miércoles, 27 de febrero de 2008

Pierrot le Fou: El cine experimental de Godard en toda su magnitud.

“Pierrot le Fou” (1965), es un drama del director Jean-Luc Godard, el cual está protagonizado por Anna Karina y Jean-Paul Belmondo.

Ferdinard Griffon, alias “Pierrot” (Jean-Paul Belmondo), aburrido de su monótona vida, huye de Paris con Marianne (Anna Karina), la niñera a la que ha contratado su esposa (Graziella Galvani). La pareja se dirige al sur de Francia, pero el viaje se torna muy peligroso cuando una banda de gánsteres con los que Marianne está implicada comienza a seguirlos.


“Pierrot le Fou” fue la tercera y última cinta que Jean-Luc Godard filmó con Jean-Paul Belmondo, y la sexta que realizó junto a Anna Karina. Si bien la pareja de actores había trabajado en otra película del director titulada, “A Woman is a Woman” (1961), Godard inicialmente no los tenía contemplados para participar en esta producción, la cual estaba vagamente basada en la novela “Obsession” , del escritor Lionel White. Para el realizador, dicha novela se presentaba como una suerte de remake de “Lolita”, del escritor ruso Vladimir Nabokov, por lo que pensaba contratar al entonces maduro Richard Burton para interpretar al interés amoroso de la joven Karina. "Al final, todo el proyecto fue cambiado por la elección de Anna y Belmondo”, declararía Godard en una entrevista concedida poco después del estreno film, “en vez de contar la historia de una pareja similar a la que aparece en ´Lolita´, preferí contar la historia de la última pareja romántica…”.

Según declaraciones del mismo director, él entró en pánico cuando se vio enfrentado a la tarea de insertar la nueva dinámica dramática dentro del guión existente, y al mismo tiempo cumplir con el programa de filmación. Según lo que se evidencia en la cinta, Godard estaba claramente aburrido de las convenciones estructurales de la narración cinematográfica. Al mismo tiempo, el director era un férreo defensor de la idea separatista entre la literatura y el cine, la cual buscaba romper la dependencia entre lo escrito y la audiovisual, con el fin de demostrar que cada una de estas formas artísticas poseía sus propios mecanismos narrativos. Debido a esto, terminó desestimando la idea de escribir un guión para esta obra. De hecho, a dos días de haber iniciado el rodaje, Godard solo tenía en sus manos el libro y algunas ideas vagas de ciertas escenas. Por otro lado, los diálogos eran ensayados en el mismo set, dejando abierta la posibilidad a la improvisación. El director solo planeó el inicio de la cinta, mientras que el resto de esta se fue construyendo a medida que avanzaba el rodaje.

Básicamente, el film se centra en la figura de Ferdinard, un profesor que se ve obligado a seguir una carrera en el área de la publicidad con el fin de cumplir con los estándares sociales exigidos por su adinerada esposa. Tras conocer a la joven y aventurera Marianne Renoir, Ferdinard iniciará un viaje a través del sur de Francia en el cual él y su joven acompañante, se lanzarán a la búsqueda de una utopía romántica que posiblemente nunca encontrarán. Lo que a simple vista puede parecer la trama de una película romántica, no es más que la excusa que Godard utiliza para bombardearnos con diversos elementos que captaron su atención (desde avisos publicitarios hasta la Guerra de Vietnam), los cuales en cierta medida vienen a retratar su visión acerca de los Estados Unidos como una fuente de modernidad social, cultural, y económica, que al mismo tiempo amenazaba con destruir la cultura francesa. Tanto Marianne como Ferdinard se ven influenciados por elementos propios de la cultura popular como lo son las rutinas slapstick, las tiras cómicas, o la literatura de aventuras, elementos que también influenciaron fuertemente el cine del realizador.

Por otro lado, la historia puede ser vista como un discurso acerca de las relaciones fallidas. Muchos críticos han descrito esta cinta como un relato acerca de un artista destruido por la traición de una mujer, lo que viene a reflejar la dolorosa vida privada del director. Por este mismo motivo, el retrato que Godard hace del llamado artista no resulta demasiado halagador. Ferdinard considera a la literatura como un ideal artístico, pero no es mucho lo que hace para alcanzar dicho ideal. Pese a que en un momento del relato, el protagonista dedica todo su tiempo a la lectura de libros y a escribir notas en su diario, nunca comienza a escribir la novela que tanto ansía realizar. En muchos sentidos, es un snob intelectual cuya complacencia le impide cuestionarse si su inercia creativa calza con la idea de felicidad que tiene la aventurera Marianne. Será su accionar pasivo lo que termine colmando la paciencia de su inquieta compañera, lo que provocará que esta se revele y termine por guiar al protagonista al tan ansiado autoconocimiento.

