domingo, 14 de junio de 2009

Fando y Lis: El tortuoso camino a Tar.

“Fando y Lis” (1968), es un film del director Alejandro Jodorowsky, el cual está protagonizado por Sergio Kleiner y Diana Mariscal.

Lis (Diana Mariscal), una mujer paralítica, y su disfuncional pareja, Fando (Sergio Kleiner), son dos sobrevivientes de una gran catástrofe mundial, cuyo único objetivo es encontrar la ciudad de Tar, lugar de felicidad y paz. Sin embargo, en su camino se presentarán múltiples personajes y situaciones peligrosas que obstaculizarán su llegada a la mítica ciudad.

Once años después de realizar el mediometraje “La Cravate” (1957), el director chileno Alejandro Jodorowsky incursionaría nuevamente en el mundo del cine. Durante esos once años, Jodorowsky se dedicó a la pantomima, al teatro, y a las actividades del llamado Movimiento Pánico, entre las que se destacaba el montaje teatral escrito por Fernando Arrabal, titulado “Fando y Lis”. En 1964, Jodorowsky dirige, produce y protagoniza esta obra que según él, “contiene una suerte de pureza infantil en medio de un mundo sadomasoquista”. La obra estuvo en cartelera durante todo un año, pero al no producir dinero suficiente, los integrantes de la compañía decidieron abandonar el proyecto. La razón tras los malos resultados de la obra, pueden entenderse mejor si conocemos cuales eran los principios del denominado Movimiento Pánico.

Cuando Fernando Arrabal creo la fórmula del teatro pánico, precisó el contenido que debía tener lo que él llamaba “Ceremonia”: “el teatro ya no puede conformarse con un texto ni con su animación; debe abarcarlo todo y expresarlo todo a través de los medios en bruto y brutales del grito y del exhibicionismo, del sadismo o de la poesía, incluso de la necrofilia y del sacrilegio; el erotismo en todas sus deformaciones patológicas es el primer dios de este culto dionisiaco”. Esta noción del teatro fue introducida a México por Jodorowsky, donde la novedad escénica presentada por el director le dio un merecido prestigio como destructor de hábitos teatrales, en un ambiente dominado por el realismo costumbrista. Las viejas estructuras escénicas fueron sacudidas, y la fuerza del escándalo se descubrió en un país donde el surrealismo era solo conocido por una élite. En estas obras era común ver como Jodorowsky mataba pollitos a pisotones en mitad del escenario, o como actores masoquistas eran capaces de dejarse abofetear o exponerse a la peor indignidad, además de arriesgar su físico por obediencia al director. Claramente lo que se buscaba era provocar, y dicho objetivo era cumplido con creces.

Tras la cancelación de la obra, Jodorowsky sabía que su siguiente paso era trasladar la fórmula del teatro pánico al mundo del cine. Sin embargo, lo que jamás imaginó es que la forma en cómo conseguiría el financiamiento para llevar a cabo el proyecto, sería tan extraña como la trama del mismo. Moishe Rosemberg era un acaudalado joyero mexicano que tenía un hijo con Síndrome de Down llamado Samuelito, al que Jodorowsky en su pasión por lo diferente, había contratado como asistente de dirección en una de sus obras de teatro. Desgraciadamente, Samuel falleció poco tiempo después de haber colaborado con el chileno, en un incendio provocado por una colilla de cigarro mal apagada. En reconocimiento al afecto que existía entre Samuelito y Jodorowsky, Rosemberg le ofreció al director 100.000 dólares para financiar su siguiente obra de teatro. Sin embargo, esto no cuadraba con los planes del realizador, quien vio en esta generosa oferta una posibilidad para filmar su primer largometraje.

