domingo, 19 de abril de 2009

The Blob: La cinta con los "adolescentes" más viejos de la historia del cine.

“The Blob” (1956), es un film de horror/ciencia ficción del director Irvin Yeaworth, el cual está protagonizado por Steve McQueen y Aneta Corsaut.

En un alejado pueblo de los Estados Unidos cae un meteorito, que en su interior contiene una masa amorfa que pronto comenzará a consumir a todos aquellos que se crucen en su camino. Lo que es peor, cada vez que se alimenta aumenta de tamaño de forma espectacular, poniendo en peligro a todos los habitantes del pueblo. A pesar de las burlas de la policía, Steve Andrews (Steve McQueen), su novia Jane (Aneta Corsaut), y sus amigos, intentarán alertar a todo el mundo de la amenaza que supone la masa devoradora.

La historia tras la realización de esta producción es tan curiosa como la cinta en sí. Todo comenzó cuando Irvine H. Millgate conoció a Jack H. Harris, un distribuidor que quería producir sus propias películas. Mientras se encontraban promocionando un film realizado por la compañía de Millgate, Harris le comentó a Millgate la fórmula de la película que pretendía realizar: “Va a ser una película de monstruos. Será en color en vez de en blanco y negro. No puede ser entretención sin contenido. Además deber presentar personajes creíbles, y lo más importante, debe tener un monstruo único en su clase, algo nunca antes visto, algo que podría haber utilizado mi abuela para cocinarlo en su horno”.

Casi un año después de su recorrido por el país, Harris se despertó una mañana y llamó a Millgate para decirle: “¡Lo tengo, lo tengo, oh Dios, lo tengo! ´The Molten Meteor´, una forma mineral que consume la carne humana al contacto. Tú no puedes quemarlo, no puedes reducirlo con ácido, no puedes dispararle. La única cosa que puedes hacer es congelarlo”. Con esa idea en mente, Millgate comenzó a desarrollar una historia al mismo tiempo que Harris acudía a Valley Forge Films, una productora encabezada por Irvin S. Yeaworth. Dicha productora había realizado cientos de programas de bajo presupuesto para la televisión, además de numerosos films en 16mm, por lo que Harris esperaba que se interesaran en el proyecto. Sin embargo, Yeaworth junto con el productor Lou Kellman, hace tiempo que estaban buscando a alguien que financiará el rodaje de un guión que habían desarrollado. Cuando Kellman se contactó con Jack Harris para pedirle dinero, este le sugirió cambiar dicho proyecto por “The Molten Meteor”.


Aunque Yeaworth en un principio no se mostró muy entusiasmado con la idea, no tardaría en reconocer que la ciencia ficción era un buen género para lanzar su carrera como director. Rápidamente, la compañía de distribución de Harris, Screen Guild, se asoció con Valley Forge para producir la cinta. El presupuesto total de la película era de 120.000 dólares, donde Harris, su socio Mike Friedman, y Yeaworth, se encargaron de dividirse los gastos en partes iguales. Si bien la historia desarrollada por Millgate sería reescrita en múltiples ocasiones por un sinnúmero personas (entre las que se encontraba la esposa de Yeaworth), el guión final le sería acreditado a Theodore Simonson y a Kay Linaker. Luego de que el guión estuvo terminado, Harris tuvo la difícil tarea de buscar financiamiento. Tras ser rechazado por una buena parte de los grandes estudios, eventualmente logró que la Paramount se interesara en el proyecto y financiara la producción.

Gran parte del proceso de pre-producción se dedicó al desarrollo de las técnicas requeridas para darle vida a la masa devoradora, la cual en realidad era una bola de silicona. Como era de esperarse, trabajar con silicona no iba a resultar fácil. Afortunadamente, la compañía 3-M (que en aquellos días era la principal proveedora de silicona en Norteamérica) se interesó en el proyecto, por lo que envió a un científico al set de filmación para que ayudara a solucionar los problemas que se presentaran. Uno de estos problemas tuvo relación con el proceso de colorización de la masa. Aunque pudieron pigmentar el material, dicha pigmentación no duraba mucho tiempo, por lo que no les quedó más opción que dejar a alguien encargado de mezclar constantemente la silicona con los pigmentos. Por otro lado, el director de fotografía Thomas Spalding se encargó de realizar varios de los efectos especiales que presenta el film. Entre las tareas que le tocó desarrollar, se encuentra la construcción de miniaturas, las cuales posteriormente serían devoradas por la masa, y la realización de secuencias en stop-motion, las cuales tenían por objetivo darle vida al ente proveniente del espacio exterior.


En lo que respecta al elenco, este estaba conformado en su mayoría por actores desconocidos, con la sola excepción de Steve McQueen, quien a sus 27 años protagonizaba su primera película. A raíz de que el actor debía interpretar a un adolescente, el director no estaba muy convencido de contratarlo. Sin embargo, tras ver su participación en un programa de televisión, Yeaworth aceptó tenerlo como protagonista. Lamentablemente para el realizador, McQueen demostraría ser un actor conflictivo con quien en numerosas ocasiones tuvo desavenencias a causa del guión. Como si esto fuera poco, el actor también tendría problemas con su coestrella, Aneta Corseaut, con quien mantendría una relación marcada por el odio mutuo. Irónicamente, la actriz interpreta a su pareja en la película. La relación entre ambos era tan mala, que la escena romántica que protagonizaban fue la última en filmarse pese a la molestia de los involucrados en la misma, quienes de todas formas hicieron su mejor esfuerzo para que todo saliera como el director esperaba.

