jueves, 27 de noviembre de 2008

The Abominable Dr. Phibes: La Venganza es la mejor medicina.

“The Abominable Dr. Phibes” (1971), es un film de terror del director Robert Fuest, el cual está protagonizado por Vincent Price y Joseph Cotten.

El doctor Anton Phibes (Vincent Price), músico, ingeniero y amante obsesivo, tras la muerte de su amada esposa Victoria Regina jura vengarse de los médicos responsables de su cruel destino. Con la intención de que su venganza posea un claro significado, Phibes se inspira en el signo de la G´tah, las Diez Plagas que Moisés esparció sobre Egipto en tiempos bíblicos, las cuales están documentadas en el libro del Éxodo.


A fines de la década del sesenta, la popularidad del actor Vincent Price y de las producciones de la modesta compañía American International Pictures, se encontraba en su punto más álgido. No solo su película más reciente, “The Oblong Box” (1969), resultó ser un fracaso de taquilla, sino que además para ese entonces Price se encontraba enfrascado en una disputa contractual con Samuel Z. Arkoff y James H. Nicholson, los mandamases de la AIP. Es por este motivo que uno de los proyectos más ambiciosos de la productora, un film titulado “The Abominable Dr. Phibes”, estuvo a punto de ser cancelado. Afortunadamente para ambas partes, el actor llegó a un acuerdo salarial con Arkoff y Nicholson, lo que permitió la realización del proyecto. Según el productor ejecutivo Louis M. Heyward, “el proyecto se gestó cuando un jugador de tenis llamado Ron Dunas se acercó a Jim Nicholson con un guión que posteriormente sería titulado `The Curse of Dr. Pibe´, por los guionistas James Whiton y William Goldstein, el cual era ambicioso pero muy extraño”. Dunas terminaría produciendo el film junto con Heyward, quien asegura que reescribió el guión en tono de parodia: “Yo trabajé en el guión. Cuando era guionista en jefe de Ernie Kovaks (una vieja estrella de la televisión en vivo), Ernie solía hacer una imitación de Vincent Price. Es por este motivo que reescribí el guión pensando en que Vincent interpretaría a Ernie Kovaks imitándolo a él, lo que dio maravillosos resultados”.

Aparentemente varios escritores trabajaron en la confección del guión final, incluyendo a Brian Clemens, creador de la serie británica de espionaje “The Avengers” (1961-1969). Sin embargo, a quien se le suele atribuir la responsabilidad del producto final es al director Robert Fuest, quien tras trabajar varios años como director de arte en la ya mencionada “The Avengers”, alcanzó cierta notoriedad gracias a este film y a su extravagante secuela. El gran mérito de Fuest consistió en imprimir ciertos toques de comedia en una historia que no tenía nada de cómico. En las manos del director, el humor no era resultado del contenido sino que más bien del estilo narrativo utilizado por él. De hecho, en el film no existe un gran número de diálogos de naturaleza humorística, por lo que el espectador no se ríe de lo que sucede sino de la forma en como sucede todo. Al mismo tiempo, la visión de Fuest permitió que Vincent Price explotara su inclinación a burlarse de sí mismo. Fue tal la conexión laboral y creativa que existió entre el actor y el director, que en una ocasión Price no dudó en declarar: “Creo que Bob Fuest fue uno de los mejores directores con lo que trabajé en mi vida, porque él básicamente era un hombre demente realizando cintas completamente demenciales”.

Ambientada en el año 1925, la cinta sigue los pasos de Anton Phibes, un renombrado médico y concertista de órgano, quien busca vengarse de nueve médicos a quienes él culpa de la muerte de su esposa en la mesa de operaciones. Inspirado en las diez plagas bíblicas de Egipto, Phibes comienza a ejecutar cada uno de los asesinatos con metódica malicia. Es entonces cuando un inspector de policía de apellido Trout (Peter Jeffrey) se hace cargo de la investigación de los crímenes, con la intención de descubrir el oscuro secreto que se esconde tras ellos, buscando de esta forma detener la violenta cadena de eventos que tiene planeada Phibes. Cabe mencionar que el film está marcado por una serie de momentos que además de contar con un indiscutible atractivo visual, presentan grandes dosis de ironía, humor negro y extravagancia, como por ejemplo la escena en la que mientras el protagonista toca el órgano al interior de su guarida, del piso emerge una peculiar banda de músicos mecánicos, o aquella en la que la policía trata de recuperar el cuerpo de una víctima que ha sido empalada con una estatua con forma de unicornio, entre otras.

Algo que sin duda resulta interesante, son los paralelos existentes entre Anton Phibes y Anton Szandor LaVey, el denominado fundador de la llamada Iglesia de Satán. Según el mismo LaVey, este se reunió en un par de ocasiones con Robert Fuest en categoría de asesor, aún cuando este no aparece acreditado como tal en la producción. Es debido a esto que no resulta extraño que tanto Phibes como LaVey no solo compartan el nombre, sino que además ambos hayan sido eximios organistas y poseedores de una particular colección de muñecos mecánicos. Por otro lado, según la filosofía de LaVey, la música heavy metal que tanto atacaban ciertos grupos religiosos fundamentalistas, no era la música del Diablo, sino que los mensajes esencialmente diabólicos se escondían bajo canciones en apariencia inocuas. En cierta forma esto explicaría porque dentro de la banda sonora del film se incluyeron canciones tales como “Elmer´s Tune”, “Over the Rainbow” o “Close Your Eyes”, las cuales por lo general están relacionadas con mundos idílicos o fantasías infantiles. O quizás la inclusión de estas canciones y de la misteriosa asistente de Phibes, Vulnavia (Virginia North), fueron pensadas para envolver al film y a su protagonista en un halo de fantasía, dando como resultado una historia marcada por un realismo mágico que se contrasta con los horrendos y cruentos crímenes que comete el sanguinario y meticuloso Dr. Phibes.

