domingo, 6 de julio de 2008

The Getaway: Violencia de la mano de Sam Peckinpah y Steve McQueen.

“The Getaway” (1972), es un thriller de acción del director Sam Peckinpah, el cual está protagonizado por Steve McQueen y Ali MacGraw.

Doc McCoy (Steve McQueen) cumple una condena de diez años por asalto a mano armada. Gracias a su esposa Carol (Ali MacGraw), un personaje influyente le consigue la libertad provisional. A cambio, el matrimonio deberá organizar el atraco a un banco. Pero en el asalto uno de sus dos cómplices y el vigilante resultan muertos. Ahora la pareja tendrá que huir de la policía y de Rudy Butler (Al Lettieri), el cómplice sobreviviente que desea acabar con ellos y hacerse con el botín.


Cuando Steve McQueen leyó la novela “The Getaway”, del escritor Jim Thompson, de inmediato pensó en llevarla al cine, por lo que le pidió al mismo Thompson que escribiera el guión de lo que se convertiría en la primera cinta de la productora First Artists, la cual había sido fundada por McQueen. Paul Newman, Sidney Poitier, Barbra Streisand y Dustin Hoffman. El escritor trabajaría durante cuatro meses en un guión que presentaba un final bastante surrealista, el cual no sería del agrado de McQueen. Fue así como este terminó contratando a Walter Hill para que escribiera un nuevo guión. Como su anterior film, “Junior Bonner” (1972), resultó ser un fracaso de taquilla, un frustrado McQueen le presentó el guión escrito por Hill al director Sam Peckinpah, quien al igual que el actor, necesitaba con urgencia un éxito de taquilla para revitalizar su carrera, por lo que aceptó la propuesta de inmediato.

Usualmente cuando pensamos en Peckinpah y su obra, es inevitable asociar al director con algún tipo de exceso. Él fue uno de los realizadores que comenzó a exhibir una gran preocupación por darle un mayor grado de realismo a sus trabajos, realzando la violencia presente en las historias que le tocaba dirigir. Cuerpos bañados de sangre y muertes en cámara lenta, se convertirían en parte de su sello personal. Sin embargo, aunque en esta ocasión nos encontramos con dosis más que suficientes de violencia, esta cinta viene a ser un perfecto ejemplo de la capacidad que poseía el director para contar historias en las que la profundización de la psiquis de sus personajes pasa a ser una pieza importante dentro de la trama.

Es así como nos encontramos con Doc McCoy, un personaje moralmente ambivalente, que por un lado es un hombre de pocas palabras, algo introvertido, en aparente control de sus emociones, y por sobre todo muy violento, mientras que en otras ocasiones se muestra como un hombre sensible, y de ideas tradicionalistas acerca de la sexualidad y el matrimonio. Es un personaje complejo, cuyos problemas son definidos por Peckinpah en las secuencias iniciales de la película. Le vemos hartarse de la monotonía de la vida tras las rejas, y como este expresa su hastió destrozando una artesanía en su celda, y tirando las fichas de una partida de ajedrez que juega con otro presidiario. Mediante estas reacciones, es fácil evidenciar que el protagonista es un personaje que ha debido reprimir sus emociones durante su encierro, y que probablemente estallará en cualquier momento.

Si bien la situación de encierro tiene al protagonista al borde de un estallido de violencia, al poco andar de la cinta nos enteramos de que su esposa Carol tuvo que acostarse con un miembro de la junta de libertad condicional para poder sacarlo de la cárcel, lo que terminará de enfurecer a McCoy. Y es que la relación matrimonial de los protagonistas es parte importante de la cinta. La relación no sólo debe sobrevivir a este episodio, el cual provoca que Doc inevitablemente sienta un grado de repulsión y desconfianza hacia su esposa, sino que también deberá superar la tensión producida por la huída en la que se han embarcado. El protagonista se mueve en un mundo hostil, en el cual no puede confiar en nadie, ni siquiera en su esposa.

