jueves, 27 de noviembre de 2008

Los Simpsons: Un poco de historia y su relación con el mundo del cine.

“Los Simpsons”, son la creación del dibujante, escritor y productor de televisión estadounidense, Matt Groening. En sus inicios, Groening creó una tira cómica llamada “Life in Hell”, que simulaba la mala experiencia de vida en Los Angeles, y la que no tardó en adquirir cierta popularidad entre los lectores. Fue precisamente a raiz de este trabajo, que el productor, guionista y fundador de Gracie Films, James L. Brooks, contactó a Groening con el propósito de trabajar en un proyecto de animación aún no definido. Originalmente, Brooks quería que Groening adaptase sus personajes de “Life in Hell”, a lo que Groening se negó por temor a perder sus derechos de autor. Fue así como se decidió a crear algo nuevo, lo que dió como resultado el nacimiento de “Los Simpsons”, familia cuyos nombres fueron extraidos de la misma familia de Groening, con la excepción de Bart, que es un anagrama de la palabra Brat (malcriado).

Fue así como “Los Simpsons” fueron presentados por primera vez al público hace alrededor de veinte años atrás, precisamente el día 17 de abril de 1987, como pequeños cortos de tan sólo treinta segundos, producidos para la serie de variedades llamada “The Tracey Ullman Show”. Aunque el show de variedades no resultó ser un éxito, los cortos alcanzaron cierta popularidad entre el público, lo que llevó a Groening, Brooks y compañia, ha realizar un episodio de media hora de duración en 1989. Al momento de su estreno, la serie animada resultó ser un éxito total, aclamada tanto por el público como por la crítica, quienes la describieron como uno de los más honestos y hilarantes retratos de la familia norteamericana, y cuya popularidad ha ido creciendo con los años hasta convertirse en el icono cultural que es actualmente.


"Psycho" (1960) : "Itchy & Scratchy & Marge" (2da Temporada)

Una de las razones escenciales por las que la serie se ha mantenido vigente por todos estos años, es el humor utilizado por los escritores. Si bien es cierto, en esencia “Los Simpsons” presentan el clásico humor caricaturesco en torno a una familia disfuncional, los guionistas también se han encargado de utilizar un humor más “profundo”, que el espectador debe buscar por su cuenta. El mismo Matt Groening se encargó de mencionar en una ocasión en la revista "Time", “Hay ciertas bromas que no entenderas, salvo que tú hayas asistido a algunas clases en la universidad”. La serie, además de entregar altas dosis de diversión, no se encuentra exenta de alusiones a diversos problemas sociales, críticas a diversos ambitos y bastante sarcasmo. Es por esta razón que la serie se ha vuelto popular tanto en jóvenes como en adultos. Pero además existe otra característica que ha logrado encantar a la audiencia, y esta es el uso de la parodía clásica. Por eso no es de extrañar que en diversos episodios nos encontremos con escenas, diálogos o situaciones que presentan alguna similitud con películas, canciones, pinturas, etc.

Son precisamente las múltiples alusiones a films clásicos la raíz de este artículo. A través de los años, los guionistas han parodiado un gran número de cintas, en ocasiones de manera evidente, mientras que en otras lo han hecho de manera más sutil. Algunos episodios han sido casi por completo parodias, como por ejemplo “Marge on the Lam” (5ta temporada), basada en la película “Thelma and Louise” (1991), de Ridley Scott, o “Das Bus” (9na temporada), basada en la cinta “Lord of the Flies” (1963), del director Peter Brook. Otros episodios en cambio, solo parodian escenas de algunos films, insertadas dentro de la historia. Por ejemplo, en el capítulo “Principal Charming” (2da temporada), ya casi al final del episodio, se puede distingir parte de la famosa escena del campanario de la película “Vértigo” (1958), de Alfred Hitchcock. Otro ejemplo es el capítulo “Bart´s friend falls in love” (3ra temporada), cuya escena introductoria pertenece al film “Raiders of the Lost Ark” (1981), de Steven Spielberg. Por último, existen otras referencias tan sutiles, que probablemente solo serán identificadas por aficionados acérrimos al séptimo arte.


"Raiders of the Lost Ark" (1981): “Bart´s friend falls in love” (3ra temporada)

Quizás donde son más evidentes estas parodias, es en los episodios especiales de noche de brujas que son emitidos todas las temporadas. Películas de terror clásicas han sido trasladadas al particular mundo de los Simpsons. Desde “King Kong” (1933), pasando por “The Shining” (1980) y “Drácula” (1992), son algunos de los mejores ejemplos. De la misma forma, también han adaptado films clásicos de la ciencia ficción como “La guerra de los mundos” (1953), “Fantastic Voyage” (1966) o “E.T.” (1982). Por último, estos especiales han incluido algunas parodias de ciertos episodios de la serie de televisión, “Dimensión desconocida”, e incluso han presentado las historias cortas imitando el estilo de series como “Night Gallery” o “Alfred Hitchcock presenta”.

