jueves, 29 de enero de 2009

Dr. Phibes Rises Again: Phibes Aterroriza Egipto.

“Dr. Phibes Rises Again” (1972), es un film de terror del director Robert Fuest, el cual está protagonizado por Vincent Price y Robert Quarry.

Tras una década de letargo, el infame Doctor Phibes (Vincent Price) se despierta para dirigirse a Egipto junto a su ayudante muda Vulnavia (Valli Kemp), con la intención de resucitar a su difunta esposa. Sin embargo, una vez que Phibes desembarca en la mística tumba de los faraones, se verá enfrentado a un misterioso hombre llamado Darius Biederbeck (Robert Quarry), quien hará todo lo posible por truncar los planes del buen doctor y acabar para siempre con su reinado de terror.


Después del éxito comercial de “The Abominable Dr. Phibes” (1971), la productora American International Pictures rápidamente buscó repetir la fórmula. En esta ocasión, el director Robert Fuest escribió el guión en compañía de Robert Bless, un viejo amigo del productor Louis M. Heyward, cuyo objetivo era equilibrar el peculiar sentido del humor que poseía el director. Filmada en Inglaterra, la producción contaba con un modesto presupuesto al cual Fuest y compañía le sacaron el máximo provecho, gracias al hecho de que ciertos gastos operacionales eran menos costosos al interior de la industria cinematográfica británica en comparación con la industria norteamericana. Gracias a esto, el film está repleto de atractivos y excéntricos toques visuales que permiten crear la ilusión de que la producción contó con un presupuesto mayor, como por ejemplo la parrilla de un Rolls Royce que adorna el ataúd de la difunta esposa de Phibes. Por otro lado, en esta oportunidad el rival de Phibes estaría interpretado por Robert Quarry, quien recientemente había participado en la exitosa “Count Yorga, Vampire” (1970). Tal y como ocurrió con Joseph Cotten en el anterior film, a Quarry le resultó complicado interpretar las escenas en las que se confronta a Phibes, básicamente porque el personaje de Price solo podía comunicarse mediante expresiones faciales y algo de pantomima. Para colmo, debido a que Price era poseedor de un desarrollado sentido del humor, este disfrutaba exagerando sus expresiones faciales con el objetivo de que Quarry arruinara las tomas en las que participaban juntos, lo que dificultó aún más su compleja labor.

Pese a que ambos actores mantenían una relación cordial, su trabajo se vio opacado por un desagradable incidente que estaba ligado a la situación contractual que ambos mantenían con la American International Pictures. Para ese entonces, Vincent Price estaba cansado de trabajar bajo el alero de la AIP, lo que concordaba con el hecho de que su contrato estaba a punto de llegar a su fin, y con las intenciones de los mandamases de la productora quienes deseaban reemplazar al actor con alguien más joven. Cuando un publicista inglés se enteró de las verdaderas intenciones de la American International Pictures, rápidamente quiso corroborar los rumores con el mismísimo Price, lo que provocó que la relación entre ambos actores se tensara. Según Robert Quarry: “Llevábamos una semana de rodaje. La productora organizó una gran recepción. Fue entonces cuando un publicista inglés se le acercó a Vincent y le preguntó: ´¿Qué opina del hecho de que el Sr. Quarry haya llegado a reemplazarlo en la AIP?´ Vincent me contó lo que había sucedido. Él no estaba para nada contento; estaba herido. Aquel publicista dio a entender que yo quería destronar al rey. No debería haber dicho algo así, ese hombre debió haber sido despedido. Después de eso, Vincent nunca fue el mismo. Eso creó una brecha entre nosotros, al menos socialmente. En cuanto al aspecto laboral, todo fue increíblemente placentero. Nuestro sentido del humor fue el lazo que nos mantuvo unidos laboralmente. Disfrutamos trabajar en ese film. Pero nunca más lo vi socialmente luego de ese incidente, nunca más”.

La historia de “Dr. Phibes Rises Again” comienza exactamente tres años después de los acontecimientos del primer film. Luego de un largo letargo, el Dr. Phibes despierta solo para ver con horror como su magnífica guarida ha sido destruida durante su ausencia. Lo que es aún peor, del lugar se han llevado unos pergaminos que especifican la locación de la tumba de un faraón egipcio, la cual en su interior alberga el Río de la Vida, que es lo único que posiblemente puede resucitar a la amada mujer de Phibes, Victoria. Pese a que Phibes rápidamente asesina a los responsables del robo y logra recuperar los pergaminos, de todas formas se ve enfrascado en una carrera contra el tiempo con un equipo arqueológico comandado por el profesor Darius Biederbeck, quien también busca descifrar los secretos que esconde la Tumba del Faraón. Decidido a impedir que alguien más encuentre el mítico Río de la Vida, Phibes comenzará a asesinar uno por uno a sus rivales, no sin antes enfrentarse a un viejo conocido suyo, el perseverante inspector Trout (Peter Jeffrey).

