jueves, 9 de julio de 2009

Fritz Lang: Uno de los directores alemanes más influyentes de la historia del cine.

Friedrich Christian Anton Lang, nació el 5 de diciembre de 1890 en Viena (perteneciente en ese entonces al Imperio Austrohúngaro). Hijo del un magnate de la construcción, Anton Lang, y de Pauline Schlesinger, una judía convertida al catolicismo, Fritz asistiría a la escuela de arte antes de que comenzara la Primera Guerra Mundial, lugar donde aprendería a apreciar la obra de pintores como Gustav Klimt y Egon Schiele, y donde además estudiaría las teorías de Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud, de las cuales extraería algunos conceptos que posteriormente integraría a sus films. Las ambiciones artísticas de Lang se encontrarían con la resistencia de su padre, por lo que después de un tiempo abandonó sus estudios para enlistarse en el ejército austriaco. Una vez terminada la Primera Guerra Mundial, Lang decidió ingresar a la vibrante industria cinematográfica alemana.

A finales del primer año de trabajo en la compañia del productor Erich Pommer, Decla Film Society Holz & Co., Lang había escrito siete guiones y había dirigido dos largometrajes. Sus primeros trabajos, eran por lo general historias de acción y aventuras, los cuales también poseían buenas dosis de suspenso, donde el mejor ejemplo es la cinta, “The Spiders (Die Spinnen)” (1919). Sería con el film, “Destiny” (1921), que Lang se atrevería a presentar una historia que escapaba a los parámetros dominantes de la época, trazando de esta manera el comienzo de lo que sería una brillante carrera en el cine. Dicha cinta, relata como una joven mujer negocia la vida de su amado con la Muerte, quien le ofrece un desafío: Si alguno de las tres parejas de amantes condenados cuyas historias le mostrará, se salva, ella podrá reunirse con su amado. El éxito de “Destiny” sería sobrepasado con creces por el furor causado por el film, “Dr. Mabuse, the Gambler” (1922). La cinta, inspirada en la vida de Al Capone y en la inminente ascensión de Hitler, y escrita en conjunto con la actriz y futura esposa de Lang, Thea von Harbou, presentaría a uno de los primeros genios criminales de la historia del cine, el cual además tenía la capacidad de hipnotizar a sus víctimas, controlándolos por completo. La historia, dividida en dos partes, capturó la atención las audiencias y catapultó a Lang a la cima de la industría cinematográfica alemana.

Su próximos dos trabajos eran decididamente ubicarían al director en un sitial especial dentro de la historia del cine alemán y mundial. El díptico formado por la saga de los Nibelungos y la distópica “Metrópolis” (1927), demostrarían el verdadero genio que era Lang. “Die Nibelungen” (1924), también fue dividida en dos partes; “Siegfried” y “Kriemhild´s Revenge”. En esta última, Lang se enfoca en los efectos autodestructivos de la venganza, uno de los temas recurrentes del director durante su carrera. Si en “Die Nibelungen” se podía apreciar el valor que Lang le proporcionaba a la estética de sus trabajos, en “Metrópolis” llevaría esto al límite. La cinta, pese a ser una obra de una calidad e imaginación inigualable, resultó ser un estruendoso fracaso de taquilla que dejó en la ruina a la UFA, el estudio cinematográfico más importante de Alemania durante la República de Weimar. Su tratamiento infantil de temas políticos y románticos, así como lo visionaria de su historia y de la estética que esta presenta, han hecho de “Metrópolis” una cinta que ha servido de influencia para numerosas generaciones de realizadores desde el momento de su estreno hasta el día de hoy.

