domingo, 11 de enero de 2009

I Vampiri: La primera cinta de horror gótico italiano.

“I Vampiri” (1956), es una cinta de terror dirigida por Riccardo Freda y Mario Bava, la cual está protagonizada por Gianna María Canale, Carlo D´Angelo y Dario Michaelis.

Durante el último tiempo, en Paris se han multiplicado los asesinatos de varias jóvenes que aparecen sin una gota de sangre en el cuerpo. A raíz de esto, un buen número de periódicos sensacionalistas han decidido apodar al misterioso asesino como “el vampiro”. Cuando el periodista Pierre Lantin (Dario Michaelis) decide investigar por su cuenta los misteriosos crímenes, eventualmente da con la figura de la bella condesa Giselle du Grand (Gianna María Canale), quien bajo su inocente apariencia esconde un oscuro secreto.
A fines de la década del treinta, el italiano Riccardo Freda daría sus primeros pasos al interior de la industria cinematográfica de su país de origen como guionista y asistente de producción. En el año 1942, Freda debutaría como director con el film “Don Cesare di Bazan”, para luego realizar una serie de dramas de época entre los que se incluye una de las tantas adaptaciones de la famosa novela de Victor Hugo, “Les Miserables”. Durante todo ese tiempo, Freda jamás demostró verdadero interés en el género del horror. De hecho, le desagradaban las historias con tintes sobrenaturales, básicamente porque pensaba que el mal que residía en los hombres comunes y corrientes era más atemorizante que aquel que se encarnaba en la figura de monstruos y fantasmas. Con esto en mente, Freda se propuso realizar una cinta de terror, aun cuando estaba consciente de que no sería una tarea sencilla. Para entusiasmar a un grupo de productores con su proyecto, el director grabó una cinta de audio donde detallaba con minuciosidad la historia que había desarrollado. Pese a esto, los productores se mostraron reacios a apoyar un proyecto que no seguía los cánones por los que en ese entonces se regía la industria cinematográfica italiana. Fue entonces cuando Freda les propuso un curioso trato: no solo filmaría una cinta de horror exenta de escenas objetables o en extremo violentas, sino que además la terminaría en solo doce días.

Para lograr semejante cometido, Freda se asoció con Mario Bava, quien por ese entonces oficiaba con éxito como director de fotografía. Bava era conocido no solo por la pulcritud de su trabajo, sino que además por la velocidad con la cual solía trabajar. Lamentablemente, luego de diez días de rodaje, el excéntrico Freda consideró que estaba atrasado en el programa que él mismo se había impuesto, por lo que les pidió a los productores una extensión del plazo previamente acordado. Cuando estos se negaron, Freda abandonó la producción, obligando a Bava a asumir el puesto de director. En cosa de horas, Bava restructuró por completo la historia, centrándola por completo en el joven y ambicioso reportero y en su cruzada investigativa, aún a sabiendas de que solo le quedaban dos días para terminar el film. Cabe mencionar que el guión de “I Vampiri” se inspiró en la leyenda de la Condesa Bathory, una condesa húngara que durante el siglo XVII supuestamente asesinó de manera brutal a más de 650 mujeres jóvenes. La leyenda asegura que el sadismo de la Condesa nació de la creencia de que la sangre de jóvenes vírgenes le ayudaría a conservar su juventud. Supuestamente, no contenta con darse baños de sangre, la Condesa también bebía la sangre de sus víctimas, razón por la cual con el paso de los años se desarrolló una leyenda vampírica en torno a su figura que terminó rivalizando con la del mismísimo Vlad el Impalador.


En gran medida, “I Vampiri” no solo moderniza el escenario gótico tradicional en el que suelen desarrollarse las historias de vampiros, sino que además reconfigura la noción preconcebida del vampirismo, primero a través de la figura del Doctor Du Grand (Antoine Balpêtré), quien es un científico loco que realiza experimentos utilizando la sangre de jóvenes vírgenes, y segundo a través de la Condesa Du Grand y su supuesta sobrina Giselle (Gianna Maria Canale), quienes son los verdaderos vampiros del film. Al igual que Bathory, la Condesa Du Grand desea obtener belleza y juventud, pero en vez de bañarse en la sangre de sus víctimas, ella utiliza los conocimientos científicos del Doctor Du Grand para realizar transfusiones de sangre que le ayudan a convertirse en la hermosa y encantadora Giselle. Cabe mencionar que el secreto de su identidad y la naturaleza de su vampirismo, son revelados en una magnífica secuencia de transformación, en la cual Giselle se convierte sin mayores preámbulos en una mujer vieja y marchita, fiel reflejo de la decadencia que la rodea.

