jueves, 22 de mayo de 2008

The Man From Planet X: El más extraño visitante que la Tierra ha presenciado.

“The Man From Planet X” (1951), es un film de ciencia ficción del director Edgar G. Ulmer, el cual está protagonizado por Robert Clark, Margaret Field, y Raymond Bond.

El profesor Elliot (Raymond Bond) ha instalado un observatorio en los páramos nebulosos de una remota isla de Escocia, para estudiar el extraño acercamiento a la Tierra de un planeta desconocido. Conviven con él su hermosa hija Enid (Margaret Field), y el doctor Mears (William Schallert), un antiguo alumno de pasado oscuro. Poco tiempo después de la llegada del reportero John Lawrence (Robert Clark), una nave del planeta X aterriza cerca del observatorio. ¿Cuáles son los verdaderos motivos que han traído a la Tierra al visitante que se encuentra al interior de la nave? Esa es la pregunta que deberán contestar Elliot y sus colaboradores antes de que sea demasiado tarde.

En julio de 1947, un periódico local de Nuevo México, el Roswell Daily Record, publicó una noticia que pronto daría la vuelta al mundo: La aviación había descubierto los restos de un platillo volador en el desierto. Obviamente la aviación rápidamente desmintió todo esto, asegurando que los restos recuperados no eran más que los de una sonda meteorológica. Las explicaciones simplistas de las autoridades no tuvieron el efecto deseado, y pronto comenzaron a surgir personas que aseguraban que habían visto un platillo volador. En este contexto fue que comenzaron a aparecer películas basadas en este fenómeno. La cinta que inició esta oleada de films de extraterrestres fue “The Flying Saucer” (1950), el cual fue rápidamente olvidado luego de su lanzamiento. Un año más tarde le seguiría “The Man From Planet X”, que sería la primera producción que nos mostraría a un visitante llegado del espacio exterior, y es ahí donde precisamente reside su importancia.

La idea de la película es responsabilidad de los guionistas y escritores Aubrey Wisberg y Jack Pollexfen. Su colaboración se inició con la cinta “Treasure of Monte Cristo” (1949), y posteriormente se especializarían en rodar secuelas de los grandes clásicos de la literatura de aventuras. Para rodar esta cinta, Wisberg y Pollexfen fundaron la Mid-Century Films y alquilaron unos despachos y una sala de montaje en los Estudios Hal Roach, donde afortunadamente estaban guardando los lujosos decorados góticos de la cinta “Joan of Arc” (1948), protagonizada por Ingrid Bergman. Fue debido a este descubrimiento que los autores/productores desplazaron la acción a Escocia, específicamente a los páramos escoceses.


Wisberg y Pollexfen optaron por contratar al director Edgar G. Ulmer pensando que sería el hombre ideal para llevar a cabo un proyecto como este. El director presentaba un currículo bastante favorable; era responsable de los impresionantes decorados de cintas como “Der Golem” (1920), “Die Nibelungen” (1924) y “Metrópolis” (1927), entre otras. Además era el responsable del film “The Black Cat” (1934), el cual tiene la particularidad de haber reunido por primera vez a Bela Lugosi y Boris Karloff. Todo estos antecedentes sugerían que el realizador era el hombre indicado para hacerse cargo del proyecto, debido a su habilidad para construir un halo de misterio con pocos elementos; además trabajaba rápido (rodó la película en seis días), y finalmente su salario no era excesivo. Pese a ser una obra serie B, Ulmer se tomó el proyecto muy en serio, transformándolo en una cinta intrigante y sumamente atmosférica, digna de las mejores producciones de la edad de oro del cine fantástico realizadas durante los años treinta y cuarenta.

Pese a que gran parte de las cintas de ciencia ficción rodadas en la década de los cincuenta venían acompañadas de un mensaje claramente anticomunista, donde se intentaba alertar a la población de que el peligro provenía de Marte, el planeta Rojo, esta película no lleva implícito ningún mensaje propagandista, sino que más bien toca el tema de la incomprensión del hombre hacia lo desconocido. Es un film que no pretendía influenciar a nadie, por lo que se ambienta en un pasado que aún no conoce la guerra fría. Es simplemente una película fantástica que está más en la vena del cine de terror de monstruos, donde Drácula o el monstruo de Frankenstein, es reemplazado por un pequeño y misterioso extraterrestre. Y es que al igual que la criatura creada por el doctor Frankenstein, este extraño y monstruoso visitante se ve inmerso en un mundo que no comprende, cuyos habitantes prefieren tratarlo con hostilidad en vez de tomarse el tiempo de comprenderlo.