Como se menciona antes en este artículo, existe una serie de episodios que han sido construidos integramente utilizando de base clásicos del séptimo arte. Entre algunos de los capítulos destacados en este sentido se encuentran “Cape Feare” (5ta temporada), basada en la cinta “Cape Fear” (1991), de Martin Scorsese, “Bart of Darkness” (6ta temporada), basada en la excelente “Rear Window” (1954), de Alfred Hitchcock, “Two Dozen and One Greyhounds” (6ta temporada), basada en la película animada de la Disney, “101 Dálmatas” (1961), y “Simpsoncalifragilisticexpiala(Annoyed Grunt)cious” (9na temporada), libre adaptación del film “Mary Poppins” (1964), del director Robert Stevenson, entre otros.


"Cape Fear" (1991): “Cape Feare” (5ta temporada)

Se podría decir que en practicamente en todos los episodios de Los Simpsons, existe a lo menos una referencia cinematográfica presente. Por la misma razón, es virtualmente imposible mencionarlas todas. Muchas veces los guionistas no se conforman con solo insertar un “momento cinematográfico”, sino que además se dan la maña de mezclarlo con otro momento igual o más relevante en la historia del cine. El mejor ejemplo es una de las secuencias del episodio “A Streetcar Named Marge” (4ta temporada), en la cual Maggie se encuentra en una guarderia, cuya dueña le ha arrebatado su chupete, objeto que la pequeña intentará recuperar a toda costa. Es en esa secuencia que los guionistas mezclan la música de la cinta “The Great Escape” (1963), y otras referencias de la misma, como el hecho de que Maggie es enviada a un corral llamado “La Caja” (simil del famoso “Congelador” donde es enviado en múltiples ocasiones el personaje de Steve McQueen), con una alusión a la escena final de la película “Los pájaros” (1963), de Alfred Hitchcock, y al cameo que este tiene en la misma.

“Los Simpsons” ya llevan 18 años al aire, más de 420 capítulos emitidos, y el 2007 lanzaron su primer largometraje. A través de los años, además de ganar un ejército de fieles fans, han sido acreedores de diversos premios entre los que se encuentran 24 premios Emmy, 24 premios Annie y un premio Peabody. Como si fuera poco, la revista “Time” los calificó como la mejor serie del siglo XX, y el 14 de enero del 2000 recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. La popularidad de esta serie animada ha llegado a crear una industria de merchandising de miles de millones de dólares. La familia protagonista y los personajes secundarios aparecen en una multitud de productos que van desde camisetas hasta juegos de mesa, incluso han sacado discos recopilatorios de música original de los episodios, o sencillamente sencillos creados especificamente para ser comercializados con la marca “Simpsons”. Es por todas estas razones, y un sinfín más que por motivos de tiempo y espacio no son mencionadas en este artículo, que resulta fácil entender porque esta serie animada que comenzó sin mayores pretensiones, se ha convertido en un ícono cultural, que como bien dice el eslogan de la señal latinoamericana de la Fox, es practicamente una religión que cada año atrapa más y más fieles.

"2001: Space Odyssey" (1968): "Brother, Can You Spare Two Dimes?" y "Lisa´s Pony" (3ra Temporada)

"Los Pájaros" (1963) y "Saboteur" (1942): “A Streetcar Named Marge” (4ta temporada) y "Three Men and a Comic Book" (2da Temporada)

"Night of the Hunter" (1955): “Cape Feare” (5ta Temporada) y "Some Enchanted Evening" (1era Temporada)


Una completísima colección de fotogramas puede ser encontrada en: www.actualidadsimpson.com


por Fantomas.

The Abominable Dr. Phibes: La Venganza es la mejor medicina.

“The Abominable Dr. Phibes” (1971), es un film de terror del director Robert Fuest, el cual está protagonizado por Vincent Price y Joseph Cotten.

El doctor Anton Phibes (Vincent Price), músico, ingeniero y amante obsesivo, tras la muerte de su amada esposa Victoria Regina jura vengarse de los médicos responsables de su cruel destino. Con la intención de que su venganza posea un claro significado, Phibes se inspira en el signo de la G´tah, las Diez Plagas que Moisés esparció sobre Egipto en tiempos bíblicos, las cuales están documentadas en el libro del Éxodo.