“Pierrot le Fou” es una road movie, una fantasía criminal, una sátira cultural, un cuento acerca del consumismo y la apatía burguesa, y una cinta de cine negro filmada en Technicolor, donde una serie de soleados escenarios sirven como telón de fondo. Al mismo tiempo, la película es una suerte de recolección de los trabajos previos del realizador, por lo que incluye una serie de referencias a sus películas y directores favoritos. De hecho, es el director Samuel Fuller quien pronuncia una de las líneas más famosas del film: “El cine es como un campo de batalla. Amor, odio, acción, violencia, muerte. En una palabra, emoción”. Por otro lado, la cinta sirve como modelo para las que serían las próximas obras del director, las cuales se caracterizaron por su especial uso del color, la presencia de temas políticos, y la inclusión de salvajes sátiras a la cultura burguesa. En cierta medida, el film es la forma que tiene Godard de despedirse de sus antiguos trabajos y de Anna Karina, quien hasta ese entonces era su esposa. Y es que aparentemente, el director decidió comunicarle a su pareja que no eran el uno para el otro como ellos pensaban, de la única forma que le era posible, mediante una obra audiovisual.

Cuando la cinta fue estrenada en el Festival de Cine de Venecia en 1965, fue abucheada por todos los presentes, y cuando se estrenó al año siguiente en Paris, resultó ser un total fracaso de taquilla. Sin embargo, no fueron pocos los críticos que alabaron la obra de Godard por su belleza y la riqueza de su mensaje. Y es que la verdad es que “Pierrot le Fou” es una película compleja, que rompe con todas las estructuras cinematográficas impuestas por la industria hollywoodense hasta ese momento, por lo que requiere de múltiples visionados para entender la totalidad del mensaje plasmado por el director. Además de lo interesante que resulta ser la historia, la cinta cuenta actuaciones de primer nivel, con el excelente trabajo de fotografía de Raoul Coutard, quien se preocupa de resaltar los colores rojo, azul, y blanco (en lo que es una alusión directa a los colores patrios del realizador), y la espléndida banda sonora del compositor Antoine Duhamel. En más de un sentido, “Pierrot le Fou” es una de las obras más emblemáticas de la Novelle Vague, y probablemente es una de las mejores cintas de Godard, por lo que se alza como una entrada imperdible dentro del siempre prolífico cine francés.



por Fantomas.

lunes, 25 de febrero de 2008

Strait-Jacket: Con este film puedes llegar a perder tu cabeza.

“Strait-Jacket” (1964), es un thriller del director William Castle, el cual está protagonizado por Joan Crawford, Diane Baker y Leif Erickson.

Lucy Harbin (Joan Crawford) ha pasado 20 años en una institución psiquiátrica debido a que asesinó a hachazos a su marido infiel y a su amante. Después de salir del manicomio, Lucy se va a vivir a la granja de su hermano Bill (Leif Erickson) y su esposa Emily (Rochelle Hudson), quienes se quedaron a cargo de su hija Carol (Diane Baker) luego del macabro incidente. Al poco tiempo de su llegada, Lucy comienza a tener ciertas actitudes que sugieren que puede no estar del todo cuerda, a lo que se suma la aparición de nuevos cadáveres, razón por la cual ella se convierte en la principal sospechosa de los crímenes.