Con la intención de repetir el éxito de “The Abominable Dr. Phibes”, Robert Fuest básicamente recicló varios de los elementos presentes en dicho film con la intención de no reconfigurar demasiado la fórmula. Por lo tanto, Phibes no solo nuevamente asesina a un grupo de desdichadas víctimas de manera ingeniosa, sino que además vuelve a estar acompañado por su silenciosa cómplice Vulnavia, y se reencuentra con su némesis, el inspector Trout, a quien evade sin mayores dificultades en múltiples ocasiones. Lo otro que se repite es la presencia de hermosos, ostentosos y excéntricos decorados, los cuales estuvieron a cargo de Brian Eatwell; la inclusión de la canción “Over the Rainbow” en la banda sonora, que esta vez adquiere un significado especial; y la estupenda actuación de Vincent Price, quien gracias al dominio de su propio lenguaje corporal, logra transmitir las múltiples emociones de un personaje que interpretado por otro actor menos experimentado, bien podría haber terminado convirtiéndose en una mera caricatura. Pese a todo esto, Fuest de todas maneras no puede evitar cometer algunos errores que convierten a “Dr. Phibes Rises Again” en una cinta menos memorable que su predecesora. A diferencia del primer film, los asesinatos en esta ocasión no poseen un hilo conductor coherente que los dote de algún significado especial. Si bien los métodos utilizados por Phibes para acabar con sus enemigos son creativos y llamativos, estos no tienen la misma carga simbólica que los crímenes de la cinta original. Por otro lado, la inclusión del inspector Trout en esta ocasión no tiene mayor relevancia dentro de la trama, por lo que su presencia solo logra quebrantar el buen ritmo narrativo que presenta el film.

Si bien el productor Louis M. Heyward aseguró que “Dr. Phibes Rises Again” logró recaudar más dinero que la primera entrega, la American International Pictures consideró que la cinta había sido un completo fracaso comercial, por lo que echó por la borda la posibilidad de producir una tercera entrega de las correrías del maquiavélico Dr. Phibes, aún cuando ya se estaba trabajando en un guión para dicho proyecto. En gran medida, fue Samuel Z. Arkoff quien se negó a filmar otra secuela, básicamente porque consideraba que el tipo de horror exhibido en las cintas de Phibes, ya no le resultaba atractivo al público de la época. Mucho tiempo después de que la American International Pictures cerrara sus puertas, se retomó la idea de realizar una secuela. Mientras que uno de los proyectos fue titulado “Dr. Phibes in the Holy Land”, otro llevó por nombre “Phibes Resurrectus”, y contaba con la participación del productor Jon Davison y del director George Romero. Pese al interés existente, Robert Fuest se negó a dirigir una nueva entrega por temor a ser encasillado como un director de cine de terror. Vincent Price por su parte, insistía que Fuest era el único director capaz de sacar adelante un proyecto que tuviese a Phibes como protagonista, por lo que finalmente el proyecto se archivó y nunca se llevó a cabo.

Si hay algo por lo que “Dr. Phibes Rises Again” se caracteriza, es por la particular dicotomía moral que domina al relato. Y es que si bien tanto Phibes como Biederbeck desean dar con el llamado Río de la Vida, los métodos que utilizan para lograr objetivo así como también sus motivaciones, resultan ser diametralmente opuestas. Mientras que Biederbeck está dispuesto a jugar sucio hasta cierto punto para poder obtener un inconmensurable beneficio personal, Phibes está dispuesto a asesinar a quien le impida llevar a cabo su objetivo, el cual no es otro más que revivir al amor de su vida. El simple hecho de que Phibes esté motivado por el inmenso amor que siente por su difunta esposa, de alguna forma convierte sus actos por muy repugnantes o violentos que estos sean, en algo aceptable que incluso lo acerca aún más al espectador. Pese a que “Dr. Phibes Rises Again” es una cinta no exenta de errores, de todas formas resulta ser un producto entretenido, no solo por el extravagante humor negro que domina a la trama, sino que además por la estupenda labor actoral de la dupla protagónica, por los suntuosos decorados presentes a lo largo de la historia, y por las altas dosis de ingenio que Fuest logra plasmar en la pantalla.


por Fantomas.

3 comentarios:

Pliskeen (David Ribet) dijo...

No he visto ninguna de las dos películas del Dr. Phibes, pero trataré de hacerme con ellas, pues la presencia de Vincent Price siempre es un valor añadido.

Saludos ;)

darkerr dijo...

No la he visto, no puede ser¡¡¡. La primera pelicula me resulto impresionante. No tengo duda que esta secuela es muy digna. Muy buen articulo, Vincent Price lo merece. Saludos

Igor Von Slaughterstein dijo...

La segunda parte me gustó incluso más que la primera. Pues si en la primera los toques paródicos estaban algo más disfrazados, en "Rises Again" tenemos ya un despiporre de humor absurdo que resulta delirante y entretenidísimo.

"Theatre Of Blood" también me encanta.

Saludos!!

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