A fines de la década del sesenta, la popularidad del actor Vincent Price y de las producciones de la modesta compañía American International Pictures, se encontraba en su punto más álgido. No solo su película más reciente, “The Oblong Box” (1969), resultó ser un fracaso de taquilla, sino que además para ese entonces Price se encontraba enfrascado en una disputa contractual con Samuel Z. Arkoff y James H. Nicholson, los mandamases de la AIP. Es por este motivo que uno de los proyectos más ambiciosos de la productora, un film titulado “The Abominable Dr. Phibes”, estuvo a punto de ser cancelado. Afortunadamente para ambas partes, el actor llegó a un acuerdo salarial con Arkoff y Nicholson, lo que permitió la realización del proyecto. Según el productor ejecutivo Louis M. Heyward, “el proyecto se gestó cuando un jugador de tenis llamado Ron Dunas se acercó a Jim Nicholson con un guión que posteriormente sería titulado `The Curse of Dr. Pibe´, por los guionistas James Whiton y William Goldstein, el cual era ambicioso pero muy extraño”. Dunas terminaría produciendo el film junto con Heyward, quien asegura que reescribió el guión en tono de parodia: “Yo trabajé en el guión. Cuando era guionista en jefe de Ernie Kovaks (una vieja estrella de la televisión en vivo), Ernie solía hacer una imitación de Vincent Price. Es por este motivo que reescribí el guión pensando en que Vincent interpretaría a Ernie Kovaks imitándolo a él, lo que dio maravillosos resultados”.

Aparentemente varios escritores trabajaron en la confección del guión final, incluyendo a Brian Clemens, creador de la serie británica de espionaje “The Avengers” (1961-1969). Sin embargo, a quien se le suele atribuir la responsabilidad del producto final es al director Robert Fuest, quien tras trabajar varios años como director de arte en la ya mencionada “The Avengers”, alcanzó cierta notoriedad gracias a este film y a su extravagante secuela. El gran mérito de Fuest consistió en imprimir ciertos toques de comedia en una historia que no tenía nada de cómico. En las manos del director, el humor no era resultado del contenido sino que más bien del estilo narrativo utilizado por él. De hecho, en el film no existe un gran número de diálogos de naturaleza humorística, por lo que el espectador no se ríe de lo que sucede sino de la forma en como sucede todo. Al mismo tiempo, la visión de Fuest permitió que Vincent Price explotara su inclinación a burlarse de sí mismo. Fue tal la conexión laboral y creativa que existió entre el actor y el director, que en una ocasión Price no dudó en declarar: “Creo que Bob Fuest fue uno de los mejores directores con lo que trabajé en mi vida, porque él básicamente era un hombre demente realizando cintas completamente demenciales”.

Ambientada en el año 1925, la cinta sigue los pasos de Anton Phibes, un renombrado médico y concertista de órgano, quien busca vengarse de nueve médicos a quienes él culpa de la muerte de su esposa en la mesa de operaciones. Inspirado en las diez plagas bíblicas de Egipto, Phibes comienza a ejecutar cada uno de los asesinatos con metódica malicia. Es entonces cuando un inspector de policía de apellido Trout (Peter Jeffrey) se hace cargo de la investigación de los crímenes, con la intención de descubrir el oscuro secreto que se esconde tras ellos, buscando de esta forma detener la violenta cadena de eventos que tiene planeada Phibes. Cabe mencionar que el film está marcado por una serie de momentos que además de contar con un indiscutible atractivo visual, presentan grandes dosis de ironía, humor negro y extravagancia, como por ejemplo la escena en la que mientras el protagonista toca el órgano al interior de su guarida, del piso emerge una peculiar banda de músicos mecánicos, o aquella en la que la policía trata de recuperar el cuerpo de una víctima que ha sido empalada con una estatua con forma de unicornio, entre otras.

Algo que sin duda resulta interesante, son los paralelos existentes entre Anton Phibes y Anton Szandor LaVey, el denominado fundador de la llamada Iglesia de Satán. Según el mismo LaVey, este se reunió en un par de ocasiones con Robert Fuest en categoría de asesor, aún cuando este no aparece acreditado como tal en la producción. Es debido a esto que no resulta extraño que tanto Phibes como LaVey no solo compartan el nombre, sino que además ambos hayan sido eximios organistas y poseedores de una particular colección de muñecos mecánicos. Por otro lado, según la filosofía de LaVey, la música heavy metal que tanto atacaban ciertos grupos religiosos fundamentalistas, no era la música del Diablo, sino que los mensajes esencialmente diabólicos se escondían bajo canciones en apariencia inocuas. En cierta forma esto explicaría porque dentro de la banda sonora del film se incluyeron canciones tales como “Elmer´s Tune”, “Over the Rainbow” o “Close Your Eyes”, las cuales por lo general están relacionadas con mundos idílicos o fantasías infantiles. O quizás la inclusión de estas canciones y de la misteriosa asistente de Phibes, Vulnavia (Virginia North), fueron pensadas para envolver al film y a su protagonista en un halo de fantasía, dando como resultado una historia marcada por un realismo mágico que se contrasta con los horrendos y cruentos crímenes que comete el sanguinario y meticuloso Dr. Phibes.