Luego de realizar un serie de películas de bajo presupuesto para los estudios Columbia, el director William Castle se asoció con el escritor Robert Bloch, cuya novela “Psycho” había inspirado una serie de cintas de terror psicológico que intentaban imitar lo visto en la adaptación realizada por Alfred Hitchcock en 1960. Castle, conocido por sus peculiares trucos publicitarios, estaba convencido del poderoso atractivo del guión escrito por Bloch, el cual se centraba en una traumatizada mujer que es encerrada en un manicomio tras asesinar a su marido y a su amante, razón por la cual en esta ocasión no pensaba idear ningún tipo de artimaña publicitaria para obtener dividendos con la producción. Sin embargo, cuando Castle se acercó a los ejecutivos del estudio Columbia para explicarles su sencillo enfoque comercial, estos pusieron el grito en el cielo. Y es que estaban acostumbrados a que el director y productor utilizara artimañas extravagante e ingeniosas con distintos resultados, como por ejemplo que este le ofreciera a los espectadores seguros de vida en caso de sufrir un infarto cardíaco por los horrores que escondía el film "Macabre" (1958), o que este les diera pequeños choques eléctricos a los miembros de la audiencia durante algunas escenas de “The Tingler” (1959).

Cuando el guión estuvo terminado, Castle le ofreció el rol protagónico a la actriz Grayson Hall, quien se había desarrollado con éxito en el teatro avant garde. Sin embargo, la actriz rechazaría el rol privilegiando su carrera en las tablas. Debido a esto, el director le ofreció el papel a Joan Blondell, quien de inmediato aceptó participar en el proyecto. Existen varias versiones que explican lo que sucedió con la actriz. Algunos dicen que un accidente forzó la salida de Blondell, mientras que otros sugieren que a su amiga Joan Crawford le gustó tanto el guión, que no dudó en robarle el papel. De todas formas, como Crawford recientemente había participado en la exitosa cinta de horror gótico “What Ever Happened to Baby Jane?” (1962), terminó siendo contratada por Castle, aunque para que la actriz firmara el contrato el guión tuvo que ser reescrito con el fin de que ella fuera el centro de la historia. Para el rol de Carol Harbin, la hija de la protagonista, inicialmente Castle había contratado a Anne Helm, una actriz conocida principalmente por su trabajo en televisión. Sin embargo, durante su primer día de ensayo estaba tan nerviosa por el hecho de trabajar con Crawford, que no pudo proyectar su voz. Debido a esto, el director terminó contratando a Diane Barker, quien ya había trabajado con Crawford en “The Best of Everything” (1959).

Como mencionaba anteriormente, la historia se centra en las vivencias de Lucy Harbin tras su salida de una institución psiquiátrica. Lamentablemente para ella, los recuerdos de los horribles asesinatos que cometió cegada por la ira la persiguen en todo momento, convirtiendo su mundo en una pesadilla interminable. Para colmo, no solo la gente a su alrededor se encarga de recordarle constantemente lo que hizo, sino que además en la casa que ahora habita aún se encuentran algunos vestigios de su etapa más inestable, como por ejemplo un álbum de fotografías que contiene varias fotos en las que su esposo aparece con su cabeza recortada. Es a raíz de todo esto que la protagonista gradualmente comienza a comportarse de manera extraña, primero rejuveneciendo su imagen de forma exagerada, y luego teniendo algunos breves ataques de ansiedad algo sospechosos. Sin embargo, lo que más afectará la escasa estabilidad mental de Lucy será la aparición de una serie de víctimas las cuales han sido asesinadas con una hacha. Esto lleva al espectador a preguntarse: ¿Es Lucy la responsable de esos crímenes, o hay alguien intentando volverla loca? La respuesta a dicha interrogante solo será entregada en el último tramo del relato, lo que le otorga un halo de misterio al mismo.

Además de los elementos ligados al género del suspenso, Castle agrega algunas dosis de horror, las cuales se materializan en las efectivas escenas de asesinatos, las que presentan un estilo bastante cercano al grand guinol. No pasa mucho tiempo antes de que las cabezas de varios personajes comiencen a rodar por el piso (incluso la estatua de los estudios Columbia termina decapitada), cortesía del villano de turno, lo que aumenta el grado de tensión de la historia. Por otro lado, al mismo tiempo que el director se encarga de mostrar con lujo de detalles el delicado estado mental de Lucy, este también pone sobre la mesa la relación disfuncional que esta mantiene con su hija, quien también ha quedado marcada por los escabrosos acontecimientos que protagonizaron sus padres. Obviamente, el gran responsable de que esta modesta cinta de suspenso y horror funcione de buena manera es William Castle, quien logra atrapar el interés de espectador prácticamente desde el principio del film, gracias al ritmo narrativo que le imprime a una historia marcada por un par de interesantes vueltas de tuerca y altas dosis de incertidumbre.

