miércoles, 11 de febrero de 2009

Torture Garden: El siniestro mundo del Doctor Diabolo.

“Torture Garden” (1967), es un film de terror del director Freddie Francis, el cual está protagonizado por Burguess Meredith, Jack Palance, Michael Ripper y Peter Cushing.

Cinco personas visitan un espectáculo de feria dirigido por el misterioso Doctor Diabolo (Burguess Meredith). Luego de una pequeña presentación, él les promete una experiencia realmente escalofriante si están dispuestos a pagar un dinero extra. Arrastrados por su curiosidad, el pequeño grupo decide seguirlo a un lugar donde todos podrán ver su destino a través de las tijeras de una deidad llamada Atropos (Clytie Jessop).


Después del increíble éxito obtenido por el film de antologías “Dr. Terror´s House of Horrors” (1965), del director Freddie Francis, los mandamases de la modesta productora británica Amicus, Max J. Rosenberg y Milton Subotsky, se lanzaron a la tarea de gestar un proyecto de similares características que pudiese repetir lo logrado por dicho film. Mientras tanto, la productora realizó otras ocho películas, cuyo éxito comercial fue variable, como por ejemplo la cinta de ciencia ficción “Daleks´ Invasion Earth: 2150 AD” (1966), y el thriller gótico “The Skull” (1965). Con respecto a este último film, la historia corta que sentó las bases de su guión fue escrita por Robert Bloch, cuyo trabajo eventualmente sería utilizado para desarrollar la segunda cinta de antologías de la Amicus, la cual sería titula “Torture Garden”. En esta ocasión Subotsky optaría por no participar en la confección del guión, para otorgarle la oportunidad a Bloch de adaptar con total libertad sus propias historias. A diferencia de los relatos escritos por Subotsky para “Dr. Terror´s House of Horrors”, los cuales se caracterizaban por ser bastante predecibles, en esta ocasión Bloch desarrolla cuatro historias cortas que gozan de cierta originalidad y altas dosis de locura, lo que permite que sus desenlaces sean completamente impredecibles.

La primera historia, “Enoch”, se caracteriza por ser inusualmente gris y pesimista. Bajo el apartado sobrenatural que presenta, se esconde un relato repleto de clichés que se centra en un hombre detestable y codicioso que busca deshacerse de un familiar para quedarse con su dinero. En este caso, es un joven llamado Colin Williams (Michael Bryant) quien se muestra determinado a averiguar el secreto tras la fortuna de su frágil tío Roger (Maurice Denham). Lamentablemente, los pequeños toques de suspenso que presenta este segmento son rápidamente anulados cuando se revela que una bruja solía vivir en la vieja casona del tío Roger. El único familiar vivo de dicha bruja, es un gato llamado Baltazar, quien convence a Colin de seguir sus siniestras instrucciones con la promesa de que le revelará el secreto de su tío. Resulta evidente que este segmento está fuertemente influenciado por “El Gato Negro”, relato escrito por Edgar Allan Poe, solo que en esta ocasión Baltazar se presenta como una suerte de alter ego del protagonista, quien lo obliga a realizar actos que conscientemente no llevaría a cabo. Aún cuando la historia presenta una marcada atmósfera gótica y se desarrolla en un escenario realmente escalofriante, de todas formas “Enoch” no resulta ser un segmento realmente convincente, por lo que una vez visto es rápidamente olvidado por el espectador.

La segunda historia titulada “Terror Over Hollywood”, aún cuando mezcla de buena manera la sátira con el suspenso, es probablemente el segmento menos interesante de todos los que conforman las distintas cintas de antologías de la Amicus. En esta ocasión la protagonista es Carla Hayes (Beverly Adams), una joven aspirante a actriz que desea escalar hasta lo más alto del circuito hollywoodense. Para lograr su objetivo, Carla buscará ganarse el afecto de un veterano actor llamado Bruce Benton (Robert Hutton), quien pertenece a un selecto grupo de artistas que parece haber descubierto un método para conservar su juventud eternamente. Si bien resulta interesante el comentario subversivo que Bloch realiza acerca la naturaleza del estrellato, y sobre como Hollywood está habitado por un gran número de personajes totalmente autómatas que son manejados por los grandes estudios, finalmente las mediocres actuaciones de la dupla protagónica y la poco inspirada puesta en escena del segmento, terminan por sepultar el interés del espectador en un relato que lamentablemente está plagado de buenas ideas mal ejecutadas.

