miércoles, 16 de abril de 2008

Tales From the Crypt: La primera antología de la Amicus basada en los cómics de la EC.

“Tales From the Crypt” (1972), es un film de terror del director Freddie Francis, el cual está protagonizado por Joan Collins, Ian Hendry, y Peter Cushing, entre otros.

Cinco personas se inscriben en un paseo turístico por unas catacumbas, sin saber lo que les espera. En un determinado momento de la excursión, llegan a una cripta secreta la cual parece no tener salida. En ese lugar aparecerá una extraña figura, la cual les revelará a cada uno de los presentes los macabros eventos que pronto los llevarán a sus merecidas e inevitables muertes.

Desde mediados de la década del sesenta hasta principios de la década del ochenta, la productora británica Amicus Productions, la cual fue fundada por los productores norteamericanos Milton Subotsky y Max J. Rosenberg, aprovechó el éxito obtenido por la compañía Hammer Films para lanzar un buen número de cintas de horror y ciencia ficción las cuales no pudieron igualar lo realizado por la productora presidida por James Carreras y Anthony Hinds. Gran parte de las películas realizadas por la Amicus no solo exhibían una estética similar a la de los films de la llamada Casa del Martillo, sino que además presentaban a varios colaboradores habituales de la Hammer, como por ejemplo Christopher Lee y Peter Cushing. Sin embargo, la productora de Subotsky y Rosenberg intentaría diferenciarse de su competencia directa. Inspirados en el film de los estudios Ealing, “Dead of Night” (1954), la dupla de productores se embarcaría en la realización de varias películas de antologías, las que por lo general contenían entre cuatro a cinco historias cortas, las cuales estaban entrelazadas por diferentes situaciones en las que un grupo de desconocidos se veía obligado a escuchar la historia de un determinado narrador.

“Tales from the Crypt” sería la cuarta de las ocho películas de antologías que la Amicus realizó entre los años 1964 y 1980. En esta ocasión, Milton Subotsky adaptaría varias historias sacadas de la serie de cómics del mismo nombre, la cual fue creada por Bill Gaines y Al Feldstein y publicada por la compañía EC Comis durante la década del cincuenta. Los escabrosos relatos morales que contenían las historietas que conformaban el ciclo de Tales From the Crypt, solían funcionar de mejor manera cuando el protagonista era moralmente reprobable, por lo que usualmente estas historias solían estar pobladas de asesinos, ladrones, hombres infieles, codiciosos o en extremo egoístas. Una vez que la verdadera naturaleza de los protagonistas de las diferentes historias era revelada, el lector podía involucrase de mejor manera en un relato cuyo desenlace inexorablemente involucraba la muerte del protagonista, o incluso un destino mucho peor que la muerte. Y es que cada una de las historietas intentaba plasmar algún tipo de lección moral, lo cual también fue adoptado por Subotsky en cada uno de los segmentos del film.

En el primer segmento titulado “And all Through the House”, una mujer llamada Joanne Clayton (Joan Collins) decide asesinar a su marido en plena Nochebuena, mientras su pequeña hija espera la llegada de Santa Claus en su habitación. Acompañada por el constante sonido de los villancicos que resuenan en la radio, Joanne intentará borrar todas las evidencias de su escabroso crimen, sin imaginarse que pronto el horror vendrá a tocar su puerta para otorgarle el castigo que se merece. Y es que para su mala suerte, esa misma noche un peligroso maníaco se escapa de un hospital para homicidas dementes disfrazado de Santa Claus, lo que atentará directamente contra los planes de la mujer. Aún cuando la historia se desarrolla en aproximadamente doce minutos, durante los cuales prácticamente no hay diálogos, Joan Collins logra comunicar de manera efectiva sus intenciones y sus oscuras motivaciones. En gran medida, serán las altas dosis de ironía y suspenso que presenta este segmento, las que finalmente convertirían a “And all Through the House” en una de las mejores historias presentes en las antologías de la Amicus. Lamentablemente, el segundo relato del film titulado “Reflections of Death”, refleja a la perfección la inconsistencia que caracterizó a todas las películas de antologías de la productora británica. En esta ocasión, el protagonista es Carl Maitland (Ian Hendry), un hombre que decide abandonar a su esposa y a sus hijos para irse con su amante (Angie Grant). Mientras se dirige a su destino, Maitland sufre un grave accidente automovilístico que lo obligará a regresar a casa. Si bien la idea de utilizar una cámara subjetiva ayuda a crear cierto grado de suspenso con relación al verdadero estado del protagonista, al poco tiempo de comenzada la historia es evidente cuál será su desenlace, por lo que inevitablemente este segmento resulta ser una experiencia bastante agridulce.