La otra gran responsable de la efectividad de la cinta es Joan Crawford, quien si bien a ratos cae en la sobreactuación, logra con éxito que Lucy sea vista por el espectador como alguien frágil, impredecible e inestable. En lo que respecta al resto del elenco, en su gran mayoría realizan un trabajo mediocre con la excepción de Diane Baker, quien interpreta de buena manera a la hija de la protagonista, que debe lidiar con el regreso de su madre y con los sentimientos encontrados que le provoca su presencia. Cabe mencionar que en el film participa un joven George Kennedy, quien interpreta a una de las víctimas al igual que el entonces novato Lee Majors. En lo que al aspecto técnico se refiere, resulta destacable el trabajo de fotografía de Arthur E. Arlign, en especial su uso de la luz y la sombra, y la banda sonora compuesta por Van Alexander, cuya mezcla de tonadas románticas con otras más propias de un film de terror, ayuda a aumentar el grado de tensión de ciertos pasajes del relato en los cuales se respira una calma aparente.

Pese a obtener buenos resultados de taquilla, “Strait-Jacket” no fue bien recibida por la crítica, la cual lamentaba el hecho de que Joan Crawford se viera involucrada en este tipo de producciones. Y es que aún cuando con esta cinta William Castle pretendía dar el salto a las grandes ligas de la industria hollywoodense, el relato no puede ocultar su naturaleza camp, lo que le impidió al director lograr su objetivo. Sin embargo, fue este mismo inconveniente lo que varios años después de su estreno, le permitió a la película alzarse como un film de culto y como una de las obras más recordadas del siempre peculiar Castle. En definitiva, más allá de sus defectos, “Strait-Jacket” es una película sumamente entretenida, cuya historia y su protagonista la sitúan como uno de los mejores psicomelodramas de los sesenta.




por Fantomas.

sábado, 23 de febrero de 2008

The Man With the Golden Arm: Algunas costumbres son difíciles de erradicar.

“The Man With the Golden Arm” (1955), es drama del director Otto Preminger, el cual está protagonizado Frank Sinatra, Eleanor Parker, Darren McGavin y Kim Novak.

Frankie Machine (Frank Sinatra) regresa a casa tras estar seis meses en prisión, tiempo en el cual supuestamente ha logrado superar su adicción a la heroína. A su regreso le espera un hogar humilde en el que Zosch (Eleanor Parker), su esposa parapléjica, sobrevive a duras penas confinada en su silla de ruedas. Pero también se encontrara con su antigua amante, Molly (Kim Novak), quien pese a que ahora tiene una nueva relación, aún siente algo por Frankie. Con la esperanza de empezar una nueva vida, él intentará seguir alejado de las drogas, pero una seguidilla de problemas terminará sumergiéndolo en un verdadero infierno del que le será difícil escapar.

Fue tanta la controversia que desató la novela “The Man With the Golden Arm”, del escritor Nelson Algren, cuando esta fue publicada, que era cuestión de tiempo para que alguien se interesara en llevarla a la pantalla grande. Sería el actor John Garfield quien terminaría comprando los derechos de la novela, los cuales posteriormente le cedería al director y productor Otto Preminger. A su vez, este contrataría al mismo Algren para escribir la adaptación, pero al poco tiempo terminaría despidiéndolo al percatarse de que el escritor no sabía muy bien lo que estaba haciendo. Para reescribir el guión, Preminger contrataría a Walter Newman y Lewis Meltzer. Tan pronto como el director tuvo el guión en sus manos, se lo envió a los agentes de Frank Sinatra y Marlon Brando, obteniendo una rápida respuesta por parte de Sinatra quien estaba listo para firmar el contrato que lo ligaría con la producción. Antes de comenzar a trabajar en el film, Sinatra había declarado en múltiples ocasiones lo mucho que le disgustaba ensayar, siendo conocido por su insistencia en filmar de manera apresurada las cintas en las cuales se involucraba. Sin embargo, ante la insistencia de Preminger, el actor comenzó a ensayar dándose cuenta de la utilidad del proceso.