Por otro lado, en el film de Bava y Freda se quebranta por completo el cliché tan propio del cine fantástico que sitúa a la mujer como víctima de las circunstancias en las que se ve involucrada. En esta ocasión, la Condesa Du Grand y su en apariencia inocente alter ego, son las responsables de numerosos y brutales crímenes, cuya raíz no es otra que el dolor provocado por un amor no correspondido, y la incapacidad de aceptar el proceso natural de envejecimiento, el cual acarrea consigo la pérdida de la belleza que alguna vez se tuvo. La dualidad que presentan estos personajes en gran medida viene a emular ciertos aspectos presentes en las fábulas góticas escritas durante el siglo XIX, en la cuales era común encontrarse con mujeres en apariencia puras e inocentes, que de un momento a otro se convertían en seres pasionales, impulsivos y violentos. Al mismo tiempo, la Condesa representa inequívocamente al movimiento del feminismo, aunque siempre en un tono más metafórico que literal.


En cuanto a las actuaciones del film, tanto Gianna María Canale y Dario Michaelis realizan un trabajo correcto interpretando sus respectivos papeles, otorgándole de esta forma una mayor credibilidad al relato. Sin embargo, es el aspecto técnico de la producción el que realmente sobresale en esta ocasión. No solo resulta destacable la maravillosa dirección de arte de Beni Montresor, quien con un escaso presupuesto realizó una serie de decorados con tintes góticos de una belleza indiscutible, sino que además la atmosférica banda sonora de los compositores Franco Mannino y Roman Vlad, y el magnífico trabajo de fotografía de Mario Bava, el cual se caracteriza por poseer tintes evidentemente expresionistas. Cabe mencionar que una de las escenas más recordadas de la cinta, es aquella que se centra en la ya mencionada transformación de la Condesa Du Grand. Para llevar a cabo dicha escena, Bava utilizó una técnica transicional que había aprendido de Karl Struss, un prestigioso director de fotografía que ganó un Oscar por su trabajo en la película “Sunrise: A Song of Two Humans” (1927), del director F. W. Murnau.

Pese a tratase de una buena entrada dentro del género del cine de terror, al momento de su estreno “I Vampiri” no obtuvo buenos resultados de taquilla, básicamente por el hecho de que Freda, Bava y el resto del equipo de filmación decidieron aparecer en los créditos con sus nombres originales, lo que despertó la desconfianza de un público acostumbrado a ver cintas de terror realizadas por profesionales de apellidos anglosajones. Esto llevó a muchos directores de la época, entre los que se incluyeron Freda y Bava, a firmar algunos de sus trabajos utilizando pseudónimos anglosajones, para así evitar inminentes fracasos comerciales. Probablemente el gran mérito de “I Vampiri” es haberse atrevido a utilizar una historia de tintes fantásticos para confrontar los horrores de la modernización. Sin necesariamente condenar los efectos del progreso, el film se encarga de reconocer la violencia y los peligros inherentes a los avances tecnológicos y a la ciencia utilizada para conseguirlos. Y es que el Doctor Du Grand y la Condesa son vampiros modernos que explotan la ciencia y la tecnología para su propio beneficio, lo que de forma directa afecta negativamente a todos aquellos que los rodean. En definitiva, pareciera que “I Vampiri” reinventa la mitología del vampirismo con la intención de sugerir de forma metafórica, que ciertos aspectos de la ciencia y la tecnología encierran tanto los peligros como las maravillas de la era moderna.


por Fantomas.

8 comentarios:

Igor Von Slaughterstein dijo...

Un clásico infaltable en cualquier videoteca del aficionado al terror clásico. Personalmente me decepcionó un poco después de haber oido hablar siempre tan bien de ella, pero tiene algunas escenas geniales y la ambientación y fotografía son absolutamente impecables.

Estaba claro que a Freda le iba más le terror psicológico que el de monstruos, como volvió a dejar patente más tarde con "El Extraño Caso del Dr. Hickcock", ya plenamente inserta en las coordenadas del horror gótico italiano que él contribuyó a crear.

Saludos!!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

El terror italiano se me sigue resisitiendo. No puedo con él.

Saludos ;)

babel dijo...

Hola fantomas, feliz nuevo año (mas vale tarde...). Esta película no la he visto; con el terror italiano me pasa un poco lo mismo que al anterior comentario, aunque algunas sí me gustan. En el caso de esta, tu descripción de escenas me la hace bastante atractiva.

Saludos!

tokig dijo...

- buena resena para un buen clásico italiano, y nos muestra en gran parte el genial Bava en acción..

saludos

Möbius el Crononauta dijo...

Pues no la conocía. ¿Es la primera de verdad?

Interesante. A ver si la veo por ahi.

Saludos

Jorge - cinenovedades dijo...

No conocía esta cinta. De hecho, no he visto muchas cintas de terror italiano, aunque por tu reseña, no dudo de que debe tratarse de un muy buen filme. Queda agendada para un visionado, entonces.
Excelente reseña, Saludos!

Babeco dijo...

Perdonad, se que este no es el sitio, pero no encuentro ningun mail de contacto.

Me llamo Fran y he dirigido un cortometraje de vampiros protagonizado por Eloy Azorin, podeis verlo aqui: www.santiagodesangre.com

un saludo

darkerr dijo...

Muy buen articulo, no he visto la pelicula pero sin duda se lo merece, que gran falta la mia no haber visto este clàsico italiano, ya lo arreglaré. Saludos.

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