domingo, 8 de junio de 2008

The Lady From Shanghai: La tortuosa historia tras este gran clásico del cine negro.

“The Lady From Shanghai” (1948), es un film de cine negro del director Orson Welles, el cual está protagonizada por el mismo Welles y Rita Hayworth.

Un marinero irlandés llamado Michael O´Hara (Orson Welles) salva de una agresión a la enigmática Elsa Bannister (Rita Hayworth) y como recompensa, su marido, Arthur Bannister (Everett Sloane), lo contrata para conducir un lujoso yate en un viaje de placer por el mar Caribe. Durante el exótico crucero, Michael se enamora de Elsa, al tiempo que va cayendo en la enrevesada trampa que el matrimonio le tiene preparada.

En 1946, con su carrera en Hollywood prácticamente en la ruina, Orson Welles regresó a Nueva York donde él y Mike Todd se asociaron para producir “Around the World”, una versión musical de la comedia de Julio Verne, “La vuelta al mundo en 80 días”. Cuando Todd decidió retirarse de este proyecto debido al alto costo que significaba, Welles debió hacerse cargo de financiar por completo la obra. Cuando este se quedó sin dinero, logró convencer al presidente de Columbia Pictures, Harry Cohn, de mandarle los fondos suficientes para continuar con el show. A cambio de esto, Welles prometió escribir, dirigir, producir y protagonizar un film para Cohn de manera gratuita. Lamentablemente para Welles, su obra no duraría mucho más en cartelera, dejando al multifacético artista endeudado con la oficina de impuestos internos. Esta fue una de las razones por las cuales Welles tuvo que radicarse en Europa un par de años después.

Obligado a cumplir con su palabra, Welles le sugirió a Cohn filmar una adaptación del libro “If I Die Before I Wake”, del escritor Sherwood King. Se dice que el interés del director en el libro derivó en la posibilidad de contar con su ex-esposa, Rita Hayworth, como la viva encarnación de la femme fatale, tan típica del cine negro. Hayworth, quien era la estrella más importante de la Columbia, accedió a una reconciliación profesional con la condición de que un porcentaje del dinero que Welles ganara por la película, tendría que serle entregado para el mantenimiento de la hija de ambos, Rebecca. La simple idea de contar con Welles y Hayworth como protagonistas de una cinta del estudio le encantó a Cohn, aunque sería una decisión que posteriormente lamentaría. El primer “crimen” que cometió Welles fue el de cambiar el look característico de Hayworth, obligándola a cortarse el cabello y a teñírselo rubio. Sin embargo, lo peor estaba por venir. La película presenta un “cuadrado amoroso”, donde el trío de hombres compuesto por el personaje de Welles, Michael, Bannister, y su socio Grisby (Glenn Anders), luchan por la atención de la esposa del acaudalado empresario, Elsa. Ella es la típica "esposa trofeo", y durante el transcurso de la cinta se sugiere que el socio de Bannister intentará quedarse con la mujer usando su oscuro pasado en su contra. Michael vendría a representar el nuevo interés amoroso de Elsa, al cual ella ve como la oportunidad de escapar de la enfermiza relación que mantiene con su esposo.

Esto debe haber removido una serie de dolorosos recuerdos en la mente de Cohn. Hayworth fue en parte, creada por Cohn. Luego de que la actriz firmó por la Columbia, fue él quien alteró su apariencia latina y creo la imagen de chica sexy que la actriz ostentaba, además de cambiarle el nombre de Margarita Dolores Cancino a Rita Hayworth. Sin embargo, la imagen que el productor había creado no reflejaba la verdadera personalidad de la actriz. Según uno de los responsables de la biografía de Orson Welles, Hayworth era una joven traumatizada, la cual fue víctima de abuso sexual a manos de su padre cuando tenía solo 12 años. La actriz contrajo matrimonio con Edward Judson a los 18 años, el mismo año que firmaría el contrato con la Columbia Pictures. Fue entonces cuando su marido no encontró nada mejor para escalar posiciones en la industria cinematográfica, que ofrecerle su mujer al poderoso magnate. Posteriormente aparecería Orson Welles, el chico maravilla del cine, quien en un inicio se presentaría como una suerte de salida a tanto abuso y explotación. Al ver la cinta no es difícil encontrar semejanzas con esta historia. Según el mismo biógrafo de Welles, la trama aludía al oscuro pasado de Hayworth y como ella era una verdadera esclava de Harry Cohn. Es por esta razón que muchas personas creen que cuando Cohn se dio cuenta de los paralelos existentes entre el film y su pasado, decidió “sabotear” la cinta encargándose por completo del corte final de la misma.

De la misma forma, mientras que Elsa no era más que un reflejo de Hayworth, Michael parecía cumplir la misión de reflejar a su creador. Al igual que el protagonista, Welles se encontraba en deuda con Cohn y con la Columbia, de la misma forma como Michael se ve en la obligación de trabajar para Bannister y Grisby. Michael, el hombre de espíritu libre, refleja a Welles, un hombre caracterizado por su disconformidad con la maquinaria hollywoodense. Por otro lado, mientras que Michael debe rebajarse con tal de poder seguir viendo a Elsa, Welles se vio forzado a cumplir con el compromiso previamente acordado con Cohn para así poder tener la opción de filmar nuevas cintas. También resulta interesante el hecho de que todos los personajes de la cinta presentan una compulsión por ganar dinero con tal de sobrevivir. Michael accede a ayudar a Grisby a fingir su propia muerte por la suma de $5000 dólares, con los cuales pretende mantener a Elsa, Grisby necesita cobrar su seguro de vida para así poder disfrutar una vida libre de preocupaciones, Bannister depende de sus millones para retener a su esposa a su lado, y Elsa, como la mayoría de las femme fatales, exige dinero como modo de retribución por sus experiencias pasadas poco agradables. Pese a que se ha dicho que el personaje de la actriz raya en la misoginia, es justo señalar que la mujer fatal del cine negro se caracteriza por ser traicionera, seductora, y por sobre todo codiciosa. Sin embargo, en esta ocasión es difícil no sentir una cuota de simpatía por su personaje, más aún cuando somos testigos del podrido ambiente en el que se mueve, y de los dolorosos recuerdos que aún sigue arrastrando.