La cinta se centra en la vida de Frankie Machine, un tipo que ha retornado a su hogar con deseos empezar una nueva vida, y dejar atrás un pasado marcado por una fuerte adicción a la heroína, y la imposibilidad de encontrar una fuente laboral legal. Es un principio, es poco lo que sabemos del pasado del protagonista más allá del hecho de que es drogadicto, y que su anterior trabajo consistía en repartir las cartas en partidas ilegales de póker. Son sus sueños, sus carencias y motivaciones, lo que el director nos irá mostrando durante el transcurso de la película, al mismo tiempo que realiza un estudio del sórdido ambiente en el cual se mueve Frankie. Y es que el protagonista es una clara víctima de las fuerzas que rigen su entorno social. Mientras que la egoísta y demandante Zosch debilita su ya frágil autoestima, Schwiefka (Robert Strauss), uno de los mafiosos que viven en su barrio, lo obliga a ocupar su “brazo dorado” para favorecerlo en las partidas ilegales de póker. Para colmo, el único representante de la ley es el detective Bednar (Emil Meyer), un hombre que considera que los drogadictos no se merecen la simpatía de nadie.

En este ambiente adverso, Frankie hará todo lo posible por cumplir el compromiso que se hizo a sí mismo: mantenerse firme en su decisión de no recurrir a las drogas como vía de escape a sus problemas. Lo único que alimentará sus sueños, será su afición a la batería, instrumento que aprendió a tocar durante su estadía en prisión. Y es que desde el momento en que es liberado, la batería se convierte en el símbolo de lo que puede ser una nueva y exitosa vida. Sin embargo, como mencioné anteriormente, su entorno terminará fragmentando todos sus sueños, en especial su esposa Zosch, a quien poco le importa el bienestar de su marido. Será el egoísmo y las mentiras de su esposa, lo que lentamente terminará llevando a Frankie nuevamente a los brazos de Louie (Darren McGavin), el narcotraficante del barrio.

Cuando el protagonista comienza a entregarse a sus demonios internos, aparecerá Molly, un antiguo amor cuyo desinteresado apoyo aparece como una luz de esperanza para el cada vez más aproblemado Frankie. Y es que durante gran parte del film, la cámara de Preminger se encarga de retratar los distintos modos de abandono, el dolor, el abuso, y la humillación que sufren a diario los adictos a las drogas. Por más que el protagonista insiste en que puede salir adelante gracias a su música, prácticamente todos los que lo rodean no hacen más que burlarse de sus sueños y anhelos solo por su condición de drogadicto. Pero la adicción a las drogas no es la única adicción ilustrada en la cinta; también nos encontramos con la adicción al juego, al dinero, y al amor. Prácticamente todos los personajes de la historia no logran ver más allá de sus propias adicciones, lo que inevitablemente los terminará sumiendo en la más amarga desesperación.


Sin lugar a dudas, los villanos principales del relato son Zosch y Louie, los cuales están magistralmente interpretados por Eleanor Parker y Darren McGavin respectivamente. El personaje de Parker es una chantajista emocional por excelencia, cuya dependencia a su marido la hace cometer los actos más viles para conseguir que este se quede a su lado. Frank Sinatra por su parte, si bien realiza un buen cometido, por momentos se le ve algo inexpresivo. Pese a eso, el actor recibió una nominación al Oscar por su participación en este film. En lo que respecta a la entonces inexperta e insegura Kim Novak, aún cuando se dice que tuvo que repetir en múltiples ocasiones gran parte de sus escenas, realiza un estupendo trabajo interpretando a la dulce y bienintencionada Molly. En lo que al aspecto técnico se refiere, se destaca la genial banda sonora del compositor Elmer Berstein, quien recibiría una nominación al Oscar por su trabajo. También resulta destacable el trabajo de fotografía de Sam Leavitt, y la secuencia de créditos diseñada por Saul Bass.

