domingo, 10 de mayo de 2009

Marnie: El reflejo de la oculta obsesión de Alfred Hitchcock.

“Marnie” (1964), es un thriller psicológico del director Alfred Hitchcock, el cual está protagonizado por Tippi Hedren y Sean Connery.

Marnie (Tippi Hedren) es una compulsiva ladrona y embustera que se pone a trabajar para un millonario llamado Mark Rutland (Sean Connery), con la intención de robarle. Sin embargo, Mark impulsivamente decide casarse con la desquiciada belleza, e intenta descubrir las razones de su obsesivo comportamiento. Cuando un terrible accidente pone a Marnie en una situación límite, Mark fuerza a su mujer a enfrentarse a sus temores y a su pasado, en una impactante e insoslayable conclusión.


A comienzos del año 1960, tras haber rodado un telefilme titulado “Incident at a Corner”, para el programa de televisión “Startime”, Alfred Hitchcock se tomaría unas prolongadas vacaciones. Durante ese tiempo, llegaría a sus manos una novela del escritor Winston Graham titulada “Marnie”. Hithcock de inmediato vio en dicha novela una obra que podría servirle de base para desarrollar una historia de intriga sexual, pero decidió posponer su adaptación hasta encontrar a una actriz lo suficientemente atractiva y fuerte como para interpretar a la frígida, enigmática y compulsiva ladrona que protagonizaba el relato. Tres años más tarde, durante el rodaje de exteriores de la cinta “The Birds” (1963), el director retomaría el proyecto y contrataría al escritor Evan Hunter para que realizara la adaptación de la novela de Graham. La tarea de construir una historia cuya protagonista es una ladrona compulsiva con problemas sexuales, se presentaba como todo un reto para Hunter, quien pese a trabajar durante un año en la confección del guión, eventualmente fue removido por Hitchcock debido a diferencias artísticas.

Antes de examinar los motivos del despido de Hunter, es necesario mencionar las razones por las cuales la elección de la protagonista de la cinta se convertiría en el mayor dolor de cabeza del director. Hitchcock pretendía que “Marnie” fuese el vehículo que marcara el regreso de Grace Kelly a la pantalla grande. Era tal su ansiedad por contar con la actriz, que incluso llegó a anunciar de forma anticipada su participación en el nuevo proyecto que estaba a punto de emprender. Lamentablemente para el británico, la simple idea de que la entonces Princesa de Mónaco protagonizara una película, trastornó a los ciudadanos monegascos, por lo que ella tuvo que romper todo tipo de negociaciones con el ahora ofuscado director. Desde ese preciso momento, el realizador intentó por todos los medios que Tippi Hedren recreara la imagen de Grace Kelly durante el rodaje de “The Birds”, cosa que finalmente no logró. Al poco tiempo después de estrenar el film antes mencionado, Hitchcock rodaría un telefilme titulado “I Saw the Whole Thing” (1962), durante el cual conocería a una joven actriz llamada Claire Griswold. Rápidamente el británico intentó convertirla en la nueva Grace Kelly, al punto que la obligó a recrear una escena de la cinta “Anastasia” (1956), la cual había sido protagonizada por Kelly. Una vez que se percató de lo que pretendía Hitchcock, y debido a la pésima relación que este mantenía con su esposo, el entonces novato Sidney Pollack, la joven actriz prefirió dar un paso al costado y retirarse del proyecto.

Eventualmente a Hitchcock no le quedaría más opción que contratar a Tippi Hedren para interpretar el papel de Marnie. Sin embargo, esta elección vendría acompañada de una serie de hechos curiosos. Mientras Hedren se encontraba de vacaciones de invierno, Hitchcock decidió enviarle una serie de cortas y ardientes notas, regalos varios, y noticias del proceso de preproducción del film. Al mismo tiempo, el director comenzó a diseñar un lujoso remolque-camerino para la actriz, el cual no solo terminó siendo instalado a un costado del bungalow que poseía el británico al interior de los estudios Universal, sino que además poseía una conexión directa a la oficina del realizador. Debido a la incomodidad que le provocó todo esto, Hedren solía llenar el remolque de amigos y compañeros de trabajo para así evitar reunirse a solas con Hitchcock al final de cada jornada laboral. Ni siquiera el inminente compromiso de la actriz con el productor Noel Marshall, impidió que el realizador la siguiera colmando de atenciones, que se relacionara con sus padres, o que diera fiestas en su honor, lo que por supuesto dificultó su relación laboral.