El guión de esta cinta fue terminado por Welles el 20 de septiembre de 1946. Inicialmente planeada como una filmación de dos meses, “The Lady From Shanghai” se salió de calendario cuando Welles, después de elaborar las secuencias en Acapulco y San Francisco, cambió de idea acerca del largometraje e insistió en volver a empezar (el costo final de la película fue de $2.000.000 de dólares). A pesar de que la fotografía principal se terminó en febrero de 1947, la producción del film estaba lejos de su final. Cuando Cohn vio los primeros cortes de la cinta de Welles, además de molestarse por las semejanzas biográficas antes mencionadas, se mostró bastante molesto por la extraña adaptación de la novela, así como también por la manera poco convencional en que Hayworth había sido fotografiada. Para ayudar a simplificar la historia, Cohn le pidió a la ejecutiva de producción de la Columbia, Virginia Van Upp y a la editora Viola Lawrence, que retiraran diversas escenas con el fin de darle un sentido más claro a la trama. El resultado final fue una película de 87 minutos (se realizó un corte de alrededor de 60 minutos), la cual fue retenida por la Columbia por 15 meses antes de su estreno debido a un par de revisiones negativas.

“The Lady From Shanghai” es un relato que incluye una trama policíaca, un par de vueltas de tuerca, y un conjunto de personajes que viven al filo. El guión resulta atractivo por la preocupación que exhibe al momento de describir y desarrollar a los personajes, además del hecho que Welles no escatima en recursos al momento de contar su historia. La utilización de la voz en off resulta clave al momento de introducir e informar al espectador de los acontecimientos que van sucediendo en este enfermizo juego del gato y el ratón. El buen uso de la fotografía y la correcta banda sonora de Heinz Roemheld, contribuyen en la construcción de la atmósfera opresiva y decadente que exhibe la cinta. Está demás decir que las actuaciones son de primer nivel, con un Orson Welles y una Rita Hayworth en su mejor forma. Es sabido que el fracaso de esta película en su momento significó el fin momentáneo de la carrera de Welles en Hollywood, el cual tuvo que autoexiliarse con el fin de poder seguir realizando películas. Solo volvería 11 años después al sistema de los grandes estudios, para filmar “Touch of Evil”(1958), cinta que sufriría el mismo destino que “The Lady From Shanghai”, ya que también sería sometida a severos cortes en contra de la voluntad del director. Pese a todo, este film hoy es considerado como uno de los grandes clásicos del cine negro, ya que presenta un ritmo bastante adecuado, así como también momentos de gran tensión, además de dejarnos escenas como la celebrada secuencia de la sala de los espejos, que ha sido imitada pero jamás igualada en más de una ocasión. Esta es sin duda una obra única en su género, que aún tras todos los cambios a los que fue sometida, sigue manteniendo el sello del inigualable Orson Welles.



por Fantomas.

9 comentarios:

Cecil B. Demente dijo...

Creo que es en Misterioso asesinato en Manhattan donde Woody Allen homenajea la mítica escena de los espejos que comentas. De tortuosas historias está Hollywood llena, si no que se lo pregunten a Terry Gillian...

Möbius el Crononauta dijo...

"Los hombres se acuestan con Gilda pero tienen que levantarse con Rita Hayword". Más o menos así resumía la actriz su tormentosa vida amorosa. Siempre fue una bella ave encerrada en una jaula de oro.

"La dama de Shangai" es uno de los mejores títulos de cine negro que uno pueda ver, y tiene esa fuerza que Welles imprimía a sus películas cuando quería. Lástima que una vez más los estudios metieran la tijera.

Excelente post, repleto de información y muy ameno. Saludos!

Jorge - cinenovedades dijo...

Otra de las que no he visto. Por lo que comentas, pese al tremendo recorte que sufrió la cinta, es una obra a tener muy en cuenta.

Es increíble la historia que hay detrás de la filmación de esta cinta. Muy buena la información.

Gran Reseña. Saludos!

TRONCHA dijo...

Fantástica la película que nos traes, cualquiera que quiera aprender un poco de cine y tomar referentes, debbería visionarla, muy de acuerdo con tu reseña.

Saludos...

H dijo...

que bueno aveces no se donde buscar info sobre peliculas viejas y ahora si se donde gran trabajo
ya estas en mis links
saludos desde
sci-terror.blgspot.com
H

Kimono dijo...

Muy interesante lo que cuentas sobre este film. Creo que es uno de los más interesantes del gran Welles. Saludos!

darkerr dijo...

Eso mismo, es un peliculòn, y "Touch of evil" es otra joya. Grande Orson Wells¡¡¡. Saludos¡.

babel dijo...

Coincido con lo dicho, gran película cargada de expresionismo en sus puestas en escena. Seguramente tiene bastante que ver con los orígenes en el teatro de Welles.
Y buena reseña. Saludos!

Anónimo dijo...

Fantomas,te felicito por traer a la memoria esta cinta de cine negro con estos grandes de la pantalla.
Tus comentarios son siempre entretenidos,mas aun con la hermosa seleccion de temas musicales que has incorporado en tu pagina.

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