Sin preocuparse demasiado por la situación financiera del estudio, Lang filmaría dos cintas de género que resultarían bastante satisfactorias; “Spione” (1928), y “The Woman in the Moon” (1929), un efectivo thriller de ciencia ficción. Adaptándose a la llegada de sonido al cine, Lang comenzaría a desarrollar la que es considerada por muchos como su mejor obra, “M” (1931). Inspirada en la historia real de un pedófilo, el cual fue perseguido por la policia alemana de manera similar a la que describe Lang en la cinta, “M” sería la obra que iniciaría el género de los asesinos seriales, el cual se volvió tan popular varios años después. Además, el film explora un par de temas que se transformarían en constantes del cine Langiano; reflejaba la simpatía del director hacia el criminal compulsivo, y comenzaba su campaña en contra de la pena de muerte. Junto con esto, la cinta refleja aquella etapa en la que Alemania estaba sumida en una profunda crisis en la que la agitación política, el desempleo y la devaluación económica mantenían a la población en un permanente estado de angustia.

A estas alturas, Lang había demostrado su versatilidad y su capacidad para realizar películas de gran contenido artístico. Su próximo trabajo sin embargo, le traería algunos problemas con los nuevos censores de la cultura, los nazis. “The Testament of Dr. Mabuse” (1933), presentaba demasiadas similitudes con el comportamiento y las declaraciones de los matones que los nazis contrataron para consolidar su poder. De hecho, la cinta fue retirada de circulación debido a que se consideró que incitaba al desorden público. Al poco tiempo después, el ministro Joseph Goebbels llamaría a Lang para ofrecerle sus disculpas las medidas que se habían tomado, y le ofreció un trabajo en la nueva compañia de producción que los nazis estaban formando. De inmediato, Lang tomó la decisión de abandonar el país, en parte debido a su herencia judía, la cual según dicen, se atrevió a revelarle a Goebbels. Sea esto cierto o no, es sabido que en el año 1934, Lang dejó Alemania para instalarse por un tiempo en Paris.

En Francia, Lang solo filmaría el drama, “Liliom” (1934), tras lo cual se mudaría a norteamérica, donde continuaría su carrera como director al interior de la industria hollywoodense. Como gran parte de la oleada de artístas que llegó a los Estados Unidos escapando del dominio nazi, Lang tuvo algunos problemas para conseguir trabajo. Luego de ser contratado por la MGM, el director realizaría la cinta, “Fury” (1936), un absorbente drama criminal en el cual una vez más abordaría el tema de las corrosivas consecuencias que acarrea la venganza. Joe Wilson (Spencer Tracy), es encarcelado injustamente por un asesinato que no cometió, para luego ser aparentemente inmolado cuando una turba vengativa incendia la prisión en la que se encuentra. Pero Wilson no ha muerto como todos creen: escondido y transfigurado en un hombre cruel y vengativo, decide orquestar un juicio donde los culpables sean castigados. El discurso final del personaje de Tracy, se presenta como una declaración que estipula que la venganza daña más a aquel que está obsesionado con obtenerla.


Tras su éxitoso debut en Hollwood, Lang realizaría la también exitosa, “You Only Live Once” (1937), un fino ejemplo de cine negro. La cinta protagonizada por Henry Fonda (con quien Lang se enfrascó en numerosas discusiones durante las filmaciones), era otra minuciosa examinación del sistema judicial criminal, y se convirtió en el segundo éxito consecutivo del director. Su próxima cinta, sería la comedia musical titulada, “You and Me” (1938), la cual sería considerada como el primer gran tropiezo del director, al punto que el mismo Lang llegó a expresar su malestar con el resultado. Tras esto, la carrera de Lang en Hollywood entraría en un punto muerto. El director, acostumbrado a una vida de lujos, tuvo que luchar con las consecuencias de la depresión que comenzó a atacarlo durante el tiempo que estuvo cesante. Sam Jaffe, quien ejercía como agente de talentos antes de iniciar su carrera como actor, convenció al productor Darryl F. Zanuck que Lang era la mejor opción para dirigir la cinta, “The Legend of Frank James” (1940), la cual era una secuela de un film anterior centrado en la vida de Jesse James. Lang era un aficionado al género del western, por lo que aceptó encantado el trabajo. De la mano de un género hasta ahora no explorado por el director, pudo revivir su carrera. Posteriormente, Lang volvería a involucrarse en el género del western con las cintas “Western Union” (1941), y “Rancho Notorious” (1952).

