jueves, 11 de junio de 2009

Bedlam: Boris Karloff te llevará a la locura.

“Bedlam” (1949), es un film de terror del director Mark Robson, el cual está protagonizado por Boris Karloff, Anna Lee y Billy House.

Nell Bowen (Anna Lee) es una joven actriz la cual asiste a una obra teatral protagonizada por los internos del hospital psiquiátrico de Saint Mary´s of Bethlehem. Cuando uno de ellos fallece durante la presentación de la obra, Nell emprende una campaña para reformar el asilo. Lamentablemente, su cruzada le traerá una serie de enemigos, entre los que se encuentra George Sims (Boris Karloff), el encargado del sanatorio, quien eventualmente logra internarla en el lugar, amenazando su sanidad mental y su vida.

Tras el éxito de “The Body Snatcher” (1945) y “Isle of the Dead” (1945), los ejecutivos del estudio RKO le cedieron al productor Val Lewton un presupuesto de $350.000 dólares para que realizara su próximo proyecto. Ambientada en el Londres del siglo XVIII, “Bedlam” no solo marcaría la tercera y última colaboración entre el productor y el actor Boris Karloff, sino que además sería la última entrada del ciclo de cintas de terror que Lewton realizó para la unidad B de los estudios RKO. Inspirado en la pintura del mismo nombre del pintor William Hogarth, la cual pertenece a una serie de cuadros que el artista tituló “The Rake´s Progess”, Lewton desarrolló un guión que buscaba contrastar el pensamiento irracional con el pensamiento iluminado propio del hombre moderno. Tal y como lo había hecho en otras oportunidades, Lewton le pidió a los directores de arte Albert S. D´Agostino y Walter E. Keller que remodelaran algunos sets utilizados en otras cintas, para así reducir los costos de la producción. A raíz de esto, la dupla de profesionales tomaría prestada la iglesia construida para el film “The Bells of St. Mary´s” (1945), con el objetivo de construir los interiores del manicomio donde se desarrolla la historia. Cabe mencionar que Lewton no solo se limitaría a reciclar sets, sino que además reutilizaría vestuarios utilizados en otros films, como por ejemplo un vestido usado por Vivien Leigh en la cinta “Gone With the Wind” (1939).

La trama de “Bedlam” es relativamente sencilla. Nell Bowen es una actriz protegida por Lord Mortimer (Billy House), un aristócrata dispéptico y petulante. Cuando en un evento organizado por Mortimer fallece un interno del hospital psiquiátrico de Bethlehem, Nell junto a un cuáquero llamado Hannay (Richard Fraser), emprenden una cruzada para mejorar las brutales condiciones en las que viven los internos del hospital. Sin embargo, cuando George Sims, quien está a cargo de manejar el sanatorio, se entera de las intenciones de la muchacha, este gesta un plan para internarla en el lugar. Para entender mejor los alcances de la trama, es necesario situarse en el contexto histórico en el que se desarrolla. En el siglo XIII, se estableció en Gran Bretaña el primer hospital psiquiátrico del mundo moderno, el Bethlem Royal Hospital, el cual estaba a cargo de las hermanas de la Orden de la Estrella de Belén. Lamentablemente, las buenas intenciones de las religiosas no duraron demasiado tiempo, y cuando el gobierno tomó posesión del inmueble, este ya se había convertido en una espantosa prisión donde los pacientes vivían en horrendas condiciones. Solo a fines del siglo XVIII, durante la llamada Edad de la Razón, la gente comenzó a darse cuenta que existían formas más civilizadas de tratar a los pacientes psiquiátricos.


Es precisamente en el proceso del cambio de paradigma que se centra el guión escrito por Lewton. Durante la primera mitad del film, quedan explícitamente graficados los maltratos sufridos por los internos del hospital a manos del personaje interpretado por Karloff, al mismo tiempo que es retratada la actitud indolente de la aristocracia y de la misma protagonista ante la situación existente al interior del sanatorio, al punto de visitar el lugar como si se tratara de una peculiar atracción turística. Ya durante la segunda mitad de la cinta, una vez que Nell realmente entiende el horror que se vive al interior del hospital, esta emprende una cruzada por cambiar la situación, tarea que probará ser difícil ya que quienes la rodean no están dispuestos a cambiar su retorcida manera de pensar. El simple hecho de que la producción tratara de forma tan gráfica un tema tan sórdido como el maltrato a los pacientes psiquiátricos, y que al mismo tiempo retratara la absoluta amoralidad de cierto segmento de la sociedad inglesa del siglo XVIII, provocó que el infame Código de Producción suspendiera momentáneamente el rodaje del film, hasta que Lewton realizase algunos cambios en el guión que apuntaban a eximir de la culpa moral a los pacientes por los crímenes cometidos, y a especificar que los hechos exhibidos en la producción no reflejaban el proceder de los hospitales contemporáneos.