Al momento de su estreno, “The Man With the Golden Arm” tendría una serie de problemas con los organismos de censura, en particular con la Asociación de Cine Americano (MPAA), la cual se rehusó a certificar el film debido a que se tocaba abiertamente el tema de la drogadicción, algo que estaba absolutamente prohibido por el infame Código Hays, el cual regía los contenidos de las producciones hollywoodenses en aquella época. Eventualmente, la United Artist estrenaría la película sin el sello de aprobación, lo que en parte contribuiría a llamar la atención del público, el cual llenaría las salas de cine. Pese a contar con un guión sólido, buenas actuaciones, y un cuidado aspecto técnico, esta es una de las obras más subvaloradas de Preminger. “The Man With the Golden Arm” es una verdadera joya olvidada, la cual relata una historia cruda y potente, que presenta un mensaje que ha logrado mantenerse vigente pese al paso de los años, el cual hace hincapié en el verdadero infierno que viven aquellos hombres que se ven sumidos en la drogadicción. Es por este motivo que pese a que la cinta presenta un final plagado de optimismo, al espectador le será inevitable cuestionarse si por fin Frankie podrá escapar del consumo de drogas, o caerá de nuevo en las garras de los fantasmas de sus propios miedos e inseguridades.




por Fantomas.

jueves, 21 de febrero de 2008

Phenomena: La perfecta mezcla entre el giallo y el sobrenatural.

“Phenomena” (1985), es un film de terror del director Dario Argento, el cual está protagonizado por Jennifer Connelly, Daria Nicolodi y Donald Pleasence.

Jennifer Corvino (Jennifer Connelly), una joven que tiene la habilidad de comunicarse con los insectos, es enviada a una exclusiva escuela suiza cuyas alumnas están siendo asesinadas por una figura misteriosa. En compañía de John McGregor (Donald Pleasence), un distinguido profesor de entomología, Jennifer intentará resolver los crímenes utilizando su peculiar habilidad, para así evitar convertirse en una nueva víctima del brutal asesino.

Tras terminar el rodaje de “Tenebre” (1982), Dario Argento viajó a Suiza para reponerse del cansancio que le había provocado su más reciente trabajo. Lejos de mantenerse ocioso, el director empezó a delinear lo que sería la historia de su próximo proyecto, la cual se vería fuertemente influenciada por el entorno geográfico en el que estaba inmerso en ese momento. Esa singular conexión que Argento experimentaba con el paisaje que lo rodeaba durante sus procesos creativos, gradualmente comenzaría a plasmarse en sus trabajos. Sin embargo, lo que se convertiría en el motor argumental del nuevo proyecto del director, sería un reportaje que detallaba una técnica forense utilizada en los Estados Unidos, la cual tenía como objetivo identificar criminales mediante el uso de insectos. Intrigado por el concepto, Argento comenzó a investigar los pormenores del curioso proceso. Fue así como dio con un libro titulado “Entomología y medicina legal. Datación de la Muerte”, el cual había sido escrito por el entomólogo Marcel Leclercq. En dicho libro se explicaba como mediante el estudio de los insectos que se encuentran en el cuerpo humano, es posible determinar la hora y la causa de un crimen.

En “Phenomena” la protagonista es Jennifer Corvino, una joven norteamericana hija de un famoso actor de Hollywood, la cual es enviada a un internado para señoritas ubicado en una región conocida como la “Transilvania Suiza”. Lamentablemente para ella, el proceso de adaptación a su nueva escuela le está resultando difícil, principalmente debido a su sonambulismo y a su particular habilidad de comunicarse con los insectos, la cual es vista con malos ojos por sus compañeras de internado, quienes constantemente la están molestando. Es precisamente a causa de su sonambulismo, que ella llega a la casa de un entomólogo llamado John McGregor, quien está ayudando a la policía en una investigación que busca dar con la identidad de un peligroso asesino serial, el cual hace ya un tiempo ha estado asesinando a adolescentes en la región. Tras hacerse amiga del entomólogo, Jennifer se verá envuelta en los escabrosos procedimientos de la investigación policial, y se verá obligada a utilizar su particular habilidad para atrapar al asesino antes de que ella se convierta en su próxima víctima.