Entre medio de una serie de melodramas y thrillers ambientados en tiempos de guerra que Lang filmaría a mediados de los cuarenta, entre los cuales se encuentran las sorprendentes, “Hangman Also Die” (1943), y “Ministry of Fear” (1944), aparecen dos clásicos del film noir protagonizados por Edward G. Robinson y Joan Bennett, los cuales además presentan temas similares; “Woman in the Window” (1944), y la obra favorita de Lang durante ese periodo, “Scarlet Street” (1945). En ambos films, Robinson interpreta a un criminal poco común, que es llevado a asesinar a alguien bajo la influencia de una mujer fatal en toda su regla. “Scarlet Street”, sería la única vez que Lang se vería enfrascado en una discusión con la Oficina Hays (encargados de la censura de la época), debido a que estos objetaban que el protagonista saliera impune tras cometer un crimen.

Tras el término de la Segunda Guerra Mundial, la carrera de Lang se vió nuevamente algo estancada, ya que solo filmó tres cintas en seis años. Sin embargo, entre 1952 y 1954, el director estrenó cuatro películas que marcarían una nueva etapa dorada en su carrera; “Clash by Night” (1952), “The Blue Gardenia” (1953), “The Big Heat” (1953), y “Human Desire” (1954), son consideradas como algunos de los mejores exponentes del cine negro. Si bien “Clash by Night”, era un tratado acerca del adulterio, “The Big Heat” era el estudio de un marido que busca vengarse de los responsables del asesinato de su esposa, quien murió en un carro bomba que estaba dirigido hacia él. La decisión del personaje interpretado por Glenn Ford, de no proseguir con su venganza es valorizada por Lang por considerarla un triunfo sobre el cruel destino, una lucha que el director venía desarrollando desde que filmó, “Destiny”. Mientras que algunos protagonistas de las obras de Lang parecen estar atados de manera indisoluble a su destino (Hans Beckert en “M”, y Eddie Taylor en “You Only Live Once”), otros poseen la capacidad de decidir que camino van a seguir pese a estar cegados por sus pasiones (como sucede con los personajes interpretados por Glenn Ford en “The Big Heat” y “Human Desire”).

Según el mismo Lang, uno de los cambios más importantes que sufrió su trabajo desde su llegada a norteamérica, fue que dejó de enfocarse en personajes que Nietzsche definiría como superhombres (Mabuse, Siegfried, o el gobernante de “Metrópolis”), para centrarse en hombres comunes y corrientes, interpretados de manera convincente por Spencer Tracy, Henry Fonda y Glenn Ford. La desesperanza que reinaba en sus cintas expresionistas fue reemplazada por el optimismo que reinaba en los films protagonizados por Glenn Ford, lo cuales obviamente reflejaban la impacto que había provocado en el director su estancia por más de dos décadas en Hollywood. Sin embargo, para mediados de los cincuenta, Lang estaba harto del sistema de los estudios hollywoodenses y los compromisos creativos que este demandaba. “Moonfleet” (1955), sería el segundo y último trabajo de Lang para la MGM, estudio que había inagurado su carrera norteamericana con “Fury”. Esta cinta de aventuras es vista como una obra menor dentro de la filmografía del director, realizada con el único objetivo de entretener de manera simple a masivas audiencias, y de cumplir los compromisos que el director había adquirido con el estudio.

Lang finalizaría su carrera en Hollywood con dos buenos exponentes del cine negro; “While the City Sleeps” (1956), la cual se centra en una serie de asesinatos de mujeres jóvenes y bellas cometidos por un psicópata maníaco sexual, film que el propio Lang consideraba como el mejor de su extensa carrera cinematográfica; y “Beyond a Reasonable Doubt” (1956), la cual cuenta la historia de la falsa acusación que Tom Garret (Dana Andrews) prepara junto a su amigo y mentor, Austin Spencer (Sydney Blackmer), director de un influyente diario, con el fin de demostrar los errores que se cometen en los juicios cuya sentencia es la pena de muerte, en los que se considera la evidencia circunstancial como evidencia valida. Al igual que como lo hiciera con “M”, lo que Lang pretende con esta cinta es demostrar su repudio hacia la pena de muerte y la prensa amarillista, bajo el marco de una historia plagada de suspenso.

