domingo, 26 de abril de 2009

Tarántula: No apta para aracnofóbicos.

“Tarántula” (1955), es un film de ciencia ficción del director Jack Arnold, el cual está protagonizado por Leo G. Carroll, John Agar y Mara Corday.

Un hombre con horrendas malformaciones aparece muerto en el desierto de Arizona. Se trata de un biólogo que trabajaba en un proyecto secreto junto a su colega, el profesor Deemer (Leo G. Carroll). Matt Hastings (John Agar), el médico del pueblo más cercano, tiene ciertas dudas con respecto a las inexplicables condiciones de su muerte, por lo que cuando en el condado empiezan a aparecer otros hombres muertos en extrañas circunstancias, Hasting intentará investigar el oscuro secreto que se esconde tras estos fallecimientos.


Durante la primera mitad de la década del treinta, las cintas acerca de los monstruos clásicos lanzadas por los estudios Universal marcaron la edad de oro de cine fantástico. Cuando el estudio cambio de manos en 1936, Carl Laemmle Jr., hijo del fundador de la compañía, intentó por todos los medios proseguir con este ciclo de películas. Sin embargo, la política de los nuevos dueños era tajante al respecto; entre 1937 y 1939, el estudio no produjo ninguna película de terror. Sería en 1939, a raíz del reestreno de “Drácula” (1931) y “Frankenstein” (1931) en varias salas de Norteamérica, que los ejecutivos tendrían que reconocer el atractivo comercial de dichas producciones, dando lugar a una segunda época en la que se rodarían mayoritariamente secuelas. Esta nueva oleada de cintas vendría a marcar el confinamiento a la serie B que sufrió el cine fantástico, el cual duraría alrededor de medio siglo.

Ya en 1946, el público comenzaba a aburrirse del cine de monstruos, lo que significó que la Universal nuevamente abandonara el género fantástico, y comenzará a explotar el género de las parodias de la mano de la pareja de cómicos Abbott y Costello. Cuando la 20th Century Fox lanzó la cinta de ciencia ficción, “The Day the Earth Stood Still” (1951), del director Robert Wise, la Universal había volcado su unidad B a la realización de películas de aventuras, cintas bélicas y westerns, lo que trajo como consecuencia una completa renovación de personal. Sería a causa del boom causado por la cinta de Wise, que la Universal consideró como una buena idea el comenzar a producir films de ciencia ficción, iniciando la serie con “It Came from Outer Space” (1953), del director Jack Arnold.

Precisamente sería Jack Arnold quien se convertiría en la principal figura de las cintas de ciencia ficción de la Universal. Uno de sus tantos proyectos para el estudio durante la década de los cincuenta, sería el relato no apto para aracnofóbicos titulado “Tarántula”. En 1955, William Alland planifica el rodaje de “Tarántula” con la clara intención de aprovechar el éxito conseguido por la cinta “Them!” (1954), dirigida por Gordon Douglas para la Warner. Con el fin de emular lo visto en la cinta que es considerada como la más influyente dentro del subgénero de los “animales gigantes”, “Tarántula” se ambientaría en el desierto y la amenaza sería una colosal tarántula. El guión se basaría en un episodio de la serie “Science Fiction Theatre”, titulado “No Food for Thought”, escrito por Robert M. Fresco (quien también se encargaría de coescribir el guión de la cinta junto a Martin Berkeley). En dicho episodio, un científico y sus ayudantes hacían de conejillos de indias en una serie de experimentos relacionados con alimentos sintéticos que habían resultado fatales para los animales del laboratorio.

El equipo técnico estaría conformado por habituales de la serie B de la Universal; el director artístico Alexander Golitzen, los decoradores Russell A Gausman y Ruby R. Levitt, Clifford Stine y sus efectivos pero rudimentarios efectos visuales, y el artista de efectos especiales David S. Horsley. Además, la cinta se vería beneficiada por la participación de uno de los pocos sobrevivientes del periodo clásico del estudio, el director de fotografía George Robinson, el cual trabajó en “Drácula” junto al director Tod Browning. El equipo lo completaría el director musical Joseph Gersheson, quien en realidad solo se limitó a firmar una partitura compuesta por los entonces desconocidos Herman Stein y Henry Mancini.

Siguiendo un poco los clichés propios de las películas del cine fantástico donde aparecen científicos, Arnold señala al alguna vez bien intencionado profesor Deemer como el responsable de la serie acontecimientos que azotaran la localidad en la cual reside, aunque en cierta medida es difícil no pensar que tan solo es una víctima de las circunstancias. Todas sus investigaciones empiezan con el fin de crear una droga que permita terminar con el hambre en el mundo. Sin embargo, la ambición de sus colegas y la suya propia, terminará empujándolo inevitablemente a un destino en el cual no es más que una víctima de su intento de jugar a ser Dios. Jack Arnold convierte a este personaje en una especie de antihéroe gótico, prisionero de su propia mansión/laboratorio, donde la mutación que sufrirá a causa de su propia droga lo acerca a personajes como el Doctor Jekyll, el hombre invisible, o el protagonista del film “The Fly” (1958).

