miércoles, 6 de agosto de 2008

Grizzly: "Tiburón" con garras.

“Grizzly” (1976), es un film de terror del director William Girdler, el cual está protagonizado por Christopher George, Andrew Prine y Richard Jaeckel.

Cuando un gigantesco oso grizzly comienza a alimentarse de los visitantes de un parque nacional, al guardabosque Michael Kelly (Christopher George) se le encarga la tarea de detenerlo. Para lograrlo, recluta a un naturalista llamado Arthur Scott (Richard Jaeckel), y a un piloto de helicópteros llamado Don Stober (Andrew Pine), quienes ante la inminente amenaza del oso se verán obligados a extremar recursos para poner fin a su cruzada de violencia y muerte.

Si bien durante la década del cincuenta se estrenaron una serie de cintas protagonizadas por insectos y animales mutantes, y durante la década del sesenta Alfred Hitchcock lanzó “The Birds” (1963), a quien generalmente se le considera responsable de gestar el llamado subgénero del horror natural o eco-horror, es al director Steven Spielberg y a su cinta “Jaws” (1975). El inusitado éxito del film que presentaba a un enorme escualo como una bestia hambrienta de carne humana, provocó que varios directores alrededor del mundo se interesaran por explotar el creciente interés del publicó en el concepto que presentaba a los animales como potenciales amenazas para el ser humano. William Girdler fue uno de los tantos realizadores que optaron por convertir determinados escenarios naturales en verdaderas trampas mortales, habitados por bestias hastiadas del constante abuso del hombre. Dentro de este contexto, Girdler rodó dos films con los cuales pensaba igualar el éxito obtenido por la cinta de Spielberg: “Day of the Animals” (1977) y “Grizzly”.

El guión escrito por Harvey Flaxman y David Sheldon, si bien en gran medida es una copia desvergonzada y absolutamente consciente de la historia relatada en el film de Spielberg, tiene un curioso origen autobiográfico. La idea que le daría vida al guión surgiría luego de que Flaxman y su familia fuesen atacados por un aterrorizante oso durante un día de campo. Considerando la creciente sed del público por los animales violentos, Sheldon rápidamente convenció a su colega de escribir un guión que gozara de cierto atractivo comercial. Eventualmente dicho guión llegaría a manos de Girdler, quien encantado con la historia, se ofreció a buscarle financiamiento al proyecto con la única condición de que le cedieran la dirección de la cinta. Cuando Sheldon y Flaxman accedieron a la petición de Girdler, este consiguió que el infame productor Edward Montoro financiara el film, hecho que eventualmente lamentaría. Y es que con tan solo 750.000 dólares de presupuesto, al momento de su estreno “Grizzly” recaudó alrededor de 30 millones de dólares, encumbrándose como una de las producciones más exitosas de 1976. Sin embargo, Montoro decidió no compartir las ganancias con el resto de los involucrados en el film, lo que no solo enfadó de sobremanera a Girdler, sino que también terminó arrastrándolo a la ruina.


La historia de “Grizzly” básicamente gira en torno a un enorme oso que comienza a sembrar el terror en un parque forestal, y a los esfuerzos que debe realizar un improvisado trío de expertos para detenerlo. Luego de un par de violentos asesinatos perpetuados por el grizzly, un guardabosques, un piloto de helicópteros y un naturalista experto en osos se ven obligados a trabajar en conjunto para idear un plan que les permita capturar a la bestia viva o muerta. De manera similar a lo que ocurre en “Jaws”, ninguno de los protagonistas está verdaderamente capacitado para enfrentarse a una amenaza de estas características, por lo que inevitablemente varios de sus planes terminan fracasando, lo que le permite al oso continuar con su imparable carnicería al interior del parque. En gran medida, el verdadero responsable de las muertes que presenta la historia es la arrogancia que exhibe gran parte de los personajes del film. Por un lado está el supervisor del parque, quien pese a estar consciente de la existencia del oso, de todas formas decide mantener abierto el recinto para que continúe ingresando público. Michael Kelly por su parte, es igualmente culpable por no presionar a su superior para que cierre el parque, motivado principalmente por su propia incapacidad de reconocer que el desafío que se le presentó es demasiado grande para superarlo de manera individual. Incluso el carismático Arthur Scott no puede evitar dejarse llevar por su propia arrogancia cuando subestima la ferocidad del oso, lo que eventualmente le costará bastante caro.

William Girdler hace un estupendo trabajo capturando el horror propio de la situación en la que se ven inmersos los protagonistas y los visitantes del parque, ya sea mediante el interesante juego de cámaras que realiza, o a través de una serie de macabras secuencias de asesinatos. Y es que durante sus momentos de furia, el grizzly sin mayor esfuerzo les arranca las piernas, los brazos e incluso la cabeza a sus víctimas antes de tranquilizarse y prepararse para comer. Cabe mencionar que la mayoría de las secuencias de violencia están precedidas por momentos de verdadera tensión, en los que el director utiliza la cámara subjetiva para mostrar el punto de vista del oso mientras este acecha a su próxima víctima. De esta forma, el espectador es capaz de apreciar la secuencia completa de hechos, que van desde el sigiloso acercamiento del grizzly a su víctima, hasta el momento en que esta se percata de su inminente muerte. Este recurso que durante años fue ampliamente usado en el género del giallo, y que varios años más tarde sería utilizado indiscriminadamente en el ciclo de películas enmarcadas dentro de llamado subgénero del slasher, no solo dota al film de una atmósfera de constante peligro, sino que además inserta en la mente del espectador la idea de que el brutal oso es de dimensiones gigantescas, y que su poder destructivo difícilmente podría ser igualado por el ser humano.