En esencia, “Bedlam” no debiese ser considerada como una película de terror, aún cuando presenta ciertos elementos propios del género, como por ejemplo su cruento final el cual tiene estrecha relación con el relato de Edgar Allan Poe, “The Cask of Amontillado”. La cinta es más bien un negro melodrama, que incluso presenta una tormentosa historia de amor, el cual se sumerge en los oscuros terrenos de la locura, y en el lado más horrible del ser humano, dando como resultado la conformación de una realidad donde los verdaderos monstruos son aquellos hombres que actúan motivados por su propia ambición. Es en este contexto que se produce la transformación de la protagonista, la cual en gran medida es influenciada por la actitud del personaje interpretado por Richard Fraser, quien le enseña el verdadero valor de la vida humana. Al mismo tiempo, la indiferencia inicial de Nell se convierte en horror y desesperación cuando esta es internada de manera involuntaria en Bethlehem, hecho que se presenta como el segundo punto de inflexión en el traumático proceso de transformación de la protagonista.


En lo que se refiere al aspecto interpretativo del film, Anna Lee encarna de buena manera a una mujer feminista, independiente, cínica y pragmática, que tras descubrir lo que se esconde tras las paredes de Bethlehem se convierte en una muchacha bondadosa y compasiva. Boris Karloff por su parte, cuya carrera tomó un segundo aire gracias a su participación en tres de las cintas que Lewton produjo para los estudios RKO, interpreta de manera magnífica a un hombre sumamente culto pero completamente amoral, el cual no duda en utilizar su posición al interior del hospital con el fin de obtener algún tipo de beneficio. Sin necesariamente ser un monstruo como el interpretado por el mismo Karloff en “Frankenstein” (1931), George Sims se comporta como tal, razón por la cual no resulta extraño que su horrendo final no diste demasiado de un linchamiento. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con la efectiva banda sonora de Roy Webb, el maravilloso trabajo de fotografía de Nicholas Musaraca, quien mediante el uso de luces y sombras logra contrastar el mundo exterior con los interiores del sanatorio, y con la atractiva dirección de arte de los ya mencionados Albert S. D´Agostino y Walter E. Keller.

Al momento de su estreno, “Bedlam” obtuvo una tibia recepción tanto por parte del público como de la crítica. Y es que para muchos resultó decepcionante el hecho de que Lewton y su equipo de colaboradores habituales se alejaran de los terrenos de lo sobrenatural, para adentrarse de lleno en una historia cargada a la crítica social. Tampoco ayudó mucho que la cinta a ratos se torne algo plana, lo que es provocado en gran medida por la excesiva cantidad de diálogos que presenta la producción. Lamentablemente para Lewton, las pérdidas provocadas por el fracaso del film significaron su desvinculación de los estudios RKO, tras lo cual produciría un par de películas más antes de fallecer a los 46 años de edad, debido a un infarto cardiaco. Si bien no es considerada dentro de los mejores trabajos de Lewton, hoy en día “Bedlam” es recordado como un verdadero clásico del cine de terror de la década del cuarenta, principalmente porque ha sido señalada como una de las primeras cintas de horror feminista. Y es que Nell Bowen básicamente es castigada por su inteligencia y por su personalidad extrovertida y extravagante, y no por haber cometido una falta que atente contra el sistema social en el que se desenvuelve a diario. En definitiva, pese a sus falencias, “Bedlam” termina alzándose como una cinta claramente subvalorada, que no solo apela a la emotividad del espectador, sino que también lo invita a meditar sobre los alcances de la psiquiatría y la medicina moderna.



por Fantomas.

4 comentarios:

Dr. Quatermass dijo...

Muy interesante, no conocía la película pero tomo nota. Esa temática tan oscura y Karloff/Lewton tienen que merecer la pena.

Saludos!

babel dijo...

Otra que tampoco la conoce. Oscurita y con buenos ingredientes, argumentales y actorales... habrá que verla.

Saludos!

DIALOGUISTA dijo...

Que interesante suena, no la conocía. Parece más que de terror un drama algo oscuro. Voy a intentar encontrarla!!
Me interesó mucho tambien lo que contabas de los hospitales de salud mental en esa época en la realidad y el cambió que se produjo.
Saludos!!

Darkerr dijo...

Todo lo que hacia Karloff era digno de atención. Muy interesante articulo. Saludos¡¡

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