Uno de los temas más importantes que presenta la trama es el tema del abandono parental. No solo la protagonista proviene de una familia quebrada en la cual su padre está constantemente ausente debido a su trabajo, sino que además la totalidad de las adolescentes que residen en el internado suizo han sido de una u otra forma abandonadas por sus padres. Argento rápidamente establece su preocupación por los temas del abandono y la alienación juvenil mediante la brillante secuencia inicial, en la cual una joven es asesinada en un paraje solitario e inhóspito ubicado en medio de los Alpes suizos. Su brutal muerte no es más que la confirmación de que los padres del universo creado por Argento han olvidado por completo el cuidado de sus hijos, lo que inevitablemente tendrá consecuencias directas sobre ellos. En ese sentido, Jennifer es la única que está exenta de aquel cruel destino, básicamente porque posee una peculiar segunda familia que nunca la abandona. Durante el transcurso de la historia, en tres ocasiones los insectos acuden en ayuda de la protagonista, la protegen y la consuelan en momentos de gran ansiedad. Es debido a esto que no resulta absurdo pensar que los insectos vienen a ocupar el rol del padre ausente de Jennifer, el cual también será ocupado en parte por el Profesor McGregor, con quien la joven establece un vínculo especial mediado por el amor que ambos le profesan a los insectos.

Cabe mencionar que Jennifer es una de las tantas protagonistas en la filmografía de Argento que debe luchar para sobrevivir a extrañas ocurrencias, y a la alienación de la que es víctima. En relación a esto último, debido a que ella inicialmente ve su particular habilidad como una maldición, no puede evitar sentirse desplazada por sus compañeras y profesores. Cuando ella finalmente logra aceptar su don, Jennifer en cierta forma renace con la capacidad de explotar todo su potencial, lo que eventualmente le permite encontrar su lugar en este mundo. Por otro lado, su especial cercanía con los insectos y la forma en como estos interactúan con la muchacha, también puede ser interpretado como la expresión de su despertar sexual. Si bien muchas de estas ideas resultan ser interesantes, la supuesta profundidad que estas poseen es anulada por los intentos de Argento de dotar al film de un marcado aire surrealista. Y es que ciertos aspectos de la producción amenazan constantemente con destruir la frágil verosimilitud del relato, como por ejemplo la presencia de un chimpancé vengativo, las extrañas secuencias que tienen relación con el sonambulismo de Jennifer, y la esquizofrénica banda sonora compuesta por el grupo de rock progresivo italiano Globin, la cual también cuenta con una canción de Iron Maiden.

Afortunadamente, todas las fracturas narrativas que presenta la cinta debido a la auto-indulgencia de Argento, pasan a segundo plano gracias a la inclusión de una serie de imágenes violentas y pesadillescas, las cuales son parte del sello personal del director italiano. Enjambres de insectos, cráneos llenos de gusanos y personajes deformes, entre otras cosas, son parte de las grotescas composiciones que Argento le entrega a una audiencia sedienta de momentos embebidos del más puro horror. Por otro lado, en el ámbito de las actuaciones, tanto Jennifer Connelly como Donald Pleasence realizan un estupendo trabajo interpretando sus respectivos papeles, mientras que Daría Nicolodi si bien tiende a la sobreactuación, de todas maneras logra construir un personaje que protagoniza algunos de los momentos más memorables de la cinta. En cuanto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el trabajo de fotografía de Romano Albani, quien en gran medida es responsable de la atmósfera malsana que domina al relato, así como también el trabajo de maquillaje de Sergio Stivaletti, y los ingeniosos efectos ópticos realizados por Luigi Cozzi.

La aventura de Argento en el inocente mundo de los niños y en el misterioso mundo de los insectos, es sin lugar a dudas irregular. Al mismo tiempo que el director crea una atmósfera peculiar e inquietante mediante la combinación de trucos formales y la inclusión de escenas en las cuales un puñado de niños vulnerables se ven enfrentados a situaciones de peligro, este dinamita gran parte de la credibilidad de la trama mediante la inclusión de elementos ilógicos y algo ridículos que intentan otorgarle un surrealismo innecesario al relato. El guión por su parte, si bien presenta una temática interesante y a ratos sorprendente, no puede evitar caer en ciertas lagunas que por momentos entorpecen el ritmo narrativo del film. Pese a sus evidentes falencias, “Phenomena” resulta ser una película entretenida, violenta, y visualmente atrayente, la cual ha soportado increíblemente bien el paso del tiempo. Sin embargo, está lejos de ser una de las cintas más memorables de Dario Argento, aún cuando el mismo director en variadas oportunidades ha mencionado que esta es su obra preferida. Si algo demuestra la afirmación de Argento, es que este es incapaz de juzgar su propio trabajo, lo que en gran medida ha provocado que la mayoría de sus producciones más recientes hayan resultado ser rotundos fracasos tanto a nivel creativo como comercial.




por Fantomas.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...