Todo lo antes mencionado provocó que a medida que avanzaba el proceso de rodaje, la historia más se separaba de la idea original delineada por Evan Hunter, quien eventualmente terminó siendo reemplazado por la escritora Jay Preston Allen cuando el primero se negó a incluir una escena que implicaba una violación. Y es que el film gradualmente comenzó a convertirse en el reflejo de los deseos del director, quien veía a la esquiva actriz como el objeto de sus más oscuras fantasías. Para colmo, la obsesión de Hitchcock con Hedren fue en aumento, lo que lo llevó a afirmar que ella era la actriz que siempre había soñado dirigir, y lo que es aún peor, comenzó a admitir abiertamente sus sentimientos por ella. Buscando las razones por las cuales Hedren rechazaba a un hombre enamorado, el director llegó a la conclusión de que la actriz era frígida, al igual que el personaje que interpretaba. Al mismo tiempo, Hitchcock convirtió al personaje de Sean Connery en una proyección de sí mismo. Es por este motivo que Mark Rutland es retratado como un hombre obsesionado con los esquemas de comportamiento, lo que lo lleva a presionar y a perseguir a Marnie, provocando un trágico y degradante desenlace.

La tensa situación que se vivía dentro y fuera del set de filmación estalló en febrero de 1964, cuando Hitchcock perdió la poca dignidad y discreción que le quedaba. Aprovechando que en una ocasión se encontraba a solas con Hedren en su remolque, el director le hizo una franca propuesta sexual que la actriz no pudo ignorar ni responder casualmente. Pese a que el británico amenazó con destruir su carrera, Hedren se negó a cumplir sus deseos. Desde ese momento, Hitchcock no solo se negó a dirigirse personalmente a la actriz, sino que además perdió todo interés en la producción, lo que lo llevó a descuidar el aspecto técnico de la misma. En cierta medida, el director comenzó una cruzada de autodestrucción cuyo objetivo principal era que la cinta fracasara, cosa que eventualmente sucedió. La crítica no solo destrozó el apartado técnico y la actuación de Hedren, sino que además tildó a la película de pasada de moda y extremadamente simplista, lo que significó un duro golpe para el realizador.

Como suele suceder con varias obras injustamente vapuleadas al momento de su estreno, con el paso de los años “Marnie” comenzó a ser mirada con cierta admiración por la crítica especializada. Por ejemplo, la criticada utilización de proyecciones de fondo en determinadas escenas, de un momento a otro pasó a ser considerada como una decisión inspirada por parte del director, ya que permitía reflejar la naturaleza irreal del mundo de Marnie. De la misma forma, la interpretación de Tippi Hedren ahora es considerada como una de las mejores dentro de la filmografía del británico. La verdad es que más allá de los problemas detrás de las cámaras o las opiniones cambiantes de la crítica, “Marnie” posee un encanto especial que es difícil de describir. La cinta no solo tiene una atmósfera onírica que facilita que el espectador empatice con las laceradas emociones de los protagonistas, sino que además presenta una gran cantidad de abiertas súplicas de amor, tanto entre la dupla protagónica, como entre Marnie y su madre, que no vienen más que a reflejar los sentimientos reprimidos de un realizador por sobre todo complejo. Por otro lado, es necesario destacar la estupenda actuación del siempre elegante Sean Connery, y la espectacular banda sonora del compositor Bernard Herrmann, colaborador habitual de Hitchcock. En definitiva, si bien “Marnie” claramente no es uno de los mejores trabajos del director, es innegable que se trata de una de las obras más personales y complejas de la filmografía del llamado maestro del suspenso.



por Fantomas.

5 comentarios:

Igor Von Slaughterstein dijo...

Uno más de los clásicos del maestro. Personalmente los disfruto todos por igual.

Las anécdotas de este rodaje, que tan bien has comentado, son una película en si misma.

Saludos!!

Dr. Quatermass dijo...

Un clásico, la escena final donde poco más que le arranca del subconsciente su trauma es fantástica.

Y que guapa Tippi...

babel dijo...

Creo que es de las que no he visto de Hitchcock, pero dada tu reseña, me pondré con ella.

Un saludo!

GeniusNet dijo...

Hola me encanta tu blog, me parece muy interesante, quisiera agregarte a mi directorio! plz puedes enviarme una respuesta a mi correo, saludos

luis.efiro@gmail.com

Darkerr dijo...

Que tal historia la que hubo detrás de cámaras. notable tu relato¡¡¡. Saludos.

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