Con el accionar de Deemer, Arnold intenta advertirle al espectador acerca de los efectos no deseados del progreso, además de establecer que la mayor amenaza para el hombre es el mismo hombre. Y es que en muchas de las películas del director, el monstruo no actúa como el elemento perturbador del orden social, sino más bien funciona como el detonante de otras tensiones subyacentes, o incluso se presenta como otra víctima del problema de fondo. La escena que abre la película es una fiel evidencia de aquello, ya que apunta a que el desconocido que deambula por el desierto hasta caer muerto, es el verdadero desencadenante de los eventos ocurridos durante el relato. Desde ese punto, el director utilizará una mirada documentalista para relatar lo que a todas luces pareciera ser una historia policial, donde se pretende investigar las verdaderas razones de la muerte de este hombre, y que es lo que el profesor Deemer intenta ocultar a toda costa.

Aunque Arnold prefería envolver en un halo de misterio al monstruo hasta el final del film, sería el productor William Alland quien le exigiría algunas tomas que involucraran las andanzas de la araña a medida de que esta fuera aumentado de tamaño. Por otro lado, las actuaciones en general son correctas. John Agar, quien interpreta al curioso doctor Matt Hastings, fue un actor que al principio de su carrera se vio atrapado en roles secundarios, lo que cambiaría desde su participación en la cinta “The Revenge of the Creature” (1955), del mismo Arnold. Mara Corday por su parte, era una actriz de estudio la cual también participaría en un gran número de este tipo de películas con relativo éxito. Sin embargo, el que sin duda se roba la cinta es Leo G. Carroll con su interpretación de este atormentado científico loco, el cual estaba fuertemente inspirado en los científicos que aparecían en el cine fantástico de los treinta y los cuarenta. Cabe mencionar el cameo de un joven Clint Eastwood, quien aparece como uno de los pilotos que intenta destruir a la araña gigante.

“Tarántula” es considerado como un film menor de la filmografía del director. Sin embargo, resulta ser una cinta sumamente disfrutable, que presenta una interesante historia la cual Arnold maneja de la mejor manera posible, distribuyendo numerosas dosis de suspenso durante todo el transcurso del metraje. Además resultan destacables los efectos especiales, los cuales son bastante efectivos, más aún sabiendo que el director filmó esta película con menos presupuesto que el habitual. Las escenas donde aparece la araña gigante están bien confeccionadas pero no son cuantiosas, por lo que el espectador queda con gusto a poco. Esto junto a su abrupto final, son probablemente las únicas cosas reprochables de una cinta que presenta razones de sobra para ser considerada como una de las buenas obras que nos dejó el cine fantástico de los cincuenta.




por Fantomas.

9 comentarios:

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Los films de Arnold siempre me han pareciod muy apreciables, destacando por encima de todos, esa pequeña joya del género ci-fi que es "El increíble hombre menguante". No obstante, esta cinta se me resiste dada mi fobia a los arácnidos. Una pena, porque estoy seguro que disfrutaría tanto como con "Them".

Saludos y muy buena reseña ;)

yo dijo...

le tengo cariño a esta película, más que nada por lo entretenida que es...

pero es cierto que es muy cliché, y en este sentido se parece mucho a Them!... pero aúnb así se me hace bastante entretenida.

saludos.

Möbius el Crononauta dijo...

Insectos gigantes atómicos, ¡no puede decepcionar! Seguro que Clint se alegra de que no se le viera la cara...

Saludos

Davo Valdés dijo...

Tenía olvidado este film. Gracias por recordarlo, me trae buenos recuerdos de mi infancia. Recuerdo que justo la escena de una fotografía que subiste donde la tarantula va por la carretera me pareció sumamente aterradora.

¡Saludos!

Deyre dijo...

Gracias por añadirme a tus enlaces. Ahora mismo hago yo lo mismo.
Todavía tengo que revisar con detenimiento tu blog, pero me parece muy interesante.

GUSTAVO dijo...

Es genial esta peli!!!
Muy bueno tu blog!!!
Pasa por el mio, es de cine desde Uruguay!!
Me gustaria intercambiar links, dejame un mensaje.

http://www.cinemaparadisouy.blogspot.com/

Saludos.

Sam_Loomis dijo...

Nunca la he visto, pero siempre estoy con lo brazos abiertos hacia los filmes con insectos gigantes! Jeje. Interesante lo que comentas de Clint Eastwood.

Muchos Saludos

Dr. Quatermass dijo...

Hola,

Una película entrañable sin duda, no es comparable a "La mujer y el monstruo" o "El increible hombre menguante" pero tiene su encanto.

Saludos!

Darkerr dijo...

Entretenido film, no habia notado lo de Cliunt Eastwood, creo que debo ver la pelicula de nuevo. Muy buen articulo.

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