Para él, poco importaba que no tuviera mayor conocimiento de las posibilidades del formato cinematográfico, ya que en cierta forma el proyecto en sí no era más que una aventura fundamentalmente mística. De todas formas se hizo asesorar por profesionales del medio, entre los que se encontraba el fotógrafo Rafael Corkidi, con quién desarrolló una inusual técnica de filmación; según el mismo director, “para filmar, me até a él por la cintura. Él, delante; yo, detrás. Él fotografiaba mientras yo lo movía, como quién mueve a una máquina. Y así hice todos los movimientos de cámara: moviendo al fotógrafo”. Por otra parte, también convenció a Carlos Savage, quien había trabajado como editor junto al director español Luis Buñuel, para que lo ayudara en el proceso de montaje de la película. Sería él quien estructuraría la cinta en cuatro episodios, los cuales estarían separados por un intertítulo. Finalmente, para interpretar a la pareja de protagonistas Jodorowsky seleccionó a Sergio Klainer y Diana Mariscal, quienes anteriormente habían trabajado en la mentada obra teatral que el director había decidido adaptar.

La cinta más que presentar una estructura lógica, exhibe una caótica indeterminación. “Fando y Lis puede ser el infierno de Dante y la Odisea, puede ser la historia de un crimen y un análisis del inconsciente, puede ser un film de aventuras, una crítica a los vicios de nuestra sociedad, una visión del mundo después de la guerra atómica, un tratado de alquimia o un largo sueño”, decía Jodorowky cada vez que le preguntaban algo con respecto a su obra. Y es que se trata de una película inclasificable, atravesada por un clima de obsesión sexual y un marcado sadismo infantil, que además no posee una estructura o un sentido global, porque la coherencia no es una de sus necesidades vitales. Junto con esto, se trata de una obra que presenta excesos siempre en forma de metáforas; escenas como la del hombre que intenta meter unas culebras en la entrepierna de una muñeca, aquella en que unas ancianas burguesas se deleitan comiendo duraznos en almíbar al mismo tiempo que castran a un resignado sirviente-semental, o aquella en la que un hijo con tendencia edípicas persigue a una figura materna llena de plumas hasta una orgía de tintes fellinescos que se lleva a cabo en un sótano, son buenos ejemplos de aquello.

Estas metáforas no solo hacen alusión a la homosexualidad latente de Fando, sino que también a la relación sadomasoquista que este tiene con Lis, donde los roles de víctima y victimario son absolutamente intercambiables, a la búsqueda de la libertad interior, y al descubrimiento del ideal inalcanzable. Gran parte de estas metáforas analizadas desde un punto de vista freudiano, dejan en evidencia las inhibiciones y las deformaciones patológicas de cada uno de los personajes que aparecen en el relato. Al mismo tiempo, pueden ser comprendidas como los delirios de un director que se levantaba todos los días a las cuatro de la madrugada, para lograr la inspiración necesaria que le permitiera desarrollar el conjunto de escenas improvisadas que conformaban cada jornada de trabajo, las cuales estuvieron a punto de arrastrar a los involucrados en la producción a un quiebre psicótico colectivo.

El film se estrenó en el Festival de Acapulco en 1968, provocando un gran escándalo. Cuenta la leyenda que Jodorowsky tuvo que huir por las puertas traseras del teatro en donde se exhibió la película, para evitar los serios intentos de linchamiento por parte del público asistente. Sería la fuerte carga erótica de la trama, y la inclusión de imágenes que no solo atacaban los sentidos del espectador, sino que también a los sectores más conservadores de la sociedad mexicana, incluyendo a la Iglesia, lo que provocaría la airada reacción del público. Esta anécdota, que con el paso de los años se ha ido transformando en una especie de mito urbano, es responsable en gran medida de la reputación de la cinta. Luego de estar solo una semana en cartelera en Ciudad de México, fue retirada y prohibida luego de una campaña mediática en su contra. Decidido a exhibir su obra, Jodorowsky intentaría distribuirla en los Estados Unidos. Eventualmente la compañía Cannon Films distribuiría el film, no sin antes hacerle algunas modificaciones. No solo lo doblaron al inglés, sino que también editaron 13 minutos de metraje para así convertir el relato en una peculiar historia romántica.