Luego de terminada gran parte de las filmaciones, quedaba la tarea de escoger un título apropiado para la cinta. Durante la producción, gran parte del equipo de filmación fue invitado a escribir cualquier título que se les ocurriera para el film. Algunos de los títulos escogidos fueron: “The Glob That Girdled the Globe”, “Absorbine Senior”, y “The Night of the Creeping Dread”. A Harris le gustaba “The Glob”, aunque terminó cambiándolo por “The Blob” debido a que el escritor Walt Kelly tenía un libro con ese título, y temía tener algún tipo de problema legal con el autor. Finalmente, la Paramount se encargaría de agregar una secuencia de títulos que ayudara a fomentar la mística de la producción. Bart Sloane sería el encargado de dicha secuencia, la cual iría acompañada por una curiosa pero pegadiza canción compuesta por Burt Bacharach y Hal David (aunque por un asunto legal, el tema finalmente le fue acreditado a Ralph Carmichael). Curiosamente, dicha canción se ubicaría entre los hits de la época, y con el tiempo se convertiría en uno de los temas icónicos del cine de ciencia ficción de bajo presupuesto.


Cuando la cinta fue estrenada fue un éxito total, por lo que ayudó a lanzar la carrera de Steve McQueen. En muchos sentidos, “The Blob” es una especie de pieza de museo; difícilmente podría asustar a alguien mayor de diez años, presenta un guión interesante pero plagado de errores, los actores realizan un trabajo que roza lo mediocre (donde incluso encontramos a algunos extras algo risueños), y su apartado técnico si bien sobresale por su originalidad, de todas formas deja entrever las falencias propias de la falta de presupuesto. Sin embargo, resulta ser una cinta por sobre todo entretenida, la cual esconde una crítica a la cultura del consumo reinante en los Estados Unidos de la década del cincuenta. Luego de “escapar” de la consulta del doctor, la masa ataca lugares orientados al consumo; un cine, un restaurante y un supermercado. Durante esos ataques, la masa no solo intenta devorar a las personas/consumidores que se encuentran en dichas locaciones, sino que también intenta devorar el lugar por completo. También se ha mencionado en algunas ocasiones que la cinta esconde un mensaje que llama al espectador a no reprimir a los jóvenes, para que así estos puedan surgir y eventualmente consigan resultados positivos que beneficiarán a toda la sociedad. En definitiva, “The Blob” se ha convertido en un clásico de la ciencia ficción básicamente por la capacidad de su director de superar las limitaciones de la producción, para entregarnos una cinta divertida que posee un encanto incombustible. Dicho encanto llevó a que en 1972, el actor y director Larry Hagman filmara una secuela titulada, “Beware! The Blob”, y a que en 1988 el director Chuck Russell realizará un remake el cual a decir verdad es bastante disfrutable, casi tanto como el film original.

por Fantomas.

9 comentarios:

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Es de esas películas malas a las que les tienes un aprecio especial.
Casposa pero divertida.

El remake de los 80 tampoco es gran cosa, pero es una serie B bastante maja si uno no le exige más de lo debido.

Saludos ;)

Möbius el Crononauta dijo...

En que tesituras se ven los principiantes, incluso todo un Steve McQueen.

Ojalá echaran más pelis de estas en la tele.

Saludos

Pablo dijo...

Bastante entretenida a la vez que ingeniosa. Y lo que es mejor aún,que al cabo de 50 años de su producción apenas ha envejecido.
Porque de verdad es una película que a uno no le importa de ver de vez en cuando.
Y atención con el presupuesto con el que contó el director. 150.000 doláres (echen cuentas).
Excelente comentario amigo mio.
Saludos!!!
http://pablocine.blogia.com

Dr. Quatermass dijo...

Hey! esta la tengo pendiente. Soy un gran fan de la sci-fi de la época, aunque me gusta verla de manera algo desmitificadora, porque hay algunos títulos del género y la época que están sincerarmente sobrevalorados. Eso sí,

Igor Von Slaughterstein dijo...

Entrañable y nostálgica a más no poder. Recuerdo cuando la vi de adolescente y me sentí totalmente identificado con el personaje de McQueen... a pesar de doblarme la edad XDD

Mención especial merece el final interrogante.

Saludos!!

hgcienciadelosmateriales dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
tokig dijo...

- La original no la he visto, pero el remake me resultó interesante...esta esta entre la larga lista de pendientes...

saludos

yo dijo...

jajaja

esta película es única... aún recuerdo cuando la veía y quedaba con cara de "wtf?" con los dialogos, esos chiquillos sacados de la más conservadora iglesia... onda "vamos todos juntos como hermanos a salvarnos de la mancha asesina"... era medio cursi, pero entretenida, aunque con un final horrible. (sin mencionar la mancha pintada a mano algunas secuencias jaja)


a todo esto siempre me pregunté quién sería tan sacowea para perder una entrada al cine viendo "The Searchers" (si mal no recuerdo esa estaban viendo) para seguir a un par de pelotudos jaja.. en fin.

saludos.

Quimerico Inquilino dijo...

Recuerdo que de jovenzuelo me lancé a verla después de ir al cine y ver su remake. Entonces, claro está, me decepcionó.
Pero después de leer tu artículo me han entrado ganas de, como dices, darle una segunda oportunidad.

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