En cuanto a las actuaciones se refiere, la totalidad de elenco realiza un estupendo trabajo interpretando a personajes a ratos caricaturescos que complementan el tono burlón que por momentos presenta el film. En el caso particular de Vincent Price, su trabajo en esta cinta no solo resultaba desafiante por el hecho de que su personaje solo puede hablar mediante la utilización de un gramófono que va conectado a su garganta, sino que además el actor debía evitar que Phibes cayera en la burda caricaturización de un villano. Afortunadamente, Price hace uso de sus habilidades en la pantomima y se apoya en el maravilloso trabajo de maquillaje de Trevor Crole-Rees, al momento de interpretar a uno de los personajes más memorables de su carrera, el cual conjuga a la perfección el humor negro con el horror más visceral. Cabe mencionar que el maquillaje utilizado para impedir que el actor moviera sus labios resultó ser un problema tanto para él como para Crole-Ress. En relación a esto, Price declararía: “Phibes fue una verdadera agonía para mí debido a que mi cara estaba cubierta con plástico, y yo me reía todo el tiempo, día y noche, por lo que el maquillador y yo prácticamente funcionábamos como un matrimonio, porque el maquillaje se vivía disolviendo y él lo tenía que arreglar cada cinco minutos”.

En cuanto al aspecto técnico del film, este cuenta con la maravillosa dirección de arte de Brian Eatwell, la correctísima fotografía de Norman Warwick, y la atmosférica banda sonora compuesta por algunas de las melodías populares antes mencionadas, y por un puñado de temas originales escritos por Basil Kirschin y Jack Nathan. Al momento de su estreno, “The Abominable Dr. Phibes” resultó ser todo un éxito de taquilla, llegando a recaudar alrededor de $1.5 millones de dólares. A raíz de esto, la American International Pictures no tardó en realizar una secuela titulada “Dr. Phibes Rises Again” (1972), la cual lamentablemente no logró igualar lo realizado por el film original. En más de un sentido, “The Abominable Dr. Phibes” exhibe una combinación perfecta entre horror y humor, por lo que no resulta extraño que durante sus últimos años de vida, Vincent Price haya asegurado que Mel Brooks le había confesado que la cinta de Fuest le sirvió de inspiración a la hora de crear “Young Frankenstein” (1974). Desafortunadamente, Price no estaba precisamente honrado con el homenaje realizado por Brooks, por lo que no tardó en declarar que el film del director era tan gracioso como “una tumba abierta”, ya que había dejado por completo de lado el horror para dar paso a la comedia exagerada, cosa que no sucedía en la maravillosa cinta del entonces inspirado Robert Fuest.




por Fantomas.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Howl´s Moving Castle: Un surreal cuento de hadas.

“Howl's Moving Castle” (2004), es un film de animación escrito y dirigido por Hayao Miyazaki, el cual está basado en la novela del mismo nombre de la escritora Diana Wynne.

La pequeña Sophie trabaja día a día haciendo sombreros en la tienda que le heredó su padre al morir. Durante un paseo, ella se encuentra con un hechicero llamado Howl, que es muy elegante y guapo. Pero una malvada bruja interpreta equivocadamente esta relación, y en un ataque de celos hace caer una maldición sobre Sophie, transformándola en una viejecilla de noventa años. Desesperada, Sophie abandona su casa sin rumbo fijo, cuando de pronto se encuentra con el Castillo Andante de Howl. Escondiendo su verdadera identidad, entra al castillo como ama de llaves. ¿Qué le sucederá a Sophie? ¿Qué aventuras mágicas y llenas de encanto le esperan con este poderoso hechicero en el increíble viaje dentro del Castillo Andante?


Por primera vez en su carrera, el director Hayao Miyazaki se basaría en un material occidental para hacer un film. El escrito seleccionado sería la novela "Howl´s Moving Castle", de la escritora Diana Wynne Jones, en la cual se pueden distinguir muchas de las constantes del cine del director, presentes en films como: "Nausicaa" (1984), "My Neighbor Totoro" (1988) o "Princess Mononoke" (1997). Miyazaki nos ha acostumbrado a que sus protagonistas sean personajes femeninos fuertes y decididos; mujeres ingeniosas y divertidas, que presentan ciertos rasgos que las hacen aptas para asumir posiciones de mando. En esta ocasión tenemos al mago Howl, un hombre inseguro y algo andrógino, como casi la única referencia masculina en un mundo dominado por mujeres. Por otro lado estará la joven/vieja Sophie, cuyo carisma y personalidad la lleva a influir en gran cantidad de los personajes del relato, el cual se centra en su curiosa transformación y como esta afecta a todos aquellos quienes la rodean.

El tema de la transformación física o la mudanza de un lugar a otro (los cuales de una u otra forma conllevarán un crecimiento personal) una de las constantes de la obra de Miyazaki. Sophie se nos presenta como una muchacha introvertida y melancólica, con una mentalidad algo adusta para su corta edad. Cuando ella descubre los efectos que ha tenido el hechizo de la Bruja del Páramo sobre su cuerpo, no le quedará más remedio que abandonar su hogar y su rutina, y buscar ayuda en el mundo exterior donde cruza el mágico Castillo Andante. Aunque la transformación pareciera no ser más que un reflejo de la mentalidad de la Sophie, el hechizo sacará lo mejor de la muchacha. En vez de compadecerse de sí misma, prefiere sacarle partido a la situación e incluso reírse de sí misma; incluso pareciera disfrutar su rol de ama de llaves del particular grupo de personajes solitarios que la reciben en el castillo. La entereza y la generosidad de Sophie resulta ser el complemento perfecto del mago Howl, cuyo carácter caprichoso y narcisista lo convierten en un personaje plagado de dualidades y contradicciones, dando la impresión de que se quedó estancado en la niñez.