De la misma forma en que se expone el miedo del hombre a lo desconocido, también se toca el tema de las consecuencias de la crueldad y los límites de la ambición. Si bien en un principio se muestra al extraterrestre como un ser cooperador y pacífico, también se explica que fácilmente podría convertir a los habitantes de la Tierra en sus esclavos. El hecho que pareciera ser determinante en el cambio de actitud que tiene el visitante, es el trato que tiene el doctor Mears con él una vez que este logra establecer una forma de comunicación, y se da cuenta de lo beneficiosos que pueden ser los conocimientos de este ser. Es a causa de la ambición de Mears que vemos al extraterrestre como una víctima en un determinado momento de la cinta, y por esta razón, pese a la hostilidad posterior del visitante, queda planteada la interrogante acerca del posible destino de la Tierra y sus habitantes si es que Mears no hubiese actuado impulsado por sus ansias de dinero y fama.

La cinta se realizó con un modesto presupuesto de tan solo 41.000 dólares. Aunque esto se ve reflejado en la calidad de los efectos, estos terminan otorgándole un cierto encanto especial a la obra. Por su parte, la fotografía de John L. Russell, los extraños sonidos concebidos por William Randall, y la banda sonora de Charles Koff, ayudan a construir la atmósfera inquietante y expresionista que presenta el film. En lo que a las actuaciones se refiere, estas en general son correctas sin ser nada espectacular. Tanto William Schallter como Robert Clark seguirían ligados por un buen tiempo al cine de ciencia ficción, para luego dedicarse a trabajar mayormente en series de televisión. Debido al éxito que obtuvo la película al momento de su estreno, la United Artist compró los derechos de distribución en todo el país. A causa de los beneficios obtenidos, Wisberg y Pollexfen decidieron invertir en otras cintas de ciencia ficción, las que no obtuvieron los mismos resultados que “The Man From Planet X”, principalmente debido a que no presentaban la atmósfera y la imaginación que le había imprimido Edgar G. Ulmer a esta producción. Aunque lo simple de los efectos especiales puede jugarle algo en contra al film, este resulta ser sumamente entretenido y dinámico, además de presentar unos buenos momentos de tensión y una atmósfera bastante atrayente. En definitiva, “The Man From Planet X” es fácilmente una de las mejores cintas de ciencia ficción de bajo presupuesto realizadas durante los años cincuenta, y merece un poco más de reconocimiento que el que tiene actualmente.



por Fantomas.

7 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

El solo título de esta película grita que es un clásico de la serie B, en blanco y negro y con ese sabor a nostalgia cinematográfica. Interesante elección para escribir.

¡Saludos!

Anónimo dijo...

entretenido comentario de un genero tan interesante como es ciencia ficcion. Interesante de ver. chao Fantomas

MarioBava dijo...

La tengo hace años y no la he visto , como tantas otras...En fin, habra que echarle una ojeada un dia de estos..

Planocenital dijo...

Muy bueno tu artículo, me despierta muchas ganas de ver la película (que siempre escuché nombrar pero que nunca pude ver). Espero verla pronto para opinar sobre ella.
Saludos!
Hernán.

Katy dijo...

esa creo q la vi!! XD
jajaj amo las películas de ciencia ficción!! más si son entre los 50-70, y más si tienen relación con los extraterrestres :P, que genial, más de alguna habrá dejado pensando al espectador sobre la existencia de vida inteligente aparte de la tierra en todo el universo, ay amo el tema!
jejej
una vez mas un buen comentario ;)

ya besis...
nos vemos en la clínica ;)
chauu
=)

Möbius el Crononauta dijo...

Tengo muchas cintas por ver del género y de la década mágica, y esta es una de ellas. Sean mejores o peores, ¡si es ciencia ficción y de los 50 seguro que me interesa!

Saludos

Pliskeen dijo...

Adoro este tipo de películas :)
Ésta está entre mis pendientes por la dificultad en conseguirla.

Todo lo que huela a serie b y ciencia-ficción es para mí motivo de visionado obligatorio.

Saludos ;)

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