Cuando Lang volvió a Berlín en el año 1958, se encontró que había sido olvidado por la industría que alguna vez lo consideró como uno de los grandes directores del medio. De todas formas, retomaría su carrera con el díptico conformando por “The Tiger of Bengal” (1959), y “The Indian Tomb” (1959), el cual estaba basado en un guión escrito junto a su ex-esposa Thea Von Harbou a principios de los veinte. Pese a ser consideradas como obras menores, el díptico indio presenta varias de las constantes del cine de Lang como por ejemplo las ansias de poder, la intriga, la traición y la pulsión sexual. Además, bajo la aparente sencillez de estas cintas de aventura, se esconde un discurso más complejo que da para más de una lectura. Resulta a lo menos curioso que Lang haya decido retomar su querido personaje del doctor Mabuse para poner fin a su carrera. “The Thousand Eyes of Dr. Mabuse” (1960), finiquita de buena manera su filmografía y cierra el círculo mabusiano. Pese a que la cinta compila todas las ideas planteadas por Lang durante su carrera, esta no fue muy bien recibida por la crítica al momento de su estreno. Con el correr de los años, el film sería reconocido como una de las grandes obras del director, título que de todas maneras le queda un poco grande.

El director siempre afirmó que su vida personal era una cosa, su trabajo otra, y en ese sentido logró que estas no se mezclaran de manera catastrófica. Lang nunca le fue fiel a ninguna mujer durante su vida, se casó en tres ocasiones y mantuvo relaciones románticas con Kay Francis, Marlene Dietrich y Joan Bennett, por nombrar algunos de los numerosos amorios que tuvo. Como director, era conocido por ser sumamente dictatorial con sus actores, aunque también podía ser una persona increíblemente encantadora cuando se lo proponía, y tenía fama de ser un amante tierno y paciente (a pesar de los rumores de que el director era asiduo a las prácticas sadomasoquistas). Lang pasaría sus últimos años de vida en Hollywood exagerando la leyenda de su trabajo. Fritz Lang fallecería el 2 de agosto de 1976. Toda la filmografía languiana podría verse como un discurso acerca de las grandes ideas o planes de dominio sobre la realidad, y en general, de todas las trampas en forma de tentaciones de poder y placer que le son tendidas al ser humano por parte de su entorno. Su genuina simpatía por el trabajo de la mente criminal, su antipatía hacia la pena de muerte y el periodismo sensacionalista, y su entusiasmo por otras culturas y épocas lo convierten en un director liberal, pese sus costumbres en el set de filmación o a su apareciencia de aristócrata. Es por esto que Lang fue y sigue siendo uno de los directores más influyentes de la historia del cine.

por Fantomas.

2 comentarios:

Dr. Quatermass dijo...

Bufff, felicidades por el magnífico comentario sobre el maestro Lang, sin duda uno de los más grandes directores de la historia del cine.

Todo lo que hizo en el cine mudo (despertando géneros como la ciencia ficción del cual es poco menos que el padre) es magistral, y sus primeros films mudos (M, Fury, ...) auténticas obras maestras. Confieso que a partir de ahí le tengo un poco perdida la pista, pero al tiempo.

Adelante con este proyecto paralelo que es asombroso.

babel dijo...

Muy buen texto, como siempre, fantomas. Sé que me repito, pero menudo trabajo te das en este blog, para quitarse el sombrero!. Respecto a Lang, precisamente me he propuesto este verano (aquí andamos a casi 40 grados en estas fechas) revisar algunas películas de su etapa tardía, cine negro que muchas no las he visto, otras sí, pero me apetece. Respecto a su etapa anterior, sin duda maestro entre maestros, poco que añadir a lo que tan bien desarrolla tu artículo.

Un saludo!

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