del alfabeto”.

Durante el transcurso de su carrera, el director italiano Mario Bava se distinguió por su marcada versatilidad y por el énfasis que le otorgaba al aspecto estético en cada uno de sus trabajos. Dentro de su constante búsqueda de nuevos horizontes, el realizador comenzó a albergar el deseo de filmar una historia de misterio que se desarrollara en Italia, específicamente en Roma. Fue así como en compañía de Enzo Corbucci, Mino Guerrini, Franco Prosperi y Ennio De Concini comenzó a escribir el guión de lo que sería “La Ragazza Che Sapeva Troppo”, cinta que junto a “Sei donne per l'assassino” (1964), la cual también fue dirigida por Bava, sentarían las bases de lo que posteriormente sería conocido como giallo, género cinematográfico cuyo nombre está inspirado en las portadas amarillas de un puñado de novelas de misterio publicadas en Italia durante la década del veinte, las cuales eran obras de escritores británicos tales como Edgar Wallace, Agatha Christie o Arthur Conan Doyle, entre otros.

En “La Ragazza Che Sapeva Troppo”, título que obviamente surge como una referencia a la cinta de Alfred Hitchcock, “The Man Who Knew Too Much” (1956), Mario Bava se encargaría de establecer ciertas constantes del giallo, como lo son el investigador amateur, el asesino demente, y las pistas falsas sembradas a lo largo de la historia, cuyo único objetivo es confundir al espectador. Al mismo tiempo, el director ilustra la obsesión existente en el género por el testimonio ocular, y como este puede ser utilizado ya sea para resolver el misterio de turno, o para distorsionar por completo las conjeturas realizadas tanto por los protagonistas como por el espectador. Y es que en la mayoría de los llamados “thrillers a la italiana”, se juega con la idea de que el crimen presenciado por el protagonista, bien puede ser producto de su vívida imaginación. En el caso puntal de Nora Davis, el simple hecho de que sea una aficionada a las novelas de misterio, y de que al momento de presenciar el crimen haya estado al borde del desmayo, pone en tela de juicio gran parte de sus supuestas certezas. La incertidumbre provocada por todo esto, claramente fue utilizada por muchos directores como una herramienta útil a la hora de construir relatos de misterio lo suficientemente interesantes, como para convertir al género en un producto sumamente lucrativo durante al menos una década.

Como era de esperarse, tras escuchar el confuso testimonio de Nora y no encontrar ninguna evidencia de lo sucedido, las autoridades italianas terminan desestimando el caso. Es ahí cuando la joven decide iniciar una investigación por su cuenta, emulando a los detectives de las novelas de Raymond Chandler y Agatha Christie que a ella tanto le gusta leer. Hay que recordar que la idea de que un civil sea más competente que un agente de la ley, ha estado ligada por años a la literatura de misterio, donde por lo general los encargados de resolver los crímenes que se exponen en las distintas obras suelen ser individuos ajenos a la mantención del orden público. Es así como Nora eventualmente terminará triunfando donde la policía fracasó sin remedio, no sin antes exponer su vida a un peligro sin precedentes, encarnado por un calculador y brutal asesino conocido como el “asesino del abecedario”, el cual selecciona a sus víctimas guiándose por las letras del alfabeto, tal y como sucede en la novela de Agatha Christie, “The A.B.C. Murders”.

Algo que llama fuertemente la atención, es la forma en cómo Bava retrata a la hermosa ciudad de Roma. Desde la llegada de la protagonista, la urbe conocida principalmente por sus maravillas turísticas y su importancia histórica, se convierte en un mundo siniestro dominado por los criminales más peligrosos, en el cual nadie se encuentra a salvo. Al mismo tiempo que las calles de Roma adquieren un cariz amenazador, la casa en la que ahora se hospeda Nora se transforma en un lugar inseguro e inhóspito, el cual está propenso a ser invadido por el asesino al cual ella pretende desenmascarar. Es así como durante gran parte del metraje, se lleva a cabo un juego del gato y el ratón, donde los roles van intercambiándose a medida de que Nora comienza a descubrir las verdaderas motivaciones del asesino. En su cruzada detectivesca será asistida por el Dr. Marcello Bassi, quien no solo se presenta como el interés amoroso de la curiosa turista, sino que también como un potencial sospechoso, lo que obviamente le añade bastantes dosis de tensión a la mezcla.

En lo que a las actuaciones se refiere, tanto Leticia Roman como John Saxon realizan un correcto trabajo interpretando a la frágil y testaruda heroína, y al seductor e ingenioso doctor respectivamente. Al mismo tiempo, la química entre ambos intérpretes es evidente, lo que ayuda a otorgarle una mayor credibilidad a la subtrama romántica que posee el film. En cuanto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el trabajo de fotografía llevado a cabo por un meticuloso Mario Bava, quien en su última película rodada en blanco y negro, realiza un magistral uso de la luz y la sombra, dando vida a escenas realmente memorables en las que simples objetos adquieren un cariz amenazador. También cabe destacar la atmosférica banda sonora compuesta por Roberto Nicolosi, dentro de la cual se incluye la canción “Furore”, interpretada por el cantante Adriano Celentano. Por último, es necesario mencionar que por momentos la cinta se acerca más al cine de suspenso perfeccionado por Alfred Hitchcock, que a los parámetros que posteriormente se establecerían dentro del mundo del giallo, por lo que la película de Bava debe ser vista más como parte de una transición histórica, que como un ejemplo arquetípico del género.

“La Ragazza Che Sapeva Troppo” es una entretenida película de misterio y terror psicológico, que no solo se presenta como una suerte de tributo al cine del ya mencionado Alfred Hitchcock, sino que además sentaría parte de las bases del popular género del giallo, el cual con el transcurso de los años alcanzaría un estatus de culto. Lamentablemente, tal y como sucedió con muchas producciones europeas que fueron distribuidas en el mercado norteamericano durante la década del sesenta, la versión distribuida por la compañía American Internacional Pictures presentaba varias diferencias en relación a la obra original. No solo la banda sonora fue reemplazada por una compuesta por Les Baxter, sino que además fueron añadidas una serie de nuevas escenas de corte cómico, cuyo objetivo era alivianar el tono de la historia. Sin embargo, el cambio más criticado tiene relación con la eliminación de un par de escenas en las que se hace referencia al tema del consumo de marihuana. En la versión original, Nora se ve envuelta con un traficante que oculta la droga en cajetillas de cigarrillos. Para su mala suerte, ella accidentalmente termina en posesión de una de estas cajetillas, lo que es utilizado por Bava para sugerir que tras los crímenes, se oculta una ingeniosa operación de tráfico de drogas. Debido a que el director italiano no tuvo ningún tipo de responsabilidad en la reedición de la película, la cual sería titulada “Evil Eye”, hoy en día la versión norteamericana de “La Ragazza Che Sapeva Troppo” no suele ser considerada como parte de la filmografía del virtuoso realizador italiano.



por Fantomas.

3 comentarios:

Jorge - cinenovedades dijo...

Interesantísima reseña.

No he visto esta película que comentas de Mario Bava, aunque por lo que comentas es iniciadora del giallo italiano.

El argumento de la cinta es realmente atrayente y por lo que cuentas ha sido una cinta excelentemente filmada, como así el rubro de fotografía.

Saludos, Jorge.

Teclado e Mouse dijo...

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darkerr dijo...

Muy buena pelicula, infaltable a la hora de revisar el giallo, es muy lograda visualmente. Saludos.

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