“Fando y Lis” es una película difícil de recomendar. Si bien presenta ideas interesantes, imágenes atrayentes y provocativas, y un cuidado aspecto técnico, donde se destaca el trabajo de fotografía de Rafael Corkidi y Antonio Reynoso, y la atmosférica banda sonora compuesta por Pepe Ávila, Mario Lozua y Héctor Morely, por otra parte presenta actuaciones demasiado teatrales y un ritmo narrativo algo pausado, que provoca que la película se torne tediosa a ratos. Básicamente, “Fando y Lis” es un relato melancólico sobre la destrucción recíproca de una pareja, que gasta su vida buscando un mundo utópico que solo existe en su imaginación. Al mismo tiempo, es una fantasía infantil llevada a los extremos, que esconde una fuerte crítica social. Claramente no es la mejor película de Jodorowsky, pero de todas formas se erige como una experiencia audiovisual que no dejará a nadie indiferente.




por Fantomas.

11 comentarios:

babel dijo...

Jodorowsky es un personaje que no acabo de encajar del todo... Original, excéntrico, un estilo realmente inusual, y todo lo que quieras, pero se me hacen cnsinos sus films, también lo que he podido leer (no mucho). Supongo que es cuestión de gustos.

Un saludo!

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Para mi gusto a Jodorowsky siempre le sobra media película. Plantea buenas ideas y ha tenido sus momentazos pero hay que ser algo masoquista para aguantar sus constantes digresiones hasta el final.

Fedonte dijo...

Te felicito por el blog, buenísimo que hables de estas películas no tan convencionales ni conocidas. Voy a pasar seguido. Soy del blog http://el-octavo-sentido.blogspot.com/ y si te parece podemos intercambiar links, ya agregé el tuyo. Saludos!

Cinediondo dijo...

Fando y Lis es la única película de Jodorowsky que se me ha hecho un poco densa, con todas las demás me e entrtenido mucho. Por ahora estoy esperando con ancias su nueva King Shot con Lynch en la producción jaja no me quiero ni imaginar como va a salir ese hibrido.

Saludos

Don_fofo

Luis Cifer dijo...

Yo prefiero El Topo pero esta peli también vale lapena que se divulgue.

Un saludo

tinoro dijo...

"Fando y Lis" es la segunda película de Jodorowsky que mas me gusta (no he tenido oportunidad de ver La Cravate aún) Y creo que precisamente por la trama de insana interdependencia de los personajes y la atmósfera opresiva es que la actuación un tanto teatral le queda de pelos.

Un gusto darse una vuelta por aquí!

ATXEIN dijo...

Me encanta el cine de Jodorowsky, aunque reconozco que no es para todos los pùblicos.
Esta de hecho es algo espesa por momentos pero a mi me gustò.

Gran reseña Fantomas¡¡

Saludos¡

Igor Von Slaughterstein dijo...

Dadaísmo puro!!! No soy el mayor fan de Jorodowksy, pero admito que es un tipo fascinante cuando quiere.

Saludos!!

Darkerr dijo...

Pues veo que es mucho lo que me falta apreciar de Jodorowski, director del cual, sin duda alguna, tengo mucho interés en su obra. Saludos.

Dr. Quatermass dijo...

Buena reseña, gracias. Aún no me he iniciado en el cine de Jodorowski, pero con lo que me gustan Buñuel, Fellini, etc. creo que encontraré puntos de interés. Tengo preparada "El topo" que no se si es la mejor aunque si la más famosa....

Saludos!

Anónimo dijo...

Se cuenta que cuando Alejandro Jodorowski se encontró con Fellini en Cine Cita, Federico le grito "¡Jodorowski!", y Alejandro le contestó "¡Papá!"... Fando y Lis es, según una de las mujeres de su vida,un relato del machismo de Jodorowski mismo. Dice ella ¿Cuándo has visto que en una película trate bien a las mujeres?... Toda su carrera creativa la hizo en México, después se volvió "místico".

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