En la otra vereda tenemos a Rudy Butler, un criminal con una personalidad completamente opuesta a la de Doc. Butler se muestra como un tipo absolutamente extrovertido, cuya única preocupación es él mismo, y que no dudará en traicionar o eliminar a quien se cruce en su camino con tal de lograr su objetivo. Es un verdadero engendro, un tipo duro como pocos. Peckinpah sin duda supo aprovechar las cualidades del actor, quien construyó a un personaje imponente, de presencia malévola, cuya corpulencia y toscos rasgos juegan a favor de la imagen del villano dispuesto a todo. Tanto Doc como Butler son dos delincuentes marginados, individualistas y violentos, pero existe una razón esencial por la cual el espectador tenderá a inclinarse a favor de Doc; pese a ser un personaje mayormente amoral, aún conserva el sentido de la lealtad (incluso con su esposa pese a su infidelidad), aunque en ocasiones sólo lo conserve con el fin de evitarse complicaciones posteriores.

La sola presencia de McQueen y MacGraw en la producción, significó que la misma rápidamente llamara la atención del público y la crítica. El actor entrega una de las mejores interpretaciones de su carrera, utilizando los silencios y las miradas como un medio de comunicación incluso más efectivo que los mismos diálogos. MacGraw en cambio, siempre fue una actriz más bien plana, cuya gracia residía en lo hermosa que era. Lo que es innegable es la química que se produce entre ambos actores, química que se tradujo en la relación sentimental que ambos comenzaron durante la filmación de la cinta, la cual los llevó a dejar a sus respectivas parejas, y a contraer matrimonio al tiempo después. Pero quien sin duda se roba la cinta es el actor Al Lettieri, quien interpreta de manera perfecta a este criminal sin ningún tipo de escrúpulos, ganándose de inmediato el desprecio del espectador.

Por otro lado, la banda sonora de Quincy Jones complementa de buena manera las violentas imágenes de la cinta. La contratación de Jones fue una de las tantas decisiones que terminó provocando algunos roces entre Peckinpah y McQueen. El director había contratado al compositor Jerry Fielding para que se hiciera cargo de la banda sonora de la película. Sin embargo, el actor se mostró sumamente insatisfecho con la música compuesta por Fielding, por lo que contrató a Jones para que recompusiera los temas del film. Peckinpah no tardó en mostrar su desagrado con la decisión tomada por el actor. De hecho, este expresó su desagrado en un artículo del periódico Daily Variety, el cual también contenía una carta de agradecimiento a Fielding por su trabajo. En definitiva, “The Getaway” es una película con un guión relativamente simple, cuya gracia reside en la correcta construcción de los personajes, la presencia de unas logradísimas escenas de acción, y la participación de un elenco sumamente bien seleccionado. Pese a que para algunos espectadores puede resultar criticable el exceso de violencia que tiene el film, o la misógina existente en el mundo creado por Peckinpah, de todas formas esta producción sigue siendo considerada como un verdadero clásico de los setenta el cual vale la pena revisar.



por Fantomas.

9 comentarios:

Cesare dijo...

Pese a todo, me parece un film de ritmo irregular, que llego a resultarme pesado.

Möbius el Crononauta dijo...

Una de las de Peckinpah que me faltan por ver. A ver si la despacho pronto.

Saludos

Jorge - cinenovedades dijo...

Muy interesante la reseña! No he visto este film, pero el hecho de que sea una cinta de acción constante, con un argumento atractivo y que ha sido adaptado por un genio como Walter Hill me impulsa a verlo.
Saludos!

Igor Von Slaughterstein dijo...

Como casi todo lo rodado por Peckinpah, una película absolutamente atómica! Inolvidable McQueen y genial puesta en escena.

Saludos!!

TRONCHA dijo...

Fijate lo que son las cosas yo siempre he tenido mis dudas con Steve McQueen, me parece un guaperas, pero como actor no se yo, y Pechimpah, pues eso tan peculiar como siempre aunque no todo lo que reluce es oro...

Saludos...

Jefe Dreyfus dijo...

Peckinpah y McQueen.. Dios los cría y ellos se juntan!

Pliskeen dijo...

Uno de mis directores favoritos junto a uno de mis actores predilectos.

Una buena muestra de la capacidad de Peckinpah en cuestión de ritmo, narración y dirección de actores.

En los 90 se hizo un apestoso remake que para nada le hace justicia a la original.

Saludos ;)

Sam_Loomis dijo...

El genio Peckinpah empleando a Steve McQueen, confieso que me falta ver esta película, pero lo que he visto de Peckinpah y lo que he visto de McQueen es genial. No hay duda que "The Getaway" debe valer la pena.

Muchos saludos

Anónimo dijo...

Hola Fantomas no la he visto, pero tu comentario es tan bueno que me motivas para verla. Felicitaciones

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