En cuanto a las actuaciones se refiere, la totalidad de elenco realiza un estupendo trabajo interpretando a personajes a ratos caricaturescos que complementan el tono burlón que por momentos presenta el film. En el caso particular de Vincent Price, su trabajo en esta cinta no solo resultaba desafiante por el hecho de que su personaje solo puede hablar mediante la utilización de un gramófono que va conectado a su garganta, sino que además el actor debía evitar que Phibes cayera en la burda caricaturización de un villano. Afortunadamente, Price hace uso de sus habilidades en la pantomima y se apoya en el maravilloso trabajo de maquillaje de Trevor Crole-Rees, al momento de interpretar a uno de los personajes más memorables de su carrera, el cual conjuga a la perfección el humor negro con el horror más visceral. Cabe mencionar que el maquillaje utilizado para impedir que el actor moviera sus labios resultó ser un problema tanto para él como para Crole-Ress. En relación a esto, Price declararía: “Phibes fue una verdadera agonía para mí debido a que mi cara estaba cubierta con plástico, y yo me reía todo el tiempo, día y noche, por lo que el maquillador y yo prácticamente funcionábamos como un matrimonio, porque el maquillaje se vivía disolviendo y él lo tenía que arreglar cada cinco minutos”.

En cuanto al aspecto técnico del film, este cuenta con la maravillosa dirección de arte de Brian Eatwell, la correctísima fotografía de Norman Warwick, y la atmosférica banda sonora compuesta por algunas de las melodías populares antes mencionadas, y por un puñado de temas originales escritos por Basil Kirschin y Jack Nathan. Al momento de su estreno, “The Abominable Dr. Phibes” resultó ser todo un éxito de taquilla, llegando a recaudar alrededor de $1.5 millones de dólares. A raíz de esto, la American International Pictures no tardó en realizar una secuela titulada “Dr. Phibes Rises Again” (1972), la cual lamentablemente no logró igualar lo realizado por el film original. En más de un sentido, “The Abominable Dr. Phibes” exhibe una combinación perfecta entre horror y humor, por lo que no resulta extraño que durante sus últimos años de vida, Vincent Price haya asegurado que Mel Brooks le había confesado que la cinta de Fuest le sirvió de inspiración a la hora de crear “Young Frankenstein” (1974). Desafortunadamente, Price no estaba precisamente honrado con el homenaje realizado por Brooks, por lo que no tardó en declarar que el film del director era tan gracioso como “una tumba abierta”, ya que había dejado por completo de lado el horror para dar paso a la comedia exagerada, cosa que no sucedía en la maravillosa cinta del entonces inspirado Robert Fuest.




por Fantomas.

10 comentarios:

Ariel Luque dijo...

No la he visto, otra más para apuntar y ver. Gracias por hacermela conocer Amigo.

PD: No soy muy amante del terror pero si de determinados directores dentro del genero

Un abrazo grande.
Ariel.

babel dijo...

Yo sí la vi hace bastante tiempo, y leyendo tu reseña he ido recordando algunas escenas a colación de todas las curiosidades que comentas sobre la realización del film.
Vincent Price es un actor muy polifacético a la vez que extraodinario, del que estoy recopilando material hace un par de meses. Así que tomo buena nota de tu reseña, aunque en esta película no se luce demasiado, a mi juicio, claro.

Saludos!

Möbius el Crononauta dijo...

esta la tengo en la lista de pendientes. Tiene muy buena pinta

saludos

Horror dijo...

Linda pelicula y extraordinario el papel de Price. Muy interesantes los datos que aportas a la excelente reseña.

Saludos!

Cecil B. Demente dijo...

Me encanta esta peli, la estética, la trama, TODO. Curioso lo subyugante del papel de Price, con la capacidad de atrapar al espectador casi sin mover ningún musculo facial. La del Theater of Blood también la he visto, no está a la altura de esta ni mucho menos, pero es ácida y divertida. Puto Price, es que es el amo!

MarioBava dijo...

Me gusto a mi esta peli cuando la vi hace años y es raro porque solo me gusta el cine Italiano y Español....

Muy trabajada reseña...

saludos

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Una de esas cintas que tengo en la larga lista de pendientes.

Estupenda reseña llena de datos curiosos. Tendré que hacerme con esta cinta bien pronto.

Saludos ;)

Igor Von Slaughterstein dijo...

Una pelicula delirante y divertidísima por la que no pasan los años. ¡Y en mi opinión la secuela es casi mejor! Aun más surrealista.

La anécdota que cuentas de Vincent Price y sus risas es un ejemplo perfecto de que si los realizadores de una película se lo estan pasando bien, esa diversión se acaba transmitiendo a los espectadores.

Saludos!!

Cinediondo dijo...

Tremenda película hombre, me encanta y ese maquillaje de putrefacto total, genial.

saludos
Don_fofo

darkerr dijo...

Peliculón¡¡¡. Una maravilla visual, impresionante. Vincent Price esta mas colorido que nunca, y más malvado a pesar de que no abre la boca¡¡¡, esta es la pelicula mas fascinantemente extraña que haya visto con este genio. Maravillosa tu reseña y critica muy acertada. Saludos.

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