De la misma forma que Sophie se “esconde” tras la imagen de una dulce anciana, el resto de los personajes de alguna forma también participan en un particular juego de engaños. A raíz del encantamiento, Sophie es incapaz de revelar su verdadera identidad. Howl no puede ayudarla, aunque la reconoce desde el primer momento, prefiriendo seguirle el juego cuando ella se hace pasar por la criada con la ayuda del demonio Calcifer (responsable del movimiento del castillo, y cuyo mayor anhelo es deshacer el pacto que lo une a Howl). Marko, el pequeño aprendiz de mago responsable de cuidar el castillo durante la ausencia de su maestro, también utiliza un disfraz que lo hace ver como si fuera un anciano para así poder recibir a las visitas. Por último está un misterioso espantapájaros con cabeza de nabo que ayuda constantemente a Sophie, y cuya verdadera identidad (revelada al final de la cinta) resulta ser decisiva en el desenlace de la historia. Incluso la malvada Bruja del Páramo no es lo que parece ser; cuando es despojada de sus poderes por Madame Suliman, la Ministra de Magia, retornará a su verdadera edad, convirtiéndose en una anciana desvalida.

La cinta es fiel heredera de las contradicciones temporales presentes en prácticamente toda la filmografía de Miyazaki. La historia se desarrolla en un país centroeuropeo de arquitectura barroca, donde coexisten los barcos propulsados a vapor con majestuosas naves aeronáuticas, de potencia y tecnología desconocida. En este contexto, la magia y la ciencia confluyen y se fusionan durante el transcurso de la historia, presentando un mundo donde los magos no rivalizan con las maquinas, sino que son ellos mismos los que las dotan de un poder más allá de lo imaginable, y cuyo mejor ejemplo es el mecanizado castillo de Howl, el cual se mueve gracias a la magia del carismático demonio Calcifer.

Es el castillo de Howl (icono absoluto de la cinta) el artefacto que personifica el poder del hechicero, al mismo tiempo que representa gran parte de su personalidad. Es una fortaleza hecha a la medida, la que gracias a su capacidad de movilizarse libremente, posibilita que Howl evite cualquier tipo de riesgo o compromiso, lo que inevitablemente lo termina convirtiendo en prisionero de su propia libertad. El castillo también es un sitio ubicuo; el hecho que la puerta principal y su particular indicador le dé la posibilidad a sus ocupantes de aparecer en distintos lugares, permite que estos escapen de cualquier tipo de problema que se les presente. La habitación de Howl, la cual está plagada de amuletos, es la que mejor representa la verdadera identidad del mago; ni niño, ni adulto, ni humano, ni animal, Howl al igual que su castillo bordea los límites de lo establecido, estando en todas partes y en ninguna a la vez. La llegada de Sophie y los múltiples cambios que esta realiza al interior de la mágica edificación, terminarán por cambiar la vida de todos los habitantes del lugar, empujándolos a la difícil tarea de aprender a resolver sus propias dificultades.

Si en “My Neighboor Totoro” podemos encontrar más de una conexión con “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll, en “Howl's Moving Castle” existe un número similar de conexiones con “El Mago de Oz” de L. Frank Baum. Además de la presencia del personaje del espantapájaros que actúa como benefactor de Sophie, nos encontramos con que el castillo terminará siendo el punto de encuentro de todos aquellos que han perdido algo que los define, y que los confina a determinadas tareas o a una cierta apariencia (Sophie, Calcifer, Howl y el mismo espantapájaros, son prisioneros de un hechizo que para ser revertido pide el descubrimiento de un elemento liberador). Sophie a diferencia de Dorothy, no tiene a nadie que la espere en casa; al igual que el resto de sus compañeros deberá forjar su propio camino con la ayuda de las experiencias que le entregará esta aventura.


“Howl's Moving Castle” es sin lugar a dudas una cinta visualmente impactante, con una animación impecable, donde se mezcla la animación tradicional con los efectos especiales realizados por computadora, sin abusar de estos últimos. Esto está acompañado por la romántica y soñadora banda sonora de Joe Isaishi, la cual es totalmente acorde a la estética del film. El desarrollo de los acontecimientos es por momentos algo críptico, pero de todas formas resulta ser fascinante. De la misma forma, Miyazaki diseña personajes complejos, con preocupaciones y una fuerte carga dramática, los cuales sin excepción presentan algunos rasgos de bondad. Incluso los “villanos” de turno no son tan despiadados como aparentan, y sus acciones responden a motivos bastante humanos y terrenales. En definitiva se trata de una hermosa película, que aunque presenta un par de ideas vistas anteriormente, gracias a la habilidad de Hayao Miyazaki se alza como una obra única en su especie.



por Fantomas.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Dragonwyck: El debut de Joseph L. Mankiewicz como director.