La tercera historia, “Mr. Steinway”, es quizás una de las más recordadas y criticadas del film. Y es que cualquier relato que presente a un piano homicida va a costar tomarlo en serio. En “Mr. Steinway”, Dorothy Endicott (Barbara Ewing) comienza una relación amorosa con el famoso concertista de piano Leo Winston (John Standing), cuyas habilidades artísticas se ven afectadas tras la llegada de la hermosa y algo egoísta joven a su vida. Es a raíz de esto que el espíritu de la difunta madre de Winston decide poseer el piano el artista, para así acabar con la vida de la absorbente Dorothy. Si bien resulta interesante la forma en como Francis dota a un objeto inerte de sentimientos y emociones, y como el guionista establece ciertos paralelismos entre las relaciones amorosas y el vampirismo, asegurando que es el egoísmo de Dorothy lo que ha drenado la sensibilidad artística de Winston, lamentablemente a medida que avanza el relato este se va hundiendo cada vez más en la simple caricatura, transformándose en una suerte de placer culpable que muchas veces ha sido catalogado como una parodia de la novela “Psycho”, la cual fue escrita por el mismísimo Bloch.

La última historia, “The Man Who Collected Poe”, es por lejos la mejor de todo el film. De hecho, es recordada como una de las mejores historias de toda la saga de antologías de la Amicus. El protagonista de este relato es Ronald Wyatt (Jack Palance), un fanático de la obra de Edgar Allan Poe, quien tiene la oportunidad de conocer a Lancelot Canning (Peter Cushing), el más grande coleccionista de objetos pertenecientes a Poe en el mundo. Con la intención de obtener las piezas más preciadas de la colección de Canning, Wyatt se propone descubrir el secreto que esconde el primero, sin imaginarse que las consecuencias de sus actos pueden ser fatales. La historia esencialmente funciona de forma adecuada gracias a la presencia de Peter Cushing y Jack Palance, quienes interpretan a la perfección a una pareja de coleccionistas obsesivos dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de obtener aquello que desean. Por otro lado, el relato no solo hace un estupendo trabajo explorando la desesperación que en ocasiones domina a los aficionados al coleccionismo, sino que además mezcla de manera eficiente ciertas dosis de suspenso con otras de humor negro, y posee una peculiar atmósfera gótica que es coronada con un escalofriante final de tintes sobrenaturales.

“Torture Garden” presenta el mismo problema existente en prácticamente todas las cintas de antologías, y es que lamentablemente no todos los segmentos logran mantener un cierto nivel narrativo y técnico que permita que el producto final se convierta en una obra memorable. En esta ocasión tampoco ayuda demasiado que el escenario que enmarca las cuatro historias no resulte del todo convincente, principalmente por la evidente sobreactuación en la que cae Burguess Meredith, quien convierte al supuestamente siniestro Doctor Diabolo en algo no muy lejano a una simple caricatura. Por lo que sí se destaca “Torture Garden” es por su apartado visual, el cual en gran medida es responsabilidad del estupendo trabajo de fotografía de Norman Warwick, el cual se complementa de manera perfecta con la efectiva pero olvidable banda sonora compuesta por Don Banks y James Bernard. Es a raíz de esto que no resulta extraño que varios años más tarde del estreno del film, Freddie Francis haya asegurado que “Torture Garden” fue su mejor trabajo al interior de la Amicus, por lo menos en lo referente al ya mencionado apartado visual. Aun cuando es evidente que “Torture Garden” no es uno de los mejores productos de la Amicus, de todas formas resulta ser un film entretenido que presenta un puñado de buenas actuaciones, un memorable segmento final, y por sobre todo un indiscutible atractivo visual.

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por Fantomas.

5 comentarios:

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Ni la conocía, pero pinta bastante interesante.

Saludos ;)

Igor Von Slaughterstein dijo...

Ah, la Amicus!! Siempre entretenidas y bien hechas, pero en mi opinión les faltó ese "algo" extra que tenían las producciones Hammer. De esta peli destaco "El hombre que coleccionaba a Poe" y el episodio del piano, que a pesar de todo me gusta (por bizarro).

Y que gran secundario Michael Ripper!!

Saludos.

Nelson, un habitante del patio dijo...

Nunca había escuchado de este film, pero tu interesante comentario, me motivó a verla. La agregó a mi lista de cine por ver.
Saludos,

darkerr dijo...

Uf, solo por ver a Jack Palance y a Peter Cushing juntos atrae bastante esta pelicula. La historia sobre Poe suena alucinante. Gran articulo, no hay duda. Saludos.

Sam_Loomis dijo...

No la conocía, pero los filmes antología me gustan mucho. Luego, escrito por Bloch... suena bastante bien.

Muchos Saludos

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