miércoles, 14 de mayo de 2008

The 36th Chamber of Shaolin: Gordon Liu y el éxito de los Shaw Brothers.

“The 36th Chamber of Shaolin” (1978), es un film de artes marciales del director Chia-Liang Liu, el cual está protagonizado por Gordon Liu y Lo Lieh.

Yu-Te (Gordon Liu) es un estudiante idealista que ve con impotencia las crueldades que los manchues le infligen a su pueblo. Tras involucrarse en labores de sabotaje, su familia termina siendo asesinada mientras que él escapa muy malherido. Convertido en fugitivo, acabará llegando al templo Shaolín donde será atendido por los monjes. Tras un año de permanencia en el templo, Yu-Te convencerá a los monjes de iniciarlo en el arte del kung-fu. Tan solo luego de superar las difíciles pruebas de las 35 cámaras, el joven podrá alcanzar el estatus de maestro y bajar de la montaña, para ayudarle a la gente humilde a liberarse de la tiranía manchú.


Con la creciente popularidad de Bruce Lee y gracias al éxito de cintas como “King Boxer” (1972), a principios de los setenta se estrenó una oleada de cintas de artes marciales producidas principalmente por el mítico estudio de los Shaw Brothers. Esta cinta fue una de las tantas producidas por el estudio, la cual al momento de su estreno obtuvo un gran éxito en Hong Kong, por lo que no tardó en llegar a las salas de cine norteamericanas bajo el nombre de “Master Killer”. Bajo la apariencia de la típica película de artes marciales, se esconde uno de los grandes clásicos de género. Pese a que la trama de la cinta no se aleja demasiado del típico “cine de venganza” proveniente de Asia, la película marca una diferencia en lo que se refiere al escenario donde ocurre gran parte de la acción. Si bien en estas cintas la inclusión de secuencias en las cuales el protagonista, que suele ser un aprendiz de habilidades cuestionables, debe someterse a un duro entrenamiento, son prácticamente de carácter obligatorio, la historia pocas veces tiende a centrarse en este aspecto, el cual por lo general tiene un carácter secundario. La gran diferencia de “The 36th Chamber of Shaolin“, es que toma esta suerte de regla implícita del género, y la convierte en el centro de todo el segundo acto de la película.

La película toma el concepto del entrenamiento, y lo transforma en una especie de escala evolutiva tanto a nivel físico como espiritual. En ese sentido, muchas de las escenas de esta cinta, fácilmente podrían ser consideradas como algunos de los momentos más memorables dentro del cine de artes marciales. Y es que durante el segundo tramo de la historia, somos testigos de como San Te comienza a dominar una cámara tras otra, a costa de su propia integridad física, con el fin de alcanzar su meta lo más rápido posible, la cual consiste en convertirse en un avezado luchador capaz de vengar la muerte de su familia. Sin embargo, a medida que el protagonista va superando cada uno de los retos que presentan las distintas cámaras, este empieza a crecer como persona, profundamente influenciado por las doctrinas budistas aprendidas de los monjes Shaolin.

Lo interesante de esta cinta es que mientras respeta varios de los cánones del cine de artes marciales, aprovecha de ir un paso más allá. En un sinfín de otras películas, San Te simplemente hubiese aprendido artes marciales, e inmediatamente hubiese ido a vengar a su familia sin experimentar ningún tipo de cambio a nivel personal. Con la intención de aportarle algo nuevo al género, el director Chia-Liang Liu se preocupa de presentar a un protagonista cuyas habilidades físicas se desarrollan a la par con su mente. Esto queda explicitado con lo que sucede al finalizar el entrenamiento de San Te. Tras superar las 35 cámaras vemos finalmente como ha influido el entrenamiento en el protagonista; al ofrecérsele el control de cualquiera de las 35 cámaras, San Te opta por intentar crear una nueva cámara, una que pueda ser usada para enseñar kung fu fuera de los límites del templo, adoctrinando a la gente común y corriente para que estos puedan protegerse de la tiranía que reina en el lugar, dejando de esta forma sus deseos de venganza en segundo plano.