En la tercera historia titulada “Poetic Justice”, el protagonista es el Señor Grymsdyke (Peter Cushing), un hombre viudo cuyas únicas alegrías son los niños del barrio que lo visitan a menudo y sus mascotas. Sin embargo, no todos en el barrio quieren al apacible anciano. Sus vecinos, Edward (David Markham) y James Elliot (Robin Phillips), motivados por su propio clasismo, harán todo lo posible por lograr que Grymsdyke venda su propiedad, lo que eventualmente provoca que él se suicide en la soledad de su hogar. Esta historia maravillosamente cruel y oscura, no solo presenta la emotiva actuación de Peter Cushing, quien en ese entonces al igual que Grymsdyke acababa de perder a su esposa, sino que además está repleta de momentos llenos de sentimiento, los cuales se enmarcan dentro de la campaña de crueldad y odio que emprenden los miembros de la familia Elliot en contra del inofensivo anciano. Y es que no solo hacen desaparecer a las mascotas de Grymsdyke, sino que además le envían una serie de tarjetas de San Valentín repletas de mensajes ofensivos, lo que rompe en mil pedazos el corazón del protagonista. Solo el suicidio del anciano traerá la tan esperada retribución, la cual ocurrirá un año después de su muerte, al más puro estilo de los cómics publicados por la editorial EC.

El cuarto segmento titulado “Wish You Were Here”, resulta ser considerablemente más inconsistente que la historia anterior, convirtiéndose de esta forma en el peor relato del film. En esta ocasión, ante el difícil momento financiero que está pasando su marido Ralph (Richard Greene), Enid Jason (Barbara Murray) le pide un deseo a una estatuilla oriental que supuestamente tiene poderes mágicos, lo cual obviamente tendrá una serie de nefastas consecuencias. Este segmento, el cual intenta satirizar sin éxito la historia “The Monkey´s Paw”, del escritor W. W. Jacobs, termina hundiéndose en un guión realmente simplón, el cual resulta ser absolutamente olvidable. El quinto y último relato titulado “Blind Alley”, se centra en la figura del Mayor William Rogers (Nigel Patrick), quien comete una serie de abusos en contra de los residentes de un asilo para no videntes que él se encarga de administrar. Esto provocará que eventualmente los internos comandados por George Carter (Patrick Magee), se amotinen en contra de su cruel regente para demostrarle que la ceguera no es algo que debe ser tomado a la ligera. Esta no es solo una de las historias más interesantes del film, sino que también es la más extensa. Y es que durante el transcurso del relato se exploran tanto las consecuencias psicológicas de la ceguera, como los alcances de la codicia y la a veces inhumana conducta militar. El castigo que termina recibiendo el Mayor resulta ser increíblemente cruel e ingenioso, y además dota a la historia de atmósfera malsana y opresiva que no logró ser igualada por ninguno de los diferentes relatos que conformaron las películas de antologías de la Amicus.

Como la mayoría de las cintas de antologías producidas por la Amicus, “Tales From the Crypt” es una película irregular la cual de todas formas resulta ser sumamente entretenida. En lo que respecta al aspecto técnico del film, este cuenta con el buen trabajo de fotografía de Norman Warwick, la efectiva pero olvidable banda sonora del compositor Douglas Gamley, y la correcta pero a ratos sosa dirección de Freddie Francis. Cabe mencionar que originalmente el puesto del director le había sido ofrecido a Peter Duffell, quien fue el responsable de la fantástica “The House That Dripped Blood” (1971), cinta que también pertenecía al ciclo de antologías de la Amicus. Sin embargo, cuando Duffell rechazó el trabajo, el puesto le fue ofrecido a Freddie Francis, quien durante su carrera como director ser caracterizó por realizar películas efectivas que solían carecer de real encanto. En definitiva, más allá del hecho de presentar dos segmentos algo deficientes, “Tales From the Crypt” no solo resultó ser la producción más exitosa a nivel comercial de la Amicus, sino que además es uno de los mejores ejemplos del canon utilizado por la modesta productora británica.



por Fantomas.

1 comentario:

MarioBava dijo...

Hace un puñado de años que la vi y no me disgusto en aquella época,ahora ya no me atrevo a verla otra vez porque estoy casi seguro que me defraudaría..

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