“Dragonwyck” (1946), es un thriller gótico del director Joseph L. Mankiewicz, el cual está protagonizado por Gene Tierney y Vincent Price.

Nueva Inglaterra, 1844. Miranda (Gene Tierney), la hija de unos granjeros, es invitada a pasar una temporada en el castillo de Dragonwyck, donde vive un primo lejano de su madre, Nicholas Van Ryn (Vincent Price), su esposa enferma y su pequeña hija. A su llegada no tardará en percibir extraños acontecimientos que rodean al castillo de Dragonwyck, secretos inconfesados, ánimos torturados, e incluso la leyenda de un fantasma que ronda por el lugar.

“Dragonwyck” fue la primera película dirigida por el gran Joseph L. Mankiewicz, quien tras una larga carrera como guionista y productor de los estudios Paramount y de la Metro Goldwyn Mayer, tuvo la oportunidad de debutar como director bajo el alero de la 20th Century Fox gracias a la ayuda de su maestro, el realizador Ernst Lubistch, quien por razones de salud decidió ceder la dirección de la cinta a Mankiewicz, quien se había encargado de escribir el guión a partir de la obra del mismo nombre de la escritora Anya Seton. Pese a abandonar la silla del director, Lubistch mantuvo su rol como productor de la película para así vigilar de cerca el desempeño de su pupilo, lo que no significó que este influyera significativamente en las decisiones artísticas del novel realizador.

En “Dragonwyck” surgen varios de los elementos estilísticos y temáticos que Mankiewicz fue desarrollando y madurando durante el transcurso de su carrera, como por ejemplo los escenarios opresivos, los personajes atormentados, los juegos de representación de la realidad, el delineamiento de la psiquis de los personajes, la importancia de las palabras, de la toma de decisiones, y de cómo estas últimas afectarán inevitablemente las acciones futuras de los personajes de una determinada historia. Todo esto viene presentado bajo los elegantes ropajes del thriller gótico norteamericano, corriente que adquiriría cierta popularidad gracias al éxito de cintas como “Rebecca” (1940), de Alfred Hitchcock, “Gaslight” (1944), de George Cukor, y “The Spiral Staircase” (1945), de Robert Siodmack, entre otras, las cuales se caracterizarían por combinar elementos narrativos propios del género del suspenso, con otros más cercanos a los del melodrama.


Como mencionaba anteriormente, básicamente Mankiewicz construye un relato gótico que toma bastantes elementos prestados de las obras de las hermanas Brontë y del escritor Edgar Allan Poe. Y es que en “Dragonwyck” nos encontramos con una ingenua y soñadora heroína, con un atractivo pero atormentado aristócrata, con leyendas de fantasmas vengativos, con maldiciones familiares, y con un misterioso castillo el cual encierra un oscuro secreto en una de sus torres. Considerando que gran parte de estos elementos han sido utilizados hasta el cansancio por muchos autores en un sinfín de obras, tanto escritas como audiovisuales, en esta ocasión el gran mérito del realizador consiste no solo en fusionar los distintos elementos dramáticos de forma coherente y atractiva, sino que además revitaliza los mismos de manera tal que estos rápidamente capturan la atención del espectador durante todo el transcurso del metraje.

Al mismo tiempo, Mankiewicz se preocupa de retratar a los personajes femeninos del film desde el prisma del feminismo, cosa que haría en cada una de sus obras. Las mujeres retratadas por el director suelen ser autónomas, seguras de sí mismas, inteligentes, y escapan a todas las estructuras y convencionalismos de las épocas y las circunstancias en las cuales se desenvuelven. Además se trata de mujeres que se encuentran en una continua búsqueda de libertad, aún a sabiendas de que para conseguir lo que desean, deberán superar numerosas dificultades que inevitablemente terminarán cambiando su forma de ver la vida. Esto es precisamente lo que sucede en “Dragonwyck”, donde la protagonista aún cuando se ve expuesta a distintos problemas en el castillo de Nicholas Van Ryn, que afectan su bienestar físico y mental, decide hacerles frente en vez de saltar despavorida a los brazos protectores del personaje masculino más cercano, lo que la aleja de la unidimensionalidad tan propia de la clásica heroína hollywoodense.