Por otro lado, resulta obvio que esta cinta fue creada por artistas marciales. Chia-Liang Liu había trabajado en un gran número de películas como coreógrafo de las escenas de lucha, antes de convertirse en director. Es por esta razón que sus cintas están más enfocadas en realzar las habilidades de los actores que participan en ellas, más que a exhibir sus habilidades del director, sin que esto signifique que él descuide la fotografía u otros aspectos técnicos de sus realizaciones. Debido a esto, gran parte de sus trabajos son realmente espectaculares en lo que a las escenas de acción se refiere, que es precisamente lo que sucede en esta cinta. Esto queda plasmado en la escena del duelo entre San Te y uno de los monjes que se muestra abiertamente en contra del entrenamiento que recibe el impulsivo protagonista. “The 36th Chamber of Shaolin” es un verdadero homenaje a las artes marciales, a la filosofía, el control, y el propósito de estas.

Gordon Liu es una de las más grandes estrellas de la era dorada del cine de acción de Hong Kong. Sin embargo, sus obras jamás contaron con la difusión que tuvieron las producciones de otras estrellas como Bruce Lee o Jackie Chan. Curiosamente, Liu obtuvo su primer rol protagónico en la cinta “Shaolin Martial Arts” (1974), la cual también fue la primera película de su hermano Chia-Liang Liu como director (él también es el realizador de esta producción). Desde ese momento seguirían trabajando juntos en un buen número de films, siendo esta una de sus colaboraciones más recordadas. Liu, que ha demostrado ser un dotado actor cómico, en esta ocasión realiza un espléndido trabajo personificando a un joven idealista que durante el transcurso de su estadía en Shaolin, verá como sus deseos de venganza se irán volcando hacia un fin más noble, el cual tiene por objetivo preparar a los habitantes de su pueblo natal para que estos puedan hacerle frente a los dictadores que los someten día tras día.

Si bien las verdaderas estrellas del film son las distintas pruebas que debe superar San Te, y las coreografías que acompañan las mismas, la fotografía de Arthur Wong es realmente notable. La banda sonora por su parte, es bastante correcta y logra imprimirle un cierto tono épico a algunas escenas, en especial a aquellas que se centran en el entrenamiento del protagonista. Esta cinta ha sido una gran influencia para muchos realizadores en todo el orbe, entre los que se encuentra Quentin Tarantino, que debido a su afición a este tipo de cine y a la admiración que sentía por el trabajo de Gordon Liu, lo llamó a participar en la saga de “Kill Bill”, en donde se destaca por su papel como el maestro Pai Mei. En definitiva, “The 36th Chamber of Shaolin” es una cinta que puede resultarle entretenida incluso a aquellos espectadores que no son aficionados al género, la cual en la actualidad es considerada como una de las obras más importantes dentro del cine de artes marciales, al punto que debido a su éxito dio pie a dos secuelas: “Return to the 36th Chamber” (1980) y “Disciples of the 36th Chamber” (1985).



por Fantomas.

4 comentarios:

Jorge - cinenovedades dijo...

Recuerdo que cuando tenía 15 o 16 años, era de ver mucho este tipo de películas. Prácticamente eran mis favoritas, inclusive la que comentas de muy buena manera, que la he visto varias veces.

Siempre me llamó la atención las excelentes coreografías, realmente muy cuidadas en todo sentido.

Saludos, Gran reseña.

faraway dijo...

Claro que sí, un clásico del cine de artes marciales. Te recomiendo mucho, si no la viste aún, Master of the flying guillotine, una bizarrada divertidísima.
Y hay unas cuantas películas de los Shaw brothers que son grandiosas. Muy buen cine, la verdad, y muy bueno el post! Saludos.

Jefe Dreyfus dijo...

la conocía, pero no la he visto.. la pinta es excelente!

Psicodeliazombie dijo...

Un clasico de la Shaw Brothers y del cine de artes marciales en general... Las estetica y las coreografias setenteras hacen de ella una de mis cintas favoritas del genero....!!!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...