En el ámbito de las actuaciones, Richard Jaeckel es el único capaz de dotar a su personaje de un cierto nivel de credibilidad aceptable. En cuanto al resto del elenco, la gran mayoría se termina hundiendo en los pésimos diálogos que presenta el film, o en las situaciones que poseen un tono cómico absolutamente involuntario. Y es que no solo algunas de las secuencias de violencia se ven teñidas por momentos que rayan en lo caricaturesco, sino que además la solución final que proponen los protagonistas resulta ser completamente esquizofrénica y desproporcionada. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con la correcta banda sonora del compositor Robert O. Ragland, con el discreto trabajo de fotografía de William L. Asman, y con los llamativos pero claramente modestos efectos especiales de Phil Cory. Cabe mencionar que para darle vida al imponente oso grizzly, Girdler utilizó a un oso llamado Teddy, el cual en ese entonces era el oso grizzly en cautiverio más grande del mundo. Si bien el animal estaba entrenado, de todas formas el equipo de filmación tomó ciertas precauciones, como por ejemplo la instalación de un cable electrificado que recorría toda el área del bosque utilizada en el rodaje del film. Al mismo tiempo, para evitar cualquier tipo de accidentes, el director utilizó un oso mecánico en las escenas en las cuales la bestia atacaba a sus víctimas.

A diferencia de un gran número de cintas enmarcadas dentro del subgénero del horror natural, “Grizzly” no presenta a una bestia mutada por la radiación, ni a un monstruo diseñado tecnológicamente, ni tampoco a un enviado de la naturaleza que busca vengarse del incesante abuso del hombre. En vez de eso, la cinta presenta a un oso hambriento e implacable, que sigilosamente se acerca a sus víctimas para luego destrozarlas sin contemplación. Aún cuando la historia es increíblemente sencilla, William Girdler logra que el film se presente como un producto atractivo, el cual resulta entretenido pese a todas sus falencias técnicas, narrativas e interpretativas. “Grizzly” está lejos de ser una película memorable, pero sin lugar a dudas es un buen ejemplo del ciclo de producciones de horror natural que inundaron las salas de cine durante la segunda mitad de la década del setenta. Quizás por esto en el año 1983 se filmó una secuela titulada “Grizzly II: The Concert”. Sin embargo, dicha secuela nunca sería oficialmente estrenada. Filmada en su totalidad en Hungría, por diversos problemas financieros la cinta se terminó perdiendo en los archivos de la productora Cannon Films, hasta que el año 2007 finalmente fue lanzada en diversos sitios de internet.



por Fantomas.

8 comentarios:

Igor Von Slaughterstein dijo...

No la he visto, pero recuerdo ese cartel de alguna revista o quiza un libro. La verdad es que la moda de los bichos asesinos proliferó hasta buena parte de los 80. Y se puede decir que permanece, aunque estas tramas suelen ya verse más bien en telefilms.

Saludos!!

Ariel Luque dijo...

Yo tampoco la he visto, pero voy a tratar de verla. No se si suelen verse en telefilms nomás Igor, sino son películas de terror de clase B, independientes, en ese ambito se siguen haciendo este tipo de rama genérica dentro del género del terror. Aunque lamentablemente ahora se esten haciendo más bizarras y cómicas jajaja. Los 70 y los 80 fueron dos grandes décadas para el cine de terror, terror del bueno y terror bizarro. Saludos.

Ariel.

Pliskeen dijo...

Muchos sucedáneos tuvo "Tiburón", aunque ninguno llegó a causar el mismo impacto que la cinta de Spielberg, y por supuesto tampoco consiguieron tener su calidad.

La verdad es que ni tan siquiera la conocía xD

Saludos ;)

bones dijo...

el del principio me recuerda a chewaka. jeje.
chaoooooooooooooo.

Alejandro the Wyvern dijo...

cuando era chico miraba todas las peliculas habidas y por haber sobre animales homicidas

claro nunca fue como ver tiburon pero por lo menos un segundo me asustaba como con la peli del escualo

esta no me acuerdo

quizas algun dia la vea

Nelson, un habitante del patio dijo...

Interesante recomendación. Le seguiremos la pista.
Saludos,

Sam_Loomis dijo...

En general no me llaman mucho las películas de animales asesinos excepto un par de cintas, como claro "Jaws" de Spielberg, entre otras. Ésta no se oye mal.

Muchos saludos

darkerr dijo...

Que maravilla¡¡, recuerdo que se estrenó como "Garras de la muerte". Aunque de niño quise verla, recien pude hacerlo hace años que la pusieron por tv, y ahora que lo mencionas creo recordar aquello del niño asesinado y el gore bruto que se puede apreciar, de hecho debo verla de nuevo, es uno de esos recuerdos de juventud que uno tiene. Hace poco la encontré en DVD original pero sin subtitulos, por ahora mejor la busco en la web. Saludos¡¡ ¡¡excelente post¡¡¡

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