En lo que a las actuaciones respecta, el elenco en general realiza un estupendo trabajo, en especial la dupla protagónica, quienes se llevan gran parte del peso dramático del film. En cuanto a los actores secundarios, resulta destacable la labor de Walter Houston, quien personifica al estricto y religioso padre de Miranda. Cabe mencionar que en aquella época, Vincent Price era un actor que se encontraba bajo contrato con los estudios 20th Century Fox, donde desempeñaba mayormente roles secundarios. Este fue uno de los pocos intentos por parte del estudio por convertirlo en una estrella, lo que lamentablemente no funcionó. Probablemente esto se debió a que gran parte de los roles protagónicos que obtuvo trabajando para la Fox, no eran precisamente galanes atractivos y seductores dispuestos a arriesgarlo todo por el amor de una mujer, sino que por el contrario, eran hombres atormentados y ambiciosos, cuyo lado más oscuro tarde o temprano terminaba dominándolos por completo. Esta suerte de encasillamiento involuntario eventualmente le permitiría hacerse un nombre en el cine de terror, donde brillaría con más fuerza bajo el alero de Roger Corman y sus numerosas adaptaciones de la obra de Edgar Allan Poe.

Por otra parte, es necesario destacar el espléndido trabajo fotografía de Arthur Miller, quien utiliza de manera perfecta la luz y la sombra no solo para reflejar la dualidad del personaje interpretado por Vincent Price, sino que además para dotar al castillo de la familia Van Ryn de una atmósfera inquietante y algo siniestra, labor en la que también colabora la estupenda banda sonora compuesta por Alfred Newman. Pese a todas las virtudes que presenta el film, tanto a nivel narrativo como artístico, lamentablemente este no fue bien recibido por la crítica al momento de su estreno, debido a que argumentaban que el elemento sobrenatural de la historia tendía a desviar la atención del eje dramático central de la misma, lo cual no es necesariamente cierto. Aunque resulta evidente que Mankiewicz intentó potenciar el aspecto fantástico del relato incluyendo una serie de elementos propios del género, es innegable que el director logra fusionarlos de manera coherente e interesante con el drama personal experimentado por la dupla protagónica, lo que le permitió construir una film rico en matices y por sobre todo entretenido. En definitiva, “Dragonwyck” se alza como una cinta donde los diálogos y la atmósfera resultan ser cruciales para el entendimiento de la misma, y donde el pasado se asoma como un fantasma dispuesto a destruir el presente de los protagonistas.


por Fantomas.

domingo, 2 de noviembre de 2008

To Catch A Thief: La última colaboración de Grace Kelly con Alfred Hitchcock

“To Catch a Thief” (1955), es un film de suspenso del director Alfred Hitchcock, el cual está protagonizado por Cary Grant y Grace Kelly.

John Robie (Cary Grant), es un ladrón de joyas reformado que alguna vez fue conocido como “El Gato”. De un día para otro, Robie se convierte en el principal sospechoso de una nueva serie de robos de piedras preciosas, cometidos en los más lujosos hoteles de la Riviera francesa, por lo que se ve en la obligación de limpiar su nombre. Es así como conoce a la caprichosa heredera Frances Stevens (Grace Kelly), cuya madre pronto se convertirá en el blanco del esquivo y misterioso ladrón que está buscando la policía.


Luego de finalizar el rodaje de “Rear Window” (1954), los ejecutivos de los estudios Paramount le sugirieron a Hitchcock que hiciera una película basada en la novela de David Dodge, “To Catch a Thief”, cuyos derechos cinematográficos habían sido comprados por el estudio varios años antes, al poco tiempo después de que fue lanzado el libro. El simple hecho de que la historia transcurriera en la Riviera francesa, entusiasmó al director a quien le gustaba combinar el placer con el trabajo, razón por la cual le encomendó al guionista John Micheal Hayes la tarea de adaptar la novela. Rápidamente, Hitchcock se lanzó a la tarea de seleccionar el elenco de la producción, llamando en primer lugar a la sugestiva Grace Kelly, por quien el director sentía una innegable fascinación. Sin embargo, para ese entonces la actriz se había comprometido a participar en tres cintas, por lo que a Hitchcock no le quedó otra opción que esperar cinco meses para comenzar el rodaje de su nuevo proyecto.

Una vez que recibió el guión terminado, Hitchcock fue en busca del protagonista masculino. Eventualmente contactó al carismático y jovial Cary Grant, quien pese a tener el doble de edad que Grace Kelly, se alzaba como una pareja cinematográficamente aceptable para ella. Sin embargo, en aquel entonces el actor había anunciado su retiro de la actuación. Contrario a lo que se podría pensar, esto no desmotivó al director, quien no se dio por vencido e invitó a Grant a almorzar con el fin de explicarle los puntos centrales de su nueva película. Si bien el actor accedió a leer el guión, le advirtió a Hitchcock que era mejor que no se hiciera ilusiones con respecto a su participación en la producción. Fue ahí cuando el realizador le comentó a Grant: “Tal vez pueda ayudar a que tomes una decisión mientras lees el guión, el saber que Grace Kelly accedió a tomar el papel de la muchacha, y que una buena parte de la película será filmada en la Riviera francesa”. Como era de esperarse, tras esta breve pero tentadora aclaración, el actor finalmente decidió unirse a la producción para alegría del realizador británico.


