miércoles, 18 de junio de 2008

Sei donne per l'assassino: Bava y los cimientos del giallo.

“Sei donne per l'assassino” (1964), es un giallo del director Mario Bava, el cual está protagonizado por Cameron Mitchell y Eva Bartok.

Una joven modelo llamada Isabella es asesinada por una misteriosa figura enmascarada en el salón de modas dirigido por Max Morlacchi (Cameron Mitchell) y su amante, la condesa Cristiana Como (Eva Bartok). Cuando desaparece el diario de vida de la muchacha, el cual contiene un puñado de datos incriminatorios que pueden dañar a mucha gente, al asesino no le quedará más remedio que comenzar a asesinar a todas las modelos que pudieron tener acceso al ahora preciado diario.

Tras establecer parte de los cimientos básicos del género que posteriormente se conocería como giallo con la cinta “La Ragazza Che Sapevo Troppo” (1963), el director italiano Mario Bava rodó “Sei donne per l'assassino”, film que terminaría de definir la arquitectura de un género que gozaría de bastante popularidad tanto a nivel local como internacional. Y es que tal y como lo dijera el escritor Antonio Bruschini en su libro Profundo Tenebre, “los giallos están llenos de intuición y toques geniales, de auténticas invenciones estilísticas, de descuartizadores y psicópatas de todos los géneros, de navajas, cuchillos, hachas y lanzas acechantes, de ciudades como Roma, Venecia y Milán, transfiguradas por el mal y la violencia, y de personajes cuyo destino solo puede ser uno”. Fue precisamente esta particular mezcla temática y estilística la que terminaría conquistando a un sinnúmero de espectadores alrededor del globo, los cuales con el correr de los años le otorgarían al a veces denostado género del giallo un estatus de culto que se mantiene hasta el día de hoy.

La historia de “Sei donne per l´assassino” se desarrolla alrededor de una afamada casa de modas dirigida por la Condesa Cristina Como y su pareja, el inescrupuloso Max Morlacchi. Bajo el alero de ambos, conviven una serie de personajes cuyos vicios terminan arrastrándolos a un espiral de violencia, comandado por un asesino enmascarado cuyas motivaciones le son esquivas incluso a los inspectores de la policía encargados de investigar una serie de cruentos asesinatos, cuyas víctimas son nada menos que varias de las hermosas modelos que trabajan para la casa de modas de Cristina. La verdad es que más allá de establecer ciertas constantes temáticas y estilísticas, mediante esta producción Mario Bava demarcaría una inclinación artística que posteriormente sería adoptada por gran parte de los directores asociados al giallo; el trasfondo temático de las historias abordadas en el llamado thriller a la italiana, por lo general pasa a un segundo plano para privilegiar la puesta en escena y el aspecto estético de las mismas, otorgándole un puesto de suma importancia a la violencia gráfica que viene adosada al sórdido y peligroso submundo del crimen en el que suelen desenvolverse los personajes del giallo.

La mencionada importancia que tiene la violencia dentro de la historia, queda explicitada en el título del film, el cual indica nada menos que el número de víctimas que perecerán a manos del sádico y misterioso asesino de turno. En una maniobra que no solo glorifica la violencia, sino que además expone que el asesinato puede ser visto como una retorcida forma de arte, idea que se transformaría en una máxima dentro del giallo, Mario Bava se preocupa de imprimirle un marcado dejo de originalidad a cada uno de los crímenes cometidos por el asesino. Mientras que una de las modelos muere tras ser brutalmente golpeada en repetidas ocasiones contra un árbol, otra es asesinada con un guantelete medieval armado con puntas metálicas, y otra de las infortunadas víctimas fallece luego de que el asesino procede a quemarle el rostro con una estufa que está al rojo vivo. Cabe mencionar que la fascinación del director por filmar impactantes escenas de asesinatos, surgió luego del éxito obtenido por la película de Alfred Hitchcock, “Psycho” (1960), y su recordada escena de la ducha.

Por otro lado, el escenario escogido por Mario Bava para relatar esta historia de crímenes y engaños no deja de resultar interesante. En un claro toque de ironía, el director presenta una casa de modas, fiel reflejo de los estándares de belleza y perfección impuestos por la sociedad, que tras su glamorosa fachada esconde la cara más horrible del ser humano. Al mismo tiempo, su elección refleja su preocupación por el aspecto estético de sus producciones, el cual en esta ocasión brilla en toda su gloria. El director mediante el uso de colores vívidos y ciertos toques expresionistas, no solo desafía el concepto de que el blanco y negro era la mejor elección posible a la hora de lidiar con temas sórdidos y complejos, sino que además logra con éxito transformar escenarios cotidianos en lugares pesadillescos, y lo familiar en algo grotesco y amenazante. Al mismo tiempo, Bava también se preocupa de asociar colores como el rojo y el verde, con situaciones de peligro y con la inminente muerte de algunos de los personajes. Por último, el realizador también le otorga cierta significancia a algunos objetos, como por ejemplo a un grupo de maniquíes que en un determinado momento del film, actúan como impávidos espectadores de uno de los cruentos crímenes llevados a cabo por el fantasmal asesino enguantado.

En lo que al aspecto temático se refiere, si bien Bava y el guionista Marcello Fondato logran evadir ciertos clichés propios del thriller y del cine de misterio, no incluyen demasiados elementos como para atraer a la audiencia emocional o intelectualmente. Ninguno de los personajes permanece demasiado tiempo en la historia como para que el espectador desarrolle algún interés por ellos; la mayoría son rápidamente asesinados o bien desaparecen luego de participar en un par de escenas. Tampoco existe una joven heroína, o un brillante detective llamado a resolver los crímenes. Por esta misma razón, ninguno de los personajes es desarrollado de manera adecuada, ni tampoco logran despertar algún grado de empatía en la audiencia. En cuanto al misterio que rodea al asesino y sus motivaciones, Bava entrega tan solo un puñado de pistas, de las cuales la mayoría son falsas, razón por la cual es prácticamente inútil realizar el ejercicio de intentar deducir cual es la verdadera identidad del criminal.

En lo que a las actuaciones respecta, el elenco en general realiza un trabajo correcto, en especial considerando que solo se describen algunos rasgos puntuales de la personalidad de los distintos personajes. Por otro lado, en lo referente al aspecto técnico del film, este cuenta con el espectacular trabajo de fotografía de Ubaldo Terzano, y la atmosférica banda sonora del compositor Carlo Rustichelli. Aún cuando dista de ser una película perfecta, es necesario destacar la importancia de “Sei donne per l'assassino” como la producción que marcó las pautas de un género que sería ampliamente explotado durante la década del setenta. Al mismo tiempo, cabe mencionar que el film ha soportado de buena manera el paso del tiempo, principalmente debido a su magistral uso del Technicolor, su estilizada violencia, y al hecho que refleja de manera perfecta el lado más oscuro del hombre, aquel dominado por la traición, la malicia, y el sadismo desmedido, que en ocasiones tiñe la siempre frágil existencia humana.




por Fantomas.

8 comentarios:

Jorge - cinenovedades dijo...

Excelente reseña! No he visto la cinta pero la trama luce muy interesante. Muy bueno el dato de 1 muerte cada 12 minutos!
Coincido contigo totalmente en que en ciertas películas (como parece ser ésta) la ambientación y diversos aspectos técnicos cobran una vital importancia.
Saludos!

darkerr dijo...

Maravilloso film, y como dices, resulta magistral en lo que al giallo se refiere. Mario Bava fue un artista incomparable. Saludos¡.

Ixowa dijo...

No conocía esta película pero después de leer tu artículo me han entrado muchas ganas de verla, a ver si la consigo.
Un saludo!

MarioBava dijo...

Una obra maestra absoluta del giallo firmada por mi director maestro...

Saludos

babel dijo...

La muchacha que sabía demasiado es, como dices, la primera en sentar las bases del género, aunque esta ofrece una estética más completa que la anterior del género que se desarrollaría después.
Muy buena reseña. El ambiente, la estética enfermiza por encima de la credibilidad del guión, la violencia, el barroquismo... añadiría sólo esa dulcemente depravada banda sonora que completa el conjunto de esta obra del maestro Bava.
Saludos.

Sam_Loomis dijo...

Tardé en reconocer esta película, ya que la asocio con su título en inglés "Blood and Black Lace". Olvido que su título original es otro, pero bien... el filme es buenísimo, clásico del maestro Bava.

Anónimo dijo...

Hola Fantomas,no la he visto,pero por tu excelente comentario tendre que verla.
. Felicitaciones

Igor Von Slaughterstein dijo...

Buscando información sobre esta maravillosa película -que acabo de encargar al amazon junto a "La Fusta e Il Corpo"-, he dado con tu imprescindible blog del que ya me he hecho adicto. Ni que decir tiene que agregado y que te seguiré con interes.

Saludos!!

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