Una vez terminadas las grabaciones en la Riviera, el equipo de filmación regresó a Hollywood para rodar las escenas restantes al interior del estudio. Lamentablemente, Hitchcock no estaba enteramente satisfecho con lo que a sus ojos seguía siendo un irregular e informal thriller humorístico, por lo cual intentó imprimirle mayor tensión a las escenas finales. Con esto en mente, el director volcó sus esfuerzos en la elaborada secuencia de la fiesta de disfraces que ocurre en el segmento final de la cinta, cuya función no solo era mostrar a Grace Kelly vestida con un resplandeciente traje dorado, sino que además daba paso a la revelación de la verdadera identidad del ladrón que pone en problemas al personaje de Grant. Cabe mencionar que incluso bajo la presión que sentía en ese entonces el director, este se las arreglaba para hacer gala de su negrísimo sentido del humor. Con respecto a esto, John Michael Hayes recordaría que durante el rodaje de la secuencia final del film, Hitchcock le pidió que subiera al punto más alto de un andamio. “Mírelos a todos ahí abajo”, le dijo al guionista, “creen que estamos discutiendo algo importante o profundo. Pero solamente quería saber si a usted le dan tanto miedo las alturas como a mí”.

Pese a las dudas que le provocaba la cinta a Hitchcock, la verdad es que esta se caracteriza por presentar un espléndido guión y un excelente apartado técnico. Mientras que a Hayes se le atribuye la construcción de los personajes, los cuales se caracterizan por su realismo, su emocionalidad y su marcado sentido del humor, a Hitchcock se le atribuye la inclusión de gran parte de los diálogos más atrevidos del film, y de una serie de sutilezas de carácter sexual tanto visuales como verbales, que provocaron que la cinta expandiera los límites del humor adulto predominante en la década del cincuenta. Un claro ejemplo de esto se puede encontrar en el diálogo que se produce entre los protagonistas, durante la recordada escena en la que ambos se encuentran conversando en una pieza de hotel, mientras ven a la distancia un espectáculo de fuegos artificiales. En esa instancia, una sexy Grace Kelly se acerca al personaje de Grant y le dice: “Si realmente quieres ver los fuegos artificiales, es mejor con la luz apagada. Tengo la sensación de que esta noche va a presenciar usted uno de los espectáculos más fascinantes de la Riviera. Me refiero a los fuegos artificiales por supuesto.”


En lo que respecta al aspecto interpretativo del film, la labor tanto de los protagonistas como la de los actores encargados de encarnar a los personajes secundarios, resulta realmente destacable. Mientras que Cary Grant se luce como el ingenioso y seductor ladrón retirado, Grace Kelly brilla como la caprichosa e incisiva Frances Stevens, al punto que fue ampliamente elogiada por su veterano colega. La importancia de la participación de la actriz en la cinta no solo es relevante desde el punto de vista interpretativo de la misma, sino que también responde un aspecto temático presente en gran parte de las obras del director. Para Hitchcock era de suma importancia abordar todo lo relacionado con la sexualidad bajo un halo de suspenso, para así lograr el efecto deseado. Por este motivo, el realizador solía escoger a actrices rubias y sofisticadas, que dieran la impresión de ser mujeres de mundo, con el objetivo de presentarlas como verdaderas prostitutas en la intimidad, lo que en gran medida respondía a sus propias fantasías. Por otro lado, resulta destacable el trabajo de fotografía de Robert Burks, quien fue nominado al Oscar por su labor en este film, y la estupenda banda sonora compuesta por Lyn Murray, la cual termina siendo tan sugerente como las mismas imágenes.

Si bien “To Catch a Thief” es básicamente una comedia romántica con algunas dosis de suspenso, que presenta una interrogante que es revelada en el tramo final del relato, esta se presenta como una obra atípica dentro de la filmografía de Alfred Hitchcock. Esto responde al hecho de que el director durante años, se había mantenido alejado de las historias cuyo punto de interés fuese la autoría de un hecho determinado, debido a que prefería captar la atención del espectador sin la necesidad de recurrir a rebuscados giros de tuerca, o a ingeniosas trampas narrativas. Sin embargo, esta vez decidió romper su propia regla tácita, debido a lo atractivo de los elementos que conformaban el relato, y a la posibilidad de trabajar con un elenco soñado en condiciones inmejorables. Como dato curioso, cabe mencionar que durante el rodaje de la producción, Grace Kelly conoció al Príncipe Rainiero de Mónaco, con quien eventualmente contraería matrimonio, lo que la llevaría a abandonar la actuación de manera definitiva. Por otro lado, en varias ocasiones se ha mencionado que durante la secuencia en la que los protagonistas participan en una persecución de coches, estos pasan por el mismo lugar donde varios años más tarde Grace Kelly perdería la vida en un accidente automovilístico. Más allá de los datos anecdóticos de la producción, “To Catch a Thief" se alza como una película entretenida e inteligente, la cual debido a sus múltiples virtudes hoy en día es vista como una de las mejores obras del llamado maestro